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*******Violeta Negra*******"Escribo. Muero y asesino. Pongo el punto final." 7月27日 Gumaro de DiosGumaro de Dios. El Caníbal
Por Melchor López Hernández “Uno mata lo que ama”. ¿Cuántas veces podemos repetir esta frase para meterla a la máquina de la reflexión? “Uno mata lo que ama”. ¿Será cierto? Si es irrefutable, ¿cómo percatarnos de que así está sucediendo? “Uno mata lo que ama”. Frase compleja, fuerte, ruda. “Uno mata… ”. Frase del libro/reportaje donde se logró uno de varios clímax. “Uno mata…”, frase trepidante que ambienta el momento del asesinato que se relata en la obra titulada Gumaro de Dios. El caníbal. El autor es Alejandro Almazán. Así arranca: “Un día fui a conocer a un joven que después de matar a su compañero vagabundo se lo devoró a dentelladas. Hasta su nombre parecía sacado de alguna extravagante novela negra: Gumaro de Dios”. Habla Gumaro de Dios Arias cocido como El caníbal, personaje principal del relato: “Yo hubiera querido que me llamaran Bagdel, ese nombre se le ocurrió a mi mamá cuando yo estaba tiernito, pero mi papá quiso que me pusieran Gumaro… Estoy en la cárcel por homicidio. Maté a un bato y luego me lo comí. Así como lo oyen. Me lo comí”. Almazán, periodista que se mete a las entrañas de los personajes a los que entrevista; se profundiza hasta lograr deshacer/conocer la hebra de la vida de sus protagonistas. Almazán toca esencias, corazones, sentimientos, rencores, amores, dolores, recuerdos, nostalgias. Y los describe con el estilo del periodismo de cepa, de los que hurgan hasta ser, prácticamente, uno de ellos. Eso sucede con Gumaro de Dios. Lo re-conoce. Y hasta parece que ya se ha hecho su compadre. Más del libro: 7:40 horas del martes 14 de diciembre de 2004. El policía Rafael Tabeada escuchó al que denunciaba a El caníbal: “Tiene colgado al bato y se lo está comiendo; me invitó un pedazo, pero lo mandé a chingar a su madre. Vayan pronto”. Gumaro de Dios. El caníbal , es un texto en el que Alejandro Almazán toca membranas de una de las tantas formas atípicas de la violencia que se desatan en la sociedad mexicana: la muerte de una persona para después ser comido. Matar para tragar. Pero también, entrelazado con la historia de El caníbal, el autor pone a debate la ética y el rol del periodista antes y después de publicar la vida de sus personajes. ¿En qué momento se deja de ser reportero para inmediatamente estar en el pellejo de las situaciones violentas/desconcertantes y pasar a ser un simple mortal? ¿Cuál es la realidad que se construye: la del periodista o la de la persona con toda la avalancha de sentimientos/incertidumbres ante el peligro? De la misma manera hay en el reportaje un cuestionamiento a instituciones militares y de rehabilitación. Dice Almazán: “Si el infierno existe, entonces algunas de sus estaciones han de ser las vidas averiadas dentro de Centro Federal de Rehabilitación Psicosocial. En los intestinos de ese hospital-cárcel están los hombres y mujeres que, por sus trastornos, fueron echados sin pudor de alguna prisión”. En México se ha creado la violencia que desconoce la realidad de la convivencia y de la solidaridad colectiva para abrir el gran canal de la violencia desbordada/sangrienta. Y con una apabullante descripción de los lugares y de los detalles de los protagonistas y ambientes, Almazán pone al lector en la playa donde ocurre el asesinato, en el centro penitenciario, en el centro de rehabilitación psiquiátrico; en los sentimientos de los familiares y compañeros cercanos de celda de Gumaro de Dios, en los caminos que transitó de niño. No es un libro de ficción. Es la neta, una realidad construida desde la visión periodística del reportaje. Almazán hurga para meterse a las entrañas de Gumaro de Dios. “Creí que al comérmelo me pasaría sus poderes”, dijo El caníbal de su presa 5月20日 Juana Barraza, la "Mataviejitas"Juana Barraza Samperio"Ustedes sabrán por qué lo hice cuando lo lean de mi declaración policial"
Dedicada también en algunas ocasiones a la lucha libre (bajo el seudónimo de 'La Dama Silenciosa') o a la venta de rosetas de maíz afuera de la arena de lucha, llegó a cometer homicidios dentro del área metropolitana de la Ciudad de México desde fines de los años 90 del siglo XX hasta principios del año 2006. Esta asesina en serie se ha transformado en uno de los casos más interesantes dentro de la historia criminal de México, ya que durante muchos años se mantuvo la comisión de sus crímenes sin ser capturada, y por la semejanza de su modus operandi con el de famosos asesinos en serie de otros países, como El Monstruo de Montmartre. El primer asesinato atribuido a la mataviejitas fue cometido a fines de los años 90 aún cuando la serie de asesinatos comenzó presuntamente el 17 de noviembre de 2003. Se ha estimado el número total de las víctimas mortales entre 24 y 48. Todas la víctimas de la asesina eran mujeres adultas mayores, quienes en su mayoría vivían solas. Las muertes eran provocadas por golpes o estrangulación, con robos materiales a las víctimas inmediatamente después de ser asesinadas. En casos aislados, se encontró evidencia de abuso sexual en las víctimas. En el transcurso de las actividades criminales de la mataviejitas, las autoridades policiacas fueron duramente criticadas por los medios de comunicación puesto que, todavía a finales del 2005, asumían un "sensacionalismo mediático" respecto a un asesino en serie. Así mismo, se criticó el hecho de que el asesino era buscado, tal vez inútilmente, entre las prostitutas y/o travestís de la Ciudad de México. De hecho, durante la cacería de la asesina, Bernardo Bátiz, entonces Procurador de Justicia de la Ciudad de México, había indicado que 'el Mataviejitas' era 'brillantemente listo' (creyéndose hasta ese momento de que se trataba de un hombre y no de una mujer) que cometía sus crímenes después de un corto período durante el cual se ganaba la confianza de sus víctimas. Los oficiales que investigaban el modus operandi del asesino sospecharon que el o la 'mataviejitas' se presentaba ante sus víctimas como trabajador del gobierno, ofreciendo programas de beneficencia para personas de la tercera edad. La búsqueda de la asesina fue complicada debido al cúmulo de evidencias contradictorias. En un punto de la investigación, la policía conjeturó que eran dos asesinos los que podrían estar implicados. También se puso singular atención en la extraña coincidencia de que por lo menos tres de las víctimas del asesino poseían una copia de una pintura del siglo XVIII, Niño en Chaleco Rojo, del artista francés Jean-Baptiste Greuze. Interesantemente, antes de la captura de la presunta asesina, las autoridades mexicanas divulgaban declaraciones de testigos que señalaban que el asesino usaba ropa de mujer para acceder a los apartamentos de las víctimas. En uno de los casos, uno de los testigos observó a una “mujer grande con una blusa roja” salir del hogar de una de las mujeres asesinadas. Ello fue interesante para los criminólogos, puesto que había grandes paralelos entre la mataviejitas y el monstruo de Montmartre. Bajo ese contexto, se atribuyó al asesino (presumiblemente varón) la posibilidad de una doble personalidad. Otra observación interesante hecha por los investigadores fue la extraña coincidencia de que algunas de las víctimas de la asesina en serie eran de origen español. El mayor avance en el caso ocurrió el 25 de enero de 2006 cuando se arrestó a una persona sospechosa huyendo del hogar de la última de las víctimas atribuidas a la asesina. La víctima, Ana María Reyes Alfaro, de 82 años de edad, residente de la delegación Venustiano Carranza de la ciudad de México, había sido estrangulada con un estetoscopio. Para sorpresa de muchos, que habían supuesto que el asesino era de sexo masculino, la persona detenida fue Juana Barraza Samperio, entonces de 48 años. En pruebas preliminares, Barraza se asemejaba bastante a un modelo de arcilla que describía las características faciales del asesino: Persona de cabello tupido, teñido de color rubio y rostro de facciones duras. Al ser detenida portaba un estetoscopio, formas de solicitud de pensión para adultos mayores y una tarjeta que la identificaba como trabajadora social. Preliminarmente, la policía de la Ciudad de México aseguró que las huellas digitales de Barraza habían sido encontradas en la escena de por lo menos 10 asesinatos. Se dice que, al momento de ser capturada, la presunta asesina confesó haber asesinado a Reyes Alfaro y a otras tres mujeres, pero negó estar implicada en el resto de los asesinatos. Ella comentó a los reporteros que había visitado la casa de Reyes Alfaro en búsqueda de trabajo como lavandera. "Ustedes sabrán por qué lo hice cuando lo lean de mi declaración policial" agregó finalmente Barraza. 5月19日 Daniel y Manuela Ruda-Los sicarios de satanás
4月24日 Historia de H.H. Holmes uno de los primeros asesinos en serie de Norteamérica
"Nací con el maligno como mi patron a un lado de la cama cuando vine al mundo y ha estado conmigo desde entonces..." Algunos consideran a H. H. Holmes como el primer asesino en serie de Norteamérica, sin embargo hay otros casos anteriores que califican como tales, por lo que se podría remediar esto considerándolo como uno de los primeros. Su nombre real fue Hermann Webster Mudgett, nacido en el año de 1861 en el pueblo de Gilmanton en New Hampshire. Sus padres fueron Levi Horton Mudgett y Theodate Page Price. La sociedad norteamericana tuvo conocimiento de los crímenes y delitos de Holmes gracias a una circunstancia algo fortuita, aunque más bien podría decirse que causada por la misma avaricia infinita de Holmes mismo. Después de fraguar un cuantioso fraude a una aseguradora no repartió el botín como había sido acordado con otros rufianes y uno de ellos en venganza y estando preso comenzó a cantar los detalles de la aventura. Solo así la policía pudo conocer y lentamente descubrir la montaña de crimen y oscuros delitos que tenía encima el señor H. H. Holmes. Muy poca información se conoce de la infancia de Holmes, aunque se reporta que su padre era un alcohólico y que la vida familiar era de marcada estrechez económica. De pequeño padeció del abuso de los demás niños quienes seguramente y como siempre ocurre con los asesinos seriales, lo molestaron por ser diferente y aislado. El mismo Holmes cuenta que una vez los chicos lo forzaron a ver y tocar un esqueleto humano. Tras lo cual nació en el la fascinación por los cadáveres y la muerte que lo llevó posteriormente a estudiar medicina. En 1884 se graduó de la escuela de medicina y comienza una carrera como farmacista. Aunque inmediatamente también efectúa otros negocios turbios en bienes raíces, promociones fantasmas y en general fraudes y timos, como vender una cura contra el alcoholismo, cosa que ni hoy en día existe. Hasta eso era imaginativo para sus fraudes pues llegó a comercializar una máquina que convertía agua en gas natural. El 8 de Julio de 1878 se caso con Clara Lovering, luego el 28 de Enero de 1887 con Myrta Belknap y finalmente una tercera mujer de nombre Georgiana Yoke. Como puede apreciarse era un prolífico amante capaz de casarse sin haberse divorciado ni de la primera esposa y así fue la tónica de su vida, relacionándose una y otra vez con jóvenes mujeres en quienes se apoyaba para lograr alguna ganancia material. Algunas de ellas inclusive se convirtieron en sus víctimas. Desde 1880 Holmes se había mudado a la ciudad de Chicago, lugar elegido para la feria mundial que se efectuó en 1883 con una duración de seis meses. Aquel magno evento significaba un mundo de oportunidades no solo para el desarrollo de la ciudad y los negocios sino también para los incontables estafadores y ladrones que inevitablemente aparecerían en el lugar. Uno de ellos desde luego nuestro héroe del presente relato. Su primer empleo en Chicago fue como farmacista, el equivalente antiguo del actual químico de farmacia, y trabajo para una mujer y su familia que poseían una próspera droguería en la calle 63. Con gran habilidad y carisma Holmes atendía a la clientela conformada en su mayoría por mujeres quienes por pequeños encargos tardaban enormidades dentro del negocio. Con tan eficiente empleado jamás la dueña habría de imaginar el nefasto destino que le esperaba. Meses después desapareció sin dejar rastro alguno. Evidentemente Holmes se hizo cargo a partir de entonces del negocio y cuando era interrogado sobre la anterior propietaria, comentaba que le había vendido el negocio y se había marchado a California. Lo más seguro es que murieron a manos del doctor Holmes. ![]() "Castillo" de H. H. Holmes en Chicago Una vez bajo su poder el negocio de la droguería se hizo de un terreno justo enfrente de la acera. A partir de ahí comenzó la construcción de su "castillo", una edificación de 3 niveles que ocupaba un gran espacio. En la planta baja a nivel de la calle dispuso de locales comerciales y en los siguientes pisos cuartos de huéspedes. La idea era explotar la necesidad de alojamiento durante la feria. Holmes se especializaría en hospedar a las mujeres solas e ingenuas que vendrían de todo el país a la feria. Muchas de ellas se convertirían en sus amantes de las cuales la mayoría no saldría con vida del castillo. Una vez que se hospedaban nunca nadie sabría de ellas nada más. Otra foto del edificio de Holmes que resultó ser una cámara de tortura y muerte De acuerdo a los relatos de historiadores, el castillo contaba con alrededor de 100 habitaciones sin embargo algunas de estas especialmente equipadas para convertirse en la morada final de sus ocupantes. El lugar estaba construido de modo que varias habitaciones tenían trampas en el suelo, puertas que no tenían ninguna salida, algunas tenían paredes y techos sellados con placas de asbesto y eran también a prueba de sonido. Había pasajes secretos, y mirillas que le permitían a Holmes espiar dentro de ciertos cuartos. Lo mismo estaban dispuestas tuberías que transportaban gases venenosos que Holmes inyectaba mediante mandos mecánicos que tenía en su propia habitación. La policía también descubrió en el sótano un quirófano completamente equipado así como un cremador y varias tinas de gran tamaño repletas de acido. Incluso fue hallado un tanque que explotó mientras se investigaba su contenido. ¿Cómo ocurrió que en las narices de toda una ciudad alguien haya construido un castillo de tortura como este? Aparentemente Holmes se aprovechó de una peculiar ley laboral de entonces que no obligaba a un patrón a pagar por los servicios de alguien si lo despedía antes de una semana de haberlo contratado. Holmes contrataba gente para despedirlos antes que pudieran entender los complicados pasos para construir su demente proyecto. Increíblemente nadie se dio cuenta de lo que estaba construyendo. ![]() Esquema del castillo hecho por la policía Una vez seleccionada la o las víctimas, eran hospedadas en uno de los cuartos especiales donde quedaban aprisionadas sin posibilidad de pedir auxilio al exterior. Entonces Holmes decidía el método de tortura a aplicar. Podía ser que inyectara un gas venenoso a la habitación y por la mirilla observara las reacciones de la víctima, aunque se dice que podía incendiarla también. Era común que por una de las entradas secretas se presentara a la víctima para violarlas y asesinarlas con sus propias manos. Algunas de ellas fueron puestas en una tabla de tortura donde se les estiraba hasta la muerte. Para disponer de los cuerpos había unos conductos que desembocaban al sótano donde podía introducir los cuerpos en las tinas para descarnarlos y así vender los esqueletos a escuelas o estudiantes de medicina de escasa reputación. Otras veces incineraba los restos que no le servían. Así cuando los forenses analizaron las instalaciones y el cremador se pudo llegar a la conclusión de que ahí habían restos de por lo menos 27 personas. Niños y hombres incluidos. Cuando Holmes creyó pertinente abandonar la ciudad intentó incendiar el lugar para cobrar el seguro. Pero fue en 1894 cuando el nombre de H. H. Holmes entró a escrutinio público. En octubre de ese año en Filadelfia, un reo de nombre Marion Hedgepeth comenzó a hablar del fraude a una compañía aseguradora que el y otros habían llevado a cabo. El asunto consistió en defraudar a la Fidelity Mutual Life Association de Chicago simulando la muerte de un hombre llamado Benjamin Pitezel y cobrar un seguro por $10,000 dólares para dividirlo entre todos los participantes. Para tal efecto se efectuó una explosión "accidental" en un laboratorio y colocando en el lugar el cuerpo de un muerto reciente. Sin embargo el cerebro de la operación, H. M. Howard había huido con el dinero sin repartir lo acordado y por tal motivo Hedgepeth confesaba como pago por la ingratitud sufrida. La declaración de Hedgepeth fue enviada a la aseguradora que rápidamente comenzó a indagar el fraude. Pronto se dieron cuenta que el tal H. M. Howard era H. H. Holmes a quien identificaban como un conocido defraudador. Marion Hedgepeth, soplón y ladrón de trenes Empleados de la aseguradora que ya habían expresado sospechas sobre la muerte de Pitezel revisaron de nuevo el expediente del caso. En 1893, año del acontecimiento había sido hallado un cuerpo en el lugar de la explosión sin embargo por el rigor mortis y las severas quemaduras en el rostro había sido imposible juzgar su identidad. De todos modos H. M. Howard se presentó a identificar el cuerpo de Pitezel por otras características y datos. Había cobrado el dinero acompañado de uno de los hijos de Pitezel. Desde entonces desapareció sin dejar pista junto con todos los niños Pitezel. Entonces la compañía decidió contratar los servicios de una agencia de detectives que operaba a nivel nacional. Pronto los detectives tomaron nota de numerosos fraudes, robos y timos que Holmes había efectuado por todas partes y de como gracias a las ganancias obtenidas en estos sucios negocios había conseguido reunir dinero para construir un edificio de tres pisos en Chicago. Ciertamente era uno de los más prolíficos defraudadores de que ellos tuvieran noticia. ![]() Benjamin Pitezel Tras una corta temporada de seguirle la pista finalmente dieron con Holmes el 16 de Noviembre de 1894 en Vermont cuando se disponía a dejar el lugar en un barco de vapor. Una vez que informaron a la policía de la detención, le dijeron a Holmes que lo buscaban por el robo de un caballo. Curiosamente ninguna de las dos partes pretendía estar enterada de lo que realmente sucedía y había detrás de la detención. Holmes confiaba salir del aprieto usando sus mejores armas, su labia y una gran carga de mentiras y engaños. Y los detectives guardaban para más tarde la acusación de fraude. Una vez bajo custodia, empleados de la aseguradora fueron a verlo reconociéndolo al instante. Holmes decidió confesar por completo el fraude pensando que tal vez si era acusado de ese crimen no se escarbaría de más en su pasado. Cuando le preguntaron por los hijos de Benjamin Pitezel que no estaban ya bajo su cuidado, soltó una explicación poco creíble diciendo que ya estaban con su padre quien había viajado a Sudamérica o a Florida. Evidentemente no estaba preparado lo suficiente para responder acerca de los chiquillos. La esposa de Benjamin Pitezel, de nombre Carrie, fue interrogada también. Aunque estaba al tanto del fraude, no pudo decir donde se hallaban tanto su esposo como sus hijos. Había sido engañada por Holmes quien bajo la promesa de ver pronto a sus familiares la movía constantemente de residencia. El grado de confusión que mostraba la mujer hizo entender a la policía y los detectives que Benjamin Pitezel estaba muerto, y lo mismo comenzaron a temer de los niños. Pero todavía era muy temprano para sacar conclusiones. Como el crimen que se investigaba había ocurrido en Filadelfia, Holmes fue escoltado hacia esa ciudad y en el camino comenzó a alardear de que si por sus crímenes fuera ejecutado, hasta 12 veces hubiera sido colgado ya. Inclusive trató de sobornar al oficial que lo acompañaba con $500 dólares si se dejaba hipnotizar y escapaba. Gracias a esto, muy pronto se rumoró en la prensa que Holmes poseía poderes sobrenaturales. Holmes fue encarcelado en la prisión de Moyamensing, lugar donde los celadores le tomaron gran aprecio y tal era el carisma que destilaba que le hacían favores y diariamente le abastecían del periódico con lo cual se enteraba que nuevo fraude o delito la policía le iba descubriendo. Entonces se dio cuenta que debía sofisticar sus alegatos e historias porque la situación así lo exigía. Siempre estaba maquinando engaños e historias. Confiesa a la policía que el cuerpo hallado en Callowhill era el de Pitezel. La idea inicial era emplear un cuerpo para simular la muerte de Benjamin pero este último era muy proclive a emborracharse. En la casa que habían rentado y equipado con los productos químicos, un día había encontrado a Pitezel muerto y con una carta de suicidio a su lado. Había empleado cloroformo para drogarse y murió. Con tal de no desaprovechar la oportunidad de completar el fraude había preparado el cuerpo de Pitezel y la escena de la explosión tal y como había sido acordado desde un principio. Según Holmes se fue del pueblo en espera de noticias sobre el hallazgo del cuerpo e informó a Carrie que sus hijos estaban bajo la protección de una mujer llamada Minnie Williams en Inglaterra. El 3 de Junio de 1895 Holmes fue juzgado y bajo consejo de sus abogados se declaró culpable, esto en el entendido de que así la sentencia sería más benigna. Pero los procedimientos fueron complicándose porque tanto reporteros como autoridades y la mamá exigían conocer el paradero de los niños Pitezel. Entonces es llamado el detective Frank Geyer para descubrir el paradero de los niños. La larga jornada de búsqueda gozó de gran publicidad y fue financiada por la compañía aseguradora pues todos deseaban que cayera luz sobre el misterio. ![]() Alice y Howard Pitezel, víctimas Geyer era un sujeto de enorme estatura de quien emanaban energía y determinación. Poco antes de que se le asignara la investigación había sufrido la pérdida de su esposa e hija en un incendio por lo que esta nueva asignatura adquiría gran significado para el en vista de que los niños podrían haber sido víctimas de asesinato. Geyer declaró que no podía confiar en una sola palabra que dijera Holmes puesto que era un mentiroso y defraudador profesional, que había tenido el cinismo de llorar cuando se le dijo de frente que era sospechoso de asesinar a los niños Pitezel. Como Holmes estaba al tanto de cada noticia respecto a si mismo, cambiaba cualquier detalle para ajustar su estrategia. Geyer entendía que el sospechoso jugaba así con todas las personas a su alrededor en una suerte de juego que jugaba para si mismo, por lo que no se sabía que declaraciones eran verdaderas. La investigación debía efectuarse aparte de cualquier dato aportado por H. H. Holmes. Sin embargo Holmes, había admitido tener en custodia a Alice Pitezel entonces de 15 años cuando fue a reclamar el dinero del seguro. Luego se había hecho cargo de los otros dos hijos de Benjamin: Howard de 8 y Nellie de 11. Las dos mujercitas escribían casi a diario a su madre relatando los acontecimientos de su vida. Todas estas comunicaciones se las había quedado Holmes que por ni equivocación las hubiera mandado por correo. Pero cuando fue detenido se encontraron entre sus pertenencias. Holmes le dijo a Carrie que los niños estaban a cargo de Minnie Williams en Inglaterra, claramente deseaba desviar la atención de Geyer y las autoridades muy lejos, pero el domicilio que mencionaba no existía en Londres, por lo que Geyer decidió enfocar la búsqueda en Norteamérica. ![]() Nellie Pitezel, víctima A fines de Junio de 1895 Geyer comienza su viaje armado de las cartas de las muchachitas, retratos de ellos y Holmes así como descripciones de ropas y vestidos. A pesar del pesimismo de las autoridades, el detective estaba decidido a encontrar el destino de los Pitezel. En la ciudad de Cincinnati visitó casi todos los hoteles mostrando fotos hasta que en un lugar un hombre reconoció al pequeño grupo de viajantes. Este señor le dio indicaciones a Geyer para seguir buscando y después de mucho indagar una mujer apareció que le habló del sujeto del bigote que se hacía acompañar de un niño y que le había dado una estufa. Al fin había una pista sólida que llevó a Geyer ahora a la ciudad de Indianápolis, lugar al que las cartas lo iban dirigiendo. Las pistas surgían aquí y allá hasta que Geyer comprendió que Holmes movía dentro de la misma ciudad a sus tres esposas y a los niños. Ninguno de los cuales sabía de la existencia ni de los movimientos de los otros. Era un enigma el porque Holmes realizaba un esfuerzo tan grande con todas estas personas, pero entonces la suerte de los niños Pitezel se hacía cada vez mas oscuro y misterioso. Los siguientes destinos fueron Chicago y Detroit, de donde Alice escribe su última carta. En ella relata a su madre la tristeza que la embargaba por hallarse separados. Y añade el escalofriante hecho de que Howard no los acompaña mas. Por cierto, Geyer descubre que Holmes trae a Detroit a la misma Carrie con sus otros dos hijos a quienes coloca solamente a tres cuadras de distancia. Clásica imagen de Holmes con su bigote y sombrero El siguiente punto a visitar fue la ciudad de Toronto, donde Geyer se embarca en la exhaustiva tarea de mostrar fotos e imágenes a todos los agentes de bienes raíces que pudo. La cansada estrategia dio frutos y llego a una casa donde los residentes de ese momento le comentaron de un lugar dentro de la propiedad donde la tierra había sido removida hacía poco tiempo. Aunque se excavó a profundidad nada estaba enterrado ahí. A pesar del fracaso, el olfato de Geyer le indicaba que estaba cerca del sitio correcto. Tras más averiguaciones detecta otro lugar donde había rentado Holmes con sus jóvenes acompañantes. Va al lugar y le informan del sótano donde hay algo de tierra en el suelo recientemente removida. Inmediatamente al clavar la pala el hedor de un cuerpo en descomposición surgió de la tierra. Con la ayuda de un enterrador descubre a unos pocos pies de profundidad los cuerpos desnudos de dos mujeres. Supuso que serían los cadáveres de Nellie y Alice Pitezel. Finalmente tras considerables esfuerzos y sacrificio la investigación producía tristes noticias, pero resultados al fin. Oficiales de policía locales hicieron el levantamiento de los cuerpos ante la congratulada mirada de Geyer que telegrafió a Filadelfia para informar a sus superiores del hallazgo. Gracias a los fragmentos de ropas quemadas y un juguete listado entre las pertenencias de las niñas, Geyer estableció fuera de toda duda la identidad de los cuerpos. Para finalizar la diligencia la señora Carrie Pitezel fue enviada a la morgue de Toronto donde le fue permitido ver únicamente el cabello y los dientes de los cadáveres dado que los restos, estaban en muy avanzado estado de putrefacción para poder ser vistos por ella. Tan pronto vio los restos, se dio cuenta que Holmes le había mentido y asesinado a sus hijos. Pero la odisea de Geyer aún no terminaba pues faltaba por hallar al pequeño Howard así que guiado por la correspondencia regresó a Indianápolis a seguir buscando. Esta vez Geyer se había convertido casi en una celebridad, su investigación era de interés nacional lo cual fue bueno y malo a la vez pues recibió numerosas pistas que no lo llevaban a ninguna parte. La investigación lo llevo a otros lugares cercanos pero nada ocurría y el desaliento aumentaba. Mientras tanto agentes de Filadelfia estudiaban con lupa las cartas y hallaron que Holmes y los niños habían permanecido más tiempo del inicialmente estimado en Indianápolis. Reordenando su estrategia comenzó a explorar los pueblos circundantes mostrando la foto de Holmes dondequiera se rentaran cuartos o espacios hasta que en un lugar llamado Irvington un hombre reconoció a Holmes. Precisamente las maneras groseras de este se quedaron grabadas en la memoria del señor. Holmes había estado ahí con un muchachito el pasado mes de Octubre. Geyer finalmente creyó llegar al final de su viaje. De inmediato viajó a la propiedad en busca de un lugar donde estuviera enterrado el cuerpo del pequeño Howard sin embargo en el sótano no halló ningún lugar recientemente alterado. Fue gracias a la ayuda de varios vecinos que identificaron a Holmes por la fotografía que Geyer persistió y peinó de nuevo la propiedad hallando en la chimenea algunos restos humanos. Entonces un médico local dijo haber hallado partes de un fémur y otros restos en el mismo sitio. Aquello no podía ser mera casualidad por lo que procedieron a desmontar el mueble y para su sorpresa encontraron la cadera y partes del cuerpo de un niño de aproximadamente 7 años de edad. Los restos se hallaban bastante chamuscados. El 12 de Septiembre Holmes fue acusado de la muerte de Benjamin Pitezel y mientras esto sucedía se le iban conociendo más tropelías en Chicago. La suerte del doctorcito estaba cayendo dramáticamente pues todo indicaba que era responsable de no pocos muertos. Siendo así la situación Holmes decide escribir un libro acerca de su vida, asistido por un editor cuenta su vida desde su niñez hasta la época en la que se le acusa de los homicidios. El tono general es de hacerse siempre la víctima, algo típico de los criminales seriales narcisistas. En todo momento niega haber cometido crimen alguno, así como el haber cometido transacciones fraudulentas. Respecto a muertos y desaparecidos atribuidos a su persona da explicaciones vagas de como solos desaparecieron o teorías suyas de quien pudo haberlos eliminado. Tuvo incluso la intención de hacerse ver como un hombre ordinario incapaz de cometer ninguna clase de delito. Ni el público ni autoridad alguna se tragó una sola palabra de su libro, prefiriendo la gente los picantes y espectaculares relatos de sus crímenes que aparecían en los periódicos. ![]() H. H. Holmes de perfil Su juicio se reinició el 28 de Octubre y duró seis días únicamente. Al principio Holmes solicitó al juez Arnold ser su propio abogado, petición que fue aprobada, pero el acusado nunca pudo establecer algún punto a su favor. Aunque se debe notar que Holmes fue el primer acusado de homicidio en defenderse solo, por lo que su juicio llamó la atención de estudiosos y alumnos de derecho. Según testigos, Holmes se comportaba deferente con el juez y mordaz contra el fiscal siendo siempre atento y vigoroso en sus argumentos. En un momento dado solicitó se efectuaran exhaustivos análisis toxicológicos al líquido con el que lo acusaban de envenenar niños. El mismo se ofrecía efectuar los estudios pues era conocedor del tema, sin embargo la gente tuvo la impresión de que se quería exonerar usando a la ciencia como medio para tal fin. Otro error grave que cometió fue cuando en el juicio se describió con extensos detalles el estado del cuerpo mutilado y quemado de Pitezel. A pesar del repulsivo recuento, Holmes solicitó un receso para almorzar, porque tenía hambre. Es decir la gente se dio cuenta que no le afectaba en nada la suerte de su socio. Cansado y sin suerte, Holmes solicitó la ayuda de sus abogados. El jurado entendió que el acusado perdía la batalla legal que el mismo se había impuesto. Poco a poco las pruebas de que Benjamin Pitezel había sido asesinado se apilaban contra Holmes. Quedo probado que el cloroformo que supuestamente había empleado en si mismo Pitezel le había sido introducido a la fuerza al cuerpo cuando ya había fallecido. Pero Holmes había confesado estar con Pitezel en esos momentos finales, de modo que al jurado no le quedaba otra opción que condenarlo. La sentencia fue colgarlo en la horca. Fallida una última apelación de sus abogados y sentenciado a muerte, Holmes decide tomar de nuevo el lápiz y el papel para confesar sus delitos, admitiendo que no tenía ya ningún sentido negar su responsabilidad en los crímenes que le atribuían. Inclusive apreciaba al detective Geyer quien diligentemente había sacado a la luz pública sus delitos. Siempre tratando de sacar ventaja hasta de las desfavorables situaciones ahora Holmes pretendía en convertirse en el peor asesino del mundo, subiendo su marca a los 100 asesinatos. Aunque verificables la cifra bajaba a 27. En su momento fue el rufián más detestado del mundo. Su carrera de asesinatos comenzó desde que era estudiante de medicina cuando envenenó a un compañero de la escuela para cobrar dinero del seguro. El siguiente fue por una pelea contra un hombre que le debía también dinero. Y así poco a poco fue haciéndose adicto a la sangre y la violencia. En cuanto a mujeres y amantes no pasaba una con cuya relación el no obtuviera ganancias materiales. En su castillo de torturas en Chicago terminó con la vida de no pocas mujeres que habían entrado a rentar cuartos. Cualquier oficina que tuviera en ciudades o pueblos era buena para abrir agujeros en el suelo para enterrar cómplices o rivales de negocios. En cuanto a Benjamin Pitezel, afirmó que desde el primer instante que lo conoció supo que habría de asesinarlo algún día, claro esta no antes de sacarle el máximo provecho a su relación de negocios. Cada gesto de amabilidad para con el tenía por propósito ganarse cada vez más su confianza. Pitezel si tenía un problema con el alcohol pero una vez manipulada la familia y que mediante engaños Holmes la había separado, se dedicó a escribirle cartas falsas haciéndole pensar que su mujer lo quería abandonar. El día halló a Pitezel suficientemente ebrio, lo ato y procedió a rociarle benceno en el cuerpo para incendiarlo, a pesar de las súplicas de éste por acabar rápido con su vida dejó que se quemara vivo. Una vez fallecido Pitezel procedió a rociarlo ahora con el cloroformo y colocó el cadáver al sol para que cuando fuera descubierto la identificación fuera imposible. Se alejó de la escena del crimen sin sentir el menor remordimiento por sus actos. Así había sido siempre. En cuanto a los niños Pitezel, el objetivo fue siempre el de deshacerse de ellos, pero lo habría de hacer sin levantar sospechas por lo que tuvo que moverlos por varias partes hasta encontrar el momento preciso para matarlos. Al pequeño Howard lo envenenó y una vez fallecido procedió a cortarlo en partes que cupieran en la puerta de una estufa en la que incineró los restos. A las niñas las había hecho entrar a un baúl para posteriormente inyectarle un gas venenoso por un orificio. Ninguno de estos actos le produjo pena alguna, es más, ya iba por Carrie Pitezel y los otros niños a quienes planeaba matar con nitroglicerina, pero antes de conseguirlo fue detenido. La mayoría de las confesiones de Holmes fueron desacreditadas en los círculos policíacos, sin embargo la realidad al respecto se la llevó el condenado a su tumba. El 7 de Mayo de 1896 H. H. Holmes fue ejecutado por la mañana, según testigos del hecho su cuello no se rompió inmediatamente al caer del cadalso y tardó hasta quince minutos en fallecer. Para evitar que su cuerpo fuera mutilado o robado el mismo Holmes pidió que fuera enterrado en un ataúd lleno de cemento. De hecho hubo guardias presentes durante su entierro en una fosa del doble de profundidad igualmente rellenada con cemento y sin lápida que identificara su lugar. Los abogados de Holmes rechazaron una oferta de $15,000 dólares que un instituto médico les ofreció por el cerebro del asesino. Tras su muerte no dejaron de ocurrir extraños sucesos alrededor del mismo. Tal parece que Holmes dejó una maldición contra aquellos que lo rodearon en vida o en alguna de sus truculentas aventuras. Un par de semanas después de la ejecución uno de los testigos claves, médico legista de profesión súbitamente cayó muerto de un envenenamiento sanguíneo. Otros participantes de su juicio cayeron enfermos de muerte días después. Uno de los guardias de la prisión donde había estado interno Holmes cometió suicidio. Luego inexplicablemente una de las oficinas de investigación de la aseguradora que Holmes había defraudado se incendió por completo. Curiosamente solo quedaron unas fotos de Holmes y la orden de presentación del mismo. Y así, varias personas relacionadas con Holmes o su juicio encontraron muertes violentas. En cuanto a Hedgepeth, tras muchos años de buscar el perdón por haber ayudado en la captura de Holmes salió liberado pero para reincidir en sus actividades delictivas. No pasó mucho tiempo antes de que fuera abatido mientras robaba un salón de juegos. Bibliografía:
4月12日 Poesía y todo lo demás
Mirar un botón, y pensar que de sus cuatro hoyos podría surgir alguna idea. El botón es rojo, el botón es chico, plano como el pecho de un niño, redondo, y nada más. Olvidar el botón y mirar el tendedero a mis espaldas. Tendedero es una palabra larga, está vacío, ningún tendedero se parece a otro, y nada más. Olvidar el tendedero y pasar a la luna. No está llena, y nada más. Olvidar la luna, y mirar el mar. El mar puede ser un infierno, y nada más. Olvidar el mar y pensar en una carretera. Las carreteras son largas o cortas, y volver al botón. Abrir el primer botón de tu camisa y desesperarnos en el tercero y el sexto, o imaginar el posible encuentro entre tu y yo, de preferencia a la luz de la luna, y el deseo que no se resuelve y todo lo demás. CaballeroCABALLERO
Su amor es algo rígido, reñido y algo crítico, Su amor es una trampa, es como una balada, Frente a frente su mirada es como una pincelada que atraviesa mis sentidos sin previo aviso alguno, Descontrola mis latidos y me atrapa en un castigo… Realizando con intentos vanos alejarlo de mis pensamientos, He rogado al viento que me lleve hasta su lecho, pero embustero Hacia mi procede y omite mis deseos. Le amo a usted mi caballero más que a nada en este espacio, Le amo así tan sátira de una manera fanática de su imagen tan propia y gallarda, No dudaría ni un segundo en apostar mi destino, Cruzare la esperanza con un poco de audacia para que observe mi existencia en mi entorno tan vacío Y suponiendo la batalla ganada pedire con fervor que no niegue hacerse mi vicio. El acomodar mis labios en su boca y mis manos en su cuerpo Ya no espero más de usted mi estimado caballero Lo que me ofrece me es perfecto para perderme en su mirada, Guiandome con sus palabras, y después de un tiempo, Le pediré perdernos en un profundo instante oscuro, En donde no existe más nada que una escena de pasión, Combinada con malicia y una pizca de locura, Expresando lo prohibido y desafiando la transición de la salida del sol, Se hará mas larga la noche y más tardado el amanecer, Envuelta entre sus brazos esperare la muerte satisfecha, Porque siendo ya la dueña de su amor No me importaría hoy mismo hundirme en otro mundo sabiendo que rebasare los horizontes Llevándome el ultimo brillante del más osado caballero Que habita en mi corazón
3月18日 David KoreshASESINANDO EN NOMBRE DE DIOS.....LO QUE HACE LA APESTOSA RELIGION" "¿Por qué el sol continúa brillando? ¿Por qué el mar aún rompe contra las rocas? ¿Acaso ellos no saben que es el fin del mundo?" Eddy Arnold. "End of the world" El escándalo de la Rama Davidiana antecedió a la voladura del Edificio Murrah de Oklahoma, al caso O. J. Simpson, al affaire Clinton-Lewinsky, a los atentados del 11 de septiembre y a las invasiones a Afganistán e Irak. Aquella historia mantuvo al mundo en vilo durante 51 días. Lo que empezó siendo una tragedia confusa y más bien pequeña, derivó en una masacre. Desde entonces, Estados Unidos es otro país. Pocos recuerdan que la pesadilla terrorista comenzó en Waco, Texas, un 19 de abril de 1993. Cristo armado: una imagen recuperada del "Rancho del Apocalipsis" en Waco En los Estados Unidos funcionan más de 1,500 diferentes nuevos movimientos religiosos. Los davidianos son un grupo disidente de la Iglesia Adventista del Séptimo Día. En la década de los treinta, Victor Houteff se autoproclamó el nuevo Profeta de Dios para la Iglesia Adventista. El nombre del grupo sería los Adventistas Davidianos del Séptimo Día. Tomaban su nombre del rey David, monarca que aparece en la Biblia. ![]() En 1959, una parte de este grupo formó la llamada Rama Davidiana de Adventistas del Séptimo Día, liderada inicialmente por Ben Roden. Se trataba de una secta que basaba su existencia en la interpretación literal del Evangelio según San Juan; esto es, del Apocalipsis bíblico. El grupo se estableció en el rancho Monte Carmelo, a las afueras de Waco, Texas. El liderazgo y la ocupación de la propiedad habían ocasionado conflictos entre los davidianos antes de que Vernon Wayne Howell tomara cargo en 1990 tras un tiroteo con George Roden, a quien le correspondía el puesto. El joven David Koresh Cuando Howell tomó el control del grupo, cambió su propio nombre por el de David Koresh, evocando a los reyes bíblicos David y Ciro. Koresh siempre quiso ser rockero e incluso tocaba a veces la guitarra y cantaba. Luego se metió de lleno al fundamentalismo cristiano, específicamente a la secta de los davidianos. David Koresh cantando Desde sus tiempos de estudiante en Houston, Koresh, que era un mal estudiante, provocó —y quiso compensar aquella carencia— a sus profesores con la memorización de todos los textos bíblicos. En el caso de Koresh, como en tantos casos similares, todo se reducía a un fundamentalismo cristiano que ni siquiera interpretó los pasajes más oscuros de la Biblia sino que, por el contrario, los siguió al pie de la letra. Koresh era uno de los numerosos predicadores generalmente apocalípticos que, en Estados Unidos, aterrorizan a sus seguidores para formar parte de un restringido grupo que, cuando toda la humanidad perezca, logrará salvarse. Koresh había llegado a dirigir su secta a través del matrimonio con Rachel Jones, de catorce años, hija de uno de los dirigentes de la misma, al que arrinconó enseguida, sustituyéndolo en la cima jerárquica. Koresh con su familia Siendo ya el líder de los davidianos, se había metido entre pecho y espalda el Libro de las Revelaciones bíblico. Koresh estaba convencido de ser la reencarnación de Jesucristo. De todas partes llegaban nuevos adeptos ganados por la persuasiva doctrina de un David Koresh que estaba armado hasta los dientes dentro de lo que sería el gran mausoleo de Waco. Había efectuado compras de armas por valor de más de 250.000 dólares, para estar preparado llegado el momento del acoso del «Mal». El líder davidiano tenía además acceso a placeres vetados para los demás miembros, como las jóvenes adolescentes y la buena comida. Koresh había sido acusado de mantener relaciones sexuales con jovencitas, que él llamaba sus “esposas”, y de forzar a sus seguidores a proporcionarle grandes cantidades de dinero. Un periódico de Texas había investigado informes según los cuales Koresh había abusado de niños en el rancho Monte Carmelo; el lugar era la base de la secta y allí vivían todos, en una comuna pseudoreligiosa. Este medio estaba en proceso de publicar una serie de alegatos cuando el grupo fue cercado. Koresh era abiertamente partidario de la poligamia en su propio caso y en el de algunos otros miembros selectos del grupo. Supervivientes de la redada que ocurrió después, antiguos miembros y familiares de miembros, han dado información muy diversa con respecto a las creencias, prácticas y conducta del grupo. Estas personas tenían una gran cantidad de armas automáticas y efectuaban prácticas de tiro. Koresh durante uno de sus sermones En 1992, las autoridades federales, tras recibir información de que estaban almacenando ametralladoras, decidieron abrir una investigación. A final del mismo año, sospechando que la secta había convertido ilegalmente armas semiautomáticas en automáticas, se abrió una caja destinada a los davidianos que resultó contener granadas de mano. La caja volvió a ser cerrada y entregada, pero se usó como evidencia para obtener una orden judicial contra la secta. En vísperas de la tragedia, y en el que sería su último refugio, Koresh había reunido junto a él a numerosos adultos pero también a un buen número de niños, y con unos y otros, se dispuso a convertir en una fortaleza inexpugnable el rancho Monte Carmelo. Mapas del sitio El 28 de febrero de 1993, el BATF (Departamento de Alcohol, Tabaco y Armas de Fuego) organizó una redada en el rancho de los davidianos. Fue llevada a cabo debido a la supuesta presencia ilegal de armas en la propiedad, dando como resultado la muerte de cuatro agentes y cinco davidianos. El ataque Los agentes se acercaron al rancho en camiones camuflados como camiones de ganado, y de alguna manera comenzaron los disparos. No existe un acuerdo sobre quién disparó primero o por qué. Pero hubo imágenes retransmitidas mundialmente por equipos de televisión invitados por los agentes. Los medios rebautizaron a Monte Carmelo con un nombre ad hoc: "El Rancho del Apocalipsis". En vivo y a través de la cadena noticiosa CNN, David Koresh habló de los Siete Sellos del Apocalipsis. Los periodistas trataban de que abundara sobre la incursión de esa mañana, cuántos muertos o heridos había en su grupo o si pensaba entregarse. Koresh admitió que estaba herido, que habían matado a su hija pequeña y que había varios muertos y heridos en su grupo. Pero era claro que principalmente quería aprovechar el tiempo en CNN para citar pasajes bíblicos, en especial del Apocalipsis. Decía que era el Cordero, el elegido para develar los Siete Sellos los cuáles, al ser abiertos, provocarían el fin del mundo. Koresh afirmaba que los davidianos estaban por abrir el Quinto Sello. Desafiaba a los líderes religiosos y a los expertos en la Biblia de todo el mundo a viajar a Texas y debatir con él, y en especial a tratar de igualar su comprensión del misterio escondido en los Siete Sellos. La conversación con la CNN duró 45 minutos. Koresh citó: "Cuando abrió el Quinto Sello, vi debajo del altar las almas de los degollados a causa de la Palabra de Dios y del testimonio que mantuvieron. Se pusieron a gritar con fuerte voz: '¿Hasta cuándo, Dueño santo y veraz, vas a estar sin hacer justicia y sin tomar venganza por nuestra sangre de los habitantes de la Tierra?' Entonces se le dio a cada uno un vestido blanco y se les dijo que esperasen todavía un poco, hasta que se completara el número de sus consiervos y hermanos que iban a ser muertos como ellos". Los davidianos se habían fortificado y la policía no logró asegurar la zona, por lo que finalmente, tras retirarse, intentaron establecer contacto con Koresh. El FBI tomó el mando poco después del ataque inicial y, durante los siguientes 51 días, se intentó presionar a los miembros para que se rindieran. Las túnicas anaranjadas que vestían los davidianos serían, durante los siguientes 51 días, blancos perfectos para los prismáticos de los que los cercaban, y también, para efectuar los primeros disparos, que al final acabarían siendo continuos, y que eran respondidos por los asediados utilizando el arsenal que guardaban entre aquellas paredes. Los titulares sobre Waco Durante esos largos días, murieron miembros de los federales y también de los davidianos, en un goteo de víctimas que preparaba la gran hoguera final. De vez en cuando se conseguía un alto el fuego para una nueva mediación que diera lugar a una salida airosa al conflicto, sin resultado alguno. Pero los asaltantes no sólo utilizaban armas de fuego y gases, sino que recurrieron a la guerra sucia. Para ello no dudaron en cortar la luz, el agua y el suministro de alimentos, al tiempo que, llegada la noche, potentes reflectores barrían las ventanas del rancho, para impedir el más mínimo descanso de los sitiados. La zona comenzó a ser aislada y se usaron amplificadores para hacer llegar sonidos al edificio usando una táctica de guerra psicológica; las veinticuatro horas se escuchaban gritos de cerdos en el matadero y como una broma macabra, se repetía día y noche la canción “Estas botas están hechas para caminar”, con Nancy Sinatra. Los davidianos usaron pancartas desde lugares altos, pidiendo la ayuda de personas ajenas a las fuerzas gubernamentales. Koresh fue herido de gravedad por un disparo en el costado y los hombres más cercanos a él intentaron negociar con los agentes. Los davidianos produjeron cintas de vídeo en las que niños sentados cerca de Koresh preguntaban a la policía, entre otras cosas, si vendrían a matarlos. Los agentes no estaban preparados para luchar contra el entusiasmo religioso de los davidianos. Finalmente, se siguieron las recomendaciones de oficiales veteranos del FBI para proceder con el asalto final. Vehículos armados con armas de gas se acercaron al edificio y derribaron uno de los muros. Algunos de los miembros de la secta de los davidianos, caídos desde las ventanas, fueron inmediatamente arrestados por agentes del FBI, pero la mayoría seguían dentro mientras el ataque era retransmitido mundialmente. Los 51 días de cerco terminaron el 19 de abril, cuando el recinto fue consumido completamente por las llamas, matando entre 72 y 86 hombres, mujeres y niños, incluyendo a Koresh. El gobierno declaró que el fuego fue intencionadamente provocado por Koresh y sus seguidores como un acto suicida, pero otros aseguran que fue causado por las granadas de gas inflamable que el FBI arrojó al interior del edificio. Las víctimas El hecho de que se negase el acceso a las cámaras al interior del edificio en llamas hasta después de que se extinguieran, ha llevado a muchos a cuestionar seriamente los motivos del FBI. El FBI asegura que no se les permitió entrar debido al peligro de explosivos en el incendio y de posibles armas de fuego de los miembros supervivientes. Caricaturas sobre la tragedia Juego de video sobre Koresh y el asedio de Waco Las autopsias revelaron que algunas de las mujeres y niños encontrados bajo los restos de un muro de cemento de un almacén murieron de heridas en el cráneo. El muro fue derribado por uno de los vehículos que penetraron la estructura mientras esparcía químicos no letales. Fotografías de algunas de las autopsias muestran cuerpos de niños en poses espásmicas, más parecidas a la intoxicación por gas. Los cadáveres de los davidianos muertos en Waco Algunos críticos aseguran que las autoridades durante la masacre de Waco nunca fueron investigadas por su fracaso, y el incidente provocó sentimientos de rechazo hacia el gobierno en Estados Unidos. El caso más notable fue el de un joven ex marine, llamado Timothy McVeigh. McVeigh había visitado el rancho de los davidianos y durante una entrevista había declarado que rechazaba las acciones del gobierno. La entrevista con Timothy McVeigh Los adultos que sobrevivieron el asedio fueron sentenciados por crímenes, pero se redujeron las penas de la mayoría o se anularon las condenas. Las cenizas de Monte Carmelo, "El Rancho del Apocalipsis" Los davidianos continúan ocupando la zona y han construido monumentos para conmemorar las muertes. Cabe destacar que esta "rama davidiana" es un movimiento completamente diferente e independiente a los Davidianos fundados por Victor T. Houteff. 3月12日 CAYETANO EL PETISO OREJUDO
3月2日 Hermanas Papin"MI CRIMEN ES DEMASIADO GRANDE COMO PARA QUE YO DIGA LO QUE ES"
Los lectores recordarán las circunstancias horribles de la matanza de Le Mans, y la emoción que provocó en la conciencia del público el misterio de los motivos de las dos asesinas, las hermanas Christine y Léa Papin. A esta inquietud, a este interés, respondió en la prensa una información muy amplia de los hechos, a través de las inteligencias más despiertas del campo del periodismo. Aquí, pues, no haremos más que resumir los hechos del crimen. Las dos hermanas, una de veintiocho años y la otra de veintiuno, han estado trabajando desde hace varios años como criadas de unos honorables burgueses de la pequeña ciudad provinciana, un abogado, su mujer y su hija. Criadas modelo, se ha dicho, excelentes trabajadoras; criadas-misterio también, pues, si se ha observado que los amos parecen haber carecido extrañamente de simpatía humana, nada nos permite decir que la indiferencia altiva de las sirvientas se haya limitado a corresponder a esa actitud; de un grupo al otro, "no se hablaban". Este silencio, sin embargo, no podía estar vacío, incluso si era oscuro a los ojos de los actores. El 2 de febrero, al anochecer, esta oscuridad se materializa debido a un trivial apagón doméstico de la electricidad. La descompostura ha sido provocada por una torpeza de las hermanas, y las patronas ausentes ya han mostrado, a propósito de nimiedades sin importancia, reacciones muy vivas de humor. ¿Qué fue lo que dijeron la madre y la hija cuando, al regresar a casa, se encontraron con el vulgar desastre? Las respuestas de Christine- han variado en cuanto a este punto. En todo caso, el drama se desata muy aprisa, y sobre la forma del ataque es difícil admitir otra versión que la que han dado las hermanas, a saber, que fue repentino, simultáneo, y llevado de golpe al paroxismo del furor: cada una se apodera de una adversaria, le saca viva los ojos de las órbitas (hecho inaudito, según se ha dicho, en los anales del crimen) y luego la remata. Después, con ayuda de cuanto encuentran a su alcance, un martillo, un jarro de estaño, un cuchillo de cocina, se ensañan con los cadáveres de sus víctimas, les aplastan la cara y, desnudándoles el sexo, acuchillan profundamente los muslos y las nalgas de una para embadurnar con esa sangre los muslos y las nalgas de la otra. Lavan en seguida los instrumentos de estos ritos atroces, se purifican ellas mismas, y se acuestan en la misma cama. "¡Buena la hemos hecho!" Tal es la fórmula que intercambian y que parece dar el tono del desemborrachamiento, vaciado de toda emoción, que sucede en ellas a la orgía de sangre. Al juez no le darán ningún motivo comprensible de su acto, ningún odio, ningún agravio contra sus víctimas; su única preocupación parecerá ser la de compartir enteramente la responsabilidad del crimen. Ante tres médicos expertos se mostrarán sin ninguna señal de delirio, ni de demencia, sin ningún trastorno actual psíquico ni físico, y a ellos les será forzoso registrar ese hecho. En los antecedentes del crimen figuran algunos datos demasiado imprecisos, al parecer, para que se los pueda tomar en cuenta: unas gestiones embrolladas de las hermanas ante el alcalde para obtener la emancipación de la menor; un secretario general que las ha encontrado "chifladas"; un comisario central que atestigua haberlas tenido por "perseguidas". Hay también el cariño singular que las unía, su inmunidad a cualquier otro interés, los días de descanso que pasan juntas y en su habitación. Pero ¿acaso le han preocupado a alguien, hasta entonces, semejantes rarezas? Se omite también el dato de un padre alcohólico, brutal, que, según se dice, ha violado a una de sus hijas, así como el precoz abandono de su educación. Pasados cinco meses de encarcelamiento, Christine, aislada de su hermana, presenta una crisis de agitación violentísima, con alucinaciones terroríficas. Durante otra crisis trata de sacarse los ojos, sin conseguirlo, por cierto, pero no sin lastimarse. La agitación furiosa hace necesario esta vez el uso de la camisa de fuerza. Se entrega a exhibiciones eróticas; después aparecen síntomas de melancolía: depresión, negativa a tomar alimentos, autoacusación, actos expiatorios de un carácter repugnante; posteriormente, en varias ocasiones, suelta frases de significación delirante. Christine declaró haber simulado alguno de esos estados. Digamos, sin embargo, que esa declaración no puede tenerse en modo alguno como la clave de su índole: el sentimiento de juego suele ser experimentado en tales estados por el sujeto, sin que su comportamiento sea por ello menos típicamente mórbido. El 30 de septiembre, las hermanas son condenadas por el jurado. Christine, al oír que le van a cortar la cabeza en la plaza principal de la ciudad, recibe la noticia de rodillas. Mientras tanto, los caracteres del crimen, los trastornos de Christine en la cárcel, las rarezas de la vida de las hermanas, habían convencido a la mayoría de los psiquiatras de la irresponsabilidad de las asesinas. Ante la negativa de un contra-peritaje, el doctor Logre, cuya personalidad altamente calificada es bien conocida, decidió tomar la palabra en la sala del tribunal en calidad de defensor. ¿Fue la regla de rigor inherente al clínico magistral, o la prudencia impuesta por unas circunstancias que lo ponían en postura de abogado? El caso es que el doctor logre adelantó no una, sino varias hipótesis, acerca de la presunta anomalía mental de las hermanas: ideas de persecución, perversión sexual, epilepsia o histero-epilepsia. Si nosotros nos creemos capaces de formular una explicación más unívoca del problema, queremos antes que nada rendir homenaje a su autoridad, no sólo porque nos protege del reproche de emitir un diagnóstico sin haber examinado personalmente a las enfermas, sino también porque ha sancionado con fórmulas particularmente felices ciertos hechos muy delicados de aislar, y sin embargo, como vamos a ver, esenciales para la demostración de nuestra tesis. Existe una entidad mórbida, la paranoia, que, a pesar de las fortunas diversas que ha sufrido con la evolución de la psiquiatría, responde grosso modo a los rasgos clásicos siguientes: a] un delirio intelectual que varía sus temas de las ideas de grandeza a las ideas de persecución; b] unas reacciones agresivas que muy a menudo llevan al asesinato; c] una evolución crónica. Dos concepciones se habían opuesto hasta el día de hoy en cuanto a la estructura de esta psicosis: la primera se pronuncia por el desarrollo de una "constitución" mórbida, o sea de un vicio congénito del carácter; la segunda descubre los fenómenos elementales de la paranoia en trastornos momentáneos de la percepción, calificándolos de interpretativos a causa de su analogía aparente con la interpretación normal; el delirio es aquí considerado como una reacción pasional cuyos motivos están dados por la convicción delirante. Por más que los fenómenos llamados elementales tengan una existencia mucho más cierta que la pretendida constitución paranoica, no es difícil ver la insuficiencia de estas dos concepciones, y nosotros hemos intentado fundar una nueva sobre una observación más conforme al comportamiento del enfermo. Hemos reconocido así como primordial, tanto en los elementos como en el conjunto del delirio y en sus reacciones, la influencia de las relaciones sociales incidentes a cada uno de esos tres órdenes de fenómenos; y hemos admitido como explicativa de los hechos de la psicosis la noción dinámica de las tensiones sociales, cuyo estado de equilibrio o de ruptura define normalmente la personalidad en el individuo. La pulsión agresiva, que se resuelve en el asesinato, aparece así como la afección que sirve de base a la psicosis. Se la puede llamar inconsciente, lo cual significa que el contenido intencional que la traduce en la consciencia no puede manifestarse sin un compromiso con las exigencias sociales integradas por el sujeto, es decir sin un camuflaje de motivos, que es precisamente todo el delirio. Pero esta pulsión está teñida a su vez de relatividad social: tiene siempre la intencionalidad de un crimen, casi constantemente la de una venganza, a menudo el sentido de un castigo, es decir de una sanción emanada de los ideales sociales, y a veces, finalmente, se identifica con el acto acabado de la moralidad, tiene el alcance de una expiación (autocastigo). Los caracteres objetivos del asesinato, su electividad en cuanto a la víctima, su eficacia homicida, sus modos de explosión y de ejecución varían de manera continua con esos grados de la significación humana de la pulsión fundamental. Son esos mismos grados los que gobiernan la reacción de la sociedad frente al crimen paranoico, reacción ambivalente, de doble forma, que determina el contagio emocional de este crimen y las exigencias punitivas de la opinión. Tal se nos muestra este crimen de las hermanas Papin, a causa de la emoción que suscita y que sobrepasa su horror, y a causa de su valor de imagen atroz, pero simbólica hasta en sus más espantosos detalles: las metáforas más sobadas del odio -"sería capaz de sacarle los ojos"- reciben su ejecución literal. La conciencia popular revela el sentido que da a este odio al aplicarle el máximo de la pena, como la ley clásica al crimen de los esclavos. Tal vez, como luego veremos, se engañe así en cuanto al sentido real, del acto. Pero observemos, para beneficio de aquellos a quienes espanta la vía psicológica por la que estamos llevando el estudio de la responsabilidad, que el adagio "comprender es perdonar" está sometido a los límites de cada comunidad humana, y que, fuera de esos límites, comprender (o creer comprender) es condenar. El contenido intelectual del delirio se nos muestra, según queda dicho, como una superestructura a la vez justificativa y negadora de la pulsión criminal. Lo concebimos, pues, como algo sometido a las variaciones de esta pulsión, por ejemplo al descenso resultante de su satisfacción: en el caso princeps del tipo particular de paranoia que hemos descrito (el caso Aimée), el delirio se evapora con la realización de los objetivos del acto. No hay por qué asombrarse de que otro tanto haya ocurrido durante los primeros meses que siguieron al crimen de las hermanas Papin. A lo largo de mucho tiempo, los defectos correlativos de las descripciones y de las explicaciones clásicas han hecho desconocer la existencia de tales variaciones, a pesar de tratarse de algo capital, afirmando la estabilidad de los delirios paranoicos, siendo así que lo único que hay es constancia de estructura: esa concepción conduce a los expertos a conclusiones erróneas, y explica sus aprietos en presencia de gran número de crímenes paranoicos, en los cuales su sentimiento de la realidad se abre paso a pesar de sus doctrinas, pero no engendra en ellos otra cosa que incertidumbre. En el caso de las hermanas Papin, una sola huella de formulación de ideas delirantes anterior al crimen debe ser tenida por un complemento del cuadro clínico: y si se la sabe buscar, se la encontrará, principalmente en el testimonio del comisario central de la ciudad. Su imprecisión no puede de ninguna manera ser motivo para rechazarla: todo psiquiatra conoce el ambiente especialísimo evocado muy a menudo por no se sabe qué estereotipia de las palabras de tales enfermos, antes incluso de que esas palabras se concreten en fórmulas delirantes. Basta que alguien haya experimentado una sola vez esta impresión para que no pueda tener por desdeñable el hecho de reconocerla. Ahora bien, las funciones de selección de los centros de la policía dan el hábito de esa experiencia. En la cárcel, Christine da expresión a varios temas delirantes. Calificamos así no sólo determinados síntomas típicos del delirio, por ejemplo el desconocimiento sistemático de la realidad (Christine pregunta cómo están de salud sus dos víctimas, y declara que las cree rencarnadas en otros cuerpos), sino también las creencias, más ambiguas, que se traducen en frases como ésta: "Creo que en otra vida yo debería ser el marido de mi hermana." En frases como éstas, en efecto, se pueden reconocer contenidos muy típicos de los delirios clasificados. Además, es constante encontrar cierta ambivalencia en toda creencia delirante, desde las formas más tranquilamente afirmativas de los delirios fantásticos (en los que el sujeto reconoce sin embargo- una "doble realidad") hasta las formas interrogativas de los delirios llamados "de suposición" en los que toda afirmación de la realidad le es sospechosa. En nuestro caso, el análisis de esos contenidos y de esas formas nos permitiría precisar el sitio de las dos hermanas en la clasificación natural de los delirios. Las hermanas Papin no podrían ser acomodadas en la forma muy limitada de la paranoia que, por la vía de tales correlaciones formales, hemos aislado nosotros en nuestro trabajo sobre el caso Aimée. Probablemente, incluso, se saldrían de los marcos genéricos de la paranoia para entrar en el de las parafrenias, agrupadas por el genio de Kraepelin como formas inmediatamente contiguas. Esta precisión del diagnóstico, en el estado caótico de nuestra información, sería sin embargo muy precaria. Por lo demás, sería poco útil para nuestro estudio de los motivos del crimen, puesto que, como lo hemos indicado en nuestro trabajo, las formas de paranoia y las formas delirantes vecinas siguen unidas por una comunidad de estructura que justifica la aplicación de los mismos métodos de análisis. Lo cierto es que las formas de la psicosis se nos muestran en las dos hermanas, si no idénticas, cuando menos estrechamente correlativas. Se ha escuchado en el curso de los debates la afirmación sorprendente de que era imposible que dos seres estuvieran afectados, al mismo tiempo, de la misma locura (o, por mejor decir, que la revelaran simultáneamente). Es una afirmación completamente falsa. Los delirios a dúo se cuentan entre las formas más antiguamente reconocidas de las psicosis. Las observaciones muestran que se producen electivamente entre deudos muy cercanos, padre e hijo, madre e hija, hermanos o hermanas. Digamos que su mecanismo depende en ciertos casos de la sugestión contingente ejercida por un sujeto delirante activo sobre un sujeto débil pasivo. Vamos a ver que nuestra concepción de la paranoia da de ese fenómeno una noción completamente distinta, y explica mejor el paralelismo criminal de las dos hermanas. La pulsión homicida que concebimos como la base de la paranoia no sería, en efecto, más que una abstracción poco satisfactoria si no se encontrara controlada por una serie de anomalías correlativas de los instintos socializados, y si el estado actual de nuestros conocimientos sobre la evolución de la personalidad no nos permitiera considerar esas anomalías pulsionales como contemporáneas en su génesis. Homosexualidad, perversión sádico-masoquista, tales son los trastornos instintivos cuya existencia, en este caso, no había sido detectada más que por los psicoanalistas, y cuya significación genética hemos intentado nosotros mostrar en nuestro trabajo. Hay que confesar que las hermanas Papin parecen aportar a estas correlaciones una confirmación que se podría calificar de grosera: el sadismo es evidente en las manipulaciones ejecutadas sobre las víctimas, ¿y qué significación no toman, a la luz de estos datos, el afecto exclusivo de las dos hermanas, el misterio de su vida, las rarezas de su cohabitación, su medroso refugio en una misma cama después del crimen? Nuestra experiencia precisa de estas enfermas nos hace vacilar, sin embargo, ante la afirmación, lanzada por algunos, de la realidad de relaciones sexuales entre las hermanas. Por eso le agradecemos al doctor logre la sutileza del término "pareja psicológica" que da la medida de su reserva en cuanto a ese problema. Los psicoanalistas mismos, cuando hacen derivar la paranoia de la homosexualidad, califican esta homosexualidad de inconsciente, de "larvada". Esta tendencia homosexual no se expresaría sino por una negación enloquecida de si misma, que fundaría la convicción de ser perseguido y designaría al ser amado en el perseguidor. Pero ¿qué cosa es esta tendencia singular que, estando así tan cerca de su revelación evidente, permanecería siempre separada de ella por un obstáculo singularmente trasparente? Freud, en un artículo admirable, sin damos la clave de esta paradoja, nos proporciona todos los elementos para encontrarla. Nos muestra en efecto que, cuando en los primeros estadios ahora reconocidos de la sexualidad infantil se opera la reducción forzosa de la hostilidad primitiva entre los hermanos, puede producirse una anormal inversión de esta hostilidad en deseo, y que este mecanismo engendra un tipo especial de homosexuales en los cuales predominan los instintos y actividades sociales. Se trata, de hecho, de un mecanismo constante: esa fijación amorosa es, la condición primordial de la primera integración a las tendencias instintivas de aquello que llamamos las tensiones sociales. Integración dolorosa, en la que se marcan ya las primeras exigencias sacrificiales que nunca más dejará de ejercer la sociedad sobre sus miembros: tal es su vínculo con esa intencionalidad personal del sufrimiento infligido, que constituye el sadismo. Esta integración se hace, sin embargo, según la ley de menor resistencia, mediante una fijación afectiva muy cercana aún al yo solipsista, fijación que merece el epíteto de narcisista, en la cual el objeto elegido es el más semejante al sujeto: tal es la razón de su carácter homosexual. Pero esta fijación deberá ser superada para llegar a una moralidad socialmente eficaz. Los magníficos estudios de Piaget nos han mostrado el progreso que se lleva a cabo desde el egocentrismo ingenuo de las primeras participaciones en las reglas del juego moral hasta la objetividad cooperativa de una consciencia idealmente acabada. En nuestras enfermas, esta evolución no ha sobrepasado su primer estadio, y las causas de semejante detención pueden ser de orígenes muy diferentes, orgánicas unas (taras hereditarias), psicológicas otras (psicoanálisis infantil). Como se sabe, su acto parece no haber estado ausente de la vida de las hermanas. A decir verdad, mucho antes de que hubiéramos hecho estos acercamientos teóricos, la observación prolongada de un crecido número de casos de paranoia, con el complemento de minuciosas indagaciones sociales, nos había conducido a considerar la estructura de las paranoias y de los delirios vecinos como un terreno enteramente dominado por la suerte de ese complejo fraternal. Un ejemplo muy importante de tal fenómeno salta a la vista en las observaciones que hemos publicado. La ambivalencia afectiva hacia la hermana mayor dirige todo el comportamiento autopunitivo de nuestro "caso Aimée". Si en el curso de su delirio Aimée transfiere sobre varias cabezas sucesivas las acusaciones de su odio amoroso, es por un esfuerzo de liberarse de su fijación primera, pero este esfuerzo queda abortado: cada una de las perseguidoras no es, verdaderamente, otra cosa que una nueva imagen, completa e invariablemente presa del narcisismo, de esa hermana a quien nuestra enferma ha convertido en su ideal. Comprendemos ahora cuál es el obstáculo de vidrio que hace que Aimée no pueda saber nunca, a pesar de estarlo gritando, que ella ama a todas esas perseguidoras: no son más que imágenes. El "mal de ser dos" que afecta a esos enfermos no los libera sino apenas del mal de Narciso. Pasión mortal y que acaba por darse la muerte. Aimée agrede al ser brillante a quien odia justamente porque representa el ideal que ella tiene de sí misma. Esta necesidad de autocastigo, este enorme sentimiento de culpabilidad se lee también en las acciones de las hermanas Papin, aunque sólo sea en el arrodillamiento de Christine al escuchar su sentencia. Pero es como si las hermanas no hubieran podido siquiera tomar, respecto la una de la otra, la distancia que habría sido necesaria para hacerse daño. Verdaderas almas siamesas, forman un mundo cerrado para siempre; cuando se leen las declaraciones que hicieron después del crimen, dice el doctor logre, "uno cree estar leyendo doble". Sin más medios que los de su islote, tienen que resolver su enigma, el enigma humano del sexo. Es preciso haber prestado oídos muy atentos a las extrañas declaraciones de tales enfermos para saber las locuras que su conciencia encadenada puede armar sobre el enigma del falo y de la castración femenina. Entonces queda uno preparado para reconocer en las confesiones tímidas del sujeto llamado normal las creencias que está callando, y que cree estar callando porque las, juzga pueriles, cuando en realidad las calla porque, sin saberlo, sigue adherido a ellas. La frase de Christine: "creo que en otra vida yo debería ser el marido de mi hermana", se reproduce en estos enfermos a través de gran número de temas fantásticos para cuya captación sólo basta saber escuchar. Qué largo camino de tortura ha tenido que recorrer Christine antes de que la experiencia desesperada del crimen la desgarre de su otro yo, y de que pueda, después de su primera crisis de delirio alucinatorio, en la cual cree ver a su hermana muerta, muerta sin duda por ese golpe, gritarle, ante el juez que las confronta, las palabras de la pasión desengañada: "¡Sí, di que sí!" La noche fatídica, en la ansiedad de un castigo inminente, las hermanas entremezclan la imagen de sus patronas con el espejismo de su propio mal. Es su propia miseria lo que ellas detestan en esa otra pareja a la que arrastran en una atroz cuadrilla. Arrancan los ojos como castraban las bacantes. La curiosidad sacrílega que constituye la angustia del hombre desde el fondo de los tiempos es lo que las anima cuando desean a sus víctimas y cuando acechan en sus heridas abiertas aquello que Christine, en su inocencia, llamará más tarde, ante el juez, "el misterio de la vida". 12月29日 EL DESTRIPADOR DE YORKSHIREHistoria de Peter Sutcliffe, el destripador de Yorkshire![]() Sutcliffe conducido a su juicio Peter William Sutcliffe nació el 2 de Junio de 1946 en Bingley, una región industrial de Yorkshire, Inglaterra. Fueron sus padres John y Kathleen Sutcliffe y fue el mayor de seis hijos. A pesar de que nació con bajo peso estaba completamente sano. El padre de Peter era un obrero de molino y un aficionado nato a numerosos deportes y un hombre extrovertido que gustaba de socializar con las personas. ![]() Sutcliffe fotografiado de niño Cuando era un niño pequeño, Peter no correspondió a las ilusiones que de el se había formado su padre. Lejos de mostrar interés y agresividad para los deportes y los juegos, solía pasar el tiempo encerrado en casa. Prefería la compañía de su madre a los rudos juegos de sus hermanos menores. En la escuela la situación no era diferente, pues no le gustaba asistir y a la hora del recreo, se ponía a salvo de los demás en alguna esquina. Su padre al enterarse de este comportamiento lo iba a visitar a la hora del descanso para animarlo a juntarse con los demás. Cuando paso a la secundaria la situación no mejoró gran cosa pues ahora era el objetivo de las burlas y abusos de los otros al grado de que Peter dejó de asistir un par de semanas hasta que se descubrió que en vez de ir, se escondía en un piso de la casa donde lo pasaba leyendo libros y tiras cómicas. A pesar de que se tomaron medidas para evitar las agresiones de que era objeto, el joven Peter Sutcliffe siempre fue visto como alguien diferente y aparte de los demás. ![]() Esta era la familia Sutcliffe Las maneras agresivas y la extroversión del padre de Sutcliffe lo abrumaban bastante y siempre guardaba algo de rencor en su contra por la vida de distracciones en que estaba inmerso el señor. Peter estaba más identificado con su madre que con su padre. De hecho al morir ella de una afección cardiaca, Sutcliffe culpó al señor John de provocarle la enfermedad dadas sus ausencias y desplantes. Finalmente Peter decidió ejercitarse en fisico culturismo, eliminando una de tantas preocupaciones que su persona causaba a su padre. Con alegría vio como se integraba en algunas actividades deportivas, pero jamás con el objetivo de sobresalir ni de llamar la atención excesivamente. A los 15 años abandona formalmente sus estudios y entra a un buen número de empleos y ocupaciones en los que no duraba mucho tiempo. Aparentemente no mostraba a su edad ningún interés en las muchachas y tampoco externaba tener un objetivo claro en la vida. Comenzó a trabajar en el mismo molino que su padre, pero abandonó el empleo unas cuantas semanas después. Luego entró de aprendiz de ingeniero en un taller donde duró únicamente 9 meses. Después ocupo una vacante como obrero en una fábrica y también duro poco tiempo. Terminó empleándose como excavador en el cementerio de Bingley. Llegado a los 18 años Peter continuaba su afición al gimnasio y para alivio de su padre, había tomado el gusto por otras actividades masculinas, como pasear y reparar motocicletas. La mecánica automotriz sería una de las grandes pasiones de toda la vida de Sutcliffe, claro esta, aparte de asesinar prostitutas. Trevor Birdsall amigo de Sutcliffe desde la época en que conoció a su mujer Sonia Szurma Por fin a los 20 años y estando en un hotel departiendo con unos amigos, Sutcliffe le habló a una muchacha, ella se llamaba Sonia Szurma, hija de inmigrantes checoslovacos. Inicialmente al padre de la chica no le agradó Sutcliffe, sin embargo con el tiempo aceptó que se trataba de un muchacho trabajador, por lo menos con dinero en el bolsillo y que encima de todo, trataba bien a su querida hija. Se conocieron en 1967 cuando ella tenía 16 años y se casaron en Agosto de 1974. ![]() Peter y Sonia Sutcliffe el día de su boda De acuerdo a algunas fuentes, Sonia Szurma padecía de esquizofrenia paranoide, enfermedad que se le manifestó a los 21 años en que comenzó con algunas crisis y fue internada. Se dice que ejercía gran control sobre Peter Sutcliffe y que no era del agrado de la familia de este. Era de personalidad fría, poco comunicativa y distante. Una de las principales manifestaciones de su enfermedad era la manía por la limpieza y la pulcritud de su hogar. Empresa a la que dedicaba muchas horas del día, aun forzando a Sutcliffe a participar de los quehaceres y constantes remodelaciones de la casa. El gran propósito de Sonia era obtener un grado como maestra escolar, y cuando lo logró y comenzó a trabajar fue que el matrimonio pudo juntar el dinero suficiente para independizarse. ![]() Hogar de Peter y Sonia en Bradford A los ojos de los padres de Sutcliffe su hijo ya cumplía el ideal que de el habían forjado desde su nacimiento. El único defecto que no había sido superado era su inconstancia laboral. Seguido llegaba tarde hasta que perdió su empleo en el cementerio. Continuó errando en empleos menores hasta que consiguió el turno nocturno en la fábrica Brittania Works of Anderton International. Fue en el año de 1974 que cediendo a la presión de sus padres Sutcliffe contrajo matrimonio con Sonia y vivieron los primeros años del matrimonio en casa de los padres de esta. ![]() Clásica imagen de Peter y Sonia Ante la sociedad Sutcliffe se había creado una buena imagen pues todos lo consideraban un excelente esposo. En su trabajo era callado y atento pero si había quienes conocían algo de su lado oscuro. Gary Jackson, compañero del cementerio comentó que Sutcliffe era muy proclive a jugar bromas pesadas con los cadáveres que enterraba aparte de que robaba anillos y otras joyas de los mismos. Luego estaba su cuñado, Robin Holland quien acompañaba a Peter a tomar a los antros de las zonas rojas de Yorkshire. Este sujeto lo escuchaba alardear de sus aventuras con prostitutas mientras que en casa tenía la hipocresía de criticar a aquellos maridos que veían mujeres fuera del matrimonio. Terminó por no aguantar la doble cara de Sutcliffe y dejó de acompañarlo. Trevor Birdsall se convirtió en amigo de Sutcliffe en la misma época que este conoció a su mujer y continuó siendo su amigo hasta la detención de este. Una vez Birdsall habló a la policía para decirles que sospechaba su amigo era el destripador de Yorkshire. El sabía perfectamente que a Sutcliffe le gustaban las prostitutas pero a la vez mezclaba este gusto con un extraño odio hacia ellas. Famosa fotografía de Sutcliffe manejando un camión Tras algunos meses de matrimonio con Sonia, la suerte favoreció a Sutcliffe que inesperadamente se hizo de un dinero con el cual pago el trámite para obtener la licencia para manejar camiones y traileres. El oficio de chofer sería el definitivo en su vida. También era un ávido comprador de vehículos con los cuales se pasaba horas reparándolos y milagrosamente nunca un carro suyo fue determinante para poder incriminarlo por sus ataques. Semanas antes del ataque contra Anna Rogulskyj, Sonia sufrió un aborto y no era el primero. Entonces los médicos informaron a la pareja que ella no podría embarazarse nuevamente. La noticia fue un duro golpe pues ambos deseaban un hijo, así lo comunicó Sutcliffe a su familia. De acuerdo al profiler norteamericano John Douglas, cuando un asesino serial comienza sus ataques es debido a que le ocurre un evento lo suficientemente fuerte para desencadenar la violencia que guarda en si. Tal vez la noticia sobre la incapacidad para tener un hijo fue este agente desencadenante. Tras el fallido ataque contra la señorita Rogulskyj, Sutcliffe atacó de nuevo pero fue interrumpido y fue hasta el crimen de Wilma McCann que comenzaría su reinado de terror. A continuación viene la lista víctimas del destripador de Yorkshire: A pesar del visible peligro que corrían las prostitutas y de las advertencias policiales, no hubo reducción alguna de esta actividad en las zonas rojas de Yorkshire. Muchas consideraron retirarse del negocio, pero la necesidad imperaba encima del peligro. A pesar del gran problema que existía nunca se pudo establecer una buena cooperación en las mujeres del gremio y la policía. De hecho casi no existía comunicación entre ambas partes. Entre el público había la falsa creencia de que el resto de las mujeres estaban a salvo como quedó demostrado en los últimos crímenes del destripador. Después del asesinato de Vera Millward pasaron hasta 11 meses antes del siguiente. En ese tiempo la gente se tranquilizó y no faltó el psicólogo forense que declarara que tal vez había parado de actuar el destripador. Que eso podía ser normal. La realidad era que Sutcliffe estaba ocupado en penar la muerte de su madre, que murió en el mes de Noviembre a la edad de 59 años por un infarto al miocardio. Había padecido ya por algunos años de enfermedad cardiaca congestiva. Peter culpaba a su padre John de ser responsable de la enfermedad de su madre, dados los constantes disgustos que le provocaban su libertinaje. En su trabajo de camionero Peter Sutcliffe era considerado uno de los más puntuales y eficientes empleados de su empresa. Sus compañeros pensaban que era un hombre muy reservado pero que se expresaba crudamente cuando de mujeres y sexo se hablaba. Hay que hacer notar que la policía interrogó muchas veces a Sutcliffe, una de ellas debido a que las placas de su automóvil habían sido registradas en una de las zonas rojas del área. La explicación que ofreció fue que por causa de su trabajo debía cruzar constantemente esas zonas de la ciudad. Las autoridades habían instruido a todos los oficiales que memorizaran una serie de pistas que se conocían respecto al asesino. Pero increíblemente los oficiales que por cualquier causa interrogaban a Sutcliffe jamás revisaban los puntos acordados. Simplemente fallaban en reconocer que tenían al asesino enfrente. Las herramientas de "trabajo" incautadas en casa de Sutcliffe Pero hubo una situación que en nada contribuyó a solucionar el caso. Llegaron un par de cartas de alguien que aseguraba ser el destripador de Yorkshire. En casos como este, cuando el criminal recibe tanta atención por parte de la prensa provoca que otros cometan este tipo de actos que entorpecen la acción de la justicia. Esta persona tuvo la ocurrencia de enviar una cinta de audio que fue analizada exhaustivamente por detectives y peritos. Se tomó la decisión de difundirla al público y como consecuencia se recibieron miles de llamadas con falsas pistas que tuvieron que ser investigadas una por una. Los investigadores concluyeron que el sujeto debía de ser de la región de Castletown dado su acento. Entonces una fuerza de tarea fue enviada para revisar casa por casa sin hallar resultado alguno. Fue cuando se comprendió que aquel destripador no podía ser el verdadero. Como en otros casos históricos, las cartas contenían ciertas pistas verdaderas, pero fallaban en otras. Pero el daño estaba hecho, cuando cualquier oficial interrogaba a un sospechoso esperaba que hablara con un acento marcado, cosa que no ocurría en lo más mínimo con Peter Sutcliffe a quien se interrogó alrededor de 12 veces. Uno de los anuncios conque se pedía ayuda a la ciudadanía para capturar al asesino A pesar de una costosa campaña publicitaria que consistía de anuncios en periódicos letreros espectaculares, pocos imaginaban que el verdadero asesino era oriundo de Yorkshire, era camionero y que vivía en Bradford tan solo a minutos de distancia de los cuarteles policíacos. La policía también comenzó a explotar el uso de bases de datos y computadoras para ir descartando vehículos involucrados en las áreas rojas. Después de muchos esfuerzos, uno de los 200,000 autos descartados por las pesquisas informáticas, incluían uno perteneciente a un camionero que vivía en Bradford, es decir uno de los vehículos de Peter Sutcliffe. En Abril de 1979 Sutcliffe sorprendió a no pocos compañeros de su trabajo cuando confesó que estaba viendo a otra mujer en Glasgow. Hasta ese momento se había expresado de Sonia y su matrimonio en felices términos. Un día que tuvo que hacer una entrega a la General Motors le tocó conocer a Theresa Douglas en un bar. Luego de varias visitas al pueblo se ganó el corazón de la muchacha y su familia. Aparentó sinceridad y le dijo que vivía solo en una casa en Bradford y que había sido casado, pero ahora estaba divorciado. Incluso llego al cinismo de darle la dirección de la casa de su padre, como referencia. También el comento que tenía ciertos problemas de impotencia por lo que no podía tener hijos. En una de las visitas un hermano de Theresa hizo el comentario de que Sutcliffe tenía mirada maligna a lo que el contestó que se debía a que el era el destripador de Yorkshire. Todos soltaron la carcajada. Por un descuido, casi es descubierto Peter Sutcliffe. En Abril de 1980 se le ocurrió embriagarse y fue detenido por la policía cuando fue visto manejando erráticamente. La pena por esa infracción podía provocar la pérdida de su licencia de manejo. Eso implicaba no mas visitas a la chica de Glasgow. Para gran fortuna de Sutcliffe los datos relativos a este incidente no fueron cruzados con los bancos de datos dedicados al destripador de Yorkshire, a pesar de que había instrucciones precisas a investigar cualquier incidente de tránsito ocurrido cerca de las zonas rojas de Yorkshire. Antes de asistir a su audiencia programada para Enero de 1981 Sutcliffe atacó a sus cuatro últimas víctimas comenzando por Marguerite Walls y terminando con Jacqueline Hill. Nota hallada en un vehículo de Sutcliffe, bien podría ser su epitafio Después del asesinato de la señorita Hill, la clase media británica montó en cólera por la falta de resultados en las investigaciones. Hasta las feministas salieron a las calles a protestar en una marcha muy concurrida. Entonces la policía recibió miles de cartas anónimas con información de posibles pistas y sospechosos. Entre las 7,000 anónimas, iba la del amigo de Sutcliffe Trevor Birdsall quien desde el crimen contra Olive Smelt guardaba sospechas, pero había pasado el tiempo y continuaba pensando que Peter era incapaz de matar a alguien. Dos semanas después de enviar su carta anónima, Birdsall se presentó a la policía y llenó con un oficial un reporte. Los datos fueron ingresados al sistema pero el tiempo siguió corriendo sin que nada ocurriera, Birdsall pensó que la policía había investigado su reporte y que nada malo había con Sutcliffe. La realidad era que la policía estaba sepultada de trabajo revisando y procesando información que se había acumulado tras 5 años de investigaciones. La carta y el reporte de Birdsall no llegaron a tiempo a las manos de los principales detectives del caso. El detective George Oldfield era el encargado de la investigación pero a falta de resultados y tras sufrir una serie de 3 infartos fue sustituido por el señor Jim Hobson quien ordenó en un mensaje publicado a plana completa en el periódico que toda la policía se enfocara en la búsqueda y aprehensión del destripador de Yorkshire. Este llamado de atención resultó a la postre fundamental pues en el establecía que si bien se buscaba una persona de marcado acento, no debía ser descartado lo contrario. Otras directivas publicadas se referían al tipo sanguíneo y otros detalles. ![]() Olivia Reivers y Denise Hall A fines de Diciembre de 1980, Sutcliffe había efectuado una entrega en Sheffield, lugar que le había agradado así que fue cuestión de tiempo para que regresara, y eso fue el 2 de Enero de 1981, con el firme propósito de asesinar una prostituta de la localidad. Ese día, un par de amigas dedicadas al "negocio" merodeaban la zona roja de Sheffield. Sus nombres eran Olivia Reivers y Denise Hall de 24 y 19 años respectivamente. La primera en encontrarse con Sutcliffe fue Denise quien a pesar del buen aspecto del cliente y la oferta de 10 libras por el servicio, rechazó la propuesta dado que la mirada del sujeto la había asustado. Olivia Reivers no tuvo la misma precaución que su amiga y aceptó la oferta sin ningún problema. Como era la costumbre, la prostituta guía al cliente a un sitio seguro y tranquilo. Sutcliffe no se pudo excitar de inmediato así que comenzaron a platicar mientras estaban estacionados a un lado del camino en la avenida Melbourne. Tranquila avenida en Sheffield donde Sutcliffe fue detenido por un delito menor Justo en esos momentos los oficiales Robert Ring y Robert Hydes patrullaban la avenida cuando vieron el Rover color café de Sutcliffe e inmediatamente adivinaron de que se trataba y bajaron de su patrulla a investigar a la parejita. Sutcliffe dijo llamarse Peter Williams y ella dijo ser su novia. Sin embargo el oficial Ring la reconoció como una prostituta acusada previamente, así que la hizo entrar a su patrulla. Súbitamente Sutcliffe dijo que necesitaba orinar y lo dejaron ir hacia un tanque que se ubicaba cerca. En ese momento Sutcliffe colocó sus armas en una esquina y confío en que los policías no hubieran escuchado el ruido que provocó su martillo al tocar el suelo. Mientras tanto los policías solicitaron a la central que se verificaran el número de las placas del Rover de Sutcliffe. Para su sorpresa el despachador les indicó que correspondían a un vehículo Skoda. Confrontado con este hecho Sutcliffe admitió que había robado las placas en un depósito de autos chatarra y que mintió acerca de su verdadero nombre porque no deseaba que su esposa se enterara que había estado con prostitutas. A fin de cuentas ambos fueron detenidos y puestos en celdas separadas. La esposa de Sutcliffe fue notificada que su esposo no llegaría esa noche a casa. Como el robo de las placas de auto correspondía a otra jurisdicción al día siguiente un oficial iría por el sospechoso para trasladarlo a la estación de policía de Dewsbury. Una vez ahí Sutcliffe se deshizo de otra navaja que guardaba consigo, la escondió en el depósito de agua del baño. A las 9 de la mañana Sonia fue informada que Sutcliffe era interrogado en relación al robo de unas placas. En ese momento los oficiales notaron que las señas particulares del detenido se parecían en mucho a las reportadas en el caso del destripador. También se dieron cuenta que tenía los dientes incisivos separados. Ese detalle era conocido con mas detalle por las fuerzas policiales. Mientras era observado cuidadosamente Sutcliffe platicaba con los oficiales de su trabajo como camionero y de como había viajado de aquí y allá incluyendo áreas donde el destripador había golpeado. A pesar de que su actual Rover no estaba listado como sospechoso, Sutcliffe cometió el error de mencionar su viejo Corsica color blanco con techo negro. Sutcliffe detenido en medio del frenesí de la prensa y el público Las nuevas directivas establecidas para la pronta captura del destripador incluían la obligación de reportar a la fuerza de tarea encargada del caso cualquier incidente sospechoso que involucrara prostitutas y conductores. Y así se hizo en este caso. Oficiales encargados de la investigación pronto se presentaron en Dewsbury para interrogar con más calma a Sutcliffe. Sin embargo cuando el oficial Ring regresó al día siguiente para trabajar su turno nocturno y fue informado de que Sutcliffe aún continuaba detenido y que detectives adscritos al caso del destripador lo vigilaban, adoptó una decisión que resultaría crucial para resolver el caso. Cuando detuvieron a Sutcliffe y este pidió permiso para ir al baño recordó haber escuchado un sonido y pensó que tal vez había soltado algo en el lugar. Inmediatamente se traslado al lugar y al alumbrar el lugar donde había supuestamente orinado Sutcliffe descubrió un martillo y un cuchillo. Oficiales Robert Hydes y Robert Ring, quienes detuvieron al destripador Casi de inmediato los principales detectives del caso fueron informados de que había indicios de que se había capturado al destripador de Yorkshire. Para no cometer algún error en los siguientes procedimientos comenzaron por colectar la evidencia forense directamente del hogar de Sutcliffe. A las 9.30 a.m. del domingo 4 de Enero ingresaron los oficiales y recolectaron martillos, navajas y cuchillos y condujeron a Sonia a los cuarteles de Bradford donde se le sometió a un interrogatorio de alrededor de 13 horas seguidas. Un ejército de oficiales comenzó a recolectar toda la información posible acerca de los movimientos de Peter durante los 5 años anteriores. Entrevistaron a compañeros de trabajo, antigüos empleadores y a vecinos. La evidencia mas incriminante fue aportada por Sonia que declaró que Sutcliffe había llegado como a las 10 p.m. el día del ataque de Theresa Sykes, mientras que él decía haber llegado a las 8 p.m. Esta discrepancia de dos horas, tiempo suficiente para cometer un crimen como los del destripador, derrumbaba la coartada de Sutcliffe. El domingo por la mañana Sutcliffe comenzó a perder la calma que sorprendentemente había mantenido durante las pasadas 40 horas de encierro. Para ese entonces la policía ya estaba segura de tener al hombre correcto en sus manos. Poco antes de las 3 de la tarde, Sutcliffe fue informado que ya habían encontrado el martillo. Hasta entonces admitió ser el destripador de Yorkshire. Luego siguieron mas de 20 horas de grotescas confesiones, mismas en que el asesino no mostró casi ninguna emoción salvo cuando llegaron a discutir el caso de Jayne MacDonald y el de una mujer llamada Joan Harrison de quien el destripador negó enfáticamente responsabilidad alguna sobre su muerte. Después de terminar de soltar la sopa, pidió solo una cosa al detective Oldfield, ser el quien informara de todo a su esposa Sonia. Solicitud que le fue otorgada. Una vez que estuvo debidamente registrada la confesión de Sutcliffe la policía convocó a una conferencia de prensa a la que asistieron más de 80 reporteros y soltó la noticia acerca de la captura del destripador de Yorkshire. Este fue el sepulcro donde la "voz" le ordenó eliminar prostitutas a Peter Sutcliffe Una vez incriminado y ante el juez, Sutcliffe respondió la pregunta mas importante que todo mundo se formulaba hacía desde 5 años ya ¿por qué lo había hecho? Entonces dijo que en 1967 cuando tenía 20 años y trabajaba en el cementerio escuchó una voz cuando cavaba en la tierra. La voz lo fue guiando hasta una tumba, con una cruz donde estaban unas palabras escritas en polaco. Ahí la voz le ordenó asesinar prostitutas. El hecho de que Sutcliffe estuviera loco implicaba que purgaría pena y tratamiento en una institución mental. Eso implicaba que Sutcliffe no podría ser juzgado por sus crímenes, porque se invocaría la figura de responsabilidad limitada. Estudios clínicos posteriores indicaron que Sutcliffe padecía de esquizofrenia paranoide, pero el juez Justice Boreham consideró inadmisible que Sutcliffe no fuera debidamente juzgado por sus asesinatos y no hizo caso ni de la policía, ni de Sutcliffe ni de nadie mas, porque el acusado fácilmente podía haber mentido. Además se decía que Sonia le había recomendado hacerse el loco porque así estaría mucho menos tiempo preso. Así que decidió que Sutcliffe fuera juzgado por sus actos e instruyó al jurado para que entendieran que era preciso conocer si Sutcliffe sabía lo que hacía y si era culpable. El juicio duró únicamente 14 días con el resultado obvio. Los miembros del jurado consideraron que Sutcliffe no estaba loco, pero que si era un asesino sádico, culpable de 13 homicidios. ![]() ![]() El año de 1983 en la prisión de Parkhurst, Sutcliffe fue atacado brutalmente por otro preso Por fin tras 5 años de terror, el público inglés respiraba aliviado. Las familias de las víctimas por fin encontraron justicia y conocieron al culpable de la desaparición de sus seres queridos. Para las víctimas que sobrevivieron no fue de gran ayuda el encarcelamiento de Sutcliffe que en nada les devolvió la vida que las cicatrices del ataque les arrebató el día que se cruzaron por el camino del destripador de Yorkshire. Aspecto actual de Sutcliffe muy maltratado y ciego del ojo izquierdo El día de hoy Sutcliffe continúa internado en el hospital de enfermos mentales peligrosos de Broadmoore. A la fecha ha sido atacado por otros internos y presos 3 veces. El primero en atacarlo fue James Costello en la prisión de Parkhurst en 1983. El segundo fue Paul Wilson quien con unos audífonos intentó ahorcarlo en 1996. Y el tercero Ian Kay, peligroso ladrón y asesino que intentó clavarle una pluma por el ojo en 1997. A la fecha los familiares de Sutcliffe intentan moverlo de Broadmoore por razones de seguridad. También esta muy difundido el hecho de que Sutcliffe recibe a la semana hasta 30 cartas de admiradoras. Hace muy poco tiempo Sonia completó el trámite de divorcio. Este mismo año fue acusado de entorpecer la justicia John Humble, conocido como Wearside Jack, quien es responsabilizado de enviar las cartas y la cinta asegurando ser el destripador de Yorkshire. En el año 2011 se cumplirán 30 años de encierro para Sutcliffe y es posible que alcance libertad condicional. Aunque eso es poco probable. Centro siquiátrico Broadmoor, donde Sutcliffe esta guardado junto a otros criminales peligrosos Bibliografía:
12月19日 Ricky Kasso- El rey del ácido
10月9日 Historia de Carl Panzram, criminal norteamericano
![]() Carl Panzram con su alias de Jeff Davis "Yo reformo a las personas que tratan de reformarme y la manera de hacerlo, es matándolas..." Sin lugar a dudas Carl Panzram fue uno de los hombres más peligrosos de su tiempo, como ladrón y asesino serial tiene un lugar asegurado en la historia pero también lo tiene por ser una de las más visibles víctimas del fallido sistema penal norteamericano de principios del siglo pasado. Nació en un pueblito llamado Warren del estado de Minnesota el 28 de Junio de 1891. Hijo de John y Matilda inmigrantes de origen prusiano y de ocupación granjeros que como la gran mayoría de los de su tipo en ese tiempo, vivían casi en la miseria. Las jornadas de trabajo comenzaban con el amanecer y terminaban al anochecer sin que sus esfuerzos coronaran en riqueza. Tuvo cinco hermanos y una hermana, todos ellos honestos y laboriosos granjeros, características que Carl no compartía pues según propias palabras desde siempre había sido un ladrón y mentiroso. Cuando tenía 7 años, sus padres se separaron. Aunque hablando con mayor exactitud, un día su padre salió de casa para no regresar jamás. Después del divorcio de facto, la familia enfrentó peores tiempos de estrechez económica. Panzram relata que sus hermanos por cualquier motivo y en cualquier momento agarraron la costumbre de apalearlo sin misericordia. El día que se introdujo en la casa de unos vecinos para robar dinero y pertenencias y fue descubierto por uno de sus hermanos, recibió una paliza tremenda hasta quedar desmayado. A causa de este primer gran robo, Carl fue enviado al reformatorio juvenil en 1903. Llegando al Minnesota State Training School el recibimiento fue de lujo: un oficial le ordeno al chico desnudarse por completo y procedió a revisarle el pene y el recto a la vez que le interrogaba acerca de sus costumbres sexuales. Básicamente deseaba saber si había sido fornicado o sodomizado y hasta si se había masturbado. Aquello fue el pequeño gran comienzo de lo que sería su vida en aquel sitio. A principios del siglo pasado las instituciones correccionales carecían de supervisión externa. Por lo que el gobierno y la vida interna eran asuntos completamente en manos de los encargados en turno. Lo cual implicaba la existencia y tolerancia de abusos que hoy día resultan inimaginables. Eso considerando que aún hoy día la vida en un reformatorio juvenil o en cualquier cárcel puede ser un infierno. La enseñanza cristiana era impuesta con enorme severidad como parte del programa para reformar a los delincuentes. Cualquier falla o demora en aprender las lecciones era rápidamente castigada. Panzram carecía de instrucción escolar y fallaba seguido en las lecturas y en el aprendizaje por lo que muy pronto cayó víctima de palizas y reprimendas. Desde esos días la asociación entre cristiandad e hipocresía habría de cristalizar en su persona. En vez de conocer valores, ética o moral, fue acumulando odio y enojo hacia la sociedad. Después de incontables castigos con cinturones, y palas de madera la venganza llegó a Panzram cuando gracias a un ingenioso dispositivo de su creación prendió fuego a uno de los edificios del reformatorio, mientras disfrutaba al máximo el espectáculo del fuego, instalaciones federales con valor de $100,000 dólares ardían hasta los cimientos. A fines de 1905 Carl Panzram compareció ante el comité de libertad del reformatorio, armado de la mayor hipocresía convenció a los miembros del jurado que era otro chico, ya reformado por las enseñanzas cristianas de los maestros del lugar. Pero según propias palabras "Había aprendido mas de como mentir, robar, incendiar y matar que otra cosa... aparte de que había conocido otros usos para el pene aparte de orinar y de otras cosas para las que podía servir el ano..." Cuando su madre lo llevó de vuelta a su casa, Carl Panzram era otra persona, se había tornado silencioso y oscuro. Sin embargo muchas otras preocupaciones poblaban la vida de su madre, que no podía lidiar con un chico rebelde y problemático. A pesar de las circunstancias, Panzram siempre guardó resentimiento contra ella. Al principio la señora contaba con el amor y respeto de su hijo, pero gradualmente estos se tornaron en desaprobación y odio pues "...ella era muy tonta para enseñarme algo bueno." Negándose a trabajar incansablemente en la granja, Panzram convenció a su madre para enviarlo a otra escuela, sin embargo pronto comenzó a tener problemas con un maestro quien frecuentemente lo castigaba a cintarazos. Armó un plan para asesinarlo enfrente de todos y para tal efecto llevó una pistola a la escuela, pero en un forcejeo con otros muchachos, el arma cayó ruidosamente al suelo. Inmediatamente fue expulsado del lugar. Pocos días después y contando 14 años, Carl Panzram abandonó para siempre su granja de Minnesota para abrazar la vida de vagabundo. Trepó al vagón de un tren con rumbo incierto pensando que el propósito de su vida sería el de robar, engañar y hacer daño a todo aquel que se cruzara por su camino. Pronto le ocurriría una nueva gran desgracia al jovencito Carl Panzram cuando un día se encontró con unos sujetos que acampaban quienes le prometieron conseguirle ropa limpia y un buen lugar para dormir. Pero antes de eso, le pidieron algo a cambio... y los cuatro hombres lo sometieron a una cruel violación tumultuaria sirviendo de absolutamente nada los lloros y las suplicas que externo Panzram. Si quedaba algo de humanidad, misericordia y simpatía en el espíritu del joven vagabundo, el vil acto al que fue sometido terminó por extinguir esos sentimientos para siempre. Durante mucho tiempo esta sería su vida, viajando de un lado para otro sin mas propósito que el de sobrevivir, durmiendo en vagones de trenes cargueros. Robando y pidiendo limosna para poder comer. Siempre cuidando su espalda de otros pordioseros y aún de los oficiales ferroviarios, hombres a veces de mayor cuidado que los propios vagabundos. ![]() Carl Panzram con su alias de Jefferson Rhoades En 1906 cae de nuevo en un reformatorio juvenil, esta vez del estado de Montana donde rápidamente adquiere reputación de criminal nato. Un día ataca brutalmente a un guardia a quien le había agarrado tirria de tantos maltratos que le propinaba. A la primera oportunidad cuando el guardia le dio la espalda lo golpeó en la cabeza con un tablón de madera. Por aquel acto recibió numerosas palizas y fue puesto bajo rigurosa observación. La única forma de salir del aprieto era escapar del lugar, propósito en el que se le unió un compañero llamado Jimmie Benson con quien finalmente lo logra en el año de 1907. Juntos viajaron con rumbo al este robando y quemando iglesias, actividad de primerísima importancia para Panzram que mostraba especial encono contra todo aquello que oliera a religión. Así se mantuvieron por cerca de un mes, cargados de dinero robado y armas hasta que decidieron tomar caminos separados. En el invierno de 1907 Panzram aún siendo adolescente se encontraba tomando en un bar del pueblo de Helena en Montana, lugar por cierto donde la ley, era la del revolver y cuyos habitantes se componían de cazadores, peleteros y pescadores rudos. Dentro del tugurio escuchó un discursillo dictado por un reclutador de la armada. Esa noche y tras mentir acerca de su edad, Panzram se enlistó en la armada de los Estados Unidos y fue enviado al fuerte William Henry Harrison ubicado en una remota región de Montana. Desde el primer día de actividades fue acusado de diversos cargos por insubordinación. Durante el mes que perteneció al ejército fue encarcelado numerosas ocasiones por sus constantes ofensas y desobediencia crónica. Era imposible de controlar y con frecuencia aparecía en estado de ebriedad. Era simplemente imposible que Panzram se ajustara a cualquier clase de régimen disciplinario, fuera civil o militar. En Abril de 1908 fue descubierto cuando se había introducido a los almacenes del cuartel militar para robar diversas provisiones con las cuales planeaba desertar y luego venderlas. Entonces fue sometido a juicio en un tribunal militar que en aquellas épocas castigaba con excepcional firmeza los delitos cometidos por hombres del ejército. La sentencia final dictaba la expulsión de Panzram sin honores ni compensación y tres años de trabajos forzados en la penitenciaría federal de Leavenworth en Kansas y fue ratificada por William H. Taft, futuro presidente de los Estados Unidos que en ese momento fungía como secretario de Guerra. Tras un paradisíaco viaje de 1000 millas en tren, encerrado sin alimento ni agua junto a otros criminales peligrosos, Panzram arribó a la prisión federal ubicada en las cercanías del río Missouri en medio de una vasta planicie de Kansas. Leavenworth era una vieja prisión usada durante la guerra civil para guardar prisioneros de guerra. Por aquella época había caído en abandono por falta de fondos y mantenimiento sin embargo los nuevos prisioneros eran empleados como fuerza de trabajo para remodelar y reparar las instalaciones del lugar. A mediados de 1908 y contando 16 años, Panzram cae en esa terrible fortaleza, donde era impuesta una férrea disciplina de silencio para los prisioneros. Aquella imposición era parte de los usos y costumbres penales que se creía idónea para reformar a los prisioneros. Todos los días los hombres debían formarse en los patios no importando el clima imperante y cualquier desobediencia al código de silencio era castigada rápida e implacablemente. Debido a su naturaleza rebelde e incorregible Panzram pronto se vio envuelto en graves problemas con los celadores. Eran frecuentes las palizas que recibía y prolongados los periodos de confinamiento en solitario a que era sometido. Pronto sintió desesperación por escapar del lugar y mientras tanto un día logra incendiar parte de las instalaciones sin que se le levantaran cargos formales. La vida en prisiones de este tipo era un frágil equilibrio de violencia y paz entre guardias y prisioneros. Los primeros imponían el orden y la disciplina por medio de golpes y torturas, pues no conocían otra manera de imponerse entre sujetos tan peligrosos como los que cuidaban. Panzram estaba sujeto a una bola de acero de 22 kilos que debía llevar a donde fuera y durante 10 horas al día todos los días de la semana picaba piedras. Este severo régimen hizo que se volviera muy fuerte y musculoso. Cada día que transcurría, su amargura y enojo se incrementaban y no veía venir la hora de salir para descargar su furia contra la humanidad. En 1910 es liberado de Leavenworth deseando solamente jamás volver al maldito lugar y sintiéndose la personificación del mal. A los 19 años, Panzram carecía de hogar, familia o amigos. Todo aquello estaba negado en su existencia. A pesar de su buena apariencia masculina y no siendo necesariamente homosexual no tenía ningún interés por las mujeres. Solo deseaba hacer daño, como una respuesta a todos los agravios recibidos desde su niñez. Durante años se mantuvo errante por Kansas, Texas llegando hasta California dejando una estela de robos, hurtos e incendios por doquier. Cualquier situación y lugar era el indicado para hacer maldades como dejar suelto el ganado o caballos. Si entraba a robar lo primero era encontrar las armas, luego incendiaba los lugares. Si la oportunidad se daba, tiroteaba ventanas, quemaba graneros, cobertizos, cabañas y hasta pastizales o parajes abandonados. Cualquier hombre que se cruzara en su camino y habida la oportunidad era asaltado y violado no importando raza, edad u otras condiciones. Bastaba que fuera un ser humano apto para dañarlo. Varias veces fue detenido por robo y tantas otras escapó de las penitenciarias. Se mantenía a salto de mata y cuando la situación se salía de control, trepaba al primer tren que pasara para alejarse del peligro. Una vez que iba en un vagón de tren en compañía de un par de vagabundos, ideaba violar al mejorcito de ellos cuando les cayó un oficial del tren, quien trató de extorsionarlos pero Panzram fue más astuto que todos y a punta de pistola le robó el reloj y dinero al oficial ferroviario. Acto seguido lo violó y con un poco de persuasión obligó a los otros vagos que hicieran lo mismo, tras lo cual los arrojó del tren para continuar solo hacia Oregon. Pasaba el tiempo y Panzram únicamente conocía la mala vida siendo arrestado casi por todos lados en que caminaba. Los cargos variaban desde el típico robo, piromanía y sodomía. En el pueblo de Chinook en Montana lo agarran de nuevo y es sentenciado un año de prisión en la prisión de Deer Lodge a donde es ingresado el 27 de Abril de 1913 y se encuentra con su antiguo compinche Jimmie Benson con quien rápidamente planea el escape, sin embargo este último es transferido por lo que escapa solo en Noviembre del mismo año pero poco después fue recapturado en un pueblo vecino. Según sus palabras, no había trabajo en Deer Lodge y el lugar estaba pobremente administrado por lo que se dedicó a sodomizar a todo lo que se moviera. Su ferocidad y fuerza intimidaban al resto de los prisioneros quienes no oponían resistencia a sus odiosos abusos. Finalmente el 30 de Marzo de 1915 fue liberado antes que nada con los parabienes del gobernador del presidio. Como no conocía ninguna otra manera de vivir que no fuera delinquir casi a cada respiración, Panzram se mete en nuevos problemas con la ley en Oregon donde va a caer en la penitenciaría estatal del estado por ahí de Junio de 1915. Aquella prisión era gobernada con mano de hierro por un fulano de nombre Harry Minto que no reparaba en violencia y tortura para mantener a raya a los prisioneros. Más rápido que de inmediato los guardias conocieron de la rebeldía de Panzram que de nuevo en su vida, fue sometido a los peores rigores y castigos, como el aislamiento por semanas a puro pan y agua, ser colgado con cadenas en las paredes, trabajos forzados, palizas y hasta baños de agua a presión. También hizo de las suyas, incendiando algunas instalaciones e incluso ayudó a escapar a otro prisionero quien tiempo después se encontraría cara a cara con el señor Minto dándole muerte. Aquel extraordinario suceso provocó que las condiciones dentro de la prisión empeoraran. En Septiembre de 1917 logra escapar para ser arrestado nuevamente, puesto que Panzram ya tenía una bien ganada fama de criminal peligroso e incorregible. Mediante un anuncio un oficial lo reconoció y lo arrestó no sin antes batirse a plomazos. Estando en custodia Panzram no dejaba de pelear para liberarse. Finalmente en Mayo de 1918 se vuelve a escapar de la odiada prisión de Salem en un acto digno de un argumento hollywodense. En medio de una lluvia de balas se perdió entre los bosques para escapar en un tren. Tomó rumbo a la costa este de los Estados Unidos. ![]() ![]() En su vida nadie fotografió a Carl Panzram de otra manera que no fuera para encarcelarlo Panzram continuó su labor destructiva robando y quemando pequeñas iglesias por doquier pero siempre guardando precaución para no ser apresado de nuevo. En 1920 establece su base de operaciones en la ciudad de New Haven en Connecticut, lugar de mucha actividad y bullicio donde pasaría desapercibido para la policía y donde había mucho trabajo que realizar. Si no asaltaba al usual borracho en las noches, se ocupaba de violar jovencitos y si no, se metía a saquear residencias. Hasta que un día decide meterse e una residencia que lucía muy apetitosa, tal vez perteneciera a un aristrócrata. Una vez dentro comenzó la colecta de joyas, dinero y armas. Cual sería la sorpresa de Panzram cuando vio que estaba dentro de la residencia del entonces presidente Taft a quien por cierto el culpaba de haberlo mandado 3 años a Leavenworth cuando este fungía como Secretario de Guerra. El botín fue cuantioso por valor de $3,000 dólares y obtuvo una Colt calibre .45 del presidente Taft. Con esas riquezas se hizo de un yate con el que comenzó a navegar de aquí a allá como un pirata. Inmediatamente concibió un plan para delinquir a modo con su nueva faceta. Frecuentemente bajaba a las calles de los puertos que visitaba para reclutar marineros a quienes con cualquier promesa convencía para trabajar en su bote aunque fuera un día. Una vez que los incautos caían en sus garras, los emborrachaba o esperaba a que durmieran para robarlos, violarlos y matarlos. Se deshacía de los cuerpos atándoles piedras pesadas en el cuello y soltándolos en las aguas. Un día un fuerte temporal lo aventó a las rocas, apenas el y los dos marineros que estaban a punto de perecer en sus manos lograron escapar nadando a la orilla. En 1921 y tras otras escaramuzas y presidios en Connecticut, Panzram huye del estado y aborda un buque mercante con el que termina en Angola, en ese entonces colonia Portuguesa. En territorio africano se emplea en una compañía petrolera, que por ese entonces exploraba yacimientos en aquellas tierras. Un día que estaba sentado sin hacer nada, por azares del destino llegó un niñito negro no mayor a los 11 años y no pasaron mas que unos instantes para que Panzram urdiera atacarlo. Mediante algún embuste lo llevó a un lugar apartado donde lo violó y asesino de un rocazo en la cabeza. Cuando Panzram se alejo de la escena del crimen el cerebro se escurría por los oídos del desafortunado negrito. Los habitantes de Lobito Bay, comunidad pesquera donde habitaba Panzram, sospechaban del extraño norteamericano, pero no hubo manera de demostrar nada. Poco tiempo después Panzram organizó una expedición para cazar cocodrilos río arriba y contrató 6 nativos del lugar para que lo asistieran. Adentrados en la jungla sacó su pistola y uno a uno fue terminando con sus vidas, según sus propias palabras aquel crimen fue de lo mas fácil siendo mas complicado matar chicos de 11 o 12 años como acostumbraba. Después de darles el tiro de gracia, alimentó a los cocodrilos con los cadáveres de aquellos infelices. Como había muchos testigos que lo vieron apalabrar a los seis negros, al regresar huyó del lugar. Luego de pocos días de estar a salto de mata por las costas africanas, llega a Portugal, sin embargo la policía local ya estaba al tanto de su racha de asesinatos en Africa así que en cuanto pudo abordó un buque de regreso a América. Para 1922 estaba de nuevo en los Estados Unidos. En el extranjero le había resultado increíblemente sencillo asesinar personas lo cual le agradaba mucho a Panzram, tanto que pensaba dedicarse a ser un asesino a sueldo. Sin embargo su idea no prosperó y regresó a sus actividades de siempre. Cuando cometía algún crimen se alejaba del lugar lo más pronto posible ya fuera abordando un tren o pidiendo aventón en las carreteras. Su vida era estar huyendo permanentemente a un paso o dos de la policía. Sin reposo y jamás pisando poblaciones y ciudades más de lo necesario. Un ritmo de vida inimaginable hoy día y a pesar de todo, siempre furioso y sediento de violencia. Tras unas cuantas semanas en suelo norteamericano, Panzram decide renovar su licencia de marino y arreglar los papeles de su viejo bote el Akista y procede a explorar los puertos para hallar un yate igual o parecido pues planeaba robarlo para después renombrarlo. Así recorre varios lugares sin hallar lo que busca hasta llegar al pueblo de Salem en Massachussetts, lugar donde hacía siglos enjuiciaban a las brujas. Dentro del pueblo se encuentra en una calle a solas con un chico con quien traba plática. Aquel niño había estado la mayor parte del día dentro del restaurante de un vecino y había salido por un encargo. Panzram le ofrece 5 centavos por cumplirle otro encargo. Juntos entran a una tienda de abarrotes y al salir le ofrece un viaje en el transporte del lugar. Pronto el inocente niño baja con Panzram en un paraje solitario. Después de tres horas de torturarlo y violarlo, lo asesina con una roca. Para silenciarlo le había retacado la boca con hojas de una revista. Lo tapa con algunas ramas de árbol y huye del lugar. Tras su horrendo crimen Panzram es visto a poca distancia por un par de residentes de Salem, más tarde declararían que vieron a un sujeto apresurado y nervioso alejándose del lugar con un periódico en mano. Tres días le tomo al pueblo hallar el cadáver de George Henry McMahon de 11 años de edad. ¿Por qué lo había hecho? Simplemente por el afán de cebarse con los inocentes y los débiles. Después de lo de Salem, viajo al norte a Nueva York y se mantuvo en movimiento por el área de Connecticut hasta que encontró el yate idóneo para robárselo. Una vez que tuvo uno de 38 pies en su poder, comenzó a navegar de aquí para allá demostrando gran destreza como marinero en toda condición y clima. Cualquier lado era bueno para asaltar yates o embarcaciones donde se hacía de joyas, ropas y armas que posteriormente vendía. Todo era ganancia fácil y redituable. Tan prolífico ladrón era Panzram que hasta bajaba del barco para meterse a casas y negocios y hasta se introdujo en el yate del comisionado de policía de New Rochelle, sustrayendo un revolver calibre .38 entre otros objetos de valor y dinero. En Junio de 1923 Panzram entra al río Hudson y se había hecho de la compañía de un muchachito de 15 años que había conocido en un empleo temporal hacía meses. De nombre George Walosin, este jovenzuelo compartía el gusto por la sodomía con Carl Panzram, sin embargo este último cometió el error de violarlo. Luego, atraca en un pequeño muelle y se aventura en las poblaciones del lugar para ofrecer en venta el yate. Pronto un joven sujeto decide ver el bote para comprarlo. Este hombre en realidad planeaba asaltar a Panzram pero como entre agujas no se pican, llegado el momento quien terminó sometido y asesinado fue el supuesto comprador. Después de atestiguar los alcances del capitán O'Leary como tal se hacía llamar Carl Panzram, Walosin decide huir y salta a la primera oportunidad al agua para nadar a tierra firme. Reporta a la policía de los abusos cometidos contra su persona y las autoridades montan un operativo en el río hasta capturar al elusivo pirata O'Leary. El largo brazo de la ley alcanzó a Panzram el 29 de Junio de 1923 y fue puesto a disposición de la comisaría de Yonkers City donde permaneció unos cuantos días antes de ser confinado por tratar de escapar del lugar. Entonces busco la ayuda de un abogado local cuyo apellido era Cashin. A este abogado le prometió que si lo sacaba de la cárcel le pagaría con el yate, el cual valdría varios miles de dólares. El abogado se apresuró a tramitar la fianza que pagó con sus propios recursos y a los pocos días el capitán O'Leary fue liberado. Claro que Panzram nunca regresó con el abogado para arreglar las cosas, cuando Cashin trató de registrar el bote, se descubrió que era robado. Entonces la policía confisco el yate y además la fianza quedó perdida. Después de su graciosa huida, Panzram se dirigió al sur de Connecticut, área donde se movía con comodidad, con el firme propósito de robar otro barco y esta vez navegar hacia Sudamérica. Para capitalizarse se dedicó a robar transeúntes de la ciudad de New Haven cuando la noche del 9 de Agosto de 1923 se topó en la calle con otro muchachito que iba solo. Lo sometió a punta de navaja y lo condujo a los bosques cercanos. Una vez ahí le aplicó el mismo tratamiento que al joven McMahon, violándolo sin piedad hasta que ya satisfecho procedió a estrangularlo con el cinturón que llevaba el chico de origen judío. Según sus declaraciones, Panzram disfrutó de esta fechoría como ninguna otra. Dejó el cuerpo ahí tirado y se retiró del lugar tan tranquilo que nadie notó nada extraño al verlo caminar por la carretera. Este crimen permanecería en el misterio hasta que Panzram lo confesó muchos años después. Después Panzram se dirigió a Manhattan donde se empleo como empleado de limpieza en un buque que partiría a China, sin embargo antes se emborrachó y participó de una trifulca entre marineros y fue expulsado de la expedición. Sin dinero y con hambre se sube a un tren con dirección al pueblo de Larchmont sitio de lujo y esparcimiento para la alta sociedad de la región. Una noche de Agosto de 1923 Panzram se introdujo en los depósitos de la estación de trenes para robar. Había usado un hacha que encontró cerca del sitio para romper una ventana. Para su mala ventura, fue descubierto por un oficial que efectuaba su rondín nocturno. Tras un feroz forcejeo, el oficial Richard Grube arrestó a Panzram que fue incriminado con otros tres cargos mas por robo y la fianza le fue impuesta por $5,000 dólares. En este punto Panzram decide comenzar a hablar y declara ser fugitivo del estado de Oregon donde aún debía purgar 14 años de prisión. La policía conocía de ciertos hombres que comenzaban a declarar en demasía con el propósito de ser transferidos a otros sitios sin embargo deciden enviar telegramas a Oregon para averiguar. La respuesta fue que Jeff Baldwin alias de Panzram al momento de su encarcelamiento en Oregon era harto requerido por la justicia del estado. La suerte del criminal llegaba a su fin. Pocas semanas después de su arresto, la corte de Larchmont lo sentenció a 5 años de prisión por los robos cometidos en aquella jurisdicción. A pesar de que Panzram había intentado una negociación con el fiscal para recibir una sentencia menor a cambio de declararse culpable. Entonces fue enviado a la famosa prisión de Sing Sing pero no permanecería ahí por mucho tiempo pues fue enviado a la prisión estatal de Clinton, lugar a donde eran enviados los criminales más peligrosos e incorregibles. Gobernado y mantenido por sucesivas familias de celadores locales, Clinton era famosa por la rudeza y crueldad conque eran "reformados" los reos. Dannemora, el agujero infernal era como se conocía comúnmente dicho sitio. La población de reos era considerada un puñado de animales a quienes había que tratar acorde a ello. Los guardias estaban armados de bastones de acero que usaban para someter cualquier insubordinación por mínima que fuera. Bajo el implacable yugo de los guardias, numerosos reos sufrían de colapsos nerviosos y entonces eran enviados al hospital mental donde eran arrojados ante una población de dementes y eran olvidados tras una muralla de negligencia y burocratismo. Luego de unas semanas Panzram intentó armar un incendio, pero el dispositivo que había colocado fue desmantelado por los guardias. Intentó asesinar a otro de ellos dándole un tablazo en la cabeza y claro esta, también intentó escapar del lugar. Trepó una de las paredes de la prisión y cayo casi de una altura de 10 metros a una plataforma de concreto. Se rompió ambas piernas y tobillos y tuvo lesiones en la espina dorsal. A pesar de sus graves lesiones fue aventado a su celda sin ningún tratamiento médico. Ni siquiera yeso o tablillas le fueron colocados. Tras 14 meses de agonía en que nadie lo ayudo fue operado perdiendo un testículo a causa de los daños sufridos. A pesar de esta larga odisea, Panzram no se corregía en lo absoluto, pues tiempo después de su cirugía fue hallado sodomizando a otro prisionero por lo cual fue arrojado al confinamiento donde sus sufrimientos se multiplicaron siendo ignorado por absolutamente todo mundo. Nada que hiciera o pidiera tenía una respuesta positiva. Tras años de padecer este aislamiento Panzram enloquece de furia y resentimiento. Elabora planes para armar matanzas masivas. Como soltar arsénico en un río para asesinar a todos los pobladores sin excepción. Finalmente tras 5 años de habitar las entrañas del infierno, Panzram es liberado de Dannemora. Lleno de profundas cicatrices físicas y mentales este asesino en serie toca de nuevo el mundo. Y por enésima vez Panzram robó, incendió y asesinó al menos a un sujeto como parte de su venganza contra el mundo hasta ser capturado de nuevo. Durante su presidio en Washington finalmente comenzó a cantar la verdad. Los guardias pronto notaron que el reo Charles Panzram frecuentemente hablaba de haber asesinado niños. Comenzó una extensa averiguación en diferentes jurisdicciones para clarificar la información. Pronto surgieron los datos que corroboraban las aseveraciones del reo. Cuando fue registrado en la cárcel un joven guardia recién ingresado al servicio y de nombre Henry Lesser preguntó a Panzram ¿cuál es tu crimen? a lo cual respondió "Lo que yo hago es reformar personas..." Pasaron algunas semanas en que el joven Lesser notó el extraño comportamiento de Panzram quien raramente entablaba conversación con los demás. Mientras tanto, éste último no perdía el tiempo y raspaba el concreto alrededor de las barras de su ventana con el fin de escapar, pero fue delatado por otro prisionero. Entonces es sometido a las usuales torturas en boga. Esta vez Panzram maldijo inclusive a sus padres por haberle dado la vida. Por el paso de los años en una vida pendenciera y sin rumbo. Sometido a las más salvajes torturas y condiciones carcelarias de su tiempo el legendario criminal Carl Panzram decide confesar absolutamente todo. Día tras día aporta datos de sus fechorías, en especial la violación y asesinato de los jovencitos McMahon y Alexander Luszzock. Por alguna razón Lesser se compadece del rabioso y odiado criminal y en un gran gesto de su parte se convierte en su único confidente en la prisión. Un día le da un dólar para que Panzram comprara cigarros y comida. Pronto ambos hombres se hacen amigos y Lesser convence a Panzram de escribir sus memorias. ![]() Ultima foto del asesino en serie Carl Panzram Aquella enorme declaración de más de 20,000 palabras abarca toda la carrera criminal de Panzram incluyendo descripciones de todas y cada una de sus encarcelaciones a lo largo y ancho del territorio. A pesar de la falta de comunicación entre agencias y prisiones de aquel tiempo, la mayoría de los datos aportados fueron corroborados. Estaban incluidos arrestos y alias usados desde 1900 hasta 1930. No solo habló de su vida, sino también del sistema penal norteamericano al cual propinó acres críticas, tachándolo de inútil y nocivo. Uno de sus lemas más recurrentes era que la fuerza daba derecho. También aseguraba que por todos sus crímenes no guardaba arrepentimiento alguno y que todas y cada una de las leyes de Dios y de los hombres en algún momento las había roto. Si hubiera nuevas leyes, con gusto las quebraba también. Muy pronto de todas partes comenzaron a surgir ordenes de presentación contra Panzram y pronto comprendió que este era el final de su carrera delictiva. A principios de 1929 escribió la siguiente carta al fiscal de Salem, acerca del crimen contra el jovencito McMahon: "Ya hice una total confesión acerca del asesinato de McMahon. Usted ha enviado testigos desde Salem para identificarme, lo cual han hecho a cabalidad. En ningún sentido cambio mi confesión del hecho. He cometido tal crimen. Yo solo soy el culpable... No solo he cometido ese asesinato sino otros 21 mas y puedo asegurarle ahora mismo que si alguna vez salgo libre y tengo la oportunidad, asesinare a otros 22 mas!..." Fue llevado a juicio y el mismo fungió como su propio abogado, claro que lo hizo de la manera más torpe y burda que pueda haber, aterrorizando constantemente a los testigos y a los miembros del jurado. La sentencia llegó el 12 de Noviembre de 1928 y el juez Walter McCoy le dio 25 años de cárcel en Leavenworth, ante lo cual Panzram atinó a gritarle "Vaya a visitarme!..." El 1 de Febrero de 1929 llegó Carl Panzram a la conocida prisión de Leavenworth y al serle leídas las reglas por el guardia principal declaró serenamente que asesinaría al primer sujeto que se metiera contra el. Y en efecto, así ocurrió cuando uno de los guardias la tomo contra el a la primera oportunidad lo masacró con una barra metálica. Estaban dentro de la lavandería, empleo que Panzram había solicitado dada su precaria condición física y después de terminar con la vida del oficial Warnkle Panzram entró en un frenesí de locura atacando al resto de los aterrorizados prisioneros que no podían escapar por la puerta pues estaba cerrada. Por los gritos y el ruido del desorden llegaron los demás guardias a poner orden en la masacre. Cuando llegaron vieron por las ventanas a Panzram armado de una barra metálica de varios kilos de peso, cubierto de pies a cabeza de sangre y con las ropas hechas jirones. Una vez que el sicótico prisionero se calmó abrieron la puerta y lo condujeron silenciosamente a su celda. Por este terrible crimen fue llevado nuevamente a juicio. Esta vez ni siquiera solicito un abogado, ya no lo necesitaba. Durante su confinamiento en solitario continuó la comunicación con Lesser a quien le comentó que le faltaban cosas que leer, pero que en general era mucho mejor tratado que antes. Si tan solo así hubiera sido desde un principio el trato en prisión, tal vez muchas personas no hubieran sido robadas, abusadas y asesinadas de la manera en que había ocurrido. Al juicio fueron llevados como testigos guardias y prisioneros que contaron con lujo de detalles los acontecimientos del día en que fue masacrado el señor Warnkle. La sentencia fue la horca, no bien fue dictada por el juez, Panzram quedó inclusive agradecido y feliz. Al ser retirado de la sala y cuando todos dejaban el lugar aún se podían escuchar sus horribles carcajadas. Antes de su ejecución no faltaron las almas caritativas que trataron de interceder por Panzram, como el doctor Karl Menninger que solicitó entrevista con el condenado a muerte. Pero Panzram amenazó de muerte a las asociaciones civiles que ya desde entonces se oponían a la pena capital. Durante la corta entrevista, el reo se mostró irritado y nada cooperativo. Para Menninger quedó claro que ese hombre era capaz de matar a quien fuera con tal de escapar si la menor oportunidad se presentara. Las opiniones del buen doctor fueron rechazadas tajantemente por Panzram quien dejó en claro que aborrecía cualquier intervención a su favor y que deseaba llegara ya la hora de su muerte para bien de el y de todos. El 5 de Septiembre de 1930 a las 6 de la mañana y ante numerosos testigos de la prensa y la prisión, Panzram fue colgado y declarado muerto a las 6.18 a.m. Su cuerpo no fue reclamado y fue enterrado en un sepulcro del lugar. Hasta el momento de su muerte se comporto desafiante e incorregible como siempre. Subió alegremente los escalones hasta el cadalso. Tuvo tiempo de escupir y apresurar al verdugo. Según testigos pasó la noche en vela caminando por su celda y canturreando una canción obscena de su propia creación. Bibliografía:
9月22日 Historia de Angel Maturino Resendiz, el asesino de las vías (MEXICANO)
"Dejé que el diablo manejara mi vida...perdóname mi Dios. Diosito santo, aquí vengo mi diosito"Solo quiero saber que existe en su corazón perdón para mí....![]() Primera de las imágenes de Angel Maturino Resendiz Angel Maturino Resendiz es el nombre comúnmente usado para referirse a Angel Leoncio Reyes Recendis, asesino serial mexicano que cometió una serie de terribles crímenes en suelo norteamericano desde 1997 hasta 1999 (Aun se investigan otros antes de este intervalo de tiempo). Fue bautizado por los medios y las corporaciones policíacas como 'El asesino de las vías' puesto que la mayoría de los asesinatos ocurrieron en localidades contiguas a las vías del tren. Se sabe que el hombre transitaba con frecuencia de México a Estados Unidos y hasta Canadá por lo que la verdadera cantidad de crímenes que haya cometido permanece desconocido. ![]() Fichado por la policía Según el especialista John Douglas el perfil de este asesino corresponde al tipo de los desorganizados y a pesar de que este tipo es de los mas fáciles de atrapar por su poco inteligente y nada sofisticada manera de conducirse, Resendiz por su exclusivo modus operandi evadió eficientemente a la ley por mucho tiempo a pesar de que los esfuerzos para capturarlo eran considerables. ![]() Escoltado por oficiales de la corte La infancia de Resendiz no se caracterizó por la unidad familiar ni por un ambiente de solidez y valores. Al parecer no vivió con su madre, sino con otra familia y su vida era en las calles, expuesto a una vida pendenciera y fuera de conducta. Según su madre, pudo ser incluso atacado sexualmente por los homosexuales de Puebla. A los 16 años ya estaba cruzando ilegalmente la frontera a los Estados Unidos. ![]() La supuesta esposa del asesino de las vías, Julieta Reyes Los crímenes que se le conocen o que le son legalmente atribuidos siguieron un procedimiento similar, siendo que las victimas vivían junto a las vías de algún tren. Aprovechando la oscuridad y soledad de dichos vecindarios entraba en la casa de cualquier persona a robar objetos de valor y dinero. Cuando la víctima llegaba era brutalmente atacada con cualquier objeto u herramienta que estuviera a mano. Los oficiales de policía consideraban a este sujeto como extremadamente peligroso por la variedad de objetos que usaba para matar a sus victimas. Ya fuera un martillo o una roca, cualquier cosa le era útil. A pesar de que el hombre no era de gran complexión física, para las víctimas fue como si los hubiera atacado un gigante por la furia y malignidad del ataque sufrido. Resendiz platicando con su abogado durante el juicio Las victimas nunca fueron de características específicas, siguiendo el patrón del criminal desorganizado que ataca basado en la oportunidad del momento. Atacó tanto a jóvenes parejas universitarias como a adultos mayores de más de 80 años. A algunas de ellas las violó antes de asesinarlas aunque no era el objetivo primario en el, pero insistimos, si se daba la oportunidad de violar y hacer mas daño lo hacia sin mayores miramientos. Consumidor de alcohol y drogas como era, robaba para continuar con sus vicios y varias veces tomó los vehículos de las victimas para transportarse. De hecho así fue como se le pudo conectar con varios crímenes, por las huellas dactilares y los restos de sangre que transportaba de un sitio a otro. Drew Carter el joven Marshall texano que capturó al asesino Los registros criminales de Resendiz en los Estados Unidos son tan extensos que mas bien parecen una novela de terror. Desde los 16 ya era deportado desde Bronxville Texas, luego se sabe que falsificando su identidad hasta participó dos veces en elecciones locales. En 1979 fue sentenciado a 20 años de prisión en Florida por robo y asalto, pero después de 6 años fue liberado y deportado a México. En 1986 purgó pena de 18 meses por pretender poseer la ciudadanía estadounidense. En Nueva Orleans en 1988 también fue encarcelado por posesión de arma de fuego pero fue liberado al año. En San Luis el mismo año fue condenado a purgar 30 meses de cárcel por intentar defraudar al sistema de seguridad social. Y así varias veces mas fue fichado por delitos de variada gravedad. Lo increíble del asunto es que cuando ya era uno de los hombres mas buscados por el FBI la falta de coordinación entre las autoridades judiciales impidió detener al asesino a pesar de que migración lo había detenido. El sistema falló en identificar a Resendiz como un criminal peligroso y fue deportado para que regresara a matar más gente en los Estados Unidos. John Douglas había predicho precisamente que la falta de coordinación y de un sistema de base de datos que relacionara las detenciones impediría la captura del Railroad Killer. Y así fue... ![]() Escrito del Railroad Killer (descargar para ver tamaño real) La esposa de Resendiz, o al menos eso se cree que es, se puso en contacto con la policía norteamericana y les entregó diversas joyas que habían sido regalo de su esposo. Posteriormente los familiares de las víctimas reclamaron la mayoría de los objetos. Entonces ya se tenía claro quien era el criminal, solo era cuestión de atraparlo ¿pero cómo? Así fue que Drew Carter, un joven agente de Texas entró en contacto con la familia de Resendiz, quien tiene varios familiares esparcidos por Estados Unidos y fue la hermana quien negoció un trato con Carter con el objetivo de mantener a salvo a su hermano. Se dice la hermana deseaba que el FBI no matara a su hermano y a la vez ya había caza recompensas merodeando la frontera. El trato consistía en proteger la vida de Resendiz y de aplicarle una prueba psicológica. En ningún momento se negoció la no pena capital, ni el posible resultado de un juicio. Lo curioso del asunto es que todos sabían que Texas es uno de los lugares donde más ejecuciones son efectuadas por crímenes como estos. Prácticamente estaba asegurada la pena capital. Víctimas:
![]() Ahora este ángel espera su ejecución Actualmente Angel Maturino Resendiz espera su cita con la muerte, su ejecución esta programada para el 27 de Junio del 2006 por la muerte de Claudia Benton, aunque obviamente esta a la espera de su apelación en la quinta sala de apelaciones de la Corte.
9.36 PM 27 Junio del 2006, ya descansa en paz Angel Maturino Resendiz
9月12日 IMPORTANTE LEERHola a todos, y gracias por visitar mi espacio, este blog lo quiero dedicar a todas aquellas personas que me han estado agregando a sus contactos del msn, para decirles que NO AGREGO A NADIE A MI MSN, si tienen dudas o comentarios expresen lo que quieran decir por este medio trataré de contestarle lo más pronto posible, así que no pierdan su tiempo en agregarme espero me entiendan y no se molesten.
Creanme que recibir invitaciones para agregar todos los días de dos o tres personas, es incomodo....
GRACIAS POR SUS ATENCIONES
ATTE.
VIOLETA NEGRA 9月9日 UNABOMBER
9月4日 Richard Ramirez -The night Stalker
8月28日 Henry Lee LucasHistoria de Henry Lee Lucas, asesino y mentiroso serial
"Yo, Henry Lee Lucas, para dejar en claro las cosas, llevo matando personas desde hace 10 años y nadie me ha de creer..." ![]() Henry Lee Lucas escoltado por un Texas Ranger La historia de Henry Lee Lucas es una de las más controvertidas del fenómeno del asesinato serial y del sistema legal norteamericano. Al día de hoy todavía es difícil creer como este sujeto escasamente educado, cuya propia imagen personal era muy pobre y de bajísima autoestima, tuvo en su momento la dudosa gloria de ser considerado el más prolífico asesino serial del mundo entero y a final de cuentas tal vez ni siquiera fue un asesino serial como tal. Se le adjudicaron hasta 600 asesinatos cometidos por 22 o mas estados de la unión americana y en sus propias palabras, confesó que únicamente había matado acaso a 3 personas. ![]() Supuesta fotografía de Lucas de niño Lucas nació el 23 de Agosto de 1936 en Blacksburg Virginia, una comunidad rural de los Apalaches. Llego pues al mundo, en el seno de una familia extremadamente pobre y desarticulada. Su casa, si así podemos llamarle, era poco mas que una cabaña de dos cuartos con suelo de tierra. Los papas eran un par de alcohólicos que fabricaban whiskey adulterado. La madre de nombre Viola Lucas mandaba en casa con mano de hierro, con violencia y resultaba ser una de las prostitutas del poblado. Mientras que el padre, Anderson Lucas había sufrido la amputación de ambas piernas en una borrachera que terminó desafortunadamente en las vías del tren. De ahí en adelante era llamado 'No Legs Lucas'. Habían 9 hermanos mas que no vivían con ellos porque fueron dados a familiares, hospicios, etc. Iban a dar a los usuales hogares destinados a los niños pobres. La vida de esta gente era sórdida y sin prejuiciarse de la mama, se dice que abusaba física y verbalmente del niño Lucas y del inválido padre que ocasionalmente vendía lápices en las esquinas. Siendo esta miserable existencia ya insoportable estaba el hecho de que ambos eran forzados a ver a la mama atender a sus clientes en casa. Una noche 'No Legs' Lucas se internó en el bosque pescando una pulmonía que terminó de fulminar su vida. De ese modo, Henry Lee Lucas creció desnutrido, golpeado y con la mínima instrucción escolar pues llegó hasta el 5to grado de primaria. El abuso de la madre fue tal que cuando jugando el y un hermano con una navaja salió mal herido del ojo y la desalmada mujer no quiso llevarlo al médico hasta que cuando recibió atención no se pudo salvar el globo ocular, colocándosele uno de vidrio. De aquel incidente Lucas quedaría marcado con su inconfundible párpado caído. En otro episodio la señora Viola Lucas golpeó furibundamente al niño con un madero que tomó del suelo y lo dejó semiinconsciente por tres días hasta que uno de sus clientes, 'El Tío Bernie...' lo llevó al doctor. De este golpe Lucas tuvo mareos, dolores de cabeza y episodios de confusión por muchos años. Se menciona con frecuencia que Henry Lee Lucas era enviado por su madre a la escuela descalzo y vestido en ropas de niña. Una hermana de Lucas aseguraba poseer una foto donde Herny aparecía con bucles en el cabello. Supuestamente cuando una caritativa maestra le regaló un par de zapatos a Henry, este recibió una buena reprimenda al llegar a casa por haber aceptado el regalo. Se afirma que uno de los clientes de Viola, introdujo el bestialismo en la vida del joven Henry. Así que por su cuenta comenzó a experimentar el sexo con perros y ovejas a los que degollaba para después copular con los cadáveres. Ignoro si exista el término necrozoofilia para describir estas desviaciones. Dados los antecedentes del párrafo anterior no resulta extraño que Henry hubiera pasado la mayor parte de su juventud en centros correccionales. Al paso del tiempo su carácter cada vez era más distante y amargado, era incapaz de darle sentido y valor a las cosas de la vida. Así en 1954 fue arrestado por una serie de robos y encarcelado en Richmond Virginia, recibió sentencia de 6 años pero el 14 de Septiembre de 1957 se escapó para huir a casa de una hermana en Tecumseh Michigan. Tres meses después fue capturado y regresado a Virginia donde intentó escaparse de nuevo. Finalmente fue liberado un año antes de cumplir la sentencia inicialmente marcada. Otra vez fue a establecerse con la hermana de Tecumseh. La convivencia con la hermana no esta muy claro si era buena, mala o regular dados los informes de que Lucas también abusaba de las muchachitas menores de edad que encontraba a su alcance. Hoy día resulta hasta sospechosa la cantidad de crímenes que se le adjudican, pero es posible que todo haya sido cierto. ![]() Lucas en su dorada juventud Estando en Michigan con la hermana, la madre de Lucas le telefoneaba constantemente para insistir en que regresara con ella a Virginia, ante las negativas de Lucas la señora decidió apersonarse en Tecumseh para tratar el asunto de manera mas personal. La noche del 11 de Enero de 1960 habiéndose enfrascado en una discusión de madre e hijo y bajo el influjo de alcohol en ambos, se agarraron a golpes con el obvio resultado de que la señora armada de una escoba no pudo contra su hijo que traía un cuchillo. Al día siguiente Viola Lucas yacía en el suelo con una herida profunda en el cuello y Henry Lee Lucas desaparecido. Cinco días después un policía en Toledo Ohio, lo detuvo por su aspecto sospechoso y ya en custodia se descubrió que la policía de Michigan lo buscaba por su probable participación en un asesinato. Mas tarde confesaría que pues en la discusión ni cuenta se dio que traía la navaja en la mano, que en una de esas golpeó a su madre ella cayó al suelo y vio que la navaja estaba abierta. Como quiera que fuera Henry Lee Lucas era ya un matricida. Se acepta en muchos medios, la confesión de Lucas en el sentido de que tuvo sexo con el cadáver de su madre. Muchos años después en una entrevista con oficiales y reporteros Lucas aseveró que ![]() Clásico mugshot de Henry Lee Lucas Ottis Elwood Toole nació en Jacksonville Florida dentro de una familia realmente patética. El padre los abandonó cuando el era muy niño y quedó a cargo de la madre que resulta era una fanática religiosa, la hermana tenía por manía vestir a Ottis con ropas de mujer y el hombre aseguraba que la abuela pertenecía a un culto satánico por lo que le toco atestiguar numerosos ritos practicados por la abuela bruja. El joven Ottis se escapó varias veces de la casa y fue introducido al sexo por su hermana y un vecino gay amigo de esta. Alrededor de los 14 años inició su prolífica carrera de pirómano incendiando casas y terrenos deshabitados. A esa edad Toole aseguró cometer su primer asesinato, supuestamente con un vendedor que le propuso tener sexo y al cual le paso encima con su propio carro en algún paraje desolado de Florida. Esta aseveración esta puesta en duda y lo mas probable es que nunca se sepa la verdad al respecto. Lo que si se sabe es que para 1964 era arrestado por el cargo de saqueo y robo. La policía y los estudiosos del crimen aceptan que Ottis Toole fue un asesino serial, aunque tampoco se puede saber con precisión. El estimado de sus víctimas varía entre 2 y 62 personas. Se le consideraba parcialmente un retrasado mental y a juzgar por sus fotografías no cabe duda de que fuera lo que sea, era un peligro y nadie hubiera deseado encontrárselo en una calle solitaria en medio de la noche. ![]() ![]() Y pensar que Ottis Toole se vestía de mujer para atraer clientes y supuestas víctimas Pues bien, Henry Lee Lucas y Ottis Toole fueron unidos por el destino cuando Lucas viajaba de pueblo en pueblo tratando de sobrevivir y no caer en la cárcel de nuevo. En 1978 Lucas pasaba por Jacksonville y en una de esas cocinas populares compartió la cena con Toole que en esa época era travestido de medio tiempo. Entre ellos hubo una química inigualable y al instante se convirtieron en amigos. Toole declararía que inclusive fueron amantes. Se fueron a vivir a la casa de este último con la mama y una sobrina llamada Frieda Powell a quien siempre llamaban Becky, aquella muchachita era apenas una preadolescente pero se formó un fuerte vínculo entre ella y Henry Lee Lucas. Diagnosticada la chica con retraso mental moderado y con baja autoestima, estaba necesitada de amor y comprensión, mismos sentimientos que fue a encontrar en Lucas. A el lo miraba como alguien de cierta importancia y su trato era suficiente para llenar su pequeño y frágil mundo. En cuanto a el, Becky Powell fue la única mujer que en su vida lo hizo sentir importante y amado. A pesar de la enorme diferencia de edades que había entre ellos, la chica era asumida como su novia y a veces presentada como su esposa. Muchos años después Lucas declaró que Becky lo hizo vivir con algo de estabilidad. Cuando fueron pareja incluso trabajó para comprar muebles y enseres domésticos. Algo inaudito para el siendo básicamente un violento vagabundo. En 1981 muere la madre de Toole y los tres son echados de la casa que habitaban. Así que viven transitando las carreteras interestatales. Lucas y Toole terminan por separarse pero Becky se queda con Henry y parten al oeste de los Estados Unidos. En Ringgold Texas se relacionan con una mujer anciana llamada Kate Rich y se van a vivir a su casa. Pero la familia de la octogenaria pronto se irritó ante la presencia de los vagabundos y los echo de nuevo a la calle. El porque esta señora les abrió las puertas de su casa es un detalle desconocido. De traje trabajando con la Fuerza de Tarea encargada de investigar sus crímenes Los familiares de la señora no vieron con buenos ojos a estos forasteros. Luego de ser forzados a abandonar el hogar de Kate Rich, vuelven a la vida nómada hasta que poco después conocen a un sujeto de nombre Ruben Moore quien es pastor de medio tiempo y contratista en reparación de techos. Este señor los conduce a una propiedad suya llamada House of Prayer, Casa de la Oración en español sitio ubicado en el poblado de Stoneburg Texas y que antaño era un rancho dedicado a la cría de pollos. En ese sitio Moore daba cobijo a los trabajadores temporales que ocupaba y a vagabundos y demás almas perdidas que iba metiendo a sus redes como un pescador de hombres. Ahí Lucas vivió según propias palabras, la mejor parte de su vida, pues como reparador de techos consiguió dinero suficiente para comprar un modesto automóvil, y hasta una televisión. Sin embargo Becky comenzó a extrañar su tierra y su gente por lo que después de mucha insistencia convenció a Lucas de regresar a Florida. El 23 de Agosto de 1982 Moore los llevó a la parada de autobús, donde los vio partir juntos. A la mañana siguiente Lucas regresó al rancho hecho un mar de lágrimas y contó que Becky se había subido a un camión y lo había abandonado. Lucas se reintegró a sus labores y nunca nadie volvió a saber nada de Frieda 'Becky' Powell. Fotografía de Becky Powell, novia de Henry Lee Lucas Un mes después Kate Rich desapareció también. La policía inmediatamente enfocó las pesquisas entorno a Lucas e incluso pasó una prueba de polígrafo así que nadie lo detuvo hasta Junio de 1983 en que por el cargo de posesión de armas fue arrestado y puesto en custodia en la cárcel del condado de Montague. Cinco días guardado sin café ni cigarrillos fueron suficientes para que Lucas tronara y escribió su famosa confesión inicial que mas o menos iba así: "A quien corresponda: Yo, Henry Lee Lucas, para dejar en claro las cosas, asesiné a Kate Rich en Septiembre del año pasado. He tratado de obtener ayuda por mucho tiempo, pero nadie me ha ayudado. Llevo matando personas desde hace 10 años y nadie me ha de creer..." Después de involucrarse en la muerte de la anciana Rich, confesó también haber quitado la vida a Becky Powell. Sin que nadie lo hubiera sugerido siquiera, pues hasta ese momento todos creían con vida a la muchacha. De acuerdo a las declaraciones de Lucas, Becky estaba agotada de la condición en que vivían y quería regresar a su casa. El 24 de Agosto de 1982 se liaron en una fuerte discusión, pero Lucas tenía miedo de perder a Becky una vez llegados con los familiares de ella. Además había una orden de presentación en contra suya por el robo de un camión en Florida. A pesar de todo no pudo resistirse a los gimoteos y lagrimas de la chica y tomaron sus cosas para irse. Como el carro de Lucas carecía de placas y papeles viajaron de aventón y llegados a la altura de Denton Texas, Lucas compró un six de cervezas y comenzó a beber. De nuevo trató de persuadir a Becky de la idea de regresar y ella comenzó con la retahíla de quejas. Aquello según Lucas le recordó vivamente a los constantes arranques de su madre. Becky le dio una cachetada y sin pensarlo dos veces Lucas le enterró un cuchillo de carne justo en el pecho. Según sus palabras quedó horrorizado ante el hecho de que sin darse cuenta, la chica había fallecido instantáneamente. Según esto tuvo coito con el cadáver de la infortunada Becky Powell, declarando que había sido el mejor sexo que hubiera tenido con ella. A pesar de todo, no dejó de sentir remordimientos por haber terminado así con su vida, pero que se le podía hacer... cuidadosamente desmembró el cuerpo y lo distribuyo en algunas almohadas que enterró en el campo que rodeaba el lugar. Según razonó si hallaban el cuerpo, no podrían rastrearlo pues no eran conocidos en el lugar ni él ni el cadáver. Le tomó varios días disponer de los restos y para cuando terminó ahora le tocaba turno a la señora Kate Rich. Eso fue justo tres semanas de haber asesinado a la chica, cuando Lucas fue a Ringgold a visitar a la señora Rich. El 16 de Septiembre tocó a la puerta de la anciana para platicarle de la historia de Becky y le pidió ayuda para ir a buscarla a lo que de buena gana accedió la señora. De nuevo en el camino Henry hizo la respectiva pausa para comprar y comenzar a beber sus cervezas. Luego al parecer Kate Rich no protestó cuando Lucas tomó dirección norte en vez de ir al este como se había acordado entre ambos. Según testimonio de Lucas llegados a un paraje solitario junto al camino tomó el cuchillo que traía debajo del asiento y lo clavo en el costado izquierdo de la anciana. Esta se recargo en la portezuela, el bajo del auto, abrió la puerta y ella cayó al suelo. La escena despertó sus insanas fantasías y se excitó mucho ante la idea de copular con el cadáver. Después de terminar el acto dispuso de los restos introduciéndolos en una cañería contigua al camino. Los puso lo mas dentro que pudo con la finalidad de que nadie los encontrara. Como comentario personal, ahora me explico porque a veces de viaje al parar a orinar en cualquier lado de una carretera llegan a veces olores fétidos. Siempre pensé que podían ser restos de animales atropellados, pero quien sabe si un día fueran de algún cadáver. Algunas semanas estuvo vagabundeando aquí y allá y regresó al lugar del crimen. Tomó el cadáver y esta vez lo condujo al rancho House of Prayer donde incineró los restos en un horno que allí había. Esto lo hizo porque sabía perfectamente que era sospechoso en el caso y fue en estos días que le fue practicada la prueba con detector de mentiras. Reconstrucción de hechos del crimen de Kate Rich La policía esta acostumbrada a que las personas confiesen crímenes o actos que no han hecho. Esto se puede deber a numerosas razones. Entre ellas a que cuando son sometidos al interrogatorio muchos se dan por vencidos ante la presión y prefieren confesar lo que sea con tal de terminar lo antes posible. Otros mas lo hacen por expiar alguna culpa que ya traían y la oportunidad de confesarse culpables les ayuda en tal propósito, etc. Por eso la policía debe verificar minuciosamente y apoyada en técnicas y protocolos adecuados que una persona hizo lo que dice haber hecho. En este caso Lucas condujo a la policía directamente a la escena del crimen, donde fueron hallados unos anteojos de mujer rotos y unas pantimedias. En el rancho el horno de madera contenía restos de carne humana calcinada y fragmentos que todo parecía indicar eran humanos, igualmente chamuscados. Muchos años después Henry Lee Lucas dijo que eran huesos de pollo. También condujo a la policía al lugar donde yacían los restos de Becky. Ahí los forenses hallaron efectivamente restos de una mujer joven, de las características en peso y estatura que correspondían a la joven Powell. Hasta en siete diferentes hoyos se juntaron todos los restos. Merced a los detalles y la experiencia mostrada para asesinar y esconder la evidencia la policía determinó que Henry Lee Lucas podía estar diciendo la verdad en aquello de que 'llevaba 10 años matando...' Como quería 'limpiar' su conciencia, Lucas escribió una extensa carta a Ottis Toole quien ya estaba encarcelado en Jacksonville, donde le pedía ayuda para recordar los detalles y los crímenes que habían cometido juntos. Lo dejaba a su criterio querer o no involucrarse de lleno en los casos. La policía de Florida ya tenía ciertos indicios y líneas de investigación contra este par de pillos. ![]() Reunión de amigos en Jacksonville Florida El shock generado en los cuerpos policiales no se dejo esperar y dio como resultado la colaboración entre varios departamentos de policía de diferentes estados para aclarar los casos no resueltos que se apilaban en los escritorios de los detectives. En prisión Toole se había enterado de las súbitas confesiones de Lucas y comenzó a soltar detalles que esclarecían al menos 12 crímenes en 11 diferentes estados. Además aceptaba Toole haber participado en al menos una centena de asesinatos con Henry Lee Lucas. Quedó arreglado que ambos se comunicaran por teléfono, en una histórica y grotesca llamada en que ambos no hicieron mas que regodearse de sus crapulencias. Uno a otro se conminaban a 'soltar la sopa' en todos y cada una de las fechorías en que tenían metida la mano. Toole insistió que Lucas aceptara su canibalismo y platicaron detalles escabrosos, pero que vistos en perspectiva pudieron no ser mas que juegos entre ambos. Al cabo se conocían muy bien y con cualquier gesto, duda, pausa o silencio bastaba para comunicarse sin necesidad de palabras. Pero no todos creyeron el show de la llamada, entre ellos el oficial Bob Prince integrante de la Fuerza de Tarea especialmente armada para investigar los crímenes de Lucas. Semanas después ambos fueron careados a propósito de la visita de Lucas a Jacksonville donde los detectives lo esperaban para aclarar más crímenes. En esa reunión de amigos, Toole perdonó a Lucas por haber matado a Becky argumentando que 'le había llegado su hora a la pobre chica...' Nada de gran sustancia se produjo en esta entrevista aunque si sirvió para aclarar un par de homicidios en que había sido responsable Ottis Toole y de los cuales Lucas proporcionó información clave. Entre ellos el de un incendio provocado por Toole a una casa donde falleció calcinado un hombre y el asesinato de una mujer anciana. Por este par de crímenes recibió la penal capital dos veces que le fueron cambiadas por cadena perpetua. Henry Lee Lucas convertido en célebre asesino serial Para mediados de 1983 se había creado la ya citada Fuerza de Tarea constituida por decenas de oficiales policíacos cuya misión era esclarecer los crímenes de Henry Lee Lucas. Para ese momento Lucas había confesado estar relacionado con al menos 120 asesinatos. La policía creía haberlo relacionado claramente a 35. Hubo una reunión de detectives y oficiales en Lousiana donde se intercambió información y se trató de establecer el patrón de movimientos y tiempos de Lucas alrededor de todos los estados donde se le sospechaba haber golpeado. A final de cuentas se relacionó a Lucas con 72 crímenes y se dejaron abiertos a futura investigación otros 70 adicionales. A Lucas le estaba permitido agendar reuniones con detectives y recibir llamadas para discutir los casos que permanecían abiertos en diversas comisarías. Aquel hombre era ahora un sujeto sumamente ocupado en atender gente y llamadas telefónicas de mucha importancia. Frecuentemente era conducido a escenas del crimen para aclarar detalles específicos del crimen investigado en turno. En esas salidas Lucas daba entrevistas a los medios como si fuera político o artista de televisión. Algunas veces Lucas confesaba casos que ni siquiera habían sido ventilados en la prensa, dirigiendo a los investigadores justo a los escenarios del crimen. En una ocasión los detalles que aportó fueron tan certeros y su sangre coincidió con la hallada en una toalla que explicó tuvo que usar para limpiar su propia sangre después de haberse cortado el mismo con el arma homicida. Fue celebre su siguiente discurso: "No tuve ningún sentimiento especial por todas aquellas personas o los asesinatos... los abordaba cuando pedían aventón, hacían ejercicio por las carreteras o cualquier cosa, pasábamos un buen rato juntos y después tu sabes, las asesinaba y tiraba sus cuerpos por cualquier lado..." Artistas forenses hicieron el retrato de la víctima denominada Orange Socks Pero el caso mas serio contra Henry Lee Lucas fue el denominado 'Orange Socks' calcetines naranjas, que puso al criminal en la fila de ejecución en el estado de Texas. Este caso aclararía mucho del mito sobre Lucas. La víctima era conocida como Orange Socks puesto que su cadáver había sido hallado totalmente desnudo a excepción de los pies que calzaban unos calcetines anaranjados. Al parecer jamás se conoció la identidad de esta mujer a pesar de que hay un retrato hecho por artistas forenses. El juez encargado del proceso fue el señor John Carter y el fiscal acusador el abogado Ed Walsh. En el juicio se expuso una cinta editada donde aparecía Lucas confesando que había elegido a esa chica que pedía aventones en la autopista. Narraba como había tenido sexo con ella, la había asesinado, había vuelto a tener sexo y de como había dispuesto del cadáver. Inclusive había una declaración escrita y firmada por Lucas en el mismo tono. Sin embargo los abogados defensores probaron con la cinta sin edición como Lucas se había contradicho en varias ocasiones y de como había lapsos en los que no recordaba importantes detalles y se veía claramente como el sheriff encargado de tomar la declaración por momentos 'refrescaba' la memoria de Lucas y por consiguiente éste llenaba las lagunas faltantes completando la declaración al gusto de las autoridades. La defensa también incluyó el testimonio de psicólogos certificados que establecieron que Lucas poseía un coeficiente intelectual de 86, muy por debajo del promedio y que en diversas entrevistas clínicas había demostrado que era incapaz de controlar sus actos. Además era esquizofrénico y deseaba sentirse una persona importante además de su consabido complejo de inferioridad. Al escuchar estos diagnósticos Lucas rompió en llanto a media audiencia y se tuvo que interrumpir la diligencia. En este juicio la defensa tenía una clave muy importante en el hecho de que al momento del asesinato de orange socks, Lucas estaba trabajando en Florida y había cobrado un cheque en esa ciudad que lo apartaba completamente del crimen. Pero la parte acusadora como pudo también demostró que Lucas podía dejar encargado su trabajo a un compañero y eso abría paso a que si pudiera estar físicamente en el área del crimen de orange socks. Finalmente el jurado decidió que Lucas había sido culpable del asesinato y a pesar del veredicto, Lucas pareció inclusive contento con el desenlace del juicio. Todo esto sirvió para que reporteros e investigadores que conocían y seguían de cerca el caso comenzaran a sospechar que algo no estaba nada bien en las diligencias del estado contra Henry Lee Lucas. Entre ellos Hugh Aynesworth, reportero del Dallas Times-Herald que comentó sobre el caso orange socks 'es la peor declaración que he visto...' Aynesworth realizó un revelador reportaje respecto a Lucas y los rangers de Texas incluyendo un sonado caso donde estos últimos habían incriminado dolosamente a un conserje negro en el asesinato de una muchacha. Casi por ser ejecutado las autoridades anularon el caso contra Clarence Brandley al darse cuenta que se había ignorado evidencia que apuntaba a varios sujetos mas y que el testigo había sido forzado a declarar falsamente. Esto revelaba una manera muy corrupta en los manejos de los rangers texanos, lo que desacreditaba en gran medida todo el caso y a la misma Fuerza de Tarea que se había armado alrededor de Henry Lee Lucas. ![]() Lucas confesando una tras otra El agente texano Max Call fue quien con su indulgente conducta hacia Lucas esclareció la mayor parte del engaño que éste había armado en torno a su persona. Cualquier caso que Call pusiera frente a los ojos de Lucas, era otro mas añadido a la larga cuenta del tuerto criminal. Todo indica que Call cayó en el juego de Lucas al tragarse completa la historia de que Lucas y Toole pertenecían a un culto satánico en el cual se sacrificaban jovencitas a las cuales se les podía consumir las tripas como parte de los ritos. Aquello de algún modo justificaba los 'números' tan altos de Lucas, que algunos contaban ya en 600 asesinatos. Cifras mas aterrizadas ubicaban en esa época el marcador en alrededor de 360. Call era un hombre de enraizadas creencias religiosas y se dejó llevar por las artimañas satánicas de Lucas. El involucramiento de Call con Lucas lo llevó a escribir un libro, hoy muy desacreditado en el cual cuenta la infancia de Lucas a modo de historia con diálogos que no pudo conocer jamás. En el las referencias y disertaciones religiosas aparecen profusamente eliminando mucha de la objetividad requerida por el caso. La gente comenzó a darse cuenta que todo este asunto de Lucas y sus supuestas 600 victimas no eran mas que un engaño o al menos una estrategia propagandística. Los días de confesión eran para Lucas una verdadera fiesta. Era el centro de atención, formaba parte de la misma Task Force, si deseaba un refresco o una hamburguesa la obtenía. Recibía trato preferencial, algo que nunca había tenido en su vida. Es increíble que nadie hubiera notado el juego que estaba jugando. Hugh Aynesworth, quien había ya escrito un libro sobre Ted Bundy asistía a las sesiones del juicio contra Lucas y decidió seguir averiguando lo que pudiera para desenmascarar el asunto. Descubrió que de algunos crímenes que había confesado Lucas era imposible que los hubiera cometido pues o estaba en la cárcel o en otro estado a miles de kilómetros de distancia. Estos hallazgos motivaron al fiscal del condado McLennan a ubicar un par de crímenes adjudicados a Lucas cometidos en su jurisdicción. Halló que Lucas había escrito una carta a un reportero local afirmando que el no había cometido muchos de los crímenes que se decían, ante esto los padres de una de las victimas decidió revisar el expediente y se convencieron de que él no había sido el asesino de su hija. Aynesworth mismo entrevistó a Lucas en la cárcel y se lo preguntó directamente 'Es esto un engaño?...' a lo que Lucas respondió que si, que lo había descubierto y que solo era responsable de la muerte de su madre, de Becky y de Kate Rich, aunque por supuesto, después diría que había mentido al reportero. Engañar, mentir y echarse para atrás se había hecho la constante con Henry y únicamente basados en la evidencia era como los investigadores podían sacar la verdad a la luz. En privado y en público muchos policías dijeron que en un principio no le creyeron nada a Lucas, pero cuando vieron que sabía de detalles de crímenes no publicados en ningún lado entonces tomaron en serio sus peroratas. Pero eran ya mas bien movidas para defenderse del escarnio público. Tras las rejas fue como vivió casi toda su vida Henry Lee Lucas A mucha gente le quedó claro que a Lucas le encantaba sorprender a los oficiales con cifras, detalles y cuanto ellos quisieran escuchar. Como había decenas de casos abiertos por todos lados, aquello fue como dice el refrán 'A río revuelto, ganancia de pescadores...' Todo mundo creyó tener en Lucas la solución de sus expedientes no resueltos. En cuanto a los casos que se le adjudicaron todavía queda la duda de si los oficiales no habrán 'soplado' los detalles suficientes a Lucas para que este haya confesado uno y otro crimen. Hay que considerar que siendo el vagabundo que era, el sujeto conocía bien todas esas carreteras de Estados Unidos y le eran familiares los sitios donde otros podían haber cometido fechorías. Una casa aquí, un campo allá, árboles acullá... todo eso podía ser empleado en las mentiras, bastaba un poco de información y el podía elaborar rápidamente una confesión. ¿Qué tenía que perder, si el ya estaba perdido? Nunca tuvo una familia que amar ni a quienes cuidar. Carecía de hogar, y en la cárcel por lo menos tenía cobijo y alimento. Al confesar como degenerado le era dado un trato como hemos dicho preferencial y que satisfacía sus peculiares necesidades emocionales de sentirse importante y así subía su autoestima. Y por supuesto, estaba la realidad de que el hombre era un desadaptado y asesino... no es poca cosa terminar con la propia madre de uno, ni tampoco de asesinar a su única novia de verdad, como tampoco segar la vida de una anciana. En sus últimas entrevistas en la cárcel Lucas afirmó que era mentira todo lo que se decía de el. Que era imposible para un ser humano asesinar 600 personas. Algunos oficiales en retiro declararon que en efecto no creían en las palabras de Lucas, pero había veces que conocía demasiado de algunos crímenes. Cosas que simplemente no podía saber de no haber estado involucrado. Esos oficiales opinan que Lucas si fue un asesino serial. Mientras tanto aquellos que tuvieron el cuidado de analizar todas y cada una de sus confesiones encontraron que confesó crímenes ya resueltos. Y esas inconsistencias fueron las que hicieron que el entonces gobernador de Texas George W. Bush le perdonara la vida a Lucas conmutándole la pena a cadena perpetua. El argumento de la defensa volvió sobre el hecho de que Lucas no pudo asesinar a Orange Socks estando trabajando en Florida cuando ella fue asesinada. Lucas fue la única persona que recibió el indulto durante la administración de Bush en la entidad. Muchos piensan que tal decisión fue mas política que judicial. ![]() Aspecto de Lucas ya de sesenton y en las ultimas A Lucas tampoco le faltó el amor durante su estancia en la cárcel. Una mujer de nombre Phyllis Wilcox estuvo tras sus huesos y se aventó la puntada de hacerse pasar por Becky Powell, donde que a Lucas le encantaban esta clase de embustes. No pasó a mayores el asunto. Lucas vivió sus ultimos años de vida como un prisionero modelo fabricando uniformes. En Marzo del 2001 falleció de causas naturales tras pasar dos días internado en la enfermería. En realidad no se podrá saber nunca cuantos crímenes cometieron juntos Henry Lee Lucas y Ottis Toole quien por cierto había fallecido de cirrosis en 1996. Bibliografía:
8月22日 Kemper el gigante asesino
8月16日 Donato Bilancia -el asesino del tren
8月7日 Dennis Andrew Nilsen
7月31日 ARTHUR SHAWCROSS
7月24日 Aileen Carol Wuornos, mujer que cometió 6 asesinatos
7月16日 Anatoli Onoprienko -La bestia de zhitomir
7月10日 Historia de Robert HansenHistoria de Robert Hansen Robert Hansen, el depravado asesino serial que cazaba a sus víctimas como si fueran animales en el bosque Robert Christian Hansen nació el 15 de Febrero de 1939 en Estherville, Iowa. Hijo de un cocinero de origen Danés, paso una infancia muy difícil al lado de su padre que lo obligaba a trabajar largas horas en la negociación de la familia. Al llegar a la adolescencia el severo acné que padeció se sumo al marcado tartamudeo que tenía. Era el perfecto objeto de las burlas y los abusadores de siempre en la escuela. Quienes se acuerdan de el, lo veían como un sujeto solitario que jamás socializaba con nadie. A pesar de haber nacido zurdo, sus padres lo obligaron siempre a usar la mano derecha, imposición que incrementaba la presión y el estrés en que vivía. A pesar de todo lo anterior, en 1960 se casó con una muchacha pero su matrimonio no duró mucho. El 7 de Diciembre del mismo año con el objetivo de vengarse por rencillas contra los pobladores de Pocahontas, fueran estas reales o imaginarios, Hansen obligó a un empleado del negocio de la familia a que lo ayudara a incendiar un garaje del autobús de la escuela. Para su desgracia este joven de 16 años tuvo la entereza suficiente de delatarlo. Fue sentenciado a una pena de 3 años en prisión, a los 6 meses su esposa tramitó el divorcio y para su fortuna le fue otorgada la libertad condicional cumplidos 20 meses. Nuevamente, a pesar de todo lo anterior, no pasaron muchos meses para que Robert Hansen se casara otra vez. De acuerdo a los estudios psicológicos que le fueron practicados, Hansen era de personalidad infantil y obsesiva. Y después de lo del incendio ahora había adquirido la afición por robar. Carecía de necesidades, así que lo hacía por la emoción momentánea del hurto. A pesar de que fue descubierto en sus pillerías, nadie hizo olas y no se levantaron cargos. ![]() Hansen en la foto del anuario de su escuela En 1967 los Hansen decidieron comenzar una nueva vida y se movieron a Alaska, a la ciudad de Anchorage. Ahí de nuevo continuaron los problemas de Robert, esta vez fue acusado de robarse una sierra eléctrica. Fue sentenciado a 5 años de prisión y nuevamente fue estudiado por doctores, quienes diagnosticaron que Hansen padecía de trastorno bipolar, y que requería terapia a base de litio para controlar sus violentos cambios de humor. A pesar de que era ya considerado un peligro para la sociedad jamás se hizo nada por obligarlo judicialmente a seguir el tratamiento. Sala de trofeos de Robert Hansen, algunos de ellos empleados para defraudar al seguro, simulando un robo Una vez fuera de la cárcel, prosiguió su vida matrimonial. Ya era padre de dos hijos cuando ideó una curiosa manera de hacerse de dinero. Simuló el robo de una serie de objetos de valor de su casa, los cuales escondió en un área apartada y secreta de la misma. El seguro le reembolsó $13,000 dólares con los cuales instaló un negocio de comida. Entre los objetos reportados como robados se encontraban varios trofeos de cacería. Actividad en la que Hansen era una celebridad de la localidad. Poseía un numeroso arsenal de rifles y era muy comentada la hazaña en la cual con un arco y flecha dio caza a una cabra salvaje, habitante usual de los parajes boscosos de Alaska. La cacería le daba un alto status dentro de la sociedad que antaño cuando adolescente careció completamente. De hecho la gente consideraba a Robert Hansen como uno de los pilares de su comunidad. Era apreciado y respetado. ![]() Un orgulloso Robert Hansen con su trofeo de caza La gente ignoraba o negaba admitir que este singular hombre bajito y fervoroso padre de familia era en realidad un peligroso sociópata. Criminal consumado que había robado, incendiado y defraudado una aseguradora. Peor aún, era un asesino de bailarinas y prostitutas, pero ese delito permanecería oculto por algún tiempo. Como consecuencia del boom petrolero de Anchorage, muchachas jóvenes y guapas pronto fueron seducidas con la posibilidad de hacer grandes ganancias bailando y prostituyendose en el área. El vehículo de estas actividades de alto riesgo fueron la aparición y funcionamiento de numerosos clubes tales como el Wild Cherry Bar, Arctic Fox y el Booby Trap entre otros, que actualmente han desaparecido. Los lugares más redituables reportaban ganancias mensuales arriba de los $50,000 dólares. Alrededor de estos lugares aparecieron puestos de revistas con toda la pornografía imaginable en aquella época. Esos y otros negocios de dudosa procedencia. Los robos, fraudes y riñas proliferaron notablemente y fue en este sórdido ambiente donde Robert Hansen acechaba a sus víctimas. Wild Cherry Bar, club de no muy buen aspecto externo Las nefastas actividades de Robert Hansen aparecieron a la luz poco a poco. El primer incidente ocurrió el 12 de Septiembre de 1982 cuando un par de oficiales cazaban en el valle del río Knik, lugar apartado y fuente inagotable de esparcimiento para cazadores profesionales. Ya fueran venados, ciervos, osos y cabras salvajes, de todo había sin embargo para John Daily y Audi Holloway no había sido un día de suerte así que antes que les cayera la noche encima decidieron regresar y tomaron un inusual atajo por la rivera del río. De pronto, de un banco de arena vieron una bota semienterrada en el suelo. Picados por la curiosidad se acercaron para descubrir una extremidad en descomposición. Les tomó unos instantes darse cuenta de la situación y se apartaron rápidamente para no alterar la escena de un probable crimen. Tomaron nota del sitio del hallazgo y pronto detectives y forenses analizaban minuciosamente el sitio. ![]() Oficiales analizan un hallazgo en el bosque El sargento Rollie Port, experimentado veterano analizó meticulosamente la escena del crimen hasta que descubrió un cartucho percutido calibre .223 de uso común en rifles de alto poder como el M16, la AR15 y el Mini-14, armas que en muchas naciones son de uso exclusivo de las fuerzas del estado. El cadáver fue analizado en Anchorage y se determinó que había muerto por las heridas de 3 disparos del calibre ya citado. Después de algún tiempo se determinó que en vida la mujer se llama Sherry Morrow de 24 años, bailarina exótica y que había fallecido hacía 6 meses. El 17 de Noviembre de 1981 fue vista por última vez por amigos del Wild Cherry Bar a quienes comentó que un hombre le había ofrecido $300 dólares por posar para algunas fotos. ![]() Balas calibre .223 para rifles de alto poder Este inusual crimen hizo sospechar a la policía de Anchorage que tenían algo grueso entre manos. De algún tiempo a la fecha se habían presentado reportes de personas extraviadas. La mayoría correspondían a prostitutas, sin embargo no se había prestado mucha atención dado que ellas tienden a ser solitarias y se mueven de un lugar a otro con frecuencia. Años después regresan al mismo lugar como si nada. Esta preocupación fue mantenida en secreto con el propósito de no alertar a los probables asesinos. Y así en entrevista con los periódicos locales negaron que el cadáver de Sherry Morrow estuviera ligado con la desaparición de otras 3 chicas. El sargento Lyle Haugsven fue el encargado de investigar los nexos entre las mujeres desaparecidas, el cadáver hallado y un par de casos sin resolver. El primero se trataba de un cadáver de mujer que se denominó Eklutna Annie por el sitio donde fue hallado. En 1980 unos obreros, hallaron los restos de una mujer en una tumba al ras del suelo cerca de la avenida Eklutna. Jamás pudo ser identificado el cadáver dado su avanzado estado de descomposición y a que los animales salvajes habían eliminado gran parte del mismo. Posteriormente ese mismo año apareció muy cerca de Eklutna otro cuerpo semienterrado en un pozo de arena. Igualmente estaba en avanzado estado de descomposición, pero se pudo identificar como Joanne Messina bailarina topless del lugar. Desafortunadamente Haugsven no pudo contar con pistas ni evidencia suficiente para prosperar en la captura del culpable. Pasaron los meses hasta que la noche del 13 de Junio de 1983 un camionero que circulaba por el pueblo vio en el camino a una muchacha que frenéticamente le hacía señas para que parara. La mujer traía unas esposas colgando de una mano y la ropa hecha trizas. El hombre la llevo a un hotel que ella le indicó e inmediatamente después pasó a la estación de policía a reportar lo sucedido. Mientras tanto en la recepción del hotel se le permitió hacer una llamada telefónica a la muchacha. Cuando el oficial Gregg Baker llegó al Big Timber Motel, la chica aún traía las esposas, luego de liberarla ella comenzó a relatar una historia casi imposible de creer. Había sido abordada en la calle por un sujeto pelirrojo quien le ofreció $200 dólares para tener sexo oral. Una vez que comenzaron a hacerlo, el sujeto aprisionó su muñeca con las esposas a la vez que sacó una pistola. Le dijo que si cooperaba no le haría ningún daño y luego la llevó a su casa en el barrio de Muldoon. Ahí el sujeto la había violado y en un momento dado le introdujo el mango de un martillo por la vagina. Al término de todas esas crueldades le dijo que volarían a su cabaña en los bosques. Y así lo hicieron, llegaron hasta un aeroplano y mientras el sujeto metía algunas provisiones dentro del vehículo, aprovechó para salir corriendo. La prostituta sabía que su vida corría grave peligro al lado de ese hombre. Al principio la persiguió pero desistió al ver que ella hacía señas a un camionero en el camino. Avioneta propiedad de Hansen con la cual transportaba a sus víctimas hacia apartados lugares para cazarlas Entonces la policía la llevó al aeropuerto del lugar, donde supuestamente se hallaba la avioneta de su atacante. Y ahí estaba el Piper Super Club azul y blanco. Después de revisar con la torre de control, se supo que pertenecía a Robert Hansen, quien vivía en la calle Old Harbor. Dejaron a la chica en el hospital y con un pequeño grupo de oficiales, Baker visitó la residencia de los Hansen. Confrontado con los cargos que la prostituta señalaba, Robert Hansen se mostró muy molesto. Dijo a la policía que no conocía a la muchacha, que todo el día lo había pasado con unos amigos. Su esposa y dos hijos estaban de viaje por Europa. Además les dijo a los policías que "No se podía violar a una prostituta ¿o si?..." La coartada de Hansen fue verificada y no se levantaron cargos en su contra. Recuperación de un cadaver en las riveras del río Knik Las cosas se tranquilizaron hasta que apareció el cadáver de otra muchacha enterrado a ras de tierra. El 2 de Septiembre de 1983 fue hallada en las riveras del río Knik quien fuera identificada como Paula Golding muchacha de 17 años dedicada a la prostitución y al baile exótico. Había sido vista por última vez hacía 5 meses. La autopsia reveló que fue muerta por disparos de arma calibre .223 Entonces el departamento de policía solicitó la intervención de la unidad de soporte del FBI. Sabían que tenían entre manos a un asesino serial y decidieron acudir a los expertos. Fue así que el legendario profiler del FBI, el agente especial John E. Douglas se trasladó a Alaska para analizar la evidencia que le ofrecía la policía y para discutir acerca del sospechoso número uno, es decir para hablar de Robert Hansen. Douglas estableció que el asesino elegía prostitutas y bailarinas topless porque son muy proclives a moverse de ciudad en ciudad y la súbita desaparición de alguna no levantaría mayor preocupación. Al presentársele la información respecto a Hansen, les hizo notar a los oficiales la baja estatura del sospechoso así como el hecho de que tuviera muchas cicatrices producto del acné y el evidente tartamudeo lo hacían pensar que de joven había sido objeto de burlas de sus semejantes y que con toda probabilidad había sido rechazado varias veces por las mujeres a quienes deseaba acercarse. De ese modo era seguro que tenía una autoestima muy baja y vivir en un lugar apartado era para aplacar un poco de su malestar personal. Luego, atacar prostitutas era la manera de cobrar venganza por las humillaciones vividas durante la adolescencia. Algunos oficiales conocían a Hansen y sus grandes habilidades como cazador a lo que Douglas comentó que tal vez ya se había cansado de los borregos salvajes, los venados y osos y había cambiado su interés en otro tipo de presas más interesantes. Otro aspecto fundamental era que Hansen podría ser del tipo de asesino que recolecta souvenirs de sus víctimas, por eso era necesario buscar minuciosamente en sus propiedades objetos pertenecientes a las víctimas. La manera de facilitar la investigación era quebrar su coartada para lo cual la policía debía apoyarse en sus amigos a quienes había de forzar a hablar so pena de ser acusados de cargos por obstaculizar la justicia. Con eso podrían descartarlo o incriminarlo pero se necesitaba actuar con firmeza. Y en efecto, los amigos que supuestamente habían pasado el día junto a Hansen cuando la joven prostituta fue secuestrada terminaron por admitir que no vieron al sospechoso ese día. Además soltaron la sopa respecto al fraude contra la aseguradora y otros detalles gracias a los cuales la policía pidió 8 órdenes de cateo al juez. El 27 de Octubre de 1983 como usualmente hace la policía, un grupo fue al trabajo de Hansen y le pidió que los acompañara a la estación para hacerle unas preguntas. Mientras tanto otros dos grupos iban a su casa y a la avioneta para cumplir las órdenes de cateo. Evidencia hallada en un escondite de la casa de Hansen El grupo que investigaba la casa halló numerosas armas en la casa de los Hansen, pero ninguna que pudiera relacionarse con los crímenes. Estaban a punto de terminar y marcharse cuando un oficial descubrió un escondite en el ático de la casa. Ahí encontraron diversos rifles de alto poder, así como pistolas, un mapa de navegación marcado en varios sitios, identificaciones de las víctimas, recortes de periódico y algunas piezas de joyería. Al último estaba el rifle Mini-14 calibre .223 con que teóricamente Hansen había cazado a sus víctimas una vez que las soltaba en el bosque. ![]() Finalmente Hansen es arrestado En la estación de policía Hansen negó cualquier relación con los homicidios, pero abrumado por los alegatos de la policía se dio por vencido y pidió un abogado. Entonces fue arrestado bajo los cargos de fraude, asalto agravado, secuestro, portación ilegal de armas y robo. El 3 de Noviembre de 1983 el jurado de Anchorage acusó formalmente a Hansen de conducta y portación indebida de armas, robo en segundo grado, fraude a una aseguradora y secuestro, guardándose el cargo de homicidio hasta no recibir las pruebas de balística. Hansen se declaró no culpable de los cargos y la fianza fue fijada en medio millón de dólares. Como se puede ver, el estado no iba a permitirle quedar en libertad ante la montaña de evidencia que se había acumulado. El resultado de las pruebas llego procedente de los laboratorios del FBI en Washington el 20 de Noviembre de 1983. Quedaba demostrado que los casquillos hallados habían sido disparados con el rifle Mini-14 incautado en la casa de Hansen. ![]() Rifle Mini-14 Finalmente Robert Hansen se dio cuenta que ante la enorme cantidad de evidencia en su contra, difícilmente ganaría su caso frente a la corte. El 22 de Febrero de 1984 se arregló un encuentro entre el abogado defensor Fred Dewey y el fiscal general de Anchorage, Victor Krumm para establecer un acuerdo. Este consistió en que Hansen daría una confesión detallada y completa de sus crímenes a cambio de ser cargado únicamente con los 4 homicidios que se conocían hasta el momento. Además purgaría su sentencia de cadena perpetua en un recinto federal, en vez de una prisión de máxima seguridad. Hansen se vio obligado a aceptar este trato, pues era lo mejor que podía obtener. Entonces explicó su modus operandi que consistía en contratar por una suma de dinero a las prostitutas. Una vez estando ellas a modo las sometía amenazándolas con un arma de fuego. Tratando de verse lo mas seguro y desafiante posible les decía "Muy bien, eres una profesional, lo que hacemos no te excita en nada, sabes bien que existen riesgos en lo que haces. Que esto te sirva de experiencia, para que la próxima vez elijas bien a quien te ofreces. Si haces todo cuanto te ordeno, no saldrás lastimada..." Hansen hacía lo anterior para ver como la víctima se congelaba del miedo. Disfrutaba verlas sentirse indefensas y sometidas a su voluntad. Una vez que tenía a una mujer bajo su poder, normalmente la llevaba en la avioneta a su remota cabaña de los bosques. Ahí después de violarlas sin misericordia llegaba al extremo de desnudarlas y aún de taparles los ojos antes de soltarlas. Esperaba un poco a que la chica corriera y después con su navaja y con el rifle las cazaba igual que lo hacía contra un venado u oso.
Al término de su declaración, la policía le mostró un mapa de la región a Hansen y le pidió que señalara los sitios donde había cometido sus fechorías. Este señalo numerosos lugares. Al día siguiente se hizo una expedición en un helicóptero militar y Hansen los condujo a 12 sitios diferentes, ahí fueron marcados árboles para regresar posteriormente a revisar. Durante 1984 fueron recuperados únicamente 7 cuerpos. El 18 de Febrero de 1984 Robert Hansen se declaró culpable de los cuatro homicidios acordados y recibió sentencia de 461 años de cárcel sin derecho a libertad condicional. Inicialmente fue enviado a una penitenciaria en Pennsylvania, pero en 1988 regresó a Alaska a ser uno de los presos fundadores del centro correccional Spring Creek. Poco después de encarcelado su esposa pidió el divorcio. Es mas, hasta su nombre fue borrado del ranking de caza de Pope & Young. Aún se desconoce la identidad de Eklutna Annie aunque la policía no se da por vencida en hallar datos que ayuden a esclarecer el misterio. Centro correccional Spring Creek donde actualmente Hansen esta bajo la sombra Bibliografía:
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