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*******Violeta Negra*******

"Escribo. Muero y asesino. Pongo el punto final."
第 1 张,共 2 张
7月27日

Gumaro de Dios

Gumaro de Dios. El Caníbal

 

 

Por Melchor López Hernández 

“Uno mata lo que ama”. ¿Cuántas veces podemos repetir esta frase para meterla a la máquina de la reflexión? “Uno mata lo que ama”. ¿Será cierto? Si es irrefutable, ¿cómo percatarnos de que así está sucediendo? “Uno mata lo que ama”. Frase compleja, fuerte, ruda. “Uno mata… ”. Frase del libro/reportaje donde se logró uno de varios clímax. “Uno mata…”, frase trepidante que ambienta el momento del asesinato que se relata en la obra titulada Gumaro de Dios. El caníbal.

El autor es Alejandro Almazán. Así arranca: “Un día fui a conocer a un joven que después de matar a su compañero vagabundo se lo devoró a dentelladas. Hasta su nombre parecía sacado de alguna extravagante novela negra: Gumaro de Dios”.

Habla Gumaro de Dios Arias cocido como El caníbal, personaje principal del relato: “Yo hubiera querido que me llamaran Bagdel, ese nombre se le ocurrió a mi mamá cuando yo estaba tiernito, pero mi papá quiso que me pusieran Gumaro… Estoy en la cárcel por homicidio. Maté a un bato y luego me lo comí. Así como lo oyen. Me lo comí”.

Almazán, periodista que se mete a las entrañas de los personajes a los que entrevista; se profundiza hasta lograr deshacer/conocer la hebra de la vida de sus protagonistas. Almazán toca esencias, corazones, sentimientos, rencores, amores, dolores, recuerdos, nostalgias. Y los describe con el estilo del periodismo de cepa, de los que hurgan hasta ser, prácticamente, uno de ellos. Eso sucede con Gumaro de Dios. Lo re-conoce. Y hasta parece que ya se ha hecho su compadre.           

Más del libro: 7:40 horas del martes 14 de diciembre de 2004. El policía Rafael Tabeada escuchó al que denunciaba a El caníbal: “Tiene colgado al bato y se lo está comiendo; me invitó un pedazo, pero lo mandé a chingar a su madre. Vayan pronto”.

Gumaro de Dios. El caníbal , es un texto en el que Alejandro Almazán toca membranas de una de las tantas formas atípicas de la violencia que se desatan en la sociedad mexicana: la muerte de una persona para después ser comido. Matar para tragar.

Pero también, entrelazado con la historia de El caníbal, el autor pone a debate la ética y el rol del periodista antes y después de publicar la vida de sus personajes. ¿En qué momento se deja de ser reportero para inmediatamente estar en el pellejo de las situaciones violentas/desconcertantes y pasar a ser un simple mortal? ¿Cuál es la realidad que se construye: la del periodista o la de la persona con toda la avalancha de sentimientos/incertidumbres ante el peligro?

De la misma manera hay en el reportaje un cuestionamiento a instituciones militares y de rehabilitación. Dice Almazán: “Si el infierno existe, entonces algunas de sus estaciones han de ser las vidas averiadas dentro de Centro Federal de Rehabilitación Psicosocial. En los intestinos de ese hospital-cárcel están los hombres y mujeres que, por sus trastornos, fueron echados sin pudor de alguna prisión”.

En México se ha creado la violencia que desconoce la realidad de la convivencia y de la solidaridad colectiva para abrir el gran canal de la violencia desbordada/sangrienta.

Y con una apabullante descripción de los lugares y de los detalles de los protagonistas y ambientes, Almazán pone al lector en la playa donde ocurre el asesinato, en el centro penitenciario, en el centro de rehabilitación psiquiátrico; en los sentimientos de los familiares y compañeros cercanos de celda de Gumaro de Dios, en los caminos que transitó de niño.

No es un libro de ficción. Es la neta, una realidad construida desde la visión periodística del reportaje. Almazán hurga para meterse a las entrañas de Gumaro de Dios.

“Creí que al comérmelo me pasaría sus poderes”, dijo El caníbal de su presa

5月20日

Juana Barraza, la "Mataviejitas"

Juana Barraza Samperio

"Ustedes sabrán por qué lo hice cuando lo lean de mi declaración policial"



Dedicada también en algunas ocasiones a la lucha libre (bajo el seudónimo de 'La Dama Silenciosa') o a la venta de rosetas de maíz afuera de la arena de lucha, llegó a cometer homicidios dentro del área metropolitana de la Ciudad de México desde fines de los años 90 del siglo XX hasta principios del año 2006.

Esta asesina en serie se ha transformado en uno de los casos más interesantes dentro de la historia criminal de México, ya que durante muchos años se mantuvo la comisión de sus crímenes sin ser capturada, y por la semejanza de su modus operandi con el de famosos asesinos en serie de otros países, como El Monstruo de Montmartre.

El primer asesinato atribuido a la mataviejitas fue cometido a fines de los años 90 aún cuando la serie de asesinatos comenzó presuntamente el 17 de noviembre de 2003. Se ha estimado el número total de las víctimas mortales entre 24 y 48.

Todas la víctimas de la asesina eran mujeres adultas mayores, quienes en su mayoría vivían solas. Las muertes eran provocadas por golpes o estrangulación, con robos materiales a las víctimas inmediatamente después de ser asesinadas. En casos aislados, se encontró evidencia de abuso sexual en las víctimas.

En el transcurso de las actividades criminales de la mataviejitas, las autoridades policiacas fueron duramente criticadas por los medios de comunicación puesto que, todavía a finales del 2005, asumían un "sensacionalismo mediático" respecto a un asesino en serie. Así mismo, se criticó el hecho de que el asesino era buscado, tal vez inútilmente, entre las prostitutas y/o travestís de la Ciudad de México. De hecho, durante la cacería de la asesina, Bernardo Bátiz, entonces Procurador de Justicia de la Ciudad de México, había indicado que 'el Mataviejitas' era 'brillantemente listo' (creyéndose hasta ese momento de que se trataba de un hombre y no de una mujer) que cometía sus crímenes después de un corto período durante el cual se ganaba la confianza de sus víctimas. Los oficiales que investigaban el modus operandi del asesino sospecharon que el o la 'mataviejitas' se presentaba ante sus víctimas como trabajador del gobierno, ofreciendo programas de beneficencia para personas de la tercera edad.

La búsqueda de la asesina fue complicada debido al cúmulo de evidencias contradictorias. En un punto de la investigación, la policía conjeturó que eran dos asesinos los que podrían estar implicados. También se puso singular atención en la extraña coincidencia de que por lo menos tres de las víctimas del asesino poseían una copia de una pintura del siglo XVIII, Niño en Chaleco Rojo, del artista francés Jean-Baptiste Greuze. Interesantemente, antes de la captura de la presunta asesina, las autoridades mexicanas divulgaban declaraciones de testigos que señalaban que el asesino usaba ropa de mujer para acceder a los apartamentos de las víctimas. En uno de los casos, uno de los testigos observó a una “mujer grande con una blusa roja” salir del hogar de una de las mujeres asesinadas. Ello fue interesante para los criminólogos, puesto que había grandes paralelos entre la mataviejitas y el monstruo de Montmartre. Bajo ese contexto, se atribuyó al asesino (presumiblemente varón) la posibilidad de una doble personalidad. Otra observación interesante hecha por los investigadores fue la extraña coincidencia de que algunas de las víctimas de la asesina en serie eran de origen español.

El mayor avance en el caso ocurrió el 25 de enero de 2006 cuando se arrestó a una persona sospechosa huyendo del hogar de la última de las víctimas atribuidas a la asesina. La víctima, Ana María Reyes Alfaro, de 82 años de edad, residente de la delegación Venustiano Carranza de la ciudad de México, había sido estrangulada con un estetoscopio.

Para sorpresa de muchos, que habían supuesto que el asesino era de sexo masculino, la persona detenida fue Juana Barraza Samperio, entonces de 48 años. En pruebas preliminares, Barraza se asemejaba bastante a un modelo de arcilla que describía las características faciales del asesino: Persona de cabello tupido, teñido de color rubio y rostro de facciones duras. Al ser detenida portaba un estetoscopio, formas de solicitud de pensión para adultos mayores y una tarjeta que la identificaba como trabajadora social. Preliminarmente, la policía de la Ciudad de México aseguró que las huellas digitales de Barraza habían sido encontradas en la escena de por lo menos 10 asesinatos.

Se dice que, al momento de ser capturada, la presunta asesina confesó haber asesinado a Reyes Alfaro y a otras tres mujeres, pero negó estar implicada en el resto de los asesinatos. Ella comentó a los reporteros que había visitado la casa de Reyes Alfaro en búsqueda de trabajo como lavandera. "Ustedes sabrán por qué lo hice cuando lo lean de mi declaración policial" agregó finalmente Barraza.
5月19日

Daniel y Manuela Ruda-Los sicarios de satanás


Pertenencientes a un grupo de extrema derecha, se definen como neonazis y satánicos.
“Estábamos sentados en el sofá y de pronto, Daniel se puso de pie. Golpeo con el Martillo a Frank. Mi cuchillo brillaba y escuche una voz que decía: “Apuñálale en el corazón”. Entonces se lo clave. Vi una luz a su alrededor. Era su alma, que había salido del cuerpo. En ese momento recitamos una letanía satánica”.

Este escalofriante testimonio fue presentado con total sinceridad, por Manuela Ruda, una joven alemana de 23 años, durante el juicio en el que ella y su marido eran juzgados por el brutal asesinato de su amigo Frank Hackert. A medida que avanzaba su declaración, Manuela iba desgranando todos los detalles de la cruel inmolación. Los hechos se remontan al 6 de julio de 2001, aquel día los Ruda atrajeron al joven Hackert, antiguo compañero de trabajo de Daniel, hasta su apartamento, en la pequeña localidad de Witten, al oeste de Alemania. Una vez allí y sin previo aviso, Daniel golpeó con un martillo a su víctima, mientras Manuela se ensañaba con él, asestándole 66 puñaladas. Cuando Hackert murió, le grabaron en el pecho un pentagrama invertido: el símbolo del Diablo.

Después recogieron su sangre en un recipiente y la bebieron. Para completar su orgía sacrificial, los asesinos hicieron el amor dentro de un ataúd que Manuela utilizaba para dormir durante el día.

Tres días después de cometer el crimen, la policía entraba en el apartamento, descubriendo el cadáver de Hackert y su sangre esparcida por las paredes. La madre de Manuela había recibido una carta de su hija en la que decía: “No soy de este mundo. Debo liberar mi alma de la carne mortal”. Temiendo que su hija hubiera hecho algo terrible, decidió avisar a la fuerza de seguridad.

La escena era horrorosa. Además del cuerpo sin vida de Hackert, los agentes pudieron contemplar la peculiar decoración de la vivienda: imitaciones de cráneos humanos, cuchillos y machetes colgados en las paredes y una colección de objetos de culto satánico. Y algo más: una macabra lista en la cual figuraba 15 posibles víctimas. Se inicio una búsqueda por todo el país que concluyó tres días después, cuando la pareja fue detenida en la ciudad de Jena. Durante el juicio, celebrado a comienzos de 2002, los acusados reconocieron haber asesinado a su amigo, aunque negaron cualquier responsabilidad, ya que, según declaró Manuela, sólo habían seguido ordenes de Satán: “No fue un asesinato, sino una ejecución. Satán nos lo ordenó. Debíamos obedecer, Teníamos que matar. No podríamos ir al infierno a menos que lo hiciéramos”. Y añadió friamente: “Queríamos asegurarnos de que la víctima sufriera”. El veredicto del tribunal fue más suave de lo que exigía la familia de Hackert: Manuela fue sentenciada a trece años de prisión y su marido recibió una condena de quince. El juez Arnjo Kersting-Tombroke resolvió que antes de ingresar en una prisión convencional ambos deberían recibir tratamiento psiquiátrico.

El diagnostico de los médicos libraron a los esposos de una condena mucho mayor, ya que según dictaminaron, “su responsabilidad estaba notablemente disminuida”, los definieron como “individuos profundamente perturbados”. A lo largo del juicio surgieron numerosos datos que apoyaban el carácter ritual del crimen. Los asesinos se habían casado el 6 de junio (el 6 del sexto mes), y llevaron a cabo su sacrificio el 6 de julio. Estas fechas configuran una conocida cifra: 666, el número de la bestia en el Apocalipsis de San Juan.

Daniel y Manuela aparecieron durante el juicio con una estética siniestra: ropas negras, botas militares, cruces invertidas y peinados llamativos. La propia joven explicó que se había iniciado en el satanismo en el ambiente metalero del Reino Unido.


Allí frecuento locales de este tipo, e incluso llego a realizar prácticas de vampirismo. Ante la atenta mirada de los presentes, Manuela Ruda reconoció haber bebido sangre de voluntarios que había conocido por Internet y que junto a un grupo de personas con gustos similares, había frecuentado cementerios. Incluso relato como se había echo enterrar en una sepultura “para saber que se sentía “.
4月24日

Historia de H.H. Holmes uno de los primeros asesinos en serie de Norteamérica

 

H. H. Holmes, uno de los primeros asesinos en serie de Norteamérica 

"Nací con el maligno como mi patron a un lado de la cama cuando vine al mundo y ha estado conmigo desde entonces..."
H. H. Holmes

Algunos consideran a H. H. Holmes como el primer asesino en serie de Norteamérica, sin embargo hay otros casos anteriores que califican como tales, por lo que se podría remediar esto considerándolo como uno de los primeros. Su nombre real fue Hermann Webster Mudgett, nacido en el año de 1861 en el pueblo de Gilmanton en New Hampshire. Sus padres fueron Levi Horton Mudgett y Theodate Page Price.

La sociedad norteamericana tuvo conocimiento de los crímenes y delitos de Holmes gracias a una circunstancia algo fortuita, aunque más bien podría decirse que causada por la misma avaricia infinita de Holmes mismo. Después de fraguar un cuantioso fraude a una aseguradora no repartió el botín como había sido acordado con otros rufianes y uno de ellos en venganza y estando preso comenzó a cantar los detalles de la aventura. Solo así la policía pudo conocer y lentamente descubrir la montaña de crimen y oscuros delitos que tenía encima el señor H. H. Holmes.

Muy poca información se conoce de la infancia de Holmes, aunque se reporta que su padre era un alcohólico y que la vida familiar era de marcada estrechez económica. De pequeño padeció del abuso de los demás niños quienes seguramente y como siempre ocurre con los asesinos seriales, lo molestaron por ser diferente y aislado. El mismo Holmes cuenta que una vez los chicos lo forzaron a ver y tocar un esqueleto humano. Tras lo cual nació en el la fascinación por los cadáveres y la muerte que lo llevó posteriormente a estudiar medicina.

En 1884 se graduó de la escuela de medicina y comienza una carrera como farmacista. Aunque inmediatamente también efectúa otros negocios turbios en bienes raíces, promociones fantasmas y en general fraudes y timos, como vender una cura contra el alcoholismo, cosa que ni hoy en día existe. Hasta eso era imaginativo para sus fraudes pues llegó a comercializar una máquina que convertía agua en gas natural.

El 8 de Julio de 1878 se caso con Clara Lovering, luego el 28 de Enero de 1887 con Myrta Belknap y finalmente una tercera mujer de nombre Georgiana Yoke. Como puede apreciarse era un prolífico amante capaz de casarse sin haberse divorciado ni de la primera esposa y así fue la tónica de su vida, relacionándose una y otra vez con jóvenes mujeres en quienes se apoyaba para lograr alguna ganancia material. Algunas de ellas inclusive se convirtieron en sus víctimas.

Desde 1880 Holmes se había mudado a la ciudad de Chicago, lugar elegido para la feria mundial que se efectuó en 1883 con una duración de seis meses. Aquel magno evento significaba un mundo de oportunidades no solo para el desarrollo de la ciudad y los negocios sino también para los incontables estafadores y ladrones que inevitablemente aparecerían en el lugar. Uno de ellos desde luego nuestro héroe del presente relato. Su primer empleo en Chicago fue como farmacista, el equivalente antiguo del actual químico de farmacia, y trabajo para una mujer y su familia que poseían una próspera droguería en la calle 63. Con gran habilidad y carisma Holmes atendía a la clientela conformada en su mayoría por mujeres quienes por pequeños encargos tardaban enormidades dentro del negocio. Con tan eficiente empleado jamás la dueña habría de imaginar el nefasto destino que le esperaba. Meses después desapareció sin dejar rastro alguno. Evidentemente Holmes se hizo cargo a partir de entonces del negocio y cuando era interrogado sobre la anterior propietaria, comentaba que le había vendido el negocio y se había marchado a California. Lo más seguro es que murieron a manos del doctor Holmes.


"Castillo" de H. H. Holmes en Chicago

Una vez bajo su poder el negocio de la droguería se hizo de un terreno justo enfrente de la acera. A partir de ahí comenzó la construcción de su "castillo", una edificación de 3 niveles que ocupaba un gran espacio. En la planta baja a nivel de la calle dispuso de locales comerciales y en los siguientes pisos cuartos de huéspedes. La idea era explotar la necesidad de alojamiento durante la feria. Holmes se especializaría en hospedar a las mujeres solas e ingenuas que vendrían de todo el país a la feria. Muchas de ellas se convertirían en sus amantes de las cuales la mayoría no saldría con vida del castillo. Una vez que se hospedaban nunca nadie sabría de ellas nada más.

Otra foto del edificio de Holmes que resultó ser una cámara de tortura y muerte
Otra foto del edificio de Holmes que resultó ser una cámara de tortura y muerte

De acuerdo a los relatos de historiadores, el castillo contaba con alrededor de 100 habitaciones sin embargo algunas de estas especialmente equipadas para convertirse en la morada final de sus ocupantes. El lugar estaba construido de modo que varias habitaciones tenían trampas en el suelo, puertas que no tenían ninguna salida, algunas tenían paredes y techos sellados con placas de asbesto y eran también a prueba de sonido. Había pasajes secretos, y mirillas que le permitían a Holmes espiar dentro de ciertos cuartos. Lo mismo estaban dispuestas tuberías que transportaban gases venenosos que Holmes inyectaba mediante mandos mecánicos que tenía en su propia habitación. La policía también descubrió en el sótano un quirófano completamente equipado así como un cremador y varias tinas de gran tamaño repletas de acido. Incluso fue hallado un tanque que explotó mientras se investigaba su contenido. ¿Cómo ocurrió que en las narices de toda una ciudad alguien haya construido un castillo de tortura como este? Aparentemente Holmes se aprovechó de una peculiar ley laboral de entonces que no obligaba a un patrón a pagar por los servicios de alguien si lo despedía antes de una semana de haberlo contratado. Holmes contrataba gente para despedirlos antes que pudieran entender los complicados pasos para construir su demente proyecto. Increíblemente nadie se dio cuenta de lo que estaba construyendo.

Esquema del castillo hecho por la policía
Esquema del castillo hecho por la policía

Una vez seleccionada la o las víctimas, eran hospedadas en uno de los cuartos especiales donde quedaban aprisionadas sin posibilidad de pedir auxilio al exterior. Entonces Holmes decidía el método de tortura a aplicar. Podía ser que inyectara un gas venenoso a la habitación y por la mirilla observara las reacciones de la víctima, aunque se dice que podía incendiarla también. Era común que por una de las entradas secretas se presentara a la víctima para violarlas y asesinarlas con sus propias manos. Algunas de ellas fueron puestas en una tabla de tortura donde se les estiraba hasta la muerte. Para disponer de los cuerpos había unos conductos que desembocaban al sótano donde podía introducir los cuerpos en las tinas para descarnarlos y así vender los esqueletos a escuelas o estudiantes de medicina de escasa reputación. Otras veces incineraba los restos que no le servían. Así cuando los forenses analizaron las instalaciones y el cremador se pudo llegar a la conclusión de que ahí habían restos de por lo menos 27 personas. Niños y hombres incluidos. Cuando Holmes creyó pertinente abandonar la ciudad intentó incendiar el lugar para cobrar el seguro.

Pero fue en 1894 cuando el nombre de H. H. Holmes entró a escrutinio público. En octubre de ese año en Filadelfia, un reo de nombre Marion Hedgepeth comenzó a hablar del fraude a una compañía aseguradora que el y otros habían llevado a cabo. El asunto consistió en defraudar a la Fidelity Mutual Life Association de Chicago simulando la muerte de un hombre llamado Benjamin Pitezel y cobrar un seguro por $10,000 dólares para dividirlo entre todos los participantes. Para tal efecto se efectuó una explosión "accidental" en un laboratorio y colocando en el lugar el cuerpo de un muerto reciente. Sin embargo el cerebro de la operación, H. M. Howard había huido con el dinero sin repartir lo acordado y por tal motivo Hedgepeth confesaba como pago por la ingratitud sufrida. La declaración de Hedgepeth fue enviada a la aseguradora que rápidamente comenzó a indagar el fraude. Pronto se dieron cuenta que el tal H. M. Howard era H. H. Holmes a quien identificaban como un conocido defraudador.

Marion Hedgepeth, soplón y ladrón de trenes
Marion Hedgepeth, soplón y ladrón de trenes

Empleados de la aseguradora que ya habían expresado sospechas sobre la muerte de Pitezel revisaron de nuevo el expediente del caso. En 1893, año del acontecimiento había sido hallado un cuerpo en el lugar de la explosión sin embargo por el rigor mortis y las severas quemaduras en el rostro había sido imposible juzgar su identidad. De todos modos H. M. Howard se presentó a identificar el cuerpo de Pitezel por otras características y datos. Había cobrado el dinero acompañado de uno de los hijos de Pitezel. Desde entonces desapareció sin dejar pista junto con todos los niños Pitezel. Entonces la compañía decidió contratar los servicios de una agencia de detectives que operaba a nivel nacional. Pronto los detectives tomaron nota de numerosos fraudes, robos y timos que Holmes había efectuado por todas partes y de como gracias a las ganancias obtenidas en estos sucios negocios había conseguido reunir dinero para construir un edificio de tres pisos en Chicago. Ciertamente era uno de los más prolíficos defraudadores de que ellos tuvieran noticia.

Benjamin Pitezel
Benjamin Pitezel

Tras una corta temporada de seguirle la pista finalmente dieron con Holmes el 16 de Noviembre de 1894 en Vermont cuando se disponía a dejar el lugar en un barco de vapor. Una vez que informaron a la policía de la detención, le dijeron a Holmes que lo buscaban por el robo de un caballo. Curiosamente ninguna de las dos partes pretendía estar enterada de lo que realmente sucedía y había detrás de la detención. Holmes confiaba salir del aprieto usando sus mejores armas, su labia y una gran carga de mentiras y engaños. Y los detectives guardaban para más tarde la acusación de fraude. Una vez bajo custodia, empleados de la aseguradora fueron a verlo reconociéndolo al instante. Holmes decidió confesar por completo el fraude pensando que tal vez si era acusado de ese crimen no se escarbaría de más en su pasado. Cuando le preguntaron por los hijos de Benjamin Pitezel que no estaban ya bajo su cuidado, soltó una explicación poco creíble diciendo que ya estaban con su padre quien había viajado a Sudamérica o a Florida. Evidentemente no estaba preparado lo suficiente para responder acerca de los chiquillos. La esposa de Benjamin Pitezel, de nombre Carrie, fue interrogada también. Aunque estaba al tanto del fraude, no pudo decir donde se hallaban tanto su esposo como sus hijos. Había sido engañada por Holmes quien bajo la promesa de ver pronto a sus familiares la movía constantemente de residencia. El grado de confusión que mostraba la mujer hizo entender a la policía y los detectives que Benjamin Pitezel estaba muerto, y lo mismo comenzaron a temer de los niños. Pero todavía era muy temprano para sacar conclusiones. Como el crimen que se investigaba había ocurrido en Filadelfia, Holmes fue escoltado hacia esa ciudad y en el camino comenzó a alardear de que si por sus crímenes fuera ejecutado, hasta 12 veces hubiera sido colgado ya. Inclusive trató de sobornar al oficial que lo acompañaba con $500 dólares si se dejaba hipnotizar y escapaba. Gracias a esto, muy pronto se rumoró en la prensa que Holmes poseía poderes sobrenaturales.

Holmes fue encarcelado en la prisión de Moyamensing, lugar donde los celadores le tomaron gran aprecio y tal era el carisma que destilaba que le hacían favores y diariamente le abastecían del periódico con lo cual se enteraba que nuevo fraude o delito la policía le iba descubriendo. Entonces se dio cuenta que debía sofisticar sus alegatos e historias porque la situación así lo exigía. Siempre estaba maquinando engaños e historias. Confiesa a la policía que el cuerpo hallado en Callowhill era el de Pitezel. La idea inicial era emplear un cuerpo para simular la muerte de Benjamin pero este último era muy proclive a emborracharse. En la casa que habían rentado y equipado con los productos químicos, un día había encontrado a Pitezel muerto y con una carta de suicidio a su lado. Había empleado cloroformo para drogarse y murió. Con tal de no desaprovechar la oportunidad de completar el fraude había preparado el cuerpo de Pitezel y la escena de la explosión tal y como había sido acordado desde un principio. Según Holmes se fue del pueblo en espera de noticias sobre el hallazgo del cuerpo e informó a Carrie que sus hijos estaban bajo la protección de una mujer llamada Minnie Williams en Inglaterra. El 3 de Junio de 1895 Holmes fue juzgado y bajo consejo de sus abogados se declaró culpable, esto en el entendido de que así la sentencia sería más benigna. Pero los procedimientos fueron complicándose porque tanto reporteros como autoridades y la mamá exigían conocer el paradero de los niños Pitezel. Entonces es llamado el detective Frank Geyer para descubrir el paradero de los niños. La larga jornada de búsqueda gozó de gran publicidad y fue financiada por la compañía aseguradora pues todos deseaban que cayera luz sobre el misterio.

Alice y Howard Pitezel, víctimas
Alice y Howard Pitezel, víctimas

Geyer era un sujeto de enorme estatura de quien emanaban energía y determinación. Poco antes de que se le asignara la investigación había sufrido la pérdida de su esposa e hija en un incendio por lo que esta nueva asignatura adquiría gran significado para el en vista de que los niños podrían haber sido víctimas de asesinato. Geyer declaró que no podía confiar en una sola palabra que dijera Holmes puesto que era un mentiroso y defraudador profesional, que había tenido el cinismo de llorar cuando se le dijo de frente que era sospechoso de asesinar a los niños Pitezel. Como Holmes estaba al tanto de cada noticia respecto a si mismo, cambiaba cualquier detalle para ajustar su estrategia. Geyer entendía que el sospechoso jugaba así con todas las personas a su alrededor en una suerte de juego que jugaba para si mismo, por lo que no se sabía que declaraciones eran verdaderas. La investigación debía efectuarse aparte de cualquier dato aportado por H. H. Holmes.

Sin embargo Holmes, había admitido tener en custodia a Alice Pitezel entonces de 15 años cuando fue a reclamar el dinero del seguro. Luego se había hecho cargo de los otros dos hijos de Benjamin: Howard de 8 y Nellie de 11. Las dos mujercitas escribían casi a diario a su madre relatando los acontecimientos de su vida. Todas estas comunicaciones se las había quedado Holmes que por ni equivocación las hubiera mandado por correo. Pero cuando fue detenido se encontraron entre sus pertenencias. Holmes le dijo a Carrie que los niños estaban a cargo de Minnie Williams en Inglaterra, claramente deseaba desviar la atención de Geyer y las autoridades muy lejos, pero el domicilio que mencionaba no existía en Londres, por lo que Geyer decidió enfocar la búsqueda en Norteamérica.

Nellie Pitezel, víctima
Nellie Pitezel, víctima

A fines de Junio de 1895 Geyer comienza su viaje armado de las cartas de las muchachitas, retratos de ellos y Holmes así como descripciones de ropas y vestidos. A pesar del pesimismo de las autoridades, el detective estaba decidido a encontrar el destino de los Pitezel. En la ciudad de Cincinnati visitó casi todos los hoteles mostrando fotos hasta que en un lugar un hombre reconoció al pequeño grupo de viajantes. Este señor le dio indicaciones a Geyer para seguir buscando y después de mucho indagar una mujer apareció que le habló del sujeto del bigote que se hacía acompañar de un niño y que le había dado una estufa. Al fin había una pista sólida que llevó a Geyer ahora a la ciudad de Indianápolis, lugar al que las cartas lo iban dirigiendo. Las pistas surgían aquí y allá hasta que Geyer comprendió que Holmes movía dentro de la misma ciudad a sus tres esposas y a los niños. Ninguno de los cuales sabía de la existencia ni de los movimientos de los otros. Era un enigma el porque Holmes realizaba un esfuerzo tan grande con todas estas personas, pero entonces la suerte de los niños Pitezel se hacía cada vez mas oscuro y misterioso.

Los siguientes destinos fueron Chicago y Detroit, de donde Alice escribe su última carta. En ella relata a su madre la tristeza que la embargaba por hallarse separados. Y añade el escalofriante hecho de que Howard no los acompaña mas. Por cierto, Geyer descubre que Holmes trae a Detroit a la misma Carrie con sus otros dos hijos a quienes coloca solamente a tres cuadras de distancia.

Clásica imagen de Holmes con su bigote y sombrero
Clásica imagen de Holmes con su bigote y sombrero

El siguiente punto a visitar fue la ciudad de Toronto, donde Geyer se embarca en la exhaustiva tarea de mostrar fotos e imágenes a todos los agentes de bienes raíces que pudo. La cansada estrategia dio frutos y llego a una casa donde los residentes de ese momento le comentaron de un lugar dentro de la propiedad donde la tierra había sido removida hacía poco tiempo. Aunque se excavó a profundidad nada estaba enterrado ahí. A pesar del fracaso, el olfato de Geyer le indicaba que estaba cerca del sitio correcto. Tras más averiguaciones detecta otro lugar donde había rentado Holmes con sus jóvenes acompañantes. Va al lugar y le informan del sótano donde hay algo de tierra en el suelo recientemente removida. Inmediatamente al clavar la pala el hedor de un cuerpo en descomposición surgió de la tierra. Con la ayuda de un enterrador descubre a unos pocos pies de profundidad los cuerpos desnudos de dos mujeres. Supuso que serían los cadáveres de Nellie y Alice Pitezel. Finalmente tras considerables esfuerzos y sacrificio la investigación producía tristes noticias, pero resultados al fin. Oficiales de policía locales hicieron el levantamiento de los cuerpos ante la congratulada mirada de Geyer que telegrafió a Filadelfia para informar a sus superiores del hallazgo. Gracias a los fragmentos de ropas quemadas y un juguete listado entre las pertenencias de las niñas, Geyer estableció fuera de toda duda la identidad de los cuerpos. Para finalizar la diligencia la señora Carrie Pitezel fue enviada a la morgue de Toronto donde le fue permitido ver únicamente el cabello y los dientes de los cadáveres dado que los restos, estaban en muy avanzado estado de putrefacción para poder ser vistos por ella. Tan pronto vio los restos, se dio cuenta que Holmes le había mentido y asesinado a sus hijos.

Pero la odisea de Geyer aún no terminaba pues faltaba por hallar al pequeño Howard así que guiado por la correspondencia regresó a Indianápolis a seguir buscando. Esta vez Geyer se había convertido casi en una celebridad, su investigación era de interés nacional lo cual fue bueno y malo a la vez pues recibió numerosas pistas que no lo llevaban a ninguna parte. La investigación lo llevo a otros lugares cercanos pero nada ocurría y el desaliento aumentaba. Mientras tanto agentes de Filadelfia estudiaban con lupa las cartas y hallaron que Holmes y los niños habían permanecido más tiempo del inicialmente estimado en Indianápolis. Reordenando su estrategia comenzó a explorar los pueblos circundantes mostrando la foto de Holmes dondequiera se rentaran cuartos o espacios hasta que en un lugar llamado Irvington un hombre reconoció a Holmes. Precisamente las maneras groseras de este se quedaron grabadas en la memoria del señor. Holmes había estado ahí con un muchachito el pasado mes de Octubre. Geyer finalmente creyó llegar al final de su viaje. De inmediato viajó a la propiedad en busca de un lugar donde estuviera enterrado el cuerpo del pequeño Howard sin embargo en el sótano no halló ningún lugar recientemente alterado. Fue gracias a la ayuda de varios vecinos que identificaron a Holmes por la fotografía que Geyer persistió y peinó de nuevo la propiedad hallando en la chimenea algunos restos humanos. Entonces un médico local dijo haber hallado partes de un fémur y otros restos en el mismo sitio. Aquello no podía ser mera casualidad por lo que procedieron a desmontar el mueble y para su sorpresa encontraron la cadera y partes del cuerpo de un niño de aproximadamente 7 años de edad. Los restos se hallaban bastante chamuscados.

El 12 de Septiembre Holmes fue acusado de la muerte de Benjamin Pitezel y mientras esto sucedía se le iban conociendo más tropelías en Chicago. La suerte del doctorcito estaba cayendo dramáticamente pues todo indicaba que era responsable de no pocos muertos. Siendo así la situación Holmes decide escribir un libro acerca de su vida, asistido por un editor cuenta su vida desde su niñez hasta la época en la que se le acusa de los homicidios. El tono general es de hacerse siempre la víctima, algo típico de los criminales seriales narcisistas. En todo momento niega haber cometido crimen alguno, así como el haber cometido transacciones fraudulentas. Respecto a muertos y desaparecidos atribuidos a su persona da explicaciones vagas de como solos desaparecieron o teorías suyas de quien pudo haberlos eliminado. Tuvo incluso la intención de hacerse ver como un hombre ordinario incapaz de cometer ninguna clase de delito. Ni el público ni autoridad alguna se tragó una sola palabra de su libro, prefiriendo la gente los picantes y espectaculares relatos de sus crímenes que aparecían en los periódicos.

H. H. Holmes de perfil
H. H. Holmes de perfil

Su juicio se reinició el 28 de Octubre y duró seis días únicamente. Al principio Holmes solicitó al juez Arnold ser su propio abogado, petición que fue aprobada, pero el acusado nunca pudo establecer algún punto a su favor. Aunque se debe notar que Holmes fue el primer acusado de homicidio en defenderse solo, por lo que su juicio llamó la atención de estudiosos y alumnos de derecho. Según testigos, Holmes se comportaba deferente con el juez y mordaz contra el fiscal siendo siempre atento y vigoroso en sus argumentos. En un momento dado solicitó se efectuaran exhaustivos análisis toxicológicos al líquido con el que lo acusaban de envenenar niños. El mismo se ofrecía efectuar los estudios pues era conocedor del tema, sin embargo la gente tuvo la impresión de que se quería exonerar usando a la ciencia como medio para tal fin. Otro error grave que cometió fue cuando en el juicio se describió con extensos detalles el estado del cuerpo mutilado y quemado de Pitezel. A pesar del repulsivo recuento, Holmes solicitó un receso para almorzar, porque tenía hambre. Es decir la gente se dio cuenta que no le afectaba en nada la suerte de su socio. Cansado y sin suerte, Holmes solicitó la ayuda de sus abogados. El jurado entendió que el acusado perdía la batalla legal que el mismo se había impuesto. Poco a poco las pruebas de que Benjamin Pitezel había sido asesinado se apilaban contra Holmes. Quedo probado que el cloroformo que supuestamente había empleado en si mismo Pitezel le había sido introducido a la fuerza al cuerpo cuando ya había fallecido. Pero Holmes había confesado estar con Pitezel en esos momentos finales, de modo que al jurado no le quedaba otra opción que condenarlo. La sentencia fue colgarlo en la horca.

Fallida una última apelación de sus abogados y sentenciado a muerte, Holmes decide tomar de nuevo el lápiz y el papel para confesar sus delitos, admitiendo que no tenía ya ningún sentido negar su responsabilidad en los crímenes que le atribuían. Inclusive apreciaba al detective Geyer quien diligentemente había sacado a la luz pública sus delitos. Siempre tratando de sacar ventaja hasta de las desfavorables situaciones ahora Holmes pretendía en convertirse en el peor asesino del mundo, subiendo su marca a los 100 asesinatos. Aunque verificables la cifra bajaba a 27. En su momento fue el rufián más detestado del mundo. Su carrera de asesinatos comenzó desde que era estudiante de medicina cuando envenenó a un compañero de la escuela para cobrar dinero del seguro. El siguiente fue por una pelea contra un hombre que le debía también dinero. Y así poco a poco fue haciéndose adicto a la sangre y la violencia. En cuanto a mujeres y amantes no pasaba una con cuya relación el no obtuviera ganancias materiales. En su castillo de torturas en Chicago terminó con la vida de no pocas mujeres que habían entrado a rentar cuartos. Cualquier oficina que tuviera en ciudades o pueblos era buena para abrir agujeros en el suelo para enterrar cómplices o rivales de negocios. En cuanto a Benjamin Pitezel, afirmó que desde el primer instante que lo conoció supo que habría de asesinarlo algún día, claro esta no antes de sacarle el máximo provecho a su relación de negocios. Cada gesto de amabilidad para con el tenía por propósito ganarse cada vez más su confianza. Pitezel si tenía un problema con el alcohol pero una vez manipulada la familia y que mediante engaños Holmes la había separado, se dedicó a escribirle cartas falsas haciéndole pensar que su mujer lo quería abandonar. El día halló a Pitezel suficientemente ebrio, lo ato y procedió a rociarle benceno en el cuerpo para incendiarlo, a pesar de las súplicas de éste por acabar rápido con su vida dejó que se quemara vivo. Una vez fallecido Pitezel procedió a rociarlo ahora con el cloroformo y colocó el cadáver al sol para que cuando fuera descubierto la identificación fuera imposible. Se alejó de la escena del crimen sin sentir el menor remordimiento por sus actos. Así había sido siempre.

En cuanto a los niños Pitezel, el objetivo fue siempre el de deshacerse de ellos, pero lo habría de hacer sin levantar sospechas por lo que tuvo que moverlos por varias partes hasta encontrar el momento preciso para matarlos. Al pequeño Howard lo envenenó y una vez fallecido procedió a cortarlo en partes que cupieran en la puerta de una estufa en la que incineró los restos. A las niñas las había hecho entrar a un baúl para posteriormente inyectarle un gas venenoso por un orificio. Ninguno de estos actos le produjo pena alguna, es más, ya iba por Carrie Pitezel y los otros niños a quienes planeaba matar con nitroglicerina, pero antes de conseguirlo fue detenido. La mayoría de las confesiones de Holmes fueron desacreditadas en los círculos policíacos, sin embargo la realidad al respecto se la llevó el condenado a su tumba.

El 7 de Mayo de 1896 H. H. Holmes fue ejecutado por la mañana, según testigos del hecho su cuello no se rompió inmediatamente al caer del cadalso y tardó hasta quince minutos en fallecer. Para evitar que su cuerpo fuera mutilado o robado el mismo Holmes pidió que fuera enterrado en un ataúd lleno de cemento. De hecho hubo guardias presentes durante su entierro en una fosa del doble de profundidad igualmente rellenada con cemento y sin lápida que identificara su lugar. Los abogados de Holmes rechazaron una oferta de $15,000 dólares que un instituto médico les ofreció por el cerebro del asesino.

Tras su muerte no dejaron de ocurrir extraños sucesos alrededor del mismo. Tal parece que Holmes dejó una maldición contra aquellos que lo rodearon en vida o en alguna de sus truculentas aventuras. Un par de semanas después de la ejecución uno de los testigos claves, médico legista de profesión súbitamente cayó muerto de un envenenamiento sanguíneo. Otros participantes de su juicio cayeron enfermos de muerte días después. Uno de los guardias de la prisión donde había estado interno Holmes cometió suicidio. Luego inexplicablemente una de las oficinas de investigación de la aseguradora que Holmes había defraudado se incendió por completo. Curiosamente solo quedaron unas fotos de Holmes y la orden de presentación del mismo. Y así, varias personas relacionadas con Holmes o su juicio encontraron muertes violentas. En cuanto a Hedgepeth, tras muchos años de buscar el perdón por haber ayudado en la captura de Holmes salió liberado pero para reincidir en sus actividades delictivas. No pasó mucho tiempo antes de que fuera abatido mientras robaba un salón de juegos.

Bibliografía:
  • Devil's Disciple: The Deadly Dr. H.h. Holmes, Judy Miller Snavely
  • Depraved: The Definitive True Story of H.H. Holmes, Harold Schechter

4月12日

Poesía y todo lo demás

 

 

Mirar un botón, y pensar que de sus cuatro hoyos podría surgir alguna idea. El botón es rojo, el botón es chico, plano como el pecho de un niño, redondo, y nada más. Olvidar el botón y mirar  el tendedero a mis espaldas.

Tendedero es una palabra larga, está vacío, ningún tendedero  se parece a otro, y nada más. Olvidar el tendedero y pasar a la luna. No está llena, y nada más. Olvidar la luna, y mirar el mar. El mar puede ser un infierno, y nada más. Olvidar el mar y pensar en una carretera. Las carreteras son largas o cortas, y volver al botón. Abrir el primer botón de tu camisa y desesperarnos en el tercero y el sexto, o imaginar el posible encuentro entre tu y yo, de preferencia a la luz de la luna, y el deseo que no se resuelve y todo lo demás.

Caballero

CABALLERO

 

Su amor es algo rígido, reñido y algo crítico,

Su amor es una trampa, es como una balada,

Frente a frente su mirada es como una pincelada que atraviesa mis sentidos sin previo aviso alguno,

Descontrola mis latidos y me atrapa en un castigo…

Realizando con intentos vanos alejarlo de mis pensamientos,

He rogado al viento que me lleve hasta su lecho, pero embustero

Hacia mi procede y omite mis deseos.

Le amo a usted mi caballero más que a nada en este espacio,

Le amo así tan sátira de una manera fanática de su imagen tan propia y gallarda,

No dudaría ni un segundo en apostar mi destino,

Cruzare la esperanza con un poco de audacia para que observe mi existencia en mi entorno tan vacío

Y suponiendo la batalla ganada pedire con fervor que no niegue hacerse mi vicio.

El acomodar mis labios en su boca y mis manos en su cuerpo

Ya no espero más de usted mi estimado caballero

Lo que me ofrece me es perfecto para perderme en su mirada,

Guiandome con sus palabras, y después de un tiempo,

Le pediré perdernos en un profundo instante oscuro,

En donde no existe  más nada que una escena de pasión,

Combinada con malicia y una pizca de locura,

Expresando lo prohibido y desafiando la transición de la salida del sol,

Se hará mas larga la noche y más tardado el amanecer,

Envuelta entre sus brazos esperare la muerte satisfecha,

Porque siendo ya la dueña de su amor

No me importaría hoy  mismo hundirme en otro mundo sabiendo que rebasare los horizontes

Llevándome el ultimo brillante del más osado caballero

Que habita en mi corazón

 

 

 

3月18日

David Koresh

ASESINANDO EN NOMBRE DE DIOS.....LO QUE HACE LA APESTOSA RELIGION"

"¿Por qué el sol continúa brillando?
¿Por qué el mar aún rompe contra las rocas?
¿Acaso ellos no saben que es el fin del mundo?"

Eddy Arnold. "End of the world"


El escándalo de la Rama Davidiana antecedió a la voladura del Edificio Murrah de Oklahoma, al caso O. J. Simpson, al affaire Clinton-Lewinsky, a los atentados del 11 de septiembre y a las invasiones a Afganistán e Irak. Aquella historia mantuvo al mundo en vilo durante 51 días. Lo que empezó siendo una tragedia confusa y más bien pequeña, derivó en una masacre. Desde entonces, Estados Unidos es otro país. Pocos recuerdan que la pesadilla terrorista comenzó en Waco, Texas, un 19 de abril de 1993.



Cristo armado: una imagen recuperada del "Rancho del Apocalipsis" en Waco


En los Estados Unidos funcionan más de 1,500 diferentes nuevos movimientos religiosos. Los davidianos son un grupo disidente de la Iglesia Adventista del Séptimo Día. En la década de los treinta, Victor Houteff se autoproclamó el nuevo Profeta de Dios para la Iglesia Adventista. El nombre del grupo sería los Adventistas Davidianos del Séptimo Día. Tomaban su nombre del rey David, monarca que aparece en la Biblia.



En 1959, una parte de este grupo formó la llamada Rama Davidiana de Adventistas del Séptimo Día, liderada inicialmente por Ben Roden. Se trataba de una secta que basaba su existencia en la interpretación literal del Evangelio según San Juan; esto es, del Apocalipsis bíblico. El grupo se estableció en el rancho Monte Carmelo, a las afueras de Waco, Texas.



El liderazgo y la ocupación de la propiedad habían ocasionado conflictos entre los davidianos antes de que Vernon Wayne Howell tomara cargo en 1990 tras un tiroteo con George Roden, a quien le correspondía el puesto.



El joven David Koresh


Cuando Howell tomó el control del grupo, cambió su propio nombre por el de David Koresh, evocando a los reyes bíblicos David y Ciro. Koresh siempre quiso ser rockero e incluso tocaba a veces la guitarra y cantaba. Luego se metió de lleno al fundamentalismo cristiano, específicamente a la secta de los davidianos.



David Koresh cantando


Desde sus tiempos de estudiante en Houston, Koresh, que era un mal estudiante, provocó —y quiso compensar aquella carencia— a sus profesores con la memorización de todos los textos bíblicos.



En el caso de Koresh, como en tantos casos similares, todo se reducía a un fundamentalismo cristiano que ni siquiera interpretó los pasajes más oscuros de la Biblia sino que, por el contrario, los siguió al pie de la letra. Koresh era uno de los numerosos predicadores generalmente apocalípticos que, en Estados Unidos, aterrorizan a sus seguidores para formar parte de un restringido grupo que, cuando toda la humanidad perezca, logrará salvarse.



Koresh había llegado a dirigir su secta a través del matrimonio con Rachel Jones, de catorce años, hija de uno de los dirigentes de la misma, al que arrinconó enseguida, sustituyéndolo en la cima jerárquica.



Koresh con su familia



Siendo ya el líder de los davidianos, se había metido entre pecho y espalda el Libro de las Revelaciones bíblico. Koresh estaba convencido de ser la reencarnación de Jesucristo.



De todas partes llegaban nuevos adeptos ganados por la persuasiva doctrina de un David Koresh que estaba armado hasta los dientes dentro de lo que sería el gran mausoleo de Waco. Había efectuado compras de armas por valor de más de 250.000 dólares, para estar preparado llegado el momento del acoso del «Mal».



El líder davidiano tenía además acceso a placeres vetados para los demás miembros, como las jóvenes adolescentes y la buena comida. Koresh había sido acusado de mantener relaciones sexuales con jovencitas, que él llamaba sus “esposas”, y de forzar a sus seguidores a proporcionarle grandes cantidades de dinero.



Un periódico de Texas había investigado informes según los cuales Koresh había abusado de niños en el rancho Monte Carmelo; el lugar era la base de la secta y allí vivían todos, en una comuna pseudoreligiosa. Este medio estaba en proceso de publicar una serie de alegatos cuando el grupo fue cercado. Koresh era abiertamente partidario de la poligamia en su propio caso y en el de algunos otros miembros selectos del grupo.



Supervivientes de la redada que ocurrió después, antiguos miembros y familiares de miembros, han dado información muy diversa con respecto a las creencias, prácticas y conducta del grupo. Estas personas tenían una gran cantidad de armas automáticas y efectuaban prácticas de tiro.



Koresh durante uno de sus sermones




En 1992, las autoridades federales, tras recibir información de que estaban almacenando ametralladoras, decidieron abrir una investigación. A final del mismo año, sospechando que la secta había convertido ilegalmente armas semiautomáticas en automáticas, se abrió una caja destinada a los davidianos que resultó contener granadas de mano. La caja volvió a ser cerrada y entregada, pero se usó como evidencia para obtener una orden judicial contra la secta.



En vísperas de la tragedia, y en el que sería su último refugio, Koresh había reunido junto a él a numerosos adultos pero también a un buen número de niños, y con unos y otros, se dispuso a convertir en una fortaleza inexpugnable el rancho Monte Carmelo.



Mapas del sitio



El 28 de febrero de 1993, el BATF (Departamento de Alcohol, Tabaco y Armas de Fuego) organizó una redada en el rancho de los davidianos. Fue llevada a cabo debido a la supuesta presencia ilegal de armas en la propiedad, dando como resultado la muerte de cuatro agentes y cinco davidianos.



El ataque


Los agentes se acercaron al rancho en camiones camuflados como camiones de ganado, y de alguna manera comenzaron los disparos. No existe un acuerdo sobre quién disparó primero o por qué. Pero hubo imágenes retransmitidas mundialmente por equipos de televisión invitados por los agentes. Los medios rebautizaron a Monte Carmelo con un nombre ad hoc: "El Rancho del Apocalipsis".



En vivo y a través de la cadena noticiosa CNN, David Koresh habló de los Siete Sellos del Apocalipsis. Los periodistas trataban de que abundara sobre la incursión de esa mañana, cuántos muertos o heridos había en su grupo o si pensaba entregarse. Koresh admitió que estaba herido, que habían matado a su hija pequeña y que había varios muertos y heridos en su grupo.



Pero era claro que principalmente quería aprovechar el tiempo en CNN para citar pasajes bíblicos, en especial del Apocalipsis. Decía que era el Cordero, el elegido para develar los Siete Sellos los cuáles, al ser abiertos, provocarían el fin del mundo. Koresh afirmaba que los davidianos estaban por abrir el Quinto Sello. Desafiaba a los líderes religiosos y a los expertos en la Biblia de todo el mundo a viajar a Texas y debatir con él, y en especial a tratar de igualar su comprensión del misterio escondido en los Siete Sellos. La conversación con la CNN duró 45 minutos. Koresh citó:



"Cuando abrió el Quinto Sello, vi debajo del altar las almas de los degollados a causa de la Palabra de Dios y del testimonio que mantuvieron. Se pusieron a gritar con fuerte voz: '¿Hasta cuándo, Dueño santo y veraz, vas a estar sin hacer justicia y sin tomar venganza por nuestra sangre de los habitantes de la Tierra?' Entonces se le dio a cada uno un vestido blanco y se les dijo que esperasen todavía un poco, hasta que se completara el número de sus consiervos y hermanos que iban a ser muertos como ellos".



Los davidianos se habían fortificado y la policía no logró asegurar la zona, por lo que finalmente, tras retirarse, intentaron establecer contacto con Koresh. El FBI tomó el mando poco después del ataque inicial y, durante los siguientes 51 días, se intentó presionar a los miembros para que se rindieran.



Las túnicas anaranjadas que vestían los davidianos serían, durante los siguientes 51 días, blancos perfectos para los prismáticos de los que los cercaban, y también, para efectuar los primeros disparos, que al final acabarían siendo continuos, y que eran respondidos por los asediados utilizando el arsenal que guardaban entre aquellas paredes.



Los titulares sobre Waco






Durante esos largos días, murieron miembros de los federales y también de los davidianos, en un goteo de víctimas que preparaba la gran hoguera final. De vez en cuando se conseguía un alto el fuego para una nueva mediación que diera lugar a una salida airosa al conflicto, sin resultado alguno.



Pero los asaltantes no sólo utilizaban armas de fuego y gases, sino que recurrieron a la guerra sucia. Para ello no dudaron en cortar la luz, el agua y el suministro de alimentos, al tiempo que, llegada la noche, potentes reflectores barrían las ventanas del rancho, para impedir el más mínimo descanso de los sitiados. La zona comenzó a ser aislada y se usaron amplificadores para hacer llegar sonidos al edificio usando una táctica de guerra psicológica; las veinticuatro horas se escuchaban gritos de cerdos en el matadero y como una broma macabra, se repetía día y noche la canción “Estas botas están hechas para caminar”, con Nancy Sinatra. Los davidianos usaron pancartas desde lugares altos, pidiendo la ayuda de personas ajenas a las fuerzas gubernamentales.



Koresh fue herido de gravedad por un disparo en el costado y los hombres más cercanos a él intentaron negociar con los agentes. Los davidianos produjeron cintas de vídeo en las que niños sentados cerca de Koresh preguntaban a la policía, entre otras cosas, si vendrían a matarlos. Los agentes no estaban preparados para luchar contra el entusiasmo religioso de los davidianos.





Finalmente, se siguieron las recomendaciones de oficiales veteranos del FBI para proceder con el asalto final.



Vehículos armados con armas de gas se acercaron al edificio y derribaron uno de los muros. Algunos de los miembros de la secta de los davidianos, caídos desde las ventanas, fueron inmediatamente arrestados por agentes del FBI, pero la mayoría seguían dentro mientras el ataque era retransmitido mundialmente.




Los 51 días de cerco terminaron el 19 de abril, cuando el recinto fue consumido completamente por las llamas, matando entre 72 y 86 hombres, mujeres y niños, incluyendo a Koresh.





El gobierno declaró que el fuego fue intencionadamente provocado por Koresh y sus seguidores como un acto suicida, pero otros aseguran que fue causado por las granadas de gas inflamable que el FBI arrojó al interior del edificio.



Las víctimas



El hecho de que se negase el acceso a las cámaras al interior del edificio en llamas hasta después de que se extinguieran, ha llevado a muchos a cuestionar seriamente los motivos del FBI.



El FBI asegura que no se les permitió entrar debido al peligro de explosivos en el incendio y de posibles armas de fuego de los miembros supervivientes.



Caricaturas sobre la tragedia





Juego de video sobre Koresh y el asedio de Waco


Las autopsias revelaron que algunas de las mujeres y niños encontrados bajo los restos de un muro de cemento de un almacén murieron de heridas en el cráneo. El muro fue derribado por uno de los vehículos que penetraron la estructura mientras esparcía químicos no letales. Fotografías de algunas de las autopsias muestran cuerpos de niños en poses espásmicas, más parecidas a la intoxicación por gas.



Los cadáveres de los davidianos muertos en Waco





Algunos críticos aseguran que las autoridades durante la masacre de Waco nunca fueron investigadas por su fracaso, y el incidente provocó sentimientos de rechazo hacia el gobierno en Estados Unidos.




El caso más notable fue el de un joven ex marine, llamado Timothy McVeigh. McVeigh había visitado el rancho de los davidianos y durante una entrevista había declarado que rechazaba las acciones del gobierno.



La entrevista con Timothy McVeigh


Los adultos que sobrevivieron el asedio fueron sentenciados por crímenes, pero se redujeron las penas de la mayoría o se anularon las condenas.



Las cenizas de Monte Carmelo, "El Rancho del Apocalipsis"



Los davidianos continúan ocupando la zona y han construido monumentos para conmemorar las muertes. Cabe destacar que esta "rama davidiana" es un movimiento completamente diferente e independiente a los Davidianos fundados por Victor T. Houteff.
3月12日

CAYETANO EL PETISO OREJUDO

"Es un imbécil o un degenerado hereditario, perverso instintivo, extremadamente peligroso para quienes lo rodean" (ASESINO DESDE LA INFANCIA)

 

La ciudad porteña de Buenos Aires vio nacer, el 31 de octubre de 1896, al hijo de los inmigrantes calabreses Fiore Gordino y Lucía Ruffo. Este niño quién llevaría el nombre de Cayetano Santos horrorizaría a la Argentina algunos años más tarde bajo el apelativo de el "Petiso Orejudo".

Fiore fue quizá responsable en parte de haber engendrado a quién se convertiría en el primer criminal en serie en la historia policial argentina. Alcohólico y golpeador, había contraído la sífilis tiempo antes del nacimiento de Cayetano. El niño vino al mundo con graves problemas de salud, de hecho, durante sus primeros años de vida estuvo varias veces al borde de la muerte a causa de una enteritis.

La niñez de Cayetano transcurre en la calle, vagando. A partir de los cinco años concurre a varias escuelas de donde siempre es expulsado por su falta de interés en los estudios y su comportamiento rebelde. El escenario de sus correrías y carrera criminal serían los baldíos y conventillos de los barrios de Almagro y Parque Patricios, por entonces todavía al borde de la pampa. Es una zona de quintas, de retiro, de descanso. Pero también es un arrabal desgranado de paisanos y extranjeros.

El 28 de septiembre de 1904, contando con apenas 7 años, Cayetano da inicio formal a su carrera criminal, a fuerza de engaños lleva a Miguel de Paoli, de casi dos años hasta un baldío y allí lo golpea para luego arrojarlo sobre un montón de espinas, un policía que pasaba se percata de lo sucedido y lleva a ambos niños a la comisaría de donde serían recogidos mas tarde por sus respectivas madres.

Fotografía de Miguel de Paoli -->

Al año siguiente, Cayetano agrede a su vecina Ana Neri, de apenas 18 meses. Le conduce hasta un baldío en donde le golpea repetidamente en la cabeza con una piedra. Nuevamente es descubierto por un policía quién pone fin al ataque y le detiene, pero, dada su corta edad es dejado en libertad esa misma noche.


<-- Fotografía de Ana Neri

Extrañamente, el que sería el primer asesinato de Cayetano pasó desapercibido y solamente sería descubierto años después cuando lo relata, en su confesión ante la policía. Según él cuenta, en 1906 toma a una niña de aproximadamente 2 años y la lleva hasta un baldío sobre la calle Río de Janeiro donde intenta estrangularla, después, decide enterrarla viva en una zanja que cubre con latas. Las autoridades, al conocer este crimen, se trasladan hasta el lugar pero se encuentran con que se había edificado una casa de dos pisos. La historia no pudo ser corroborada a pesar de que los archivos policiales registran una denuncia por desaparición con fecha 29 de marzo de 1906, de una niña de tres años de nombre María Roca Face, tomada en la comisaría 10ª. La niña desaparecida nunca fue encontrada.

Ese mismo año, al parecer apenas algunos días después de cometer su primer asesinato, Cayetano sería denunciado ante la policía por su padre al descubrir que ha martirizado a algunas aves domésticas. Fiore encuentra dentro de un zapato de su hijo un pájaro muerto y, debajo de su cama, una caja en donde guarda los cadáveres de otras aves. A continuación se reproduce el acta que en aquella ocasión fue levantada.


"En la Ciudad de Buenos Aires, a los 5 días del mes de abril del año 1906, compareció una persona ante el infrascripto. Comisario de Investigaciones, la que previo juramento que en legal forma prestó, al solo efecto de justificar su identidad personal dijo llamarse Fiore Godino, ser italiano, de 42 años de edad, con 18 de residencia en el país, casado, farolero y domiciliado en la calle 24 de Noviembre 623. Enseguida expresó: que tenía un hijo llamado Cayetano , argentino, de 9 años y 5 meses, el cual es absolutamente rebelde a la represión paternal, resultando que molesta a todos los vecinos, arrojándoles cascotes o injuriándolos; que deseando corregirlo en alguna forma, recurre a esta Policía para que lo recluya donde crea oportuno y para el tiempo que quiera. Con lo que terminó el acto y previa íntegra lectura, ser ratificó y firmó. Fdos: FRANCISCO LAGUARDA, Comisario. -Fiore Godino"."Se resolvió detener al menor Cayetano Godino y ser remitió comunicado a la Alcaidía Segunda División, a disposición del señor Jefe de Policía"

Cayetano pasó recluido poco más de dos meses y después regresa a las calles, como ya no asiste a la escuela vuelve a dedicarse a la vagancia, sumido en sus morbosas fantasías, masturbándose continuamente.

El 9 de septiembre de 1908 vuelve a las andadas, conduce a Severino González Caló, de 2 años, a una bodega ubicada frente al Colegio del Sagrado Corazón, ahí lo sumerge en una pileta para caballos cubriéndola después con una tabla para ahogar al pequeño. El propietario del lugar, Zacarías Caviglia, descubre la tentativa pero Godino se defiende diciendo que el niño había sido llevado hasta allí por una mujer vestida de negro de la que suministra señas particulares. Es conducido a la comisaría de donde es recogido al día siguiente.
Fotografía de Severino Golzález Caló -->

Seis días más tarde, el 15 de septiembre, en Colombres 632, quema con un cigarrillo los párpados de Julio Botte, de 22 meses de edad. Es descubierto por la madre de la víctima, pero alcanza a huir.

El 6 de diciembre Fiore y Lucía Godino, cansados de los continuos problemas causados por Cayetano vuelven a entregarlo a la policía, esta vez es enviado a la Colonia de Menores Marcos Paz en donde permanece por tres años. Durante su encierro concurre a clases en donde medio aprende a leer y escribir.

La estancia de Cayetano en Marcos Paz, lejos de regenerarlo, le endurece. El 23 de diciembre de 1911 regresa a las calles; ahora es un criminal frío y terriblemente potenciado.

Su liberación se da, al parecer, a petición de sus padres con quienes regresa a vivir. En un fútil intento por redimirlo de su secuela criminal se habían ocupado de conseguirle trabajo en una fábrica, por desgracia solamente es capaz de mantener el puesto por tres meses.

Nuevamente comienza a vagar por las calles, pero esta vez no se circunscribe a los barrios conocidos, sus vagabundeos le llevan a frecuentar lugares y personas del más bajo nivel de moral de la pujante ciudad de Buenos Aires. Asimismo , comienza a sufrir fuertes dolores de cabeza que se traducían en ganas de matar, sobre todo después de tomar alcohol.

1912 es un año que marca hitos en más de una historia, por un lado se desata la guerra en los estados balcánicos y por otra el Titanic se lleva al fondo del mar toda la gloria y pompa con que fue bautizado.

El 17 de enero del fatídico 1912 Cayetano, quién ya es conocido en las calles con el sobrenombre de "Petiso Orejudo", se introduce en una bodega de la calle de Corrientes y da rienda a otra de sus grandes pasiones; el fuego. El incendio que provoca tarda cuatro horas en ser sofocado por los bomberos. Después de su arresto declararía:

"Me gusta ver trabajar a los bomberos… es lindo ver como caen en el fuego."

El 26 de enero de 1912 un crimen aterrador conmueve a la sociedad porteña. El cadáver del menor Arturo Laurora, de 13 años es encontrado en una casa puesta en alquiler en la calle Pavón. El cuerpo es descubierto, golpeado y semidesnudo, con un trozo de cordel atado al rededor del cuello. Su desaparición había sido reportada apenas el día anterior. Las investigaciones no conducen a ningún lado. Posteriormente Cayetano confesaría la autoría de este crimen.

El 7 de marzo siguiente Cayetano prende fuego a las ropas de Reyna Bonita Vaínicoff de cinco años, la pequeña fallece 16 días después de debatirse entre la vida y la muerte en el Hospital de Niños.

En los meses siguientes el Petiso causa dos incendios más que son controlados fácilmente por los bomberos sin que se produzcan víctimas

El 24 de septiembre, mientras trabaja en una bodega propiedad de Paulino Gómez, Cayetano mata de tres puñaladas a una yegua. No fue detenido por falta de pruebas. Apenas unos días después prende fuego a la Estación Vail de la compañía de tranvías Anglo-Argentina, el incendio fue controlado por los bomberos.

En noviembre 8 el Petiso Orejudo, con engaños como siempre, convence a Roberto Russo de 2 años a acompañarlo a un almacén en donde supuestamente le compraría unos caramelos. Le lleva hasta un alfalfar a pocas cuadras en donde le ata los pies y procede a ahorcarlo con un trozo de la cuerda que usa para atarse los pantalones, son descubiertos por un peón del alfalfar quién los entrega a las autoridades. Cayetano declara haber encontrado atado al niño y estarlo rescatando cuando son descubiertos, es liberado por falta de mérito.

<-- Fotografía de Ana Neri

El 16 del mismo mes, en un baldío situado en las calles de Deán Funes y Chiclana, intenta golpear a Carmen Gittone de 3 años. Un vigilante hace acto de presencia y el agresor consigue escapar. Días después, el 20 de noviembre, se lleva de la esquina de Muñiz y Directorio a la niña Catalina Naulener de 5 años. Busca un baldío por la calle Directorio, pero antes de encontrarlo la menor se resiste a seguir. Godino se descontrola y la golpea. El dueño de la casa ubicada en el número 78 de la mencionada calle interviene y Cayetano logra huir de nuevo.

El último crimen del Orejudo es probablemente el mejor documentado de su espectacular carrera, su víctima, Gerardo Giordano de apenas tres años sale, como todas las mañanas después de desayunar con sus padres, de su casa ubicada en la calle Progreso número 2185 para reunirse con sus amiguitos y jugar a todo aquello que acostumbran jugar los niños en esa edad. Esa misma mañana del 3 de diciembre, a pesar de los acostumbrados gritos de su padre, Cayetano sale de su casa ubicada en Urquiza 1970, ya lleva clavada entre los ojos la determinación terrible de matar.

Después de vagabundear un rato por las calles, Santos Godino encuentra, en la calle Progreso un grupo de chicos jugando. Se les suma sin despertar ninguna sospecha porque, después de todo, su aspecto de idiota siempre le ha permitido ganar la confianza de sus víctimas

Poco después consigue convencer a Gerardo para que lo acompañe a comprar unos caramelos. Un rato antes y sin éxito, invitó a Marta Pelossi, de 2 años de edad; pero la menor, asustada, se refugió en su domicilio.


Fotografía del Petiso Orejudo en su niñez.

Así pues, víctima y homicida se encaminan sin apuro hacia el almacén ubicado en Progreso 2599 en donde compran dos centavos de caramelos de chocolate. Enseguida el más chico los reclama, pero Godino, imperturbable, resuelve dosificarlos: le permite algunos, y le promete los demás si acepta acompañarlo hasta cierto lugar alejado, la Quinta Moreno.

Una vez en la entrada, el chico llora y se resiste a entrar. Pero el asesino lleva hecho demasiado, ni siquiera vacila: lo agarra con violencia de los brazos, lo introduce en la quinta y lo arrincona cerca de un horno de ladrillos. Lo derriba con fuerza y lo aquieta poniéndole la rodilla derecha sobre el pecho. Godino conoce el mecanismo: con apuro, pero sereno, se quita el piolín que lleva por cinturón (se trata de esos lazos de algodón que se utilizan en albañilería para sostener las plomadas), y empieza a enrollarlo en el cuello de Gerardo, le da 13 vueltas y procede a estrangularlo. Pero Gerardo intenta levantarse, así que Cayetano procede a atarle de pies y manos cortando la cuerda con un cerillo encendido. De nuevo procede a asfixiarlo con el cordel pero el chiquillo se resiste a morir. Una idea cruza por la mente de Cayetano; ¿Por que no atravesarle la cabeza con un clavo?
Uniendo la acción a la idea el Petiso se da a la tarea de encontrar la herramienta deseada, su búsqueda le lleva al exterior del local en donde topa con el padre de Gerardo quién le pregunta por el paradero del niño, imperturbable, Cayetano, le responde no haberlo visto y le sugiere dirigirse a la comisaría más próxima a levantar un reporte.

Mientras tanto el Orejudo encuentra un viejo clavo de 4 pulgadas, regresa con él junto a su víctima, usando una piedra como martillo lo hunde en la sien del niño moribundo y después de cubrirlo con una vieja lámina de zinc huye de la escena del crimen.

<-- Gerardo Giorndano muerto tras atravesarle "El Petiso" la sien con un clavo

Esa noche, durante la velación de su víctima, Cayetano hace acto de presencia. Después de observar durante algún tiempo el cadáver de Gerardo huye llorando del lugar. (Según declaró posteriormente, deseaba ver si el cadáver aun tenía el clavo en su cabeza) Para su desgracia dos policías, el Subcomisario Peire y el principal Ricardo Bassetti ya habían ligado cabos con casos anteriores y esa misma madrugada se allanó el hogar de los Gordino arrestando a Cayetano, encontrando en sus bolsillos un artículo de periódico aun fresco que relataba los pormenores del asesinato y en sus pantalones restos del piolín con que había intentado ahorcar a Gerardo.

Tras ser detenido confesó cuatro homicidios y numerosas tentativas de asesinatos. En una primera instancia, Santos Godino fue declarado irresponsable y se lo recluyó en el Hospicio de las Mercedes, en el pabellón de alienados delincuentes, donde atacó a dos pacientes. Uno estaba inválido en una cama. Otro se movía en silla de ruedas. Después intentó huir.

Lo trasladaron a la Penitenciaría Nacional de la calle Las Heras y finalmente, en 1923 se le trasladó al penal de Ushuaia, la provincia más austral de la Argentina, a la "Cárcel del Fin del Mundo". En 1927 los médicos del penal le hicieron una cirugía estética en las orejas, porque creían que allí radicaba su maldad. Obviamente este tratamiento "radical" no sirvió de nada.

En 1936 pidió la libertad y se la negaron: de los dictámenes médicos elaborados por los doctores Negri y Lucero y los doctores Esteves y Cabred se concluye que;

"Es un imbécil o un degenerado hereditario, perverso instintivo, extremadamente peligroso para quienes lo rodean"

De su vida de recluso se sabe poco. Apenas alguna anécdota como la siguiente: en 1933, consiguió detonar la furia de los presos porque mató al gato mascota del penal arrojándolo junto con los leños al fuego; le pegaron tanto que tardó más de veinte días en salir del hospital.

Las circunstancias de su muerte, ocurrida en Ushuaia el 15 de noviembre de 1944 siguen siendo nebulosas. Supuestamente murió a causa de una hemorragia interna causada por un proceso ulceroso gastroduodenal, pero se sabe que había sido maltratado y, con frecuencia, violentado sexualmente. Sobrellevó los largos días de la cárcel, sin amigos, sin visitas y sin cartas. Murió sin confesar remordimientos.

El penal de Ushuaia fue finalmente clausurado en 1947. Cuando el cementerio fue removido sus huesos ya no estaban

3月2日

Hermanas Papin

"MI CRIMEN ES DEMASIADO GRANDE COMO PARA QUE YO DIGA LO QUE ES"
 
 
Los lectores recordarán las circunstancias horribles de la matanza de Le Mans, y la emoción que provocó en la conciencia del público el misterio de los motivos de las dos asesinas, las hermanas Christine y Léa Papin. A esta inquietud, a este interés, respondió en la prensa una información muy amplia de los hechos, a través de las inteligencias más despiertas del campo del periodismo. Aquí, pues, no haremos más que resumir los hechos del crimen.
Las dos hermanas, una de veintiocho años y la otra de veintiuno, han estado trabajando desde hace varios años como criadas de unos honorables burgueses de la pequeña ciudad provinciana, un abogado, su mujer y su hija. Criadas modelo, se ha dicho, excelentes trabajadoras; criadas-misterio también, pues, si se ha observado que los amos parecen haber carecido extrañamente de simpatía humana, nada nos permite decir que la indiferencia altiva de las sirvientas se haya limitado a corresponder a esa actitud; de un grupo al otro, "no se hablaban". Este silencio, sin embargo, no podía estar vacío, incluso si era oscuro a los ojos de los actores.
El 2 de febrero, al anochecer, esta oscuridad se materializa debido a un trivial apagón doméstico de la electricidad. La descompostura ha sido provocada por una torpeza de las hermanas, y las patronas ausentes ya han mostrado, a propósito de nimiedades sin importancia, reacciones muy vivas de humor. ¿Qué fue lo que dijeron la madre y la hija cuando, al regresar a casa, se encontraron con el vulgar desastre? Las respuestas de Christine- han variado en cuanto a este punto. En todo caso, el drama se desata muy aprisa, y sobre la forma del ataque es difícil admitir otra versión que la que han dado las hermanas, a saber, que fue repentino, simultáneo, y llevado de golpe al paroxismo del furor: cada una se apodera de una adversaria, le saca viva los ojos de las órbitas (hecho inaudito, según se ha dicho, en los anales del crimen) y luego la remata. Después, con ayuda de cuanto encuentran a su alcance, un martillo, un jarro de estaño, un cuchillo de cocina, se ensañan con los cadáveres de sus víctimas, les aplastan la cara y, desnudándoles el sexo, acuchillan profundamente los muslos y las nalgas de una para embadurnar con esa sangre los muslos y las nalgas de la otra. Lavan en seguida los instrumentos de estos ritos atroces, se purifican ellas mismas, y se acuestan en la misma cama. "¡Buena la hemos hecho!" Tal es la fórmula que intercambian y que parece dar el tono del desemborrachamiento, vaciado de toda emoción, que sucede en ellas a la orgía de sangre.
Al juez no le darán ningún motivo comprensible de su acto, ningún odio, ningún agravio contra sus víctimas; su única preocupación parecerá ser la de compartir enteramente la responsabilidad del crimen. Ante tres médicos expertos se mostrarán sin ninguna señal de delirio, ni de demencia, sin ningún trastorno actual psíquico ni físico, y a ellos les será forzoso registrar ese hecho.
En los antecedentes del crimen figuran algunos datos demasiado imprecisos, al parecer, para que se los pueda tomar en cuenta: unas gestiones embrolladas de las hermanas ante el alcalde para obtener la emancipación de la menor; un secretario general que las ha encontrado "chifladas"; un comisario central que atestigua haberlas tenido por "perseguidas". Hay también el cariño singular que las unía, su inmunidad a cualquier otro interés, los días de descanso que pasan juntas y en su habitación. Pero ¿acaso le han preocupado a alguien, hasta entonces, semejantes rarezas? Se omite también el dato de un padre alcohólico, brutal, que, según se dice, ha violado a una de sus hijas, así como el precoz abandono de su educación.
Pasados cinco meses de encarcelamiento, Christine, aislada de su hermana, presenta una crisis de agitación violentísima, con alucinaciones terroríficas. Durante otra crisis trata de sacarse los ojos, sin conseguirlo, por cierto, pero no sin lastimarse. La agitación furiosa hace necesario esta vez el uso de la camisa de fuerza. Se entrega a exhibiciones eróticas; después aparecen síntomas de melancolía: depresión, negativa a tomar alimentos, autoacusación, actos expiatorios de un carácter repugnante; posteriormente, en varias ocasiones, suelta frases de significación delirante. Christine declaró haber simulado alguno de esos estados. Digamos, sin embargo, que esa declaración no puede tenerse en modo alguno como la clave de su índole: el sentimiento de juego suele ser experimentado en tales estados por el sujeto, sin que su comportamiento sea por ello menos típicamente mórbido.
El 30 de septiembre, las hermanas son condenadas por el jurado. Christine, al oír que le van a cortar la cabeza en la plaza principal de la ciudad, recibe la noticia de rodillas.
Mientras tanto, los caracteres del crimen, los trastornos de Christine en la cárcel, las rarezas de la vida de las hermanas, habían convencido a la mayoría de los psiquiatras de la irresponsabilidad de las asesinas.
Ante la negativa de un contra-peritaje, el doctor Logre, cuya personalidad altamente calificada es bien conocida, decidió tomar la palabra en la sala del tribunal en calidad de defensor. ¿Fue la regla de rigor inherente al clínico magistral, o la prudencia impuesta por unas circunstancias que lo ponían en postura de abogado? El caso es que el doctor logre adelantó no una, sino varias hipótesis, acerca de la presunta anomalía mental de las hermanas: ideas de persecución, perversión sexual, epilepsia o histero-epilepsia. Si nosotros nos creemos capaces de formular una explicación más unívoca del problema, queremos antes que nada rendir homenaje a su autoridad, no sólo porque nos protege del reproche de emitir un diagnóstico sin haber examinado personalmente a las enfermas, sino también porque ha sancionado con fórmulas particularmente felices ciertos hechos muy delicados de aislar, y sin embargo, como vamos a ver, esenciales para la demostración de nuestra tesis.
Existe una entidad mórbida, la paranoia, que, a pesar de las fortunas diversas que ha sufrido con la evolución de la psiquiatría, responde grosso modo a los rasgos clásicos siguientes: a] un delirio intelectual que varía sus temas de las ideas de grandeza a las ideas de persecución; b] unas reacciones agresivas que muy a menudo llevan al asesinato; c] una evolución crónica.
Dos concepciones se habían opuesto hasta el día de hoy en cuanto a la estructura de esta psicosis: la primera se pronuncia por el desarrollo de una "constitución" mórbida, o sea de un vicio congénito del carácter; la segunda descubre los fenómenos elementales de la paranoia en trastornos momentáneos de la percepción, calificándolos de interpretativos a causa de su analogía aparente con la interpretación normal; el delirio es aquí considerado como una reacción pasional cuyos motivos están dados por la convicción delirante.
Por más que los fenómenos llamados elementales tengan una existencia mucho más cierta que la pretendida constitución paranoica, no es difícil ver la insuficiencia de estas dos concepciones, y nosotros hemos intentado fundar una nueva sobre una observación más conforme al comportamiento del enfermo.
Hemos reconocido así como primordial, tanto en los elementos como en el conjunto del delirio y en sus reacciones, la influencia de las relaciones sociales incidentes a cada uno de esos tres órdenes de fenómenos; y hemos admitido como explicativa de los hechos de la psicosis la noción dinámica de las tensiones sociales, cuyo estado de equilibrio o de ruptura define normalmente la personalidad en el individuo.
La pulsión agresiva, que se resuelve en el asesinato, aparece así como la afección que sirve de base a la psicosis. Se la puede llamar inconsciente, lo cual significa que el contenido intencional que la traduce en la consciencia no puede manifestarse sin un compromiso con las exigencias sociales integradas por el sujeto, es decir sin un camuflaje de motivos, que es precisamente todo el delirio.
Pero esta pulsión está teñida a su vez de relatividad social: tiene siempre la intencionalidad de un crimen, casi constantemente la de una venganza, a menudo el sentido de un castigo, es decir de una sanción emanada de los ideales sociales, y a veces, finalmente, se identifica con el acto acabado de la moralidad, tiene el alcance de una expiación (autocastigo). Los caracteres objetivos del asesinato, su electividad en cuanto a la víctima, su eficacia homicida, sus modos de explosión y de ejecución varían de manera continua con esos grados de la significación humana de la pulsión fundamental. Son esos mismos grados los que gobiernan la reacción de la sociedad frente al crimen paranoico, reacción ambivalente, de doble forma, que determina el contagio emocional de este crimen y las exigencias punitivas de la opinión.
Tal se nos muestra este crimen de las hermanas Papin, a causa de la emoción que suscita y que sobrepasa su horror, y a causa de su valor de imagen atroz, pero simbólica hasta en sus más espantosos detalles: las metáforas más sobadas del odio -"sería capaz de sacarle los ojos"- reciben su ejecución literal. La conciencia popular revela el sentido que da a este odio al aplicarle el máximo de la pena, como la ley clásica al crimen de los esclavos. Tal vez, como luego veremos, se engañe así en cuanto al sentido real, del acto. Pero observemos, para beneficio de aquellos a quienes espanta la vía psicológica por la que estamos llevando el estudio de la responsabilidad, que el adagio "comprender es perdonar" está sometido a los límites de cada comunidad humana, y que, fuera de esos límites, comprender (o creer comprender) es condenar.
El contenido intelectual del delirio se nos muestra, según queda dicho, como una superestructura a la vez justificativa y negadora de la pulsión criminal. Lo concebimos, pues, como algo sometido a las variaciones de esta pulsión, por ejemplo al descenso resultante de su satisfacción: en el caso princeps del tipo particular de paranoia que hemos descrito (el caso Aimée), el delirio se evapora con la realización de los objetivos del acto. No hay por qué asombrarse de que otro tanto haya ocurrido durante los primeros meses que siguieron al crimen de las hermanas Papin. A lo largo de mucho tiempo, los defectos correlativos de las descripciones y de las explicaciones clásicas han hecho desconocer la existencia de tales variaciones, a pesar de tratarse de algo capital, afirmando la estabilidad de los delirios paranoicos, siendo así que lo único que hay es constancia de estructura: esa concepción conduce a los expertos a conclusiones erróneas, y explica sus aprietos en presencia de gran número de crímenes paranoicos, en los cuales su sentimiento de la realidad se abre paso a pesar de sus doctrinas, pero no engendra en ellos otra cosa que incertidumbre.
En el caso de las hermanas Papin, una sola huella de formulación de ideas delirantes anterior al crimen debe ser tenida por un complemento del cuadro clínico: y si se la sabe buscar, se la encontrará, principalmente en el testimonio del comisario central de la ciudad. Su imprecisión no puede de ninguna manera ser motivo para rechazarla: todo psiquiatra conoce el ambiente especialísimo evocado muy a menudo por no se sabe qué estereotipia de las palabras de tales enfermos, antes incluso de que esas palabras se concreten en fórmulas delirantes. Basta que alguien haya experimentado una sola vez esta impresión para que no pueda tener por desdeñable el hecho de reconocerla. Ahora bien, las funciones de selección de los centros de la policía dan el hábito de esa experiencia.
En la cárcel, Christine da expresión a varios temas delirantes. Calificamos así no sólo determinados síntomas típicos del delirio, por ejemplo el desconocimiento sistemático de la realidad (Christine pregunta cómo están de salud sus dos víctimas, y declara que las cree rencarnadas en otros cuerpos), sino también las creencias, más ambiguas, que se traducen en frases como ésta: "Creo que en otra vida yo debería ser el marido de mi hermana." En frases como éstas, en efecto, se pueden reconocer contenidos muy típicos de los delirios clasificados. Además, es constante encontrar cierta ambivalencia en toda creencia delirante, desde las formas más tranquilamente afirmativas de los delirios fantásticos (en los que el sujeto reconoce sin embargo- una "doble realidad") hasta las formas interrogativas de los delirios llamados "de suposición" en los que toda afirmación de la realidad le es sospechosa.
En nuestro caso, el análisis de esos contenidos y de esas formas nos permitiría precisar el sitio de las dos hermanas en la clasificación natural de los delirios. Las hermanas Papin no podrían ser acomodadas en la forma muy limitada de la paranoia que, por la vía de tales correlaciones formales, hemos aislado nosotros en nuestro trabajo sobre el caso Aimée. Probablemente, incluso, se saldrían de los marcos genéricos de la paranoia para entrar en el de las parafrenias, agrupadas por el genio de Kraepelin como formas inmediatamente contiguas. Esta precisión del diagnóstico, en el estado caótico de nuestra información, sería sin embargo muy precaria. Por lo demás, sería poco útil para nuestro estudio de los motivos del crimen, puesto que, como lo hemos indicado en nuestro trabajo, las formas de paranoia y las formas delirantes vecinas siguen unidas por una comunidad de estructura que justifica la aplicación de los mismos métodos de análisis.
Lo cierto es que las formas de la psicosis se nos muestran en las dos hermanas, si no idénticas, cuando menos estrechamente correlativas. Se ha escuchado en el curso de los debates la afirmación sorprendente de que era imposible que dos seres estuvieran afectados, al mismo tiempo, de la misma locura (o, por mejor decir, que la revelaran simultáneamente). Es una afirmación completamente falsa. Los delirios a dúo se cuentan entre las formas más antiguamente reconocidas de las psicosis. Las observaciones muestran que se producen electivamente entre deudos muy cercanos, padre e hijo, madre e hija, hermanos o hermanas. Digamos que su mecanismo depende en ciertos casos de la sugestión contingente ejercida por un sujeto delirante activo sobre un sujeto débil pasivo. Vamos a ver que nuestra concepción de la paranoia da de ese fenómeno una noción completamente distinta, y explica mejor el paralelismo criminal de las dos hermanas.
La pulsión homicida que concebimos como la base de la paranoia no sería, en efecto, más que una abstracción poco satisfactoria si no se encontrara controlada por una serie de anomalías correlativas de los instintos socializados, y si el estado actual de nuestros conocimientos sobre la evolución de la personalidad no nos permitiera considerar esas anomalías pulsionales como contemporáneas en su génesis. Homosexualidad, perversión sádico-masoquista, tales son los trastornos instintivos cuya existencia, en este caso, no había sido detectada más que por los psicoanalistas, y cuya significación genética hemos intentado nosotros mostrar en nuestro trabajo. Hay que confesar que las hermanas Papin parecen aportar a estas correlaciones una confirmación que se podría calificar de grosera: el sadismo es evidente en las manipulaciones ejecutadas sobre las víctimas, ¿y qué significación no toman, a la luz de estos datos, el afecto exclusivo de las dos hermanas, el misterio de su vida, las rarezas de su cohabitación, su medroso refugio en una misma cama después del crimen?
Nuestra experiencia precisa de estas enfermas nos hace vacilar, sin embargo, ante la afirmación, lanzada por algunos, de la realidad de relaciones sexuales entre las hermanas. Por eso le agradecemos al doctor logre la sutileza del término "pareja psicológica" que da la medida de su reserva en cuanto a ese problema. Los psicoanalistas mismos, cuando hacen derivar la paranoia de la homosexualidad, califican esta homosexualidad de inconsciente, de "larvada". Esta tendencia homosexual no se expresaría sino por una negación enloquecida de si misma, que fundaría la convicción de ser perseguido y designaría al ser amado en el perseguidor. Pero ¿qué cosa es esta tendencia singular que, estando así tan cerca de su revelación evidente, permanecería siempre separada de ella por un obstáculo singularmente trasparente?
Freud, en un artículo admirable, sin damos la clave de esta paradoja, nos proporciona todos los elementos para encontrarla. Nos muestra en efecto que, cuando en los primeros estadios ahora reconocidos de la sexualidad infantil se opera la reducción forzosa de la hostilidad primitiva entre los hermanos, puede producirse una anormal inversión de esta hostilidad en deseo, y que este mecanismo engendra un tipo especial de homosexuales en los cuales predominan los instintos y actividades sociales. Se trata, de hecho, de un mecanismo constante: esa fijación amorosa es, la condición primordial de la primera integración a las tendencias instintivas de aquello que llamamos las tensiones sociales. Integración dolorosa, en la que se marcan ya las primeras exigencias sacrificiales que nunca más dejará de ejercer la sociedad sobre sus miembros: tal es su vínculo con esa intencionalidad personal del sufrimiento infligido, que constituye el sadismo. Esta integración se hace, sin embargo, según la ley de menor resistencia, mediante una fijación afectiva muy cercana aún al yo solipsista, fijación que merece el epíteto de narcisista, en la cual el objeto elegido es el más semejante al sujeto: tal es la razón de su carácter homosexual. Pero esta fijación deberá ser superada para llegar a una moralidad socialmente eficaz. Los magníficos estudios de Piaget nos han mostrado el progreso que se lleva a cabo desde el egocentrismo ingenuo de las primeras participaciones en las reglas del juego moral hasta la objetividad cooperativa de una consciencia idealmente acabada.
En nuestras enfermas, esta evolución no ha sobrepasado su primer estadio, y las causas de semejante detención pueden ser de orígenes muy diferentes, orgánicas unas (taras hereditarias), psicológicas otras (psicoanálisis infantil). Como se sabe, su acto parece no haber estado ausente de la vida de las hermanas.
A decir verdad, mucho antes de que hubiéramos hecho estos acercamientos teóricos, la observación prolongada de un crecido número de casos de paranoia, con el complemento de minuciosas indagaciones sociales, nos había conducido a considerar la estructura de las paranoias y de los delirios vecinos como un terreno enteramente dominado por la suerte de ese complejo fraternal. Un ejemplo muy importante de tal fenómeno salta a la vista en las observaciones que hemos publicado. La ambivalencia afectiva hacia la hermana mayor dirige todo el comportamiento autopunitivo de nuestro "caso Aimée". Si en el curso de su delirio Aimée transfiere sobre varias cabezas sucesivas las acusaciones de su odio amoroso, es por un esfuerzo de liberarse de su fijación primera, pero este esfuerzo queda abortado: cada una de las perseguidoras no es, verdaderamente, otra cosa que una nueva imagen, completa e invariablemente presa del narcisismo, de esa hermana a quien nuestra enferma ha convertido en su ideal. Comprendemos ahora cuál es el obstáculo de vidrio que hace que Aimée no pueda saber nunca, a pesar de estarlo gritando, que ella ama a todas esas perseguidoras: no son más que imágenes.
El "mal de ser dos" que afecta a esos enfermos no los libera sino apenas del mal de Narciso. Pasión mortal y que acaba por darse la muerte. Aimée agrede al ser brillante a quien odia justamente porque representa el ideal que ella tiene de sí misma. Esta necesidad de autocastigo, este enorme sentimiento de culpabilidad se lee también en las acciones de las hermanas Papin, aunque sólo sea en el arrodillamiento de Christine al escuchar su sentencia. Pero es como si las hermanas no hubieran podido siquiera tomar, respecto la una de la otra, la distancia que habría sido necesaria para hacerse daño. Verdaderas almas siamesas, forman un mundo cerrado para siempre; cuando se leen las declaraciones que hicieron después del crimen, dice el doctor logre, "uno cree estar leyendo doble". Sin más medios que los de su islote, tienen que resolver su enigma, el enigma humano del sexo.
Es preciso haber prestado oídos muy atentos a las extrañas declaraciones de tales enfermos para saber las locuras que su conciencia encadenada puede armar sobre el enigma del falo y de la castración femenina. Entonces queda uno preparado para reconocer en las confesiones tímidas del sujeto llamado normal las creencias que está callando, y que cree estar callando porque las, juzga pueriles, cuando en realidad las calla porque, sin saberlo, sigue adherido a ellas.
La frase de Christine: "creo que en otra vida yo debería ser el marido de mi hermana", se reproduce en estos enfermos a través de gran número de temas fantásticos para cuya captación sólo basta saber escuchar. Qué largo camino de tortura ha tenido que recorrer Christine antes de que la experiencia desesperada del crimen la desgarre de su otro yo, y de que pueda, después de su primera crisis de delirio alucinatorio, en la cual cree ver a su hermana muerta, muerta sin duda por ese golpe, gritarle, ante el juez que las confronta, las palabras de la pasión desengañada: "¡Sí, di que sí!"
La noche fatídica, en la ansiedad de un castigo inminente, las hermanas entremezclan la imagen de sus patronas con el espejismo de su propio mal. Es su propia miseria lo que ellas detestan en esa otra pareja a la que arrastran en una atroz cuadrilla. Arrancan los ojos como castraban las bacantes. La curiosidad sacrílega que constituye la angustia del hombre desde el fondo de los tiempos es lo que las anima cuando desean a sus víctimas y cuando acechan en sus heridas abiertas aquello que Christine, en su inocencia, llamará más tarde, ante el juez, "el misterio de la vida".
12月29日

EL DESTRIPADOR DE YORKSHIRE

Historia de Peter Sutcliffe, el destripador de Yorkshire
Sutcliffe conducido a su juicio
Sutcliffe conducido a su juicio

Peter William Sutcliffe nació el 2 de Junio de 1946 en Bingley, una región industrial de Yorkshire, Inglaterra. Fueron sus padres John y Kathleen Sutcliffe y fue el mayor de seis hijos. A pesar de que nació con bajo peso estaba completamente sano. El padre de Peter era un obrero de molino y un aficionado nato a numerosos deportes y un hombre extrovertido que gustaba de socializar con las personas.

Sutcliffe fotografiado de niño
Sutcliffe fotografiado de niño

Cuando era un niño pequeño, Peter no correspondió a las ilusiones que de el se había formado su padre. Lejos de mostrar interés y agresividad para los deportes y los juegos, solía pasar el tiempo encerrado en casa. Prefería la compañía de su madre a los rudos juegos de sus hermanos menores. En la escuela la situación no era diferente, pues no le gustaba asistir y a la hora del recreo, se ponía a salvo de los demás en alguna esquina. Su padre al enterarse de este comportamiento lo iba a visitar a la hora del descanso para animarlo a juntarse con los demás. Cuando paso a la secundaria la situación no mejoró gran cosa pues ahora era el objetivo de las burlas y abusos de los otros al grado de que Peter dejó de asistir un par de semanas hasta que se descubrió que en vez de ir, se escondía en un piso de la casa donde lo pasaba leyendo libros y tiras cómicas. A pesar de que se tomaron medidas para evitar las agresiones de que era objeto, el joven Peter Sutcliffe siempre fue visto como alguien diferente y aparte de los demás.

Esta era la familia Sutcliffe
Esta era la familia Sutcliffe

Las maneras agresivas y la extroversión del padre de Sutcliffe lo abrumaban bastante y siempre guardaba algo de rencor en su contra por la vida de distracciones en que estaba inmerso el señor. Peter estaba más identificado con su madre que con su padre. De hecho al morir ella de una afección cardiaca, Sutcliffe culpó al señor John de provocarle la enfermedad dadas sus ausencias y desplantes.

Finalmente Peter decidió ejercitarse en fisico culturismo, eliminando una de tantas preocupaciones que su persona causaba a su padre. Con alegría vio como se integraba en algunas actividades deportivas, pero jamás con el objetivo de sobresalir ni de llamar la atención excesivamente. A los 15 años abandona formalmente sus estudios y entra a un buen número de empleos y ocupaciones en los que no duraba mucho tiempo. Aparentemente no mostraba a su edad ningún interés en las muchachas y tampoco externaba tener un objetivo claro en la vida.

Comenzó a trabajar en el mismo molino que su padre, pero abandonó el empleo unas cuantas semanas después. Luego entró de aprendiz de ingeniero en un taller donde duró únicamente 9 meses. Después ocupo una vacante como obrero en una fábrica y también duro poco tiempo. Terminó empleándose como excavador en el cementerio de Bingley.

Llegado a los 18 años Peter continuaba su afición al gimnasio y para alivio de su padre, había tomado el gusto por otras actividades masculinas, como pasear y reparar motocicletas. La mecánica automotriz sería una de las grandes pasiones de toda la vida de Sutcliffe, claro esta, aparte de asesinar prostitutas.

Trevor Birdsall amigo de Sutcliffe desde la época en que conoció a su mujer Sonia Szurma
Trevor Birdsall amigo de Sutcliffe desde la época en que conoció a su mujer Sonia Szurma

Por fin a los 20 años y estando en un hotel departiendo con unos amigos, Sutcliffe le habló a una muchacha, ella se llamaba Sonia Szurma, hija de inmigrantes checoslovacos. Inicialmente al padre de la chica no le agradó Sutcliffe, sin embargo con el tiempo aceptó que se trataba de un muchacho trabajador, por lo menos con dinero en el bolsillo y que encima de todo, trataba bien a su querida hija. Se conocieron en 1967 cuando ella tenía 16 años y se casaron en Agosto de 1974.

Peter y Sonia Sutcliffe el día de su boda
Peter y Sonia Sutcliffe el día de su boda

De acuerdo a algunas fuentes, Sonia Szurma padecía de esquizofrenia paranoide, enfermedad que se le manifestó a los 21 años en que comenzó con algunas crisis y fue internada. Se dice que ejercía gran control sobre Peter Sutcliffe y que no era del agrado de la familia de este. Era de personalidad fría, poco comunicativa y distante. Una de las principales manifestaciones de su enfermedad era la manía por la limpieza y la pulcritud de su hogar. Empresa a la que dedicaba muchas horas del día, aun forzando a Sutcliffe a participar de los quehaceres y constantes remodelaciones de la casa. El gran propósito de Sonia era obtener un grado como maestra escolar, y cuando lo logró y comenzó a trabajar fue que el matrimonio pudo juntar el dinero suficiente para independizarse.

Hogar de Peter y Sonia en Bradford
Hogar de Peter y Sonia en Bradford

A los ojos de los padres de Sutcliffe su hijo ya cumplía el ideal que de el habían forjado desde su nacimiento. El único defecto que no había sido superado era su inconstancia laboral. Seguido llegaba tarde hasta que perdió su empleo en el cementerio. Continuó errando en empleos menores hasta que consiguió el turno nocturno en la fábrica Brittania Works of Anderton International. Fue en el año de 1974 que cediendo a la presión de sus padres Sutcliffe contrajo matrimonio con Sonia y vivieron los primeros años del matrimonio en casa de los padres de esta.

Clásica imagen de Peter y Sonia
Clásica imagen de Peter y Sonia

Ante la sociedad Sutcliffe se había creado una buena imagen pues todos lo consideraban un excelente esposo. En su trabajo era callado y atento pero si había quienes conocían algo de su lado oscuro. Gary Jackson, compañero del cementerio comentó que Sutcliffe era muy proclive a jugar bromas pesadas con los cadáveres que enterraba aparte de que robaba anillos y otras joyas de los mismos. Luego estaba su cuñado, Robin Holland quien acompañaba a Peter a tomar a los antros de las zonas rojas de Yorkshire. Este sujeto lo escuchaba alardear de sus aventuras con prostitutas mientras que en casa tenía la hipocresía de criticar a aquellos maridos que veían mujeres fuera del matrimonio. Terminó por no aguantar la doble cara de Sutcliffe y dejó de acompañarlo. Trevor Birdsall se convirtió en amigo de Sutcliffe en la misma época que este conoció a su mujer y continuó siendo su amigo hasta la detención de este. Una vez Birdsall habló a la policía para decirles que sospechaba su amigo era el destripador de Yorkshire. El sabía perfectamente que a Sutcliffe le gustaban las prostitutas pero a la vez mezclaba este gusto con un extraño odio hacia ellas.

Famosa fotografía de Sutcliffe manejando un camión
Famosa fotografía de Sutcliffe manejando un camión

Tras algunos meses de matrimonio con Sonia, la suerte favoreció a Sutcliffe que inesperadamente se hizo de un dinero con el cual pago el trámite para obtener la licencia para manejar camiones y traileres. El oficio de chofer sería el definitivo en su vida. También era un ávido comprador de vehículos con los cuales se pasaba horas reparándolos y milagrosamente nunca un carro suyo fue determinante para poder incriminarlo por sus ataques.

Semanas antes del ataque contra Anna Rogulskyj, Sonia sufrió un aborto y no era el primero. Entonces los médicos informaron a la pareja que ella no podría embarazarse nuevamente. La noticia fue un duro golpe pues ambos deseaban un hijo, así lo comunicó Sutcliffe a su familia. De acuerdo al profiler norteamericano John Douglas, cuando un asesino serial comienza sus ataques es debido a que le ocurre un evento lo suficientemente fuerte para desencadenar la violencia que guarda en si. Tal vez la noticia sobre la incapacidad para tener un hijo fue este agente desencadenante.

Tras el fallido ataque contra la señorita Rogulskyj, Sutcliffe atacó de nuevo pero fue interrumpido y fue hasta el crimen de Wilma McCann que comenzaría su reinado de terror. A continuación viene la lista víctimas del destripador de Yorkshire:

A pesar del visible peligro que corrían las prostitutas y de las advertencias policiales, no hubo reducción alguna de esta actividad en las zonas rojas de Yorkshire. Muchas consideraron retirarse del negocio, pero la necesidad imperaba encima del peligro. A pesar del gran problema que existía nunca se pudo establecer una buena cooperación en las mujeres del gremio y la policía. De hecho casi no existía comunicación entre ambas partes. Entre el público había la falsa creencia de que el resto de las mujeres estaban a salvo como quedó demostrado en los últimos crímenes del destripador. Después del asesinato de Vera Millward pasaron hasta 11 meses antes del siguiente. En ese tiempo la gente se tranquilizó y no faltó el psicólogo forense que declarara que tal vez había parado de actuar el destripador. Que eso podía ser normal. La realidad era que Sutcliffe estaba ocupado en penar la muerte de su madre, que murió en el mes de Noviembre a la edad de 59 años por un infarto al miocardio. Había padecido ya por algunos años de enfermedad cardiaca congestiva. Peter culpaba a su padre John de ser responsable de la enfermedad de su madre, dados los constantes disgustos que le provocaban su libertinaje.

En su trabajo de camionero Peter Sutcliffe era considerado uno de los más puntuales y eficientes empleados de su empresa. Sus compañeros pensaban que era un hombre muy reservado pero que se expresaba crudamente cuando de mujeres y sexo se hablaba. Hay que hacer notar que la policía interrogó muchas veces a Sutcliffe, una de ellas debido a que las placas de su automóvil habían sido registradas en una de las zonas rojas del área. La explicación que ofreció fue que por causa de su trabajo debía cruzar constantemente esas zonas de la ciudad. Las autoridades habían instruido a todos los oficiales que memorizaran una serie de pistas que se conocían respecto al asesino. Pero increíblemente los oficiales que por cualquier causa interrogaban a Sutcliffe jamás revisaban los puntos acordados. Simplemente fallaban en reconocer que tenían al asesino enfrente.

Las herramientas de
Las herramientas de "trabajo" incautadas en casa de Sutcliffe

Pero hubo una situación que en nada contribuyó a solucionar el caso. Llegaron un par de cartas de alguien que aseguraba ser el destripador de Yorkshire. En casos como este, cuando el criminal recibe tanta atención por parte de la prensa provoca que otros cometan este tipo de actos que entorpecen la acción de la justicia. Esta persona tuvo la ocurrencia de enviar una cinta de audio que fue analizada exhaustivamente por detectives y peritos. Se tomó la decisión de difundirla al público y como consecuencia se recibieron miles de llamadas con falsas pistas que tuvieron que ser investigadas una por una. Los investigadores concluyeron que el sujeto debía de ser de la región de Castletown dado su acento. Entonces una fuerza de tarea fue enviada para revisar casa por casa sin hallar resultado alguno. Fue cuando se comprendió que aquel destripador no podía ser el verdadero. Como en otros casos históricos, las cartas contenían ciertas pistas verdaderas, pero fallaban en otras. Pero el daño estaba hecho, cuando cualquier oficial interrogaba a un sospechoso esperaba que hablara con un acento marcado, cosa que no ocurría en lo más mínimo con Peter Sutcliffe a quien se interrogó alrededor de 12 veces.

Uno de los anuncios conque se pedía ayuda a la ciudadanía para capturar al asesino
Uno de los anuncios conque se pedía ayuda a la ciudadanía para capturar al asesino

A pesar de una costosa campaña publicitaria que consistía de anuncios en periódicos letreros espectaculares, pocos imaginaban que el verdadero asesino era oriundo de Yorkshire, era camionero y que vivía en Bradford tan solo a minutos de distancia de los cuarteles policíacos. La policía también comenzó a explotar el uso de bases de datos y computadoras para ir descartando vehículos involucrados en las áreas rojas. Después de muchos esfuerzos, uno de los 200,000 autos descartados por las pesquisas informáticas, incluían uno perteneciente a un camionero que vivía en Bradford, es decir uno de los vehículos de Peter Sutcliffe.

En Abril de 1979 Sutcliffe sorprendió a no pocos compañeros de su trabajo cuando confesó que estaba viendo a otra mujer en Glasgow. Hasta ese momento se había expresado de Sonia y su matrimonio en felices términos. Un día que tuvo que hacer una entrega a la General Motors le tocó conocer a Theresa Douglas en un bar. Luego de varias visitas al pueblo se ganó el corazón de la muchacha y su familia. Aparentó sinceridad y le dijo que vivía solo en una casa en Bradford y que había sido casado, pero ahora estaba divorciado. Incluso llego al cinismo de darle la dirección de la casa de su padre, como referencia. También el comento que tenía ciertos problemas de impotencia por lo que no podía tener hijos. En una de las visitas un hermano de Theresa hizo el comentario de que Sutcliffe tenía mirada maligna a lo que el contestó que se debía a que el era el destripador de Yorkshire. Todos soltaron la carcajada.

Por un descuido, casi es descubierto Peter Sutcliffe. En Abril de 1980 se le ocurrió embriagarse y fue detenido por la policía cuando fue visto manejando erráticamente. La pena por esa infracción podía provocar la pérdida de su licencia de manejo. Eso implicaba no mas visitas a la chica de Glasgow. Para gran fortuna de Sutcliffe los datos relativos a este incidente no fueron cruzados con los bancos de datos dedicados al destripador de Yorkshire, a pesar de que había instrucciones precisas a investigar cualquier incidente de tránsito ocurrido cerca de las zonas rojas de Yorkshire. Antes de asistir a su audiencia programada para Enero de 1981 Sutcliffe atacó a sus cuatro últimas víctimas comenzando por Marguerite Walls y terminando con Jacqueline Hill.

Nota hallada en un vehículo de Sutcliffe, bien podría ser su epitafio
Nota hallada en un vehículo de Sutcliffe, bien podría ser su epitafio

Después del asesinato de la señorita Hill, la clase media británica montó en cólera por la falta de resultados en las investigaciones. Hasta las feministas salieron a las calles a protestar en una marcha muy concurrida. Entonces la policía recibió miles de cartas anónimas con información de posibles pistas y sospechosos. Entre las 7,000 anónimas, iba la del amigo de Sutcliffe Trevor Birdsall quien desde el crimen contra Olive Smelt guardaba sospechas, pero había pasado el tiempo y continuaba pensando que Peter era incapaz de matar a alguien. Dos semanas después de enviar su carta anónima, Birdsall se presentó a la policía y llenó con un oficial un reporte. Los datos fueron ingresados al sistema pero el tiempo siguió corriendo sin que nada ocurriera, Birdsall pensó que la policía había investigado su reporte y que nada malo había con Sutcliffe. La realidad era que la policía estaba sepultada de trabajo revisando y procesando información que se había acumulado tras 5 años de investigaciones. La carta y el reporte de Birdsall no llegaron a tiempo a las manos de los principales detectives del caso.

El detective George Oldfield era el encargado de la investigación pero a falta de resultados y tras sufrir una serie de 3 infartos fue sustituido por el señor Jim Hobson quien ordenó en un mensaje publicado a plana completa en el periódico que toda la policía se enfocara en la búsqueda y aprehensión del destripador de Yorkshire. Este llamado de atención resultó a la postre fundamental pues en el establecía que si bien se buscaba una persona de marcado acento, no debía ser descartado lo contrario. Otras directivas publicadas se referían al tipo sanguíneo y otros detalles.

Olivia Reivers y Denise Hall
Olivia Reivers y Denise Hall

A fines de Diciembre de 1980, Sutcliffe había efectuado una entrega en Sheffield, lugar que le había agradado así que fue cuestión de tiempo para que regresara, y eso fue el 2 de Enero de 1981, con el firme propósito de asesinar una prostituta de la localidad. Ese día, un par de amigas dedicadas al "negocio" merodeaban la zona roja de Sheffield. Sus nombres eran Olivia Reivers y Denise Hall de 24 y 19 años respectivamente. La primera en encontrarse con Sutcliffe fue Denise quien a pesar del buen aspecto del cliente y la oferta de 10 libras por el servicio, rechazó la propuesta dado que la mirada del sujeto la había asustado. Olivia Reivers no tuvo la misma precaución que su amiga y aceptó la oferta sin ningún problema. Como era la costumbre, la prostituta guía al cliente a un sitio seguro y tranquilo. Sutcliffe no se pudo excitar de inmediato así que comenzaron a platicar mientras estaban estacionados a un lado del camino en la avenida Melbourne.

Tranquila avenida en Sheffield donde Sutcliffe fue detenido por un delito menor
Tranquila avenida en Sheffield donde Sutcliffe fue detenido por un delito menor

Justo en esos momentos los oficiales Robert Ring y Robert Hydes patrullaban la avenida cuando vieron el Rover color café de Sutcliffe e inmediatamente adivinaron de que se trataba y bajaron de su patrulla a investigar a la parejita. Sutcliffe dijo llamarse Peter Williams y ella dijo ser su novia. Sin embargo el oficial Ring la reconoció como una prostituta acusada previamente, así que la hizo entrar a su patrulla. Súbitamente Sutcliffe dijo que necesitaba orinar y lo dejaron ir hacia un tanque que se ubicaba cerca. En ese momento Sutcliffe colocó sus armas en una esquina y confío en que los policías no hubieran escuchado el ruido que provocó su martillo al tocar el suelo. Mientras tanto los policías solicitaron a la central que se verificaran el número de las placas del Rover de Sutcliffe. Para su sorpresa el despachador les indicó que correspondían a un vehículo Skoda. Confrontado con este hecho Sutcliffe admitió que había robado las placas en un depósito de autos chatarra y que mintió acerca de su verdadero nombre porque no deseaba que su esposa se enterara que había estado con prostitutas. A fin de cuentas ambos fueron detenidos y puestos en celdas separadas. La esposa de Sutcliffe fue notificada que su esposo no llegaría esa noche a casa. Como el robo de las placas de auto correspondía a otra jurisdicción al día siguiente un oficial iría por el sospechoso para trasladarlo a la estación de policía de Dewsbury.

Una vez ahí Sutcliffe se deshizo de otra navaja que guardaba consigo, la escondió en el depósito de agua del baño. A las 9 de la mañana Sonia fue informada que Sutcliffe era interrogado en relación al robo de unas placas. En ese momento los oficiales notaron que las señas particulares del detenido se parecían en mucho a las reportadas en el caso del destripador. También se dieron cuenta que tenía los dientes incisivos separados. Ese detalle era conocido con mas detalle por las fuerzas policiales. Mientras era observado cuidadosamente Sutcliffe platicaba con los oficiales de su trabajo como camionero y de como había viajado de aquí y allá incluyendo áreas donde el destripador había golpeado. A pesar de que su actual Rover no estaba listado como sospechoso, Sutcliffe cometió el error de mencionar su viejo Corsica color blanco con techo negro.

Sutcliffe detenido en medio del frenesí de la prensa y el público
Sutcliffe detenido en medio del frenesí de la prensa y el público

Las nuevas directivas establecidas para la pronta captura del destripador incluían la obligación de reportar a la fuerza de tarea encargada del caso cualquier incidente sospechoso que involucrara prostitutas y conductores. Y así se hizo en este caso. Oficiales encargados de la investigación pronto se presentaron en Dewsbury para interrogar con más calma a Sutcliffe. Sin embargo cuando el oficial Ring regresó al día siguiente para trabajar su turno nocturno y fue informado de que Sutcliffe aún continuaba detenido y que detectives adscritos al caso del destripador lo vigilaban, adoptó una decisión que resultaría crucial para resolver el caso. Cuando detuvieron a Sutcliffe y este pidió permiso para ir al baño recordó haber escuchado un sonido y pensó que tal vez había soltado algo en el lugar. Inmediatamente se traslado al lugar y al alumbrar el lugar donde había supuestamente orinado Sutcliffe descubrió un martillo y un cuchillo.

Oficiales Robert Hydes y Robert Ring, quienes detuvieron al destripador
Oficiales Robert Hydes y Robert Ring, quienes detuvieron al destripador

Casi de inmediato los principales detectives del caso fueron informados de que había indicios de que se había capturado al destripador de Yorkshire. Para no cometer algún error en los siguientes procedimientos comenzaron por colectar la evidencia forense directamente del hogar de Sutcliffe. A las 9.30 a.m. del domingo 4 de Enero ingresaron los oficiales y recolectaron martillos, navajas y cuchillos y condujeron a Sonia a los cuarteles de Bradford donde se le sometió a un interrogatorio de alrededor de 13 horas seguidas. Un ejército de oficiales comenzó a recolectar toda la información posible acerca de los movimientos de Peter durante los 5 años anteriores. Entrevistaron a compañeros de trabajo, antigüos empleadores y a vecinos.

La evidencia mas incriminante fue aportada por Sonia que declaró que Sutcliffe había llegado como a las 10 p.m. el día del ataque de Theresa Sykes, mientras que él decía haber llegado a las 8 p.m. Esta discrepancia de dos horas, tiempo suficiente para cometer un crimen como los del destripador, derrumbaba la coartada de Sutcliffe. El domingo por la mañana Sutcliffe comenzó a perder la calma que sorprendentemente había mantenido durante las pasadas 40 horas de encierro. Para ese entonces la policía ya estaba segura de tener al hombre correcto en sus manos. Poco antes de las 3 de la tarde, Sutcliffe fue informado que ya habían encontrado el martillo. Hasta entonces admitió ser el destripador de Yorkshire. Luego siguieron mas de 20 horas de grotescas confesiones, mismas en que el asesino no mostró casi ninguna emoción salvo cuando llegaron a discutir el caso de Jayne MacDonald y el de una mujer llamada Joan Harrison de quien el destripador negó enfáticamente responsabilidad alguna sobre su muerte. Después de terminar de soltar la sopa, pidió solo una cosa al detective Oldfield, ser el quien informara de todo a su esposa Sonia. Solicitud que le fue otorgada. Una vez que estuvo debidamente registrada la confesión de Sutcliffe la policía convocó a una conferencia de prensa a la que asistieron más de 80 reporteros y soltó la noticia acerca de la captura del destripador de Yorkshire.

Este fue el sepulcro donde la
Este fue el sepulcro donde la "voz" le ordenó eliminar prostitutas a Peter Sutcliffe

Una vez incriminado y ante el juez, Sutcliffe respondió la pregunta mas importante que todo mundo se formulaba hacía desde 5 años ya ¿por qué lo había hecho? Entonces dijo que en 1967 cuando tenía 20 años y trabajaba en el cementerio escuchó una voz cuando cavaba en la tierra. La voz lo fue guiando hasta una tumba, con una cruz donde estaban unas palabras escritas en polaco. Ahí la voz le ordenó asesinar prostitutas. El hecho de que Sutcliffe estuviera loco implicaba que purgaría pena y tratamiento en una institución mental. Eso implicaba que Sutcliffe no podría ser juzgado por sus crímenes, porque se invocaría la figura de responsabilidad limitada. Estudios clínicos posteriores indicaron que Sutcliffe padecía de esquizofrenia paranoide, pero el juez Justice Boreham consideró inadmisible que Sutcliffe no fuera debidamente juzgado por sus asesinatos y no hizo caso ni de la policía, ni de Sutcliffe ni de nadie mas, porque el acusado fácilmente podía haber mentido. Además se decía que Sonia le había recomendado hacerse el loco porque así estaría mucho menos tiempo preso. Así que decidió que Sutcliffe fuera juzgado por sus actos e instruyó al jurado para que entendieran que era preciso conocer si Sutcliffe sabía lo que hacía y si era culpable. El juicio duró únicamente 14 días con el resultado obvio. Los miembros del jurado consideraron que Sutcliffe no estaba loco, pero que si era un asesino sádico, culpable de 13 homicidios.

Sutcliffe madreadoRequirio varias puntadas
El año de 1983 en la prisión de Parkhurst, Sutcliffe fue atacado brutalmente por otro preso

Por fin tras 5 años de terror, el público inglés respiraba aliviado. Las familias de las víctimas por fin encontraron justicia y conocieron al culpable de la desaparición de sus seres queridos. Para las víctimas que sobrevivieron no fue de gran ayuda el encarcelamiento de Sutcliffe que en nada les devolvió la vida que las cicatrices del ataque les arrebató el día que se cruzaron por el camino del destripador de Yorkshire.

Aspecto actual de Sutcliffe muy maltratado y ciego del ojo izquierdo
Aspecto actual de Sutcliffe muy maltratado y ciego del ojo izquierdo

El día de hoy Sutcliffe continúa internado en el hospital de enfermos mentales peligrosos de Broadmoore. A la fecha ha sido atacado por otros internos y presos 3 veces. El primero en atacarlo fue James Costello en la prisión de Parkhurst en 1983. El segundo fue Paul Wilson quien con unos audífonos intentó ahorcarlo en 1996. Y el tercero Ian Kay, peligroso ladrón y asesino que intentó clavarle una pluma por el ojo en 1997. A la fecha los familiares de Sutcliffe intentan moverlo de Broadmoore por razones de seguridad. También esta muy difundido el hecho de que Sutcliffe recibe a la semana hasta 30 cartas de admiradoras. Hace muy poco tiempo Sonia completó el trámite de divorcio. Este mismo año fue acusado de entorpecer la justicia John Humble, conocido como Wearside Jack, quien es responsabilizado de enviar las cartas y la cinta asegurando ser el destripador de Yorkshire. En el año 2011 se cumplirán 30 años de encierro para Sutcliffe y es posible que alcance libertad condicional. Aunque eso es poco probable.

Centro siquiátrico Broadmoor, donde Sutcliffe esta guardado junto a otros criminales peligrosos
Centro siquiátrico Broadmoor, donde Sutcliffe esta guardado junto a otros criminales peligrosos
Bibliografía:
  • Somebody's husband, somebody's son: The story of Peter Sutcliffe, Gordon Burn
  • Innocent Graves, Peter Robinson
  • Serial Killers: The Method and Madness of Monsters, Peter Vronsky
  • The Yorkshire Ripper. The authoritative study of the most vicious series of murders this century, Michael Nicholson
  • I'm Jack. The police hunt for the Yorkshire Ripper, Peter Kinsley y Frank Smyth
  • The Yorkshire Ripper Story, John Beattie
  • The Yorkshire Ripper. The in-depth study of a mass killer and his methods, Roger Cross
  • Deliver Us From Evil. The harrowing story of the tracking and arrest of the Yorkshire Ripper, David A. Yallop
  • Accounting For The Fall Of Peter Sutcliffe And The Rise Of The So-Called 'Yorkshire Ripper', Liz Stanley

12月19日

Ricky Kasso- El rey del ácido


En un principio se asoció el crimen como parte de un rito satánico, en el cual habrían extraido los ojos de la víctima.

 

Di que amas a Satanás". Como el agredido no contestaba más que "No, yo solo amo a mi madre", siguió ensañándose con él preso de la rabia hasta que lo mató.

 

Relaccionado con un culto satánico tras asesinar a un compañero por no adorar a Satán.

Ricky Kasso era un joven de 17 años de edad que residía en Northport, Long Island. Lo apodaban "el Rey del Ácido" por su afición a las drogas alucinógenas.
En 1984, la policía de Northport recibe una llamada telefónica declarando que había sido hallado un cuerpo semi enterrado en un hoyo en el pequeño bosque de Aztakea. Un grupo de agentes se dirigieron al lugar con la intención de comprobar la veracidad de la llamada, y efectivamente, en los bosques se encontró el cuerpo de Gary Lauwers.
Por el elevado grado de descomposición del cadáver se estimó que debía llevar allí más de dos semanas. El hombre había sido apuñalado treinta y dos veces, de las cuales unas veintidós en la cara. Debido al mal estado del cuerpo, los agentes no podían asegurar el número exacto de heridas, pudiendo haber sido un total de cortes mayor al precisado.

La policía enfocó su investigación sobre dos jóvenes bastante conocidos en el mundillo policial por ser habituales consumidores de drogas y cometer actos de vandalismo propios de adolescentes. Se trataba de Ricky Kasso y su amigo James Troiano.

Los dos habían dejado la escuela secundaria, y ahora se dedicaban a vagar por las calles.
Eran dos personajes curiosos, Troiano tenía el record de arrestos por robo, mientras que Kasso lo tenía por reunir los cargos más extraños.

Su arresto más reciente había sido por haber profanado una tumba del siglo 19, en dónde robó un cráneo y una mano. Según sus declaraciones, los pensaba utilizar en un rito satánico.

Poco después fueron puestos bajo custodia, y en un interrogatorio casi de rutina ambos confesaron a los agentes haber cometido aquel asesinato. Decían que se habían unido a un grupo satánico local conocido como el "los Caballeros del Círculo Negro" que tenía alrededor de veinte miembros y era conocido por sus sacrificios animales a su dios Satán.

En un principio se asoció el crimen como parte de un rito satánico, en el cual habrían extraido los ojos de la víctima. Kasso declaró que estaba en el bosque con Lauwers y dos amigos, Quinones y Troiano.

Dice que comenzó a sentirse extremamente agresivo, entonces comenzó a golpear a Lauwers hasta perder el control. Luego reconoce haber sacado un cuchillo del bolsillo y haberlo apuñalado gritando una y otra vez "Di que amas a Satanás". Como el agredido no contestaba más que "No, yo solo amo a mi madre", siguió ensañándose con él preso de la rabia hasta que lo mató.

Cuando vio lo que había hecho confiesa haber sentido miedo, pero en ese preciso momento dice haber escuchado el graznido de un cuervo que, en su mente, identificó como una señal de Satanás diciéndole que el crimen había sido en su honor y un hecho positivo para él.

Por otro lado, cuando James Troiano fue interpelado en el juicio por asesinato en segundo grado declaró que ni el grupo de satanistas "Los Caballeros del Círculo Negro" ni el satanismo en general habían tenido que ver con el crimen.
Él afirma haber sido tan sólo un testigo del asesinato junto con Alberto Quinones. Y si bien el satanismo no había estado mezclado con el asesinato, admitió saber que Kasso seguía un estilo de heavy metal muy duro relacionado con el satanismo, pero que las drogas habían sido el factor principal del crimen.

El acto que motivó el ensañamiento con la víctima había sido que Lauwers habría robado diez papelinas de droga a Kasso.

Cuando el joven se enteró, el 16 de junio, decidió darle una lección a Lauwers.

Los jóvenes testigos aseguran que el percance de los ojos ha sido un hecho accidental, pues Kasso se los habría extraido durante el forcejeo que mantuvieron ambos con el cuchillo.

Finalmente dicen haber recubierto el cadáver con hojas y haberlo abandonado en el bosque.

En el juicio, Troiano mantuvo que él sólo había sido un testigo, y que no había participado en el asesinato. El jurado no lo declaró culpable.

Para enredar más todas estas declaraciones contradictorias, el 7 de julio de 1984 a la una de la mañana, Richard Kasso se suicida colgándose en su celda de la prisión de Riverhead, en Nueva York. Lo que verdaderamente pasó esa tarde en el bosque de Aztakea sigue siendo un misterio.

Unos años más tarde, en 1992, salía a las pantallas la película My Sweet Satan (Mi dulce Satanás), escrita, dirigida e interpretada por Jim van Bebber. Vasada en la verdadera historia de Ricky Kasso

10月9日

Historia de Carl Panzram, criminal norteamericano

 

Carl Panzram con su alias de Jeff Davis
Carl Panzram con su alias de Jeff Davis

"Yo reformo a las personas que tratan de reformarme y la manera de hacerlo, es matándolas..."
Carl Panzram

Sin lugar a dudas Carl Panzram fue uno de los hombres más peligrosos de su tiempo, como ladrón y asesino serial tiene un lugar asegurado en la historia pero también lo tiene por ser una de las más visibles víctimas del fallido sistema penal norteamericano de principios del siglo pasado. Nació en un pueblito llamado Warren del estado de Minnesota el 28 de Junio de 1891. Hijo de John y Matilda inmigrantes de origen prusiano y de ocupación granjeros que como la gran mayoría de los de su tipo en ese tiempo, vivían casi en la miseria. Las jornadas de trabajo comenzaban con el amanecer y terminaban al anochecer sin que sus esfuerzos coronaran en riqueza. Tuvo cinco hermanos y una hermana, todos ellos honestos y laboriosos granjeros, características que Carl no compartía pues según propias palabras desde siempre había sido un ladrón y mentiroso.

Cuando tenía 7 años, sus padres se separaron. Aunque hablando con mayor exactitud, un día su padre salió de casa para no regresar jamás. Después del divorcio de facto, la familia enfrentó peores tiempos de estrechez económica. Panzram relata que sus hermanos por cualquier motivo y en cualquier momento agarraron la costumbre de apalearlo sin misericordia. El día que se introdujo en la casa de unos vecinos para robar dinero y pertenencias y fue descubierto por uno de sus hermanos, recibió una paliza tremenda hasta quedar desmayado. A causa de este primer gran robo, Carl fue enviado al reformatorio juvenil en 1903. Llegando al Minnesota State Training School el recibimiento fue de lujo: un oficial le ordeno al chico desnudarse por completo y procedió a revisarle el pene y el recto a la vez que le interrogaba acerca de sus costumbres sexuales. Básicamente deseaba saber si había sido fornicado o sodomizado y hasta si se había masturbado. Aquello fue el pequeño gran comienzo de lo que sería su vida en aquel sitio.

A principios del siglo pasado las instituciones correccionales carecían de supervisión externa. Por lo que el gobierno y la vida interna eran asuntos completamente en manos de los encargados en turno. Lo cual implicaba la existencia y tolerancia de abusos que hoy día resultan inimaginables. Eso considerando que aún hoy día la vida en un reformatorio juvenil o en cualquier cárcel puede ser un infierno.

La enseñanza cristiana era impuesta con enorme severidad como parte del programa para reformar a los delincuentes. Cualquier falla o demora en aprender las lecciones era rápidamente castigada. Panzram carecía de instrucción escolar y fallaba seguido en las lecturas y en el aprendizaje por lo que muy pronto cayó víctima de palizas y reprimendas. Desde esos días la asociación entre cristiandad e hipocresía habría de cristalizar en su persona. En vez de conocer valores, ética o moral, fue acumulando odio y enojo hacia la sociedad.

Después de incontables castigos con cinturones, y palas de madera la venganza llegó a Panzram cuando gracias a un ingenioso dispositivo de su creación prendió fuego a uno de los edificios del reformatorio, mientras disfrutaba al máximo el espectáculo del fuego, instalaciones federales con valor de $100,000 dólares ardían hasta los cimientos. A fines de 1905 Carl Panzram compareció ante el comité de libertad del reformatorio, armado de la mayor hipocresía convenció a los miembros del jurado que era otro chico, ya reformado por las enseñanzas cristianas de los maestros del lugar. Pero según propias palabras "Había aprendido mas de como mentir, robar, incendiar y matar que otra cosa... aparte de que había conocido otros usos para el pene aparte de orinar y de otras cosas para las que podía servir el ano..." Cuando su madre lo llevó de vuelta a su casa, Carl Panzram era otra persona, se había tornado silencioso y oscuro. Sin embargo muchas otras preocupaciones poblaban la vida de su madre, que no podía lidiar con un chico rebelde y problemático. A pesar de las circunstancias, Panzram siempre guardó resentimiento contra ella. Al principio la señora contaba con el amor y respeto de su hijo, pero gradualmente estos se tornaron en desaprobación y odio pues "...ella era muy tonta para enseñarme algo bueno."

Negándose a trabajar incansablemente en la granja, Panzram convenció a su madre para enviarlo a otra escuela, sin embargo pronto comenzó a tener problemas con un maestro quien frecuentemente lo castigaba a cintarazos. Armó un plan para asesinarlo enfrente de todos y para tal efecto llevó una pistola a la escuela, pero en un forcejeo con otros muchachos, el arma cayó ruidosamente al suelo. Inmediatamente fue expulsado del lugar. Pocos días después y contando 14 años, Carl Panzram abandonó para siempre su granja de Minnesota para abrazar la vida de vagabundo. Trepó al vagón de un tren con rumbo incierto pensando que el propósito de su vida sería el de robar, engañar y hacer daño a todo aquel que se cruzara por su camino.

Pronto le ocurriría una nueva gran desgracia al jovencito Carl Panzram cuando un día se encontró con unos sujetos que acampaban quienes le prometieron conseguirle ropa limpia y un buen lugar para dormir. Pero antes de eso, le pidieron algo a cambio... y los cuatro hombres lo sometieron a una cruel violación tumultuaria sirviendo de absolutamente nada los lloros y las suplicas que externo Panzram. Si quedaba algo de humanidad, misericordia y simpatía en el espíritu del joven vagabundo, el vil acto al que fue sometido terminó por extinguir esos sentimientos para siempre. Durante mucho tiempo esta sería su vida, viajando de un lado para otro sin mas propósito que el de sobrevivir, durmiendo en vagones de trenes cargueros. Robando y pidiendo limosna para poder comer. Siempre cuidando su espalda de otros pordioseros y aún de los oficiales ferroviarios, hombres a veces de mayor cuidado que los propios vagabundos.

Carl Panzram con su alias de Jefferson Rhoades
Carl Panzram con su alias de Jefferson Rhoades

En 1906 cae de nuevo en un reformatorio juvenil, esta vez del estado de Montana donde rápidamente adquiere reputación de criminal nato. Un día ataca brutalmente a un guardia a quien le había agarrado tirria de tantos maltratos que le propinaba. A la primera oportunidad cuando el guardia le dio la espalda lo golpeó en la cabeza con un tablón de madera. Por aquel acto recibió numerosas palizas y fue puesto bajo rigurosa observación. La única forma de salir del aprieto era escapar del lugar, propósito en el que se le unió un compañero llamado Jimmie Benson con quien finalmente lo logra en el año de 1907. Juntos viajaron con rumbo al este robando y quemando iglesias, actividad de primerísima importancia para Panzram que mostraba especial encono contra todo aquello que oliera a religión. Así se mantuvieron por cerca de un mes, cargados de dinero robado y armas hasta que decidieron tomar caminos separados.

En el invierno de 1907 Panzram aún siendo adolescente se encontraba tomando en un bar del pueblo de Helena en Montana, lugar por cierto donde la ley, era la del revolver y cuyos habitantes se componían de cazadores, peleteros y pescadores rudos. Dentro del tugurio escuchó un discursillo dictado por un reclutador de la armada. Esa noche y tras mentir acerca de su edad, Panzram se enlistó en la armada de los Estados Unidos y fue enviado al fuerte William Henry Harrison ubicado en una remota región de Montana. Desde el primer día de actividades fue acusado de diversos cargos por insubordinación. Durante el mes que perteneció al ejército fue encarcelado numerosas ocasiones por sus constantes ofensas y desobediencia crónica. Era imposible de controlar y con frecuencia aparecía en estado de ebriedad. Era simplemente imposible que Panzram se ajustara a cualquier clase de régimen disciplinario, fuera civil o militar. En Abril de 1908 fue descubierto cuando se había introducido a los almacenes del cuartel militar para robar diversas provisiones con las cuales planeaba desertar y luego venderlas. Entonces fue sometido a juicio en un tribunal militar que en aquellas épocas castigaba con excepcional firmeza los delitos cometidos por hombres del ejército. La sentencia final dictaba la expulsión de Panzram sin honores ni compensación y tres años de trabajos forzados en la penitenciaría federal de Leavenworth en Kansas y fue ratificada por William H. Taft, futuro presidente de los Estados Unidos que en ese momento fungía como secretario de Guerra.

Tras un paradisíaco viaje de 1000 millas en tren, encerrado sin alimento ni agua junto a otros criminales peligrosos, Panzram arribó a la prisión federal ubicada en las cercanías del río Missouri en medio de una vasta planicie de Kansas. Leavenworth era una vieja prisión usada durante la guerra civil para guardar prisioneros de guerra. Por aquella época había caído en abandono por falta de fondos y mantenimiento sin embargo los nuevos prisioneros eran empleados como fuerza de trabajo para remodelar y reparar las instalaciones del lugar. A mediados de 1908 y contando 16 años, Panzram cae en esa terrible fortaleza, donde era impuesta una férrea disciplina de silencio para los prisioneros. Aquella imposición era parte de los usos y costumbres penales que se creía idónea para reformar a los prisioneros. Todos los días los hombres debían formarse en los patios no importando el clima imperante y cualquier desobediencia al código de silencio era castigada rápida e implacablemente.

Debido a su naturaleza rebelde e incorregible Panzram pronto se vio envuelto en graves problemas con los celadores. Eran frecuentes las palizas que recibía y prolongados los periodos de confinamiento en solitario a que era sometido. Pronto sintió desesperación por escapar del lugar y mientras tanto un día logra incendiar parte de las instalaciones sin que se le levantaran cargos formales. La vida en prisiones de este tipo era un frágil equilibrio de violencia y paz entre guardias y prisioneros. Los primeros imponían el orden y la disciplina por medio de golpes y torturas, pues no conocían otra manera de imponerse entre sujetos tan peligrosos como los que cuidaban. Panzram estaba sujeto a una bola de acero de 22 kilos que debía llevar a donde fuera y durante 10 horas al día todos los días de la semana picaba piedras. Este severo régimen hizo que se volviera muy fuerte y musculoso. Cada día que transcurría, su amargura y enojo se incrementaban y no veía venir la hora de salir para descargar su furia contra la humanidad. En 1910 es liberado de Leavenworth deseando solamente jamás volver al maldito lugar y sintiéndose la personificación del mal.

A los 19 años, Panzram carecía de hogar, familia o amigos. Todo aquello estaba negado en su existencia. A pesar de su buena apariencia masculina y no siendo necesariamente homosexual no tenía ningún interés por las mujeres. Solo deseaba hacer daño, como una respuesta a todos los agravios recibidos desde su niñez. Durante años se mantuvo errante por Kansas, Texas llegando hasta California dejando una estela de robos, hurtos e incendios por doquier. Cualquier situación y lugar era el indicado para hacer maldades como dejar suelto el ganado o caballos. Si entraba a robar lo primero era encontrar las armas, luego incendiaba los lugares. Si la oportunidad se daba, tiroteaba ventanas, quemaba graneros, cobertizos, cabañas y hasta pastizales o parajes abandonados. Cualquier hombre que se cruzara en su camino y habida la oportunidad era asaltado y violado no importando raza, edad u otras condiciones. Bastaba que fuera un ser humano apto para dañarlo. Varias veces fue detenido por robo y tantas otras escapó de las penitenciarias. Se mantenía a salto de mata y cuando la situación se salía de control, trepaba al primer tren que pasara para alejarse del peligro. Una vez que iba en un vagón de tren en compañía de un par de vagabundos, ideaba violar al mejorcito de ellos cuando les cayó un oficial del tren, quien trató de extorsionarlos pero Panzram fue más astuto que todos y a punta de pistola le robó el reloj y dinero al oficial ferroviario. Acto seguido lo violó y con un poco de persuasión obligó a los otros vagos que hicieran lo mismo, tras lo cual los arrojó del tren para continuar solo hacia Oregon.

Pasaba el tiempo y Panzram únicamente conocía la mala vida siendo arrestado casi por todos lados en que caminaba. Los cargos variaban desde el típico robo, piromanía y sodomía. En el pueblo de Chinook en Montana lo agarran de nuevo y es sentenciado un año de prisión en la prisión de Deer Lodge a donde es ingresado el 27 de Abril de 1913 y se encuentra con su antiguo compinche Jimmie Benson con quien rápidamente planea el escape, sin embargo este último es transferido por lo que escapa solo en Noviembre del mismo año pero poco después fue recapturado en un pueblo vecino. Según sus palabras, no había trabajo en Deer Lodge y el lugar estaba pobremente administrado por lo que se dedicó a sodomizar a todo lo que se moviera. Su ferocidad y fuerza intimidaban al resto de los prisioneros quienes no oponían resistencia a sus odiosos abusos. Finalmente el 30 de Marzo de 1915 fue liberado antes que nada con los parabienes del gobernador del presidio.

Como no conocía ninguna otra manera de vivir que no fuera delinquir casi a cada respiración, Panzram se mete en nuevos problemas con la ley en Oregon donde va a caer en la penitenciaría estatal del estado por ahí de Junio de 1915. Aquella prisión era gobernada con mano de hierro por un fulano de nombre Harry Minto que no reparaba en violencia y tortura para mantener a raya a los prisioneros. Más rápido que de inmediato los guardias conocieron de la rebeldía de Panzram que de nuevo en su vida, fue sometido a los peores rigores y castigos, como el aislamiento por semanas a puro pan y agua, ser colgado con cadenas en las paredes, trabajos forzados, palizas y hasta baños de agua a presión. También hizo de las suyas, incendiando algunas instalaciones e incluso ayudó a escapar a otro prisionero quien tiempo después se encontraría cara a cara con el señor Minto dándole muerte. Aquel extraordinario suceso provocó que las condiciones dentro de la prisión empeoraran. En Septiembre de 1917 logra escapar para ser arrestado nuevamente, puesto que Panzram ya tenía una bien ganada fama de criminal peligroso e incorregible. Mediante un anuncio un oficial lo reconoció y lo arrestó no sin antes batirse a plomazos. Estando en custodia Panzram no dejaba de pelear para liberarse. Finalmente en Mayo de 1918 se vuelve a escapar de la odiada prisión de Salem en un acto digno de un argumento hollywodense. En medio de una lluvia de balas se perdió entre los bosques para escapar en un tren. Tomó rumbo a la costa este de los Estados Unidos.


En su vida nadie fotografió a Carl Panzram de otra manera que no fuera para encarcelarlo

Panzram continuó su labor destructiva robando y quemando pequeñas iglesias por doquier pero siempre guardando precaución para no ser apresado de nuevo. En 1920 establece su base de operaciones en la ciudad de New Haven en Connecticut, lugar de mucha actividad y bullicio donde pasaría desapercibido para la policía y donde había mucho trabajo que realizar. Si no asaltaba al usual borracho en las noches, se ocupaba de violar jovencitos y si no, se metía a saquear residencias. Hasta que un día decide meterse e una residencia que lucía muy apetitosa, tal vez perteneciera a un aristrócrata. Una vez dentro comenzó la colecta de joyas, dinero y armas. Cual sería la sorpresa de Panzram cuando vio que estaba dentro de la residencia del entonces presidente Taft a quien por cierto el culpaba de haberlo mandado 3 años a Leavenworth cuando este fungía como Secretario de Guerra. El botín fue cuantioso por valor de $3,000 dólares y obtuvo una Colt calibre .45 del presidente Taft. Con esas riquezas se hizo de un yate con el que comenzó a navegar de aquí a allá como un pirata. Inmediatamente concibió un plan para delinquir a modo con su nueva faceta. Frecuentemente bajaba a las calles de los puertos que visitaba para reclutar marineros a quienes con cualquier promesa convencía para trabajar en su bote aunque fuera un día. Una vez que los incautos caían en sus garras, los emborrachaba o esperaba a que durmieran para robarlos, violarlos y matarlos. Se deshacía de los cuerpos atándoles piedras pesadas en el cuello y soltándolos en las aguas. Un día un fuerte temporal lo aventó a las rocas, apenas el y los dos marineros que estaban a punto de perecer en sus manos lograron escapar nadando a la orilla.

En 1921 y tras otras escaramuzas y presidios en Connecticut, Panzram huye del estado y aborda un buque mercante con el que termina en Angola, en ese entonces colonia Portuguesa. En territorio africano se emplea en una compañía petrolera, que por ese entonces exploraba yacimientos en aquellas tierras. Un día que estaba sentado sin hacer nada, por azares del destino llegó un niñito negro no mayor a los 11 años y no pasaron mas que unos instantes para que Panzram urdiera atacarlo. Mediante algún embuste lo llevó a un lugar apartado donde lo violó y asesino de un rocazo en la cabeza. Cuando Panzram se alejo de la escena del crimen el cerebro se escurría por los oídos del desafortunado negrito. Los habitantes de Lobito Bay, comunidad pesquera donde habitaba Panzram, sospechaban del extraño norteamericano, pero no hubo manera de demostrar nada. Poco tiempo después Panzram organizó una expedición para cazar cocodrilos río arriba y contrató 6 nativos del lugar para que lo asistieran. Adentrados en la jungla sacó su pistola y uno a uno fue terminando con sus vidas, según sus propias palabras aquel crimen fue de lo mas fácil siendo mas complicado matar chicos de 11 o 12 años como acostumbraba. Después de darles el tiro de gracia, alimentó a los cocodrilos con los cadáveres de aquellos infelices. Como había muchos testigos que lo vieron apalabrar a los seis negros, al regresar huyó del lugar. Luego de pocos días de estar a salto de mata por las costas africanas, llega a Portugal, sin embargo la policía local ya estaba al tanto de su racha de asesinatos en Africa así que en cuanto pudo abordó un buque de regreso a América. Para 1922 estaba de nuevo en los Estados Unidos.

En el extranjero le había resultado increíblemente sencillo asesinar personas lo cual le agradaba mucho a Panzram, tanto que pensaba dedicarse a ser un asesino a sueldo. Sin embargo su idea no prosperó y regresó a sus actividades de siempre. Cuando cometía algún crimen se alejaba del lugar lo más pronto posible ya fuera abordando un tren o pidiendo aventón en las carreteras. Su vida era estar huyendo permanentemente a un paso o dos de la policía. Sin reposo y jamás pisando poblaciones y ciudades más de lo necesario. Un ritmo de vida inimaginable hoy día y a pesar de todo, siempre furioso y sediento de violencia.

Tras unas cuantas semanas en suelo norteamericano, Panzram decide renovar su licencia de marino y arreglar los papeles de su viejo bote el Akista y procede a explorar los puertos para hallar un yate igual o parecido pues planeaba robarlo para después renombrarlo. Así recorre varios lugares sin hallar lo que busca hasta llegar al pueblo de Salem en Massachussetts, lugar donde hacía siglos enjuiciaban a las brujas. Dentro del pueblo se encuentra en una calle a solas con un chico con quien traba plática. Aquel niño había estado la mayor parte del día dentro del restaurante de un vecino y había salido por un encargo. Panzram le ofrece 5 centavos por cumplirle otro encargo. Juntos entran a una tienda de abarrotes y al salir le ofrece un viaje en el transporte del lugar. Pronto el inocente niño baja con Panzram en un paraje solitario. Después de tres horas de torturarlo y violarlo, lo asesina con una roca. Para silenciarlo le había retacado la boca con hojas de una revista. Lo tapa con algunas ramas de árbol y huye del lugar. Tras su horrendo crimen Panzram es visto a poca distancia por un par de residentes de Salem, más tarde declararían que vieron a un sujeto apresurado y nervioso alejándose del lugar con un periódico en mano. Tres días le tomo al pueblo hallar el cadáver de George Henry McMahon de 11 años de edad. ¿Por qué lo había hecho? Simplemente por el afán de cebarse con los inocentes y los débiles.

Después de lo de Salem, viajo al norte a Nueva York y se mantuvo en movimiento por el área de Connecticut hasta que encontró el yate idóneo para robárselo. Una vez que tuvo uno de 38 pies en su poder, comenzó a navegar de aquí para allá demostrando gran destreza como marinero en toda condición y clima. Cualquier lado era bueno para asaltar yates o embarcaciones donde se hacía de joyas, ropas y armas que posteriormente vendía. Todo era ganancia fácil y redituable. Tan prolífico ladrón era Panzram que hasta bajaba del barco para meterse a casas y negocios y hasta se introdujo en el yate del comisionado de policía de New Rochelle, sustrayendo un revolver calibre .38 entre otros objetos de valor y dinero.

En Junio de 1923 Panzram entra al río Hudson y se había hecho de la compañía de un muchachito de 15 años que había conocido en un empleo temporal hacía meses. De nombre George Walosin, este jovenzuelo compartía el gusto por la sodomía con Carl Panzram, sin embargo este último cometió el error de violarlo. Luego, atraca en un pequeño muelle y se aventura en las poblaciones del lugar para ofrecer en venta el yate. Pronto un joven sujeto decide ver el bote para comprarlo. Este hombre en realidad planeaba asaltar a Panzram pero como entre agujas no se pican, llegado el momento quien terminó sometido y asesinado fue el supuesto comprador. Después de atestiguar los alcances del capitán O'Leary como tal se hacía llamar Carl Panzram, Walosin decide huir y salta a la primera oportunidad al agua para nadar a tierra firme. Reporta a la policía de los abusos cometidos contra su persona y las autoridades montan un operativo en el río hasta capturar al elusivo pirata O'Leary.

El largo brazo de la ley alcanzó a Panzram el 29 de Junio de 1923 y fue puesto a disposición de la comisaría de Yonkers City donde permaneció unos cuantos días antes de ser confinado por tratar de escapar del lugar. Entonces busco la ayuda de un abogado local cuyo apellido era Cashin. A este abogado le prometió que si lo sacaba de la cárcel le pagaría con el yate, el cual valdría varios miles de dólares. El abogado se apresuró a tramitar la fianza que pagó con sus propios recursos y a los pocos días el capitán O'Leary fue liberado. Claro que Panzram nunca regresó con el abogado para arreglar las cosas, cuando Cashin trató de registrar el bote, se descubrió que era robado. Entonces la policía confisco el yate y además la fianza quedó perdida.

Después de su graciosa huida, Panzram se dirigió al sur de Connecticut, área donde se movía con comodidad, con el firme propósito de robar otro barco y esta vez navegar hacia Sudamérica. Para capitalizarse se dedicó a robar transeúntes de la ciudad de New Haven cuando la noche del 9 de Agosto de 1923 se topó en la calle con otro muchachito que iba solo. Lo sometió a punta de navaja y lo condujo a los bosques cercanos. Una vez ahí le aplicó el mismo tratamiento que al joven McMahon, violándolo sin piedad hasta que ya satisfecho procedió a estrangularlo con el cinturón que llevaba el chico de origen judío. Según sus declaraciones, Panzram disfrutó de esta fechoría como ninguna otra. Dejó el cuerpo ahí tirado y se retiró del lugar tan tranquilo que nadie notó nada extraño al verlo caminar por la carretera. Este crimen permanecería en el misterio hasta que Panzram lo confesó muchos años después.

Después Panzram se dirigió a Manhattan donde se empleo como empleado de limpieza en un buque que partiría a China, sin embargo antes se emborrachó y participó de una trifulca entre marineros y fue expulsado de la expedición. Sin dinero y con hambre se sube a un tren con dirección al pueblo de Larchmont sitio de lujo y esparcimiento para la alta sociedad de la región. Una noche de Agosto de 1923 Panzram se introdujo en los depósitos de la estación de trenes para robar. Había usado un hacha que encontró cerca del sitio para romper una ventana. Para su mala ventura, fue descubierto por un oficial que efectuaba su rondín nocturno. Tras un feroz forcejeo, el oficial Richard Grube arrestó a Panzram que fue incriminado con otros tres cargos mas por robo y la fianza le fue impuesta por $5,000 dólares. En este punto Panzram decide comenzar a hablar y declara ser fugitivo del estado de Oregon donde aún debía purgar 14 años de prisión. La policía conocía de ciertos hombres que comenzaban a declarar en demasía con el propósito de ser transferidos a otros sitios sin embargo deciden enviar telegramas a Oregon para averiguar. La respuesta fue que Jeff Baldwin alias de Panzram al momento de su encarcelamiento en Oregon era harto requerido por la justicia del estado. La suerte del criminal llegaba a su fin.

Pocas semanas después de su arresto, la corte de Larchmont lo sentenció a 5 años de prisión por los robos cometidos en aquella jurisdicción. A pesar de que Panzram había intentado una negociación con el fiscal para recibir una sentencia menor a cambio de declararse culpable. Entonces fue enviado a la famosa prisión de Sing Sing pero no permanecería ahí por mucho tiempo pues fue enviado a la prisión estatal de Clinton, lugar a donde eran enviados los criminales más peligrosos e incorregibles. Gobernado y mantenido por sucesivas familias de celadores locales, Clinton era famosa por la rudeza y crueldad conque eran "reformados" los reos. Dannemora, el agujero infernal era como se conocía comúnmente dicho sitio. La población de reos era considerada un puñado de animales a quienes había que tratar acorde a ello. Los guardias estaban armados de bastones de acero que usaban para someter cualquier insubordinación por mínima que fuera. Bajo el implacable yugo de los guardias, numerosos reos sufrían de colapsos nerviosos y entonces eran enviados al hospital mental donde eran arrojados ante una población de dementes y eran olvidados tras una muralla de negligencia y burocratismo.

Luego de unas semanas Panzram intentó armar un incendio, pero el dispositivo que había colocado fue desmantelado por los guardias. Intentó asesinar a otro de ellos dándole un tablazo en la cabeza y claro esta, también intentó escapar del lugar. Trepó una de las paredes de la prisión y cayo casi de una altura de 10 metros a una plataforma de concreto. Se rompió ambas piernas y tobillos y tuvo lesiones en la espina dorsal. A pesar de sus graves lesiones fue aventado a su celda sin ningún tratamiento médico. Ni siquiera yeso o tablillas le fueron colocados. Tras 14 meses de agonía en que nadie lo ayudo fue operado perdiendo un testículo a causa de los daños sufridos. A pesar de esta larga odisea, Panzram no se corregía en lo absoluto, pues tiempo después de su cirugía fue hallado sodomizando a otro prisionero por lo cual fue arrojado al confinamiento donde sus sufrimientos se multiplicaron siendo ignorado por absolutamente todo mundo. Nada que hiciera o pidiera tenía una respuesta positiva. Tras años de padecer este aislamiento Panzram enloquece de furia y resentimiento. Elabora planes para armar matanzas masivas. Como soltar arsénico en un río para asesinar a todos los pobladores sin excepción. Finalmente tras 5 años de habitar las entrañas del infierno, Panzram es liberado de Dannemora. Lleno de profundas cicatrices físicas y mentales este asesino en serie toca de nuevo el mundo.

Y por enésima vez Panzram robó, incendió y asesinó al menos a un sujeto como parte de su venganza contra el mundo hasta ser capturado de nuevo. Durante su presidio en Washington finalmente comenzó a cantar la verdad. Los guardias pronto notaron que el reo Charles Panzram frecuentemente hablaba de haber asesinado niños. Comenzó una extensa averiguación en diferentes jurisdicciones para clarificar la información. Pronto surgieron los datos que corroboraban las aseveraciones del reo. Cuando fue registrado en la cárcel un joven guardia recién ingresado al servicio y de nombre Henry Lesser preguntó a Panzram ¿cuál es tu crimen? a lo cual respondió "Lo que yo hago es reformar personas..." Pasaron algunas semanas en que el joven Lesser notó el extraño comportamiento de Panzram quien raramente entablaba conversación con los demás. Mientras tanto, éste último no perdía el tiempo y raspaba el concreto alrededor de las barras de su ventana con el fin de escapar, pero fue delatado por otro prisionero. Entonces es sometido a las usuales torturas en boga. Esta vez Panzram maldijo inclusive a sus padres por haberle dado la vida. Por el paso de los años en una vida pendenciera y sin rumbo. Sometido a las más salvajes torturas y condiciones carcelarias de su tiempo el legendario criminal Carl Panzram decide confesar absolutamente todo. Día tras día aporta datos de sus fechorías, en especial la violación y asesinato de los jovencitos McMahon y Alexander Luszzock. Por alguna razón Lesser se compadece del rabioso y odiado criminal y en un gran gesto de su parte se convierte en su único confidente en la prisión. Un día le da un dólar para que Panzram comprara cigarros y comida. Pronto ambos hombres se hacen amigos y Lesser convence a Panzram de escribir sus memorias.

Ultima foto del asesino en serie Carl Panzram
Ultima foto del asesino en serie Carl Panzram

Aquella enorme declaración de más de 20,000 palabras abarca toda la carrera criminal de Panzram incluyendo descripciones de todas y cada una de sus encarcelaciones a lo largo y ancho del territorio. A pesar de la falta de comunicación entre agencias y prisiones de aquel tiempo, la mayoría de los datos aportados fueron corroborados. Estaban incluidos arrestos y alias usados desde 1900 hasta 1930. No solo habló de su vida, sino también del sistema penal norteamericano al cual propinó acres críticas, tachándolo de inútil y nocivo. Uno de sus lemas más recurrentes era que la fuerza daba derecho. También aseguraba que por todos sus crímenes no guardaba arrepentimiento alguno y que todas y cada una de las leyes de Dios y de los hombres en algún momento las había roto. Si hubiera nuevas leyes, con gusto las quebraba también.

Muy pronto de todas partes comenzaron a surgir ordenes de presentación contra Panzram y pronto comprendió que este era el final de su carrera delictiva. A principios de 1929 escribió la siguiente carta al fiscal de Salem, acerca del crimen contra el jovencito McMahon:

"Ya hice una total confesión acerca del asesinato de McMahon. Usted ha enviado testigos desde Salem para identificarme, lo cual han hecho a cabalidad. En ningún sentido cambio mi confesión del hecho. He cometido tal crimen. Yo solo soy el culpable... No solo he cometido ese asesinato sino otros 21 mas y puedo asegurarle ahora mismo que si alguna vez salgo libre y tengo la oportunidad, asesinare a otros 22 mas!..."

Fue llevado a juicio y el mismo fungió como su propio abogado, claro que lo hizo de la manera más torpe y burda que pueda haber, aterrorizando constantemente a los testigos y a los miembros del jurado. La sentencia llegó el 12 de Noviembre de 1928 y el juez Walter McCoy le dio 25 años de cárcel en Leavenworth, ante lo cual Panzram atinó a gritarle "Vaya a visitarme!..."

El 1 de Febrero de 1929 llegó Carl Panzram a la conocida prisión de Leavenworth y al serle leídas las reglas por el guardia principal declaró serenamente que asesinaría al primer sujeto que se metiera contra el. Y en efecto, así ocurrió cuando uno de los guardias la tomo contra el a la primera oportunidad lo masacró con una barra metálica. Estaban dentro de la lavandería, empleo que Panzram había solicitado dada su precaria condición física y después de terminar con la vida del oficial Warnkle Panzram entró en un frenesí de locura atacando al resto de los aterrorizados prisioneros que no podían escapar por la puerta pues estaba cerrada. Por los gritos y el ruido del desorden llegaron los demás guardias a poner orden en la masacre. Cuando llegaron vieron por las ventanas a Panzram armado de una barra metálica de varios kilos de peso, cubierto de pies a cabeza de sangre y con las ropas hechas jirones. Una vez que el sicótico prisionero se calmó abrieron la puerta y lo condujeron silenciosamente a su celda.

Por este terrible crimen fue llevado nuevamente a juicio. Esta vez ni siquiera solicito un abogado, ya no lo necesitaba. Durante su confinamiento en solitario continuó la comunicación con Lesser a quien le comentó que le faltaban cosas que leer, pero que en general era mucho mejor tratado que antes. Si tan solo así hubiera sido desde un principio el trato en prisión, tal vez muchas personas no hubieran sido robadas, abusadas y asesinadas de la manera en que había ocurrido. Al juicio fueron llevados como testigos guardias y prisioneros que contaron con lujo de detalles los acontecimientos del día en que fue masacrado el señor Warnkle. La sentencia fue la horca, no bien fue dictada por el juez, Panzram quedó inclusive agradecido y feliz. Al ser retirado de la sala y cuando todos dejaban el lugar aún se podían escuchar sus horribles carcajadas.

Antes de su ejecución no faltaron las almas caritativas que trataron de interceder por Panzram, como el doctor Karl Menninger que solicitó entrevista con el condenado a muerte. Pero Panzram amenazó de muerte a las asociaciones civiles que ya desde entonces se oponían a la pena capital. Durante la corta entrevista, el reo se mostró irritado y nada cooperativo. Para Menninger quedó claro que ese hombre era capaz de matar a quien fuera con tal de escapar si la menor oportunidad se presentara. Las opiniones del buen doctor fueron rechazadas tajantemente por Panzram quien dejó en claro que aborrecía cualquier intervención a su favor y que deseaba llegara ya la hora de su muerte para bien de el y de todos.

El 5 de Septiembre de 1930 a las 6 de la mañana y ante numerosos testigos de la prensa y la prisión, Panzram fue colgado y declarado muerto a las 6.18 a.m. Su cuerpo no fue reclamado y fue enterrado en un sepulcro del lugar. Hasta el momento de su muerte se comporto desafiante e incorregible como siempre. Subió alegremente los escalones hasta el cadalso. Tuvo tiempo de escupir y apresurar al verdugo. Según testigos pasó la noche en vela caminando por su celda y canturreando una canción obscena de su propia creación.

Bibliografía:
  • Panzram A Journal of Murder, Thomas E. Gaddis, James O. Long y Harold Schechter

9月22日

Historia de Angel Maturino Resendiz, el asesino de las vías (MEXICANO)

 

 

"Dejé que el diablo manejara mi vida...perdóname mi Dios. Diosito santo, aquí vengo mi diosito"

Solo quiero saber que existe en su corazón perdón para mí....

Primera de las imagenes de Angel Maturino Resendiz
Primera de las imágenes de Angel Maturino Resendiz

Angel Maturino Resendiz es el nombre comúnmente usado para referirse a Angel Leoncio Reyes Recendis, asesino serial mexicano que cometió una serie de terribles crímenes en suelo norteamericano desde 1997 hasta 1999 (Aun se investigan otros antes de este intervalo de tiempo). Fue bautizado por los medios y las corporaciones policíacas como 'El asesino de las vías' puesto que la mayoría de los asesinatos ocurrieron en localidades contiguas a las vías del tren. Se sabe que el hombre transitaba con frecuencia de México a Estados Unidos y hasta Canadá por lo que la verdadera cantidad de crímenes que haya cometido permanece desconocido.

Fichado por la policia
Fichado por la policía

Según el especialista John Douglas el perfil de este asesino corresponde al tipo de los desorganizados y a pesar de que este tipo es de los mas fáciles de atrapar por su poco inteligente y nada sofisticada manera de conducirse, Resendiz por su exclusivo modus operandi evadió eficientemente a la ley por mucho tiempo a pesar de que los esfuerzos para capturarlo eran considerables.

Escoltado por oficiales de la corte
Escoltado por oficiales de la corte

La infancia de Resendiz no se caracterizó por la unidad familiar ni por un ambiente de solidez y valores. Al parecer no vivió con su madre, sino con otra familia y su vida era en las calles, expuesto a una vida pendenciera y fuera de conducta. Según su madre, pudo ser incluso atacado sexualmente por los homosexuales de Puebla. A los 16 años ya estaba cruzando ilegalmente la frontera a los Estados Unidos.

La supuesta esposa del asesino de las vías
La supuesta esposa del asesino de las vías, Julieta Reyes

Los crímenes que se le conocen o que le son legalmente atribuidos siguieron un procedimiento similar, siendo que las victimas vivían junto a las vías de algún tren. Aprovechando la oscuridad y soledad de dichos vecindarios entraba en la casa de cualquier persona a robar objetos de valor y dinero. Cuando la víctima llegaba era brutalmente atacada con cualquier objeto u herramienta que estuviera a mano. Los oficiales de policía consideraban a este sujeto como extremadamente peligroso por la variedad de objetos que usaba para matar a sus victimas. Ya fuera un martillo o una roca, cualquier cosa le era útil. A pesar de que el hombre no era de gran complexión física, para las víctimas fue como si los hubiera atacado un gigante por la furia y malignidad del ataque sufrido.

Resendiz platicando con su abogado durante el juicio
Resendiz platicando con su abogado durante el juicio

Las victimas nunca fueron de características específicas, siguiendo el patrón del criminal desorganizado que ataca basado en la oportunidad del momento. Atacó tanto a jóvenes parejas universitarias como a adultos mayores de más de 80 años. A algunas de ellas las violó antes de asesinarlas aunque no era el objetivo primario en el, pero insistimos, si se daba la oportunidad de violar y hacer mas daño lo hacia sin mayores miramientos. Consumidor de alcohol y drogas como era, robaba para continuar con sus vicios y varias veces tomó los vehículos de las victimas para transportarse. De hecho así fue como se le pudo conectar con varios crímenes, por las huellas dactilares y los restos de sangre que transportaba de un sitio a otro.

Drew Carter el joven Marshall texano que capturó al asesino
Drew Carter el joven Marshall texano que capturó al asesino

Los registros criminales de Resendiz en los Estados Unidos son tan extensos que mas bien parecen una novela de terror. Desde los 16 ya era deportado desde Bronxville Texas, luego se sabe que falsificando su identidad hasta participó dos veces en elecciones locales. En 1979 fue sentenciado a 20 años de prisión en Florida por robo y asalto, pero después de 6 años fue liberado y deportado a México. En 1986 purgó pena de 18 meses por pretender poseer la ciudadanía estadounidense. En Nueva Orleans en 1988 también fue encarcelado por posesión de arma de fuego pero fue liberado al año. En San Luis el mismo año fue condenado a purgar 30 meses de cárcel por intentar defraudar al sistema de seguridad social. Y así varias veces mas fue fichado por delitos de variada gravedad. Lo increíble del asunto es que cuando ya era uno de los hombres mas buscados por el FBI la falta de coordinación entre las autoridades judiciales impidió detener al asesino a pesar de que migración lo había detenido. El sistema falló en identificar a Resendiz como un criminal peligroso y fue deportado para que regresara a matar más gente en los Estados Unidos. John Douglas había predicho precisamente que la falta de coordinación y de un sistema de base de datos que relacionara las detenciones impediría la captura del Railroad Killer. Y así fue...

Escrito del Railroad Killer
Escrito del Railroad Killer (descargar para ver tamaño real)

La esposa de Resendiz, o al menos eso se cree que es, se puso en contacto con la policía norteamericana y les entregó diversas joyas que habían sido regalo de su esposo. Posteriormente los familiares de las víctimas reclamaron la mayoría de los objetos. Entonces ya se tenía claro quien era el criminal, solo era cuestión de atraparlo ¿pero cómo? Así fue que Drew Carter, un joven agente de Texas entró en contacto con la familia de Resendiz, quien tiene varios familiares esparcidos por Estados Unidos y fue la hermana quien negoció un trato con Carter con el objetivo de mantener a salvo a su hermano. Se dice la hermana deseaba que el FBI no matara a su hermano y a la vez ya había caza recompensas merodeando la frontera. El trato consistía en proteger la vida de Resendiz y de aplicarle una prueba psicológica. En ningún momento se negoció la no pena capital, ni el posible resultado de un juicio. Lo curioso del asunto es que todos sabían que Texas es uno de los lugares donde más ejecuciones son efectuadas por crímenes como estos. Prácticamente estaba asegurada la pena capital.

Víctimas:

Christopher Maier Claudia Benton Los señores Sirnic
Christopher Maier Claudia Benton Los señores Sirnic
Noemi Dominguez Josephine Convicka George Morber Carolyn Frederick
Noemi Dominguez Josephine Convicka George Morber Carolyn Frederick
  • 29 Agosto 1997 Lexington Kentuky, Christopher Maier 21 años, atacado cuando caminaba con su novia junto a las vías del tren, ella también fue atacada y violada pero sobrevivió para identificar a Resendiz como el asesino.
  • 4 Octubre 1998 Hughes Spring Texas, Leafie Mason 87 años, es golpeada con objeto contundente de metal en la cabeza. El asesino había entrado por la ventana de su departamento, del cual la puerta principal estaba frente al paso de las vías.
  • 17 Diciembre de 1998 Houston Texas, Claudia Benton 39 años, al llegar a su casa es violada apuñalada y golpeada con objeto contundente hasta la muerte. Su hogar estaba cerca de líneas ferroviarias. Mediante las huellas digitales halladas en la Jeep Cherokee de la víctima se identifica a Maturino, quien ya es un conocido ilegal en Estados Unidos. Pero no se le culpa directamente con el crimen de la Dra. Benton.
  • 2 Mayo de 1999 Weimar Texas Norman y Karen Sirnic 46 y 47 años respectivamente. Ambos son asesinados ya muy noche en la parroquia de la cual era reverendo Norman Sirnic, ambos por golpe con objeto contundente. Obviamente la iglesia estaba junto a las vías que pasan por el pueblo. Tres semanas después es hallado en San Antonio el Mazda rojo de la pareja y mediante evidencia forense se vincula el incidente al de la Dra. Benton.
  • 4 Junio de 1999 Houston Texas, Noemi Dominguez 26 años, maestra de escuela golpeada con un tubo hasta la muerte en su departamento junto a las vías. Siete días después su Honda Civic color blanco es hallado cerca del puente internacional en Del Rio Texas.
  • 4 Junio de 1999 Fayette County Texas, Josephine Convicka 73 años, muere por heridas en la cabeza con una herramienta de jardín mientras dormía en su casa que estaba junto a un lote de trenes y las vías. Esta vez el criminal no pudo llevarse el auto debido a que no pudo hallar las llaves.
  • 15 Junio de 1999 Gorham Illinois, George Morber de 80 años por disparo en la cabeza y momentos después la hija de este, Carolyn Frederick de 52 por golpes en la cabeza. La casa de ellos estaba a no más de 90 metros de las vías del tren. Al día siguiente un conocido reconoce la pick-up roja de Frederick manejada por un sujeto que coincide con la descripción de Resendiz, esto fue Cairo Illinois.
  • Hay un par de crímenes que le son atribuidos del 23 de Marzo de 1997 en Ocala Florida. Jesse Howell de 19 años y Wendy VonHuben de 16 años asesinados a golpes y enterrados a ras de suelo.
  • El 12 de Abril del 2006 la policía de San Antonio dio por resuelto el caso de Michael White hombre que murió de un tiro en un lote vacío de San Antonio. Resendiz dio datos precisos sobre este crimen que lo convirtieron en sospechoso del mismo. Este asesinato tuvo lugar en 1991.
Ahora este ángel espera su ejecución
Ahora este ángel espera su ejecución

Actualmente Angel Maturino Resendiz espera su cita con la muerte, su ejecución esta programada para el 27 de Junio del 2006 por la muerte de Claudia Benton, aunque obviamente esta a la espera de su apelación en la quinta sala de apelaciones de la Corte.

Ejecutará hoy Texas al ´Asesino del Ferrocarril´

Poblano de origen, espera recibir clemencia; el anuncio sobre el dictamen de la junta se dio a conocer en momentos en que los abogados de Maturino Reséndiz, apodado El Asesino del Ferrocarril, solicitaron al Tribunal Supremo de EU que intervenga en favor del condenado

El Universal
Martes 27 de junio de 2006

WASHINGTON (Agencias).- La Junta de Amnistía y Libertad bajo Palabra del estado de Texas rechazó ayer conmutar por cadena perpetua la pena de muerte al mexicano Ángel Maturino Reséndiz, cuya ejecución está programada para hoy, martes, en el penal de Huntsville. Fuentes judiciales dijeron que la junta también rechazó aplazar 180 días la ejecución, programada para las 18:00 horas. El anuncio sobre el dictamen de la junta se dio a conocer en momentos en que los abogados de Maturino Reséndiz, apodado El Asesino del Ferrocarril, solicitaron al Tribunal Supremo de EU que intervenga en favor del condenado. Otra posibilidad de que Maturino eluda la ejecución está en manos del gobernador de Texas, Rick Perry, a quien le ha pedido clemencia y que le conmute la pena capital por cadena perpetua. Ayer mismo, el canciller Luis Ernesto Derbez se comunicó con el gobernador de Texas, Rick Perry, para solicitarle el postergar 30 días más la ejecución de Angel Maturino Reséndiz a fin de analizar los recursos que México ha interpuesto para evitar su ejecución. México espera que con base en la inconstitucionalidad de someter a la pena capital a enfermos mentales, Maturino Reséndiz sea librado de esta sentencia. Maturino Reséndiz, de 46 años y originario de Puebla, fue condenado a recibir una inyección letal en la prisión de Huntsville por el asesinato en 1985, de la doctora Claudia Benton. Benton, de 39 años, forma parte de un grupo de al menos 13 personas asesinadas en un período de 16 meses que terminó en junio de 1999 con un doble crimen en Illinois. La mayoría de los crímenes fueron perpetrados cerca de estaciones de ferrocarril. El 13 de julio de 1999, Reséndiz se entregó a la policía en el puente internacional de El Paso. La semana pasada, un juez de Houston dictaminó que Maturino Reséndiz está en plena capacidad de sus funciones mentales, con lo que rechazó los alegatos de sus abogados, que afirmaban que el condenado está loco y convencido de que resucitará tres días después de la ejecución. Ayer se informó que Reséndiz pidió que su cuerpo sea donado para la investigación médica en caso de ser ejecutado, acto que marcaría el fin de una tregua de cuatro años en las ejecuciones de mexicanos en cárceles de EU. La última tuvo lugar el 14 de agosto de 2002, en Texas, y fue la de Javier Suárez Medina.

9.36 PM 27 Junio del 2006, ya descansa en paz Angel Maturino Resendiz

Ejecutan al mexicano Angel Maturino Resendiz en Texas
Fuente: Notimex

El mexicano Angel Maturino Reséndiz fue ejecutado con inyección letal en la cámara de la muerte del estado de Texas por uno de los 15 asesinatos a los que fue vinculado. Reséndiz, conocido el "homicida de los rieles", se convirtió en el sexto mexicano en ser ejecutado en Estados Unidos desde 1976 cuando la Suprema Corte de Justicia restableció la pena capital. "Dejé que el diablo manejara mi vida", dijo Maturino Reséndiz en lo que fueron sus últimas palabras antes de morir, Al cabo de una respiración profunda, el mexicano dijo con tranquilidad: "perdóname mi Dios. Diosito santo, aquí vengo mi diosito", Por primera vez desde que inicio su proceso legal, Maturino Reséndiz aprovechó sus últimas palabras para dirigirse a sus víctimas y a sus deudos. "Solo quiero saber que existe en su corazón perdón para mí" agregó. La inyección letal le fue aplicada a las 20:05 horas locales (01:05 GMT del miércoles). Siete minutos después fue declarado físicamente muerto. Antes de la ejecución, la Suprema Corte de Estados Unidos en pleno rechazó las cinco apelaciones pendientes que pedían el aplazamiento de la pena capital contra el mexicano. Una fuente de la Corte dijo, sin embargo, a Notimex que dos de los magistrados votaron a favor de la posposición.

9月12日

IMPORTANTE LEER

Hola a todos, y gracias por visitar mi espacio, este blog lo quiero dedicar a todas aquellas personas que me han estado agregando a sus contactos del msn, para decirles que NO AGREGO A NADIE A MI MSN, si tienen dudas o comentarios expresen lo que quieran decir por este medio trataré de contestarle lo más pronto posible, así que no pierdan su tiempo en agregarme espero me entiendan y no se molesten.
 
Creanme que recibir invitaciones para agregar todos los días de dos o tres personas, es incomodo....
 
 
GRACIAS POR SUS ATENCIONES
 
ATTE.
VIOLETA NEGRA
9月9日

UNABOMBER

 

 

 

"Unabomber" declaró "creemos que ha llegado el momento de publicar las ideas antitecnología".

 

Nació en Chicago el día 22 de mayo de 1942 y tenía un hermano menor que fue el que finalmente le denuncio. Su madre, Wanda, enviudó en 1990 cuando su marido, Richard, se enteró que tenía cancer terminal y se suicidó.

Theodore Kaczynski fue profesor de matemáticas en la Universidad de California hasta que en 1970 decidió romper con la civilización, desde ese momento empezó su "cruzada" contra el progreso. Vivió completamente sólo en una cabaña en las montañas de Montana y desde 1978 hasta 1995 fue el hombre más buscado de América, su cabeza llegó a valer 1 millón de dólares y se le consideró el terrorista más peligroso del mundo.

Desde el año 1978 hasta 1995 colocó 16 bombas, resultando muertas 3 personas e hiriendo a otras 28. En estos momentos Theodore Kaczynski se encuentra cumpliendo una cuadruple cadena perpetua en Colorado.

Theodore Kaczynski luchaba y lucha por el regreso a la "vida salvaje" a través de "una completa y permanente destrucción de la sociedad industrial moderna en cada parte del mundo", argumentaba que el progreso nos destruiría a todos y pretendía con sus atentados dar toques de atención a las principales personalidades y empresas.

Un equipo de especialistas del FBI interrogaron a 10.000 sospechosos y gastaron 50 millones de dólares en un intento sin éxito de detenerle. El FBI tuvo que admitir que era muy inteligente y un experto en manipulación de explosivos.

Sus Atentados

El primer dispositivo que colocó, una caja de cigarros que contenía cabezas de cerillas y detonadores, fue encontrada en el parking de la Universidad de Illinois (Chicago) el 25 de mayo de 1978. Esta bomba iba dirigida a un profesor del Instituto Politécnico de la Universidad, pero se reenvió a la Universidad de Northwestern donde explotó hiriendo a un vigilante de seguridad del campus que abrió el paquete por considerarlo sospechoso.

El segundo dispositivo explotó en la Universidad de Northwestern casi un año después, el 9 de mayo de 1979, hiriendo levemente a un estudiante.

Pero fue la explosión de la tercera bomba colocada en la panza de un Boeing 727, un vuelo comercial entre Chicago y Washington realizado el 15 de noviembre de 1979, llevó al FBI a involucrarse en el caso. La bomba la activo con un barímetro casero que había sido modificado para funcionar como un altímetro. Cuando el avión alcanzó los 35,000 pies, el dispositivo completo un circuito eléctrico que encendió una masa de pólvora. La bomba casera comenzó a arrojar humo en el compartimento. Los pasajeros jadeaban para poder respirar cuando el humo alcanzó la cabina principal. Las máscaras de oxígeno salieron a cumplir su cometido y la tripulación comenzó a prepararse para una aterrizaje forsozo en Dulles International Airport, de Virginia. Los pasajeros y la tripulación fueron evacuados por la puerta de emergencia y doce de ellos fueron enviados al hospital para ser tratados por inhalación de humo.
 

Cuando la fuente de la explosión fue examinada, descubrieron una bomba casera - otra vez en una caja de madera - que había sido enviado por correo aereo desde Chicago. Claramente, el bombardero no podía saber el vuelo que llevaría su paquete, así que las autoridades concluyeron que no era un ataque específico sobre American Airlines.

Esta tercera acción supuso que se conocieran las dos primeras, colocando a los federales en una larga e infructuosa búsqueda del "luddita letal" de América. Esta nueva situación no detuvo a Theodore Kaczynski que envió a Percy Wood, presidente de United Airlines, un libro bomba que le hirió el 10 junio de 1980. El ataque a Wood llevó al FBI a denominarlo con el nombre policial de "Unabomber" ("Un" proviene de University y de United Airlines objetivos iniciales de sus ataques).

La quinta bomba fue colocada en una clase de la Universidad de Empresariales de Utah, el 8 de noviembre de 1981. Nadie salió herido. Dos meses después el 5 de mayo de 1982 una bomba hirió a una académico de la Universidad de Vanderbilt en Nashville.

 
El 2 de julio de 1982 "Unabomber" coloca una bomba en la Universidad de California. Durante la semana de vacaciones se encontró el paquete bomba en el suelo de la cafetería del Departamento de Ingeniería del Campus de Berkeley. Un profesor de electrónica resultó seriamente herido ya que su cara y manos se vieron muy afectadas cuando desenvolvió el paquete al confundirlo con un "instrumento de medición".

Tres años después ataca directamente a la Boeing Corporation dejando un paquete bomba en la sala de ordenadores, el 15 de mayo de 1985, que le hizo perder un dedo de la mano derecha al estudiante de matemáticas que lo abrió.

En menos de un mes, el 13 de junio de 1985, fue atacada por segunda vez la Boeing Corporation al recibir una bomba la oficina de Washington que fue interceptada antes de causar daños. Menos afortunado fue el ayudante de un profesor de la Universidad de Michigan, al abrir el paquete que iba dirigido al profesor el 15 de noviembre de 1985.

La siguiente bomba estaba disimulada bajo una tabla de madera y la colocó en un parking de California, al lado de un almacén de ordenadores, el 11 de diciembre de 1985. El encargado del almacén encontró la bomba y al cogerla la dobló resultando muerto. Esta es la primera acción en la que resulta muerta una persona.

El siguiente ataque fue otra vez en un almacén de ordenadores el 20 de febrero de 1987 en Salt Lake City. De nuevo resultó herido el encargado de la tienda. Una cajera aseguró haber visto a un hombre con un pasamontañas cerca del lugar, es la primera vez que el FBI está tan cerca de identificarlo. La valoración que hizo el FBI de los motivos que llevaban a "Unabomber" a colocar bombas hizo que se le viera como un "chiflado solitario" que actuaba guiado por cuestiones personales..

Después de que pasasen bastantes años sin obtener resultados, el grupo especial de operaciones del FBI dedicado a este caso fue temporalmente disuelto.

Pasaron cinco años hasta que "Unabomber" colocó dos nuevas bombas, una el 22 de junio de 1993 en la Universidad de California que hirió a un genetista y la otra colocada dos días después en la Universidad de Yale, causa heridas graves al conocido programador David Gelernter.

En esta época "Unabomber" envió un comunicado al New York Times explicando que el autor de las bombas era el Freedom Club (Club de la Libertad), anarquistas anti-tecnología.

Rápidamente se reconstituyó el grupo especial de operaciones del FBI dedicado a este caso pero no pudieron hacer nada por salvarle la vida a Thomas Mosser, directivo de Burson-Marsteller, la agencia de publicidad que intentó recuperar la buena imagen de la compañía Exxon después de la catástrofe medioambiental del Exxon Valdez. La bomba fue colocada en la puerta de la casa del directivo el 10 de diciembre de 1994, que al abrirla reventó su cabeza.

El 24 de abril de 1995, una pesada caja llegó a la sede de la Sociedad Forestal de California, creyendo que podía ser una bomba y cuando la secretaria del presidente de la corporación no pudo abrirla, se la dio a su jefe a pesar de que iba dirigida al "antecesor" de éste, William Dennison. El presidente de la Sociedad Forestal de California murió debido a la explosión.

 

Esta fue la última acción de "Unabomber". Dos días después, el 26 de abril de 1995, el Freedom Club envió una carta al New Tork Times. Creyendo que era otra bomba el personal del periódico entregó la carta sin abrir al FBI. La carta en realidad contenía un manifiesto.

"Unabomber" prometió que no llevaría a cabo más acciones si el manifiesto del Freedom Club "La sociedad industrial y su futuro" era publicado. "Unabomber" declaró "creemos que ha llegado el momento de publicar las ideas antitecnología". El New York Times accedió a publicar el manifiesto.

Su Detención

La detención de Ted Kaczynski se debió más a una cuestión de suerte que a la labor del FBI. Su hermano David Kaczynski fue quien le delató, recibiendo la recompensa de un millón de dólares que se ofrecía, la mitad la entregó a los familiares de las víctimas. David siempre había intentado seguir el ejemplo de su hermano hasta el punto de construirse una cabaña y abandonar la sociedad civilizada. Pero al pasar cierto tiempo abandonó esta idea y regresó a su vida anterior

Durante el juicio Theodore Kaczynski rechazó a sus abogados por querer basar su defensa en una aparente enfermedad mental, y propuso que Tony Serra, un abogado celebre por defender a grupos radicales, llevase su caso. Tony Serra aceptó el caso sin cobrar pero el juez rechazó el cambio por considerar que era ya demasiado tarde.

Finalmente fue condenado a una cuádruple cadena perpetua a cumplir en una prisión de máxima seguridad. Acabando con una cadena de atentados que duraron 18 años y le convirtieron en el criminal más perseguido de America del Norte.

9月4日

Richard Ramirez -The night Stalker


Se consideraba satánico y frecuentemente dejao símbolos paganos en la escena del crimen.

 

"... !Legiones de la noche!, !Razas de la noche!, no repitais los errores del Night Stalker y no concedais clemencia alguna... Yo sere vengado. Lucifer esta con nosotros..."

 

 

Algunos psicólogos calificaron a Ramirez como un asesino fuera del grupo de los asesinos. El "merodeador nocturno" mató a 14 personas en Los Angeles entre 1984 y 1985.

Como la mayoría de los asesinos en serie, Ramirez fue en su adolescencia un chico problemático: a los 9 años ya comenzo a robar y mas tarde a consumir drogas en Texas, su estado natal.

Una vez en Los Angeles, comienza su carrera como asesino, sin unas pautas concretas lo cual hacía mas dificil su detención: mataba a personas dandole igual sexo, raza, edad o condición. Las armas utilizadas iban desde un bate de beisbol a un puñal, pasando por varios tipos de pistolas.

Su modus operandi también oscilaba, ya que podía asesinar de una manera organizada sin dejar pista o matar sin ningun cuidado creyendose amparado por su dios Satan, dibujando signos satánicos en las paredes , comiendo en casa de sus víctimas, robandoles el dinero que llevaban encima o dejando las armas homicidas en el lugar del crimen.

Su juego preferido era salir de caza, acompañado por un walkman, oyendo AC/DC, encontraba a su víctima y entraba en su casa preparado para violar y matar.

Al principio, solo golpeaba y violaba, dejando incluso a la mayoria de sus víctimas con vida, pero después se hace mas sádico, como por ejemplo, en el asesinato de una joven, que violó y la sacó los ojos con una cuchara, matando a la chica después y enviandolos a su casa al día siguiente.

Como muchas de sus víctimas sobrevivían, una mujer le reconocio en Agosto del 85 por la calle, después de numerosos retratos robot enviados por la policía, y un grupo de gente a la voz de "matadlo" le persiguió y capturó mientras intentaba robar un coche, salvandose de ser linchado por una patrulla de policía.

El 4 de Octubre del 89, reliza las siguientes declaraciones: "...Yo no creo ni en la hipocresía ni en los dogmas morales de la llamada sociedad civilizada. Solo me basta con mirar dentro de esta habitación, para conoceros tal y como sois: mentirosos, cobardes, asesinos, ladrones... y cada uno con su propia profesión legal. Sois unos gusanos hipócritas, me poneis enfermo..."

"...No necesito oir todos los raciocinios de vuestra sociedad. Ya los he oido antes y los argumentos siempre son los mismos..."

"... No me entendeis. Tal y como suponía, no sois capaces de hacerlo. Yo estoy mas alla de vuestra experiencia. Estoy mas alla del bien y del mal..."

 

Finalmente es acusado de 14 asesinatos, 5 intentos de asesinato, 9 violaciones (entre las cuales 3 fueron a menores), 2 secuestros (solía secuestrar niños para abandonarlos a cientos de kilometros de su casa solo por el placer de hacerlos sufrir), 4 actos de sodomía, 2 felaciones forzadas, 5 robos y 14 allanamientos de morada. A pesar de estos datos, se estima que actuó en muchas más ocasiones ya que su modus operandi no era facilmente identificable y él nunca colaboró con la policía dando datos de sus crímenes.

En 1989 es condenado a la camara de gas, y Ramirez no perdio su fe: "... !Legiones de la noche!, !Razas de la noche!, no repitais los errores del Night Stalker y no concedais clemencia alguna... Yo sere vengado. Lucifer esta con nosotros..."

8月28日

Henry Lee Lucas

Historia de Henry Lee Lucas, asesino y mentiroso serial

 

"Yo, Henry Lee Lucas, para dejar en claro las cosas, llevo matando personas desde hace 10 años y nadie me ha de creer..."

Henry Lee Lucas escoltado por un Texas Ranger
Henry Lee Lucas escoltado por un Texas Ranger

La historia de Henry Lee Lucas es una de las más controvertidas del fenómeno del asesinato serial y del sistema legal norteamericano. Al día de hoy todavía es difícil creer como este sujeto escasamente educado, cuya propia imagen personal era muy pobre y de bajísima autoestima, tuvo en su momento la dudosa gloria de ser considerado el más prolífico asesino serial del mundo entero y a final de cuentas tal vez ni siquiera fue un asesino serial como tal. Se le adjudicaron hasta 600 asesinatos cometidos por 22 o mas estados de la unión americana y en sus propias palabras, confesó que únicamente había matado acaso a 3 personas.

Supuesta fotografía de Lucas de niño
Supuesta fotografía de Lucas de niño

Lucas nació el 23 de Agosto de 1936 en Blacksburg Virginia, una comunidad rural de los Apalaches. Llego pues al mundo, en el seno de una familia extremadamente pobre y desarticulada. Su casa, si así podemos llamarle, era poco mas que una cabaña de dos cuartos con suelo de tierra. Los papas eran un par de alcohólicos que fabricaban whiskey adulterado. La madre de nombre Viola Lucas mandaba en casa con mano de hierro, con violencia y resultaba ser una de las prostitutas del poblado. Mientras que el padre, Anderson Lucas había sufrido la amputación de ambas piernas en una borrachera que terminó desafortunadamente en las vías del tren. De ahí en adelante era llamado 'No Legs Lucas'. Habían 9 hermanos mas que no vivían con ellos porque fueron dados a familiares, hospicios, etc. Iban a dar a los usuales hogares destinados a los niños pobres. La vida de esta gente era sórdida y sin prejuiciarse de la mama, se dice que abusaba física y verbalmente del niño Lucas y del inválido padre que ocasionalmente vendía lápices en las esquinas. Siendo esta miserable existencia ya insoportable estaba el hecho de que ambos eran forzados a ver a la mama atender a sus clientes en casa. Una noche 'No Legs' Lucas se internó en el bosque pescando una pulmonía que terminó de fulminar su vida.

De ese modo, Henry Lee Lucas creció desnutrido, golpeado y con la mínima instrucción escolar pues llegó hasta el 5to grado de primaria. El abuso de la madre fue tal que cuando jugando el y un hermano con una navaja salió mal herido del ojo y la desalmada mujer no quiso llevarlo al médico hasta que cuando recibió atención no se pudo salvar el globo ocular, colocándosele uno de vidrio. De aquel incidente Lucas quedaría marcado con su inconfundible párpado caído. En otro episodio la señora Viola Lucas golpeó furibundamente al niño con un madero que tomó del suelo y lo dejó semiinconsciente por tres días hasta que uno de sus clientes, 'El Tío Bernie...' lo llevó al doctor. De este golpe Lucas tuvo mareos, dolores de cabeza y episodios de confusión por muchos años. Se menciona con frecuencia que Henry Lee Lucas era enviado por su madre a la escuela descalzo y vestido en ropas de niña. Una hermana de Lucas aseguraba poseer una foto donde Herny aparecía con bucles en el cabello. Supuestamente cuando una caritativa maestra le regaló un par de zapatos a Henry, este recibió una buena reprimenda al llegar a casa por haber aceptado el regalo. Se afirma que uno de los clientes de Viola, introdujo el bestialismo en la vida del joven Henry. Así que por su cuenta comenzó a experimentar el sexo con perros y ovejas a los que degollaba para después copular con los cadáveres. Ignoro si exista el término necrozoofilia para describir estas desviaciones.

Dados los antecedentes del párrafo anterior no resulta extraño que Henry hubiera pasado la mayor parte de su juventud en centros correccionales. Al paso del tiempo su carácter cada vez era más distante y amargado, era incapaz de darle sentido y valor a las cosas de la vida. Así en 1954 fue arrestado por una serie de robos y encarcelado en Richmond Virginia, recibió sentencia de 6 años pero el 14 de Septiembre de 1957 se escapó para huir a casa de una hermana en Tecumseh Michigan. Tres meses después fue capturado y regresado a Virginia donde intentó escaparse de nuevo. Finalmente fue liberado un año antes de cumplir la sentencia inicialmente marcada. Otra vez fue a establecerse con la hermana de Tecumseh. La convivencia con la hermana no esta muy claro si era buena, mala o regular dados los informes de que Lucas también abusaba de las muchachitas menores de edad que encontraba a su alcance. Hoy día resulta hasta sospechosa la cantidad de crímenes que se le adjudican, pero es posible que todo haya sido cierto.

Lucas en su dorada juventud
Lucas en su dorada juventud

Estando en Michigan con la hermana, la madre de Lucas le telefoneaba constantemente para insistir en que regresara con ella a Virginia, ante las negativas de Lucas la señora decidió apersonarse en Tecumseh para tratar el asunto de manera mas personal. La noche del 11 de Enero de 1960 habiéndose enfrascado en una discusión de madre e hijo y bajo el influjo de alcohol en ambos, se agarraron a golpes con el obvio resultado de que la señora armada de una escoba no pudo contra su hijo que traía un cuchillo. Al día siguiente Viola Lucas yacía en el suelo con una herida profunda en el cuello y Henry Lee Lucas desaparecido. Cinco días después un policía en Toledo Ohio, lo detuvo por su aspecto sospechoso y ya en custodia se descubrió que la policía de Michigan lo buscaba por su probable participación en un asesinato. Mas tarde confesaría que pues en la discusión ni cuenta se dio que traía la navaja en la mano, que en una de esas golpeó a su madre ella cayó al suelo y vio que la navaja estaba abierta. Como quiera que fuera Henry Lee Lucas era ya un matricida. Se acepta en muchos medios, la confesión de Lucas en el sentido de que tuvo sexo con el cadáver de su madre. Muchos años después en una entrevista con oficiales y reporteros Lucas aseveró que 'Para mi una mujer viva, no es nada, el sexo con una mujer muerta lo es todo...' Los oficiales encargados de interrogar a Lucas se dieron cuenta que a pesar de la grave naturaleza de su crimen, este se mostraba frío y sin mayores remordimientos al respecto. En el juicio la defensa trató de generar simpatía del jurado por Lucas y se dedicó a narrar la terrible y triste vida en pobreza y abuso extremo en que se había desarrollado el niño Hernry Lee Lucas, este por su parte narró como tenía el cráneo lleno de cicatrices y de como siempre estaba lleno de moretones y verdugones en el cuerpo. Pues no podía negarse a absolutamente nada que pidiera su madre, so pena de ser castigado física y emocionalmente. Algunos hermanos de Lucas testificaron en su favor, pero a pesar de todo esto, el jurado no consideró que el crimen de la señora Viola Lucas fuera del todo un accidente. Había esa fuerte sensación de que cierta premeditación había sido patente en el crimen y se le sentenció por asesinato en segundo grado. Al escuchar la sentencia, Lucas permaneció impasible. Cumplió sentencia en el centro penitenciario de Jackson en Michigan. Ahí un trabajador social de la prisión diagnosticó que Lucas era un sujeto inadaptado, asaltado constantemente por sentimientos de inferioridad e inseguridad. Después de 2 intentos fallidos de suicidio fue transferido a una institución siquiátrica donde recibió libertad condicional después de 10 años de confinamiento. Poco después de su salida nuevamente fue encerrado esta vez por intento de secuestro contra dos muchachas adolescentes y permaneció guardado hasta 1975 a la edad de 39 años en que fue devuelto a la libertad. De aquí en adelante se convirtió en una suerte de vagabundo y formaría pareja con un criminal llamado Ottis Toole con quien viajaría por numerosos estados de Norteamérica.

Clásico mugshot de Henry Lee Lucas
Clásico mugshot de Henry Lee Lucas

Ottis Elwood Toole nació en Jacksonville Florida dentro de una familia realmente patética. El padre los abandonó cuando el era muy niño y quedó a cargo de la madre que resulta era una fanática religiosa, la hermana tenía por manía vestir a Ottis con ropas de mujer y el hombre aseguraba que la abuela pertenecía a un culto satánico por lo que le toco atestiguar numerosos ritos practicados por la abuela bruja. El joven Ottis se escapó varias veces de la casa y fue introducido al sexo por su hermana y un vecino gay amigo de esta. Alrededor de los 14 años inició su prolífica carrera de pirómano incendiando casas y terrenos deshabitados. A esa edad Toole aseguró cometer su primer asesinato, supuestamente con un vendedor que le propuso tener sexo y al cual le paso encima con su propio carro en algún paraje desolado de Florida. Esta aseveración esta puesta en duda y lo mas probable es que nunca se sepa la verdad al respecto. Lo que si se sabe es que para 1964 era arrestado por el cargo de saqueo y robo. La policía y los estudiosos del crimen aceptan que Ottis Toole fue un asesino serial, aunque tampoco se puede saber con precisión. El estimado de sus víctimas varía entre 2 y 62 personas. Se le consideraba parcialmente un retrasado mental y a juzgar por sus fotografías no cabe duda de que fuera lo que sea, era un peligro y nadie hubiera deseado encontrárselo en una calle solitaria en medio de la noche.

Ottis TooleOttis Toole de joven
Y pensar que Ottis Toole se vestía de mujer para atraer clientes y supuestas víctimas

Pues bien, Henry Lee Lucas y Ottis Toole fueron unidos por el destino cuando Lucas viajaba de pueblo en pueblo tratando de sobrevivir y no caer en la cárcel de nuevo. En 1978 Lucas pasaba por Jacksonville y en una de esas cocinas populares compartió la cena con Toole que en esa época era travestido de medio tiempo. Entre ellos hubo una química inigualable y al instante se convirtieron en amigos. Toole declararía que inclusive fueron amantes. Se fueron a vivir a la casa de este último con la mama y una sobrina llamada Frieda Powell a quien siempre llamaban Becky, aquella muchachita era apenas una preadolescente pero se formó un fuerte vínculo entre ella y Henry Lee Lucas. Diagnosticada la chica con retraso mental moderado y con baja autoestima, estaba necesitada de amor y comprensión, mismos sentimientos que fue a encontrar en Lucas. A el lo miraba como alguien de cierta importancia y su trato era suficiente para llenar su pequeño y frágil mundo. En cuanto a el, Becky Powell fue la única mujer que en su vida lo hizo sentir importante y amado. A pesar de la enorme diferencia de edades que había entre ellos, la chica era asumida como su novia y a veces presentada como su esposa. Muchos años después Lucas declaró que Becky lo hizo vivir con algo de estabilidad. Cuando fueron pareja incluso trabajó para comprar muebles y enseres domésticos. Algo inaudito para el siendo básicamente un violento vagabundo. En 1981 muere la madre de Toole y los tres son echados de la casa que habitaban. Así que viven transitando las carreteras interestatales. Lucas y Toole terminan por separarse pero Becky se queda con Henry y parten al oeste de los Estados Unidos. En Ringgold Texas se relacionan con una mujer anciana llamada Kate Rich y se van a vivir a su casa. Pero la familia de la octogenaria pronto se irritó ante la presencia de los vagabundos y los echo de nuevo a la calle. El porque esta señora les abrió las puertas de su casa es un detalle desconocido.

De traje trabajando con la Fuerza de Tarea encargada de investigar sus crímenes
De traje trabajando con la Fuerza de Tarea encargada de investigar sus crímenes

Los familiares de la señora no vieron con buenos ojos a estos forasteros. Luego de ser forzados a abandonar el hogar de Kate Rich, vuelven a la vida nómada hasta que poco después conocen a un sujeto de nombre Ruben Moore quien es pastor de medio tiempo y contratista en reparación de techos. Este señor los conduce a una propiedad suya llamada House of Prayer, Casa de la Oración en español sitio ubicado en el poblado de Stoneburg Texas y que antaño era un rancho dedicado a la cría de pollos. En ese sitio Moore daba cobijo a los trabajadores temporales que ocupaba y a vagabundos y demás almas perdidas que iba metiendo a sus redes como un pescador de hombres. Ahí Lucas vivió según propias palabras, la mejor parte de su vida, pues como reparador de techos consiguió dinero suficiente para comprar un modesto automóvil, y hasta una televisión. Sin embargo Becky comenzó a extrañar su tierra y su gente por lo que después de mucha insistencia convenció a Lucas de regresar a Florida. El 23 de Agosto de 1982 Moore los llevó a la parada de autobús, donde los vio partir juntos. A la mañana siguiente Lucas regresó al rancho hecho un mar de lágrimas y contó que Becky se había subido a un camión y lo había abandonado. Lucas se reintegró a sus labores y nunca nadie volvió a saber nada de Frieda 'Becky' Powell.

Fotografía de Becky Powell, novia de Henry Lee Lucas
Fotografía de Becky Powell, novia de Henry Lee Lucas

Un mes después Kate Rich desapareció también. La policía inmediatamente enfocó las pesquisas entorno a Lucas e incluso pasó una prueba de polígrafo así que nadie lo detuvo hasta Junio de 1983 en que por el cargo de posesión de armas fue arrestado y puesto en custodia en la cárcel del condado de Montague. Cinco días guardado sin café ni cigarrillos fueron suficientes para que Lucas tronara y escribió su famosa confesión inicial que mas o menos iba así:

"A quien corresponda: Yo, Henry Lee Lucas, para dejar en claro las cosas, asesiné a Kate Rich en Septiembre del año pasado. He tratado de obtener ayuda por mucho tiempo, pero nadie me ha ayudado. Llevo matando personas desde hace 10 años y nadie me ha de creer..."

Después de involucrarse en la muerte de la anciana Rich, confesó también haber quitado la vida a Becky Powell. Sin que nadie lo hubiera sugerido siquiera, pues hasta ese momento todos creían con vida a la muchacha. De acuerdo a las declaraciones de Lucas, Becky estaba agotada de la condición en que vivían y quería regresar a su casa. El 24 de Agosto de 1982 se liaron en una fuerte discusión, pero Lucas tenía miedo de perder a Becky una vez llegados con los familiares de ella. Además había una orden de presentación en contra suya por el robo de un camión en Florida. A pesar de todo no pudo resistirse a los gimoteos y lagrimas de la chica y tomaron sus cosas para irse. Como el carro de Lucas carecía de placas y papeles viajaron de aventón y llegados a la altura de Denton Texas, Lucas compró un six de cervezas y comenzó a beber. De nuevo trató de persuadir a Becky de la idea de regresar y ella comenzó con la retahíla de quejas. Aquello según Lucas le recordó vivamente a los constantes arranques de su madre. Becky le dio una cachetada y sin pensarlo dos veces Lucas le enterró un cuchillo de carne justo en el pecho. Según sus palabras quedó horrorizado ante el hecho de que sin darse cuenta, la chica había fallecido instantáneamente. Según esto tuvo coito con el cadáver de la infortunada Becky Powell, declarando que había sido el mejor sexo que hubiera tenido con ella. A pesar de todo, no dejó de sentir remordimientos por haber terminado así con su vida, pero que se le podía hacer... cuidadosamente desmembró el cuerpo y lo distribuyo en algunas almohadas que enterró en el campo que rodeaba el lugar. Según razonó si hallaban el cuerpo, no podrían rastrearlo pues no eran conocidos en el lugar ni él ni el cadáver. Le tomó varios días disponer de los restos y para cuando terminó ahora le tocaba turno a la señora Kate Rich.

Eso fue justo tres semanas de haber asesinado a la chica, cuando Lucas fue a Ringgold a visitar a la señora Rich. El 16 de Septiembre tocó a la puerta de la anciana para platicarle de la historia de Becky y le pidió ayuda para ir a buscarla a lo que de buena gana accedió la señora. De nuevo en el camino Henry hizo la respectiva pausa para comprar y comenzar a beber sus cervezas. Luego al parecer Kate Rich no protestó cuando Lucas tomó dirección norte en vez de ir al este como se había acordado entre ambos. Según testimonio de Lucas llegados a un paraje solitario junto al camino tomó el cuchillo que traía debajo del asiento y lo clavo en el costado izquierdo de la anciana. Esta se recargo en la portezuela, el bajo del auto, abrió la puerta y ella cayó al suelo. La escena despertó sus insanas fantasías y se excitó mucho ante la idea de copular con el cadáver. Después de terminar el acto dispuso de los restos introduciéndolos en una cañería contigua al camino. Los puso lo mas dentro que pudo con la finalidad de que nadie los encontrara. Como comentario personal, ahora me explico porque a veces de viaje al parar a orinar en cualquier lado de una carretera llegan a veces olores fétidos. Siempre pensé que podían ser restos de animales atropellados, pero quien sabe si un día fueran de algún cadáver. Algunas semanas estuvo vagabundeando aquí y allá y regresó al lugar del crimen. Tomó el cadáver y esta vez lo condujo al rancho House of Prayer donde incineró los restos en un horno que allí había. Esto lo hizo porque sabía perfectamente que era sospechoso en el caso y fue en estos días que le fue practicada la prueba con detector de mentiras.

Reconstrucción de hechos del crimen de Kate Rich
Reconstrucción de hechos del crimen de Kate Rich

La policía esta acostumbrada a que las personas confiesen crímenes o actos que no han hecho. Esto se puede deber a numerosas razones. Entre ellas a que cuando son sometidos al interrogatorio muchos se dan por vencidos ante la presión y prefieren confesar lo que sea con tal de terminar lo antes posible. Otros mas lo hacen por expiar alguna culpa que ya traían y la oportunidad de confesarse culpables les ayuda en tal propósito, etc. Por eso la policía debe verificar minuciosamente y apoyada en técnicas y protocolos adecuados que una persona hizo lo que dice haber hecho. En este caso Lucas condujo a la policía directamente a la escena del crimen, donde fueron hallados unos anteojos de mujer rotos y unas pantimedias. En el rancho el horno de madera contenía restos de carne humana calcinada y fragmentos que todo parecía indicar eran humanos, igualmente chamuscados. Muchos años después Henry Lee Lucas dijo que eran huesos de pollo. También condujo a la policía al lugar donde yacían los restos de Becky. Ahí los forenses hallaron efectivamente restos de una mujer joven, de las características en peso y estatura que correspondían a la joven Powell. Hasta en siete diferentes hoyos se juntaron todos los restos. Merced a los detalles y la experiencia mostrada para asesinar y esconder la evidencia la policía determinó que Henry Lee Lucas podía estar diciendo la verdad en aquello de que 'llevaba 10 años matando...' Como quería 'limpiar' su conciencia, Lucas escribió una extensa carta a Ottis Toole quien ya estaba encarcelado en Jacksonville, donde le pedía ayuda para recordar los detalles y los crímenes que habían cometido juntos. Lo dejaba a su criterio querer o no involucrarse de lleno en los casos. La policía de Florida ya tenía ciertos indicios y líneas de investigación contra este par de pillos.

Reunión de amigos en Jacksonville Florida
Reunión de amigos en Jacksonville Florida

El shock generado en los cuerpos policiales no se dejo esperar y dio como resultado la colaboración entre varios departamentos de policía de diferentes estados para aclarar los casos no resueltos que se apilaban en los escritorios de los detectives. En prisión Toole se había enterado de las súbitas confesiones de Lucas y comenzó a soltar detalles que esclarecían al menos 12 crímenes en 11 diferentes estados. Además aceptaba Toole haber participado en al menos una centena de asesinatos con Henry Lee Lucas. Quedó arreglado que ambos se comunicaran por teléfono, en una histórica y grotesca llamada en que ambos no hicieron mas que regodearse de sus crapulencias. Uno a otro se conminaban a 'soltar la sopa' en todos y cada una de las fechorías en que tenían metida la mano. Toole insistió que Lucas aceptara su canibalismo y platicaron detalles escabrosos, pero que vistos en perspectiva pudieron no ser mas que juegos entre ambos. Al cabo se conocían muy bien y con cualquier gesto, duda, pausa o silencio bastaba para comunicarse sin necesidad de palabras. Pero no todos creyeron el show de la llamada, entre ellos el oficial Bob Prince integrante de la Fuerza de Tarea especialmente armada para investigar los crímenes de Lucas. Semanas después ambos fueron careados a propósito de la visita de Lucas a Jacksonville donde los detectives lo esperaban para aclarar más crímenes. En esa reunión de amigos, Toole perdonó a Lucas por haber matado a Becky argumentando que 'le había llegado su hora a la pobre chica...' Nada de gran sustancia se produjo en esta entrevista aunque si sirvió para aclarar un par de homicidios en que había sido responsable Ottis Toole y de los cuales Lucas proporcionó información clave. Entre ellos el de un incendio provocado por Toole a una casa donde falleció calcinado un hombre y el asesinato de una mujer anciana. Por este par de crímenes recibió la penal capital dos veces que le fueron cambiadas por cadena perpetua.

Henry Lee Lucas convertido en célebre asesino serial
Henry Lee Lucas convertido en célebre asesino serial

Para mediados de 1983 se había creado la ya citada Fuerza de Tarea constituida por decenas de oficiales policíacos cuya misión era esclarecer los crímenes de Henry Lee Lucas. Para ese momento Lucas había confesado estar relacionado con al menos 120 asesinatos. La policía creía haberlo relacionado claramente a 35. Hubo una reunión de detectives y oficiales en Lousiana donde se intercambió información y se trató de establecer el patrón de movimientos y tiempos de Lucas alrededor de todos los estados donde se le sospechaba haber golpeado. A final de cuentas se relacionó a Lucas con 72 crímenes y se dejaron abiertos a futura investigación otros 70 adicionales. A Lucas le estaba permitido agendar reuniones con detectives y recibir llamadas para discutir los casos que permanecían abiertos en diversas comisarías. Aquel hombre era ahora un sujeto sumamente ocupado en atender gente y llamadas telefónicas de mucha importancia. Frecuentemente era conducido a escenas del crimen para aclarar detalles específicos del crimen investigado en turno. En esas salidas Lucas daba entrevistas a los medios como si fuera político o artista de televisión. Algunas veces Lucas confesaba casos que ni siquiera habían sido ventilados en la prensa, dirigiendo a los investigadores justo a los escenarios del crimen. En una ocasión los detalles que aportó fueron tan certeros y su sangre coincidió con la hallada en una toalla que explicó tuvo que usar para limpiar su propia sangre después de haberse cortado el mismo con el arma homicida. Fue celebre su siguiente discurso:

"No tuve ningún sentimiento especial por todas aquellas personas o los asesinatos... los abordaba cuando pedían aventón, hacían ejercicio por las carreteras o cualquier cosa, pasábamos un buen rato juntos y después tu sabes, las asesinaba y tiraba sus cuerpos por cualquier lado..."
Artistas forenses hicieron el retrado de la víctima denominada Orange Socks
Artistas forenses hicieron el retrato de la víctima denominada Orange Socks

Pero el caso mas serio contra Henry Lee Lucas fue el denominado 'Orange Socks' calcetines naranjas, que puso al criminal en la fila de ejecución en el estado de Texas. Este caso aclararía mucho del mito sobre Lucas. La víctima era conocida como Orange Socks puesto que su cadáver había sido hallado totalmente desnudo a excepción de los pies que calzaban unos calcetines anaranjados. Al parecer jamás se conoció la identidad de esta mujer a pesar de que hay un retrato hecho por artistas forenses. El juez encargado del proceso fue el señor John Carter y el fiscal acusador el abogado Ed Walsh. En el juicio se expuso una cinta editada donde aparecía Lucas confesando que había elegido a esa chica que pedía aventones en la autopista. Narraba como había tenido sexo con ella, la había asesinado, había vuelto a tener sexo y de como había dispuesto del cadáver. Inclusive había una declaración escrita y firmada por Lucas en el mismo tono. Sin embargo los abogados defensores probaron con la cinta sin edición como Lucas se había contradicho en varias ocasiones y de como había lapsos en los que no recordaba importantes detalles y se veía claramente como el sheriff encargado de tomar la declaración por momentos 'refrescaba' la memoria de Lucas y por consiguiente éste llenaba las lagunas faltantes completando la declaración al gusto de las autoridades. La defensa también incluyó el testimonio de psicólogos certificados que establecieron que Lucas poseía un coeficiente intelectual de 86, muy por debajo del promedio y que en diversas entrevistas clínicas había demostrado que era incapaz de controlar sus actos. Además era esquizofrénico y deseaba sentirse una persona importante además de su consabido complejo de inferioridad. Al escuchar estos diagnósticos Lucas rompió en llanto a media audiencia y se tuvo que interrumpir la diligencia. En este juicio la defensa tenía una clave muy importante en el hecho de que al momento del asesinato de orange socks, Lucas estaba trabajando en Florida y había cobrado un cheque en esa ciudad que lo apartaba completamente del crimen. Pero la parte acusadora como pudo también demostró que Lucas podía dejar encargado su trabajo a un compañero y eso abría paso a que si pudiera estar físicamente en el área del crimen de orange socks. Finalmente el jurado decidió que Lucas había sido culpable del asesinato y a pesar del veredicto, Lucas pareció inclusive contento con el desenlace del juicio. Todo esto sirvió para que reporteros e investigadores que conocían y seguían de cerca el caso comenzaran a sospechar que algo no estaba nada bien en las diligencias del estado contra Henry Lee Lucas. Entre ellos Hugh Aynesworth, reportero del Dallas Times-Herald que comentó sobre el caso orange socks 'es la peor declaración que he visto...' Aynesworth realizó un revelador reportaje respecto a Lucas y los rangers de Texas incluyendo un sonado caso donde estos últimos habían incriminado dolosamente a un conserje negro en el asesinato de una muchacha. Casi por ser ejecutado las autoridades anularon el caso contra Clarence Brandley al darse cuenta que se había ignorado evidencia que apuntaba a varios sujetos mas y que el testigo había sido forzado a declarar falsamente. Esto revelaba una manera muy corrupta en los manejos de los rangers texanos, lo que desacreditaba en gran medida todo el caso y a la misma Fuerza de Tarea que se había armado alrededor de Henry Lee Lucas.

Lucas confesando una tras otra
Lucas confesando una tras otra

El agente texano Max Call fue quien con su indulgente conducta hacia Lucas esclareció la mayor parte del engaño que éste había armado en torno a su persona. Cualquier caso que Call pusiera frente a los ojos de Lucas, era otro mas añadido a la larga cuenta del tuerto criminal. Todo indica que Call cayó en el juego de Lucas al tragarse completa la historia de que Lucas y Toole pertenecían a un culto satánico en el cual se sacrificaban jovencitas a las cuales se les podía consumir las tripas como parte de los ritos. Aquello de algún modo justificaba los 'números' tan altos de Lucas, que algunos contaban ya en 600 asesinatos. Cifras mas aterrizadas ubicaban en esa época el marcador en alrededor de 360. Call era un hombre de enraizadas creencias religiosas y se dejó llevar por las artimañas satánicas de Lucas. El involucramiento de Call con Lucas lo llevó a escribir un libro, hoy muy desacreditado en el cual cuenta la infancia de Lucas a modo de historia con diálogos que no pudo conocer jamás. En el las referencias y disertaciones religiosas aparecen profusamente eliminando mucha de la objetividad requerida por el caso. La gente comenzó a darse cuenta que todo este asunto de Lucas y sus supuestas 600 victimas no eran mas que un engaño o al menos una estrategia propagandística. Los días de confesión eran para Lucas una verdadera fiesta. Era el centro de atención, formaba parte de la misma Task Force, si deseaba un refresco o una hamburguesa la obtenía. Recibía trato preferencial, algo que nunca había tenido en su vida. Es increíble que nadie hubiera notado el juego que estaba jugando. Hugh Aynesworth, quien había ya escrito un libro sobre Ted Bundy asistía a las sesiones del juicio contra Lucas y decidió seguir averiguando lo que pudiera para desenmascarar el asunto. Descubrió que de algunos crímenes que había confesado Lucas era imposible que los hubiera cometido pues o estaba en la cárcel o en otro estado a miles de kilómetros de distancia. Estos hallazgos motivaron al fiscal del condado McLennan a ubicar un par de crímenes adjudicados a Lucas cometidos en su jurisdicción. Halló que Lucas había escrito una carta a un reportero local afirmando que el no había cometido muchos de los crímenes que se decían, ante esto los padres de una de las victimas decidió revisar el expediente y se convencieron de que él no había sido el asesino de su hija. Aynesworth mismo entrevistó a Lucas en la cárcel y se lo preguntó directamente 'Es esto un engaño?...' a lo que Lucas respondió que si, que lo había descubierto y que solo era responsable de la muerte de su madre, de Becky y de Kate Rich, aunque por supuesto, después diría que había mentido al reportero. Engañar, mentir y echarse para atrás se había hecho la constante con Henry y únicamente basados en la evidencia era como los investigadores podían sacar la verdad a la luz. En privado y en público muchos policías dijeron que en un principio no le creyeron nada a Lucas, pero cuando vieron que sabía de detalles de crímenes no publicados en ningún lado entonces tomaron en serio sus peroratas. Pero eran ya mas bien movidas para defenderse del escarnio público.

Tras las rejas fue como vivió casi toda su vida Henry Lee Lucas
Tras las rejas fue como vivió casi toda su vida Henry Lee Lucas

A mucha gente le quedó claro que a Lucas le encantaba sorprender a los oficiales con cifras, detalles y cuanto ellos quisieran escuchar. Como había decenas de casos abiertos por todos lados, aquello fue como dice el refrán 'A río revuelto, ganancia de pescadores...' Todo mundo creyó tener en Lucas la solución de sus expedientes no resueltos. En cuanto a los casos que se le adjudicaron todavía queda la duda de si los oficiales no habrán 'soplado' los detalles suficientes a Lucas para que este haya confesado uno y otro crimen. Hay que considerar que siendo el vagabundo que era, el sujeto conocía bien todas esas carreteras de Estados Unidos y le eran familiares los sitios donde otros podían haber cometido fechorías. Una casa aquí, un campo allá, árboles acullá... todo eso podía ser empleado en las mentiras, bastaba un poco de información y el podía elaborar rápidamente una confesión. ¿Qué tenía que perder, si el ya estaba perdido? Nunca tuvo una familia que amar ni a quienes cuidar. Carecía de hogar, y en la cárcel por lo menos tenía cobijo y alimento. Al confesar como degenerado le era dado un trato como hemos dicho preferencial y que satisfacía sus peculiares necesidades emocionales de sentirse importante y así subía su autoestima. Y por supuesto, estaba la realidad de que el hombre era un desadaptado y asesino... no es poca cosa terminar con la propia madre de uno, ni tampoco de asesinar a su única novia de verdad, como tampoco segar la vida de una anciana. En sus últimas entrevistas en la cárcel Lucas afirmó que era mentira todo lo que se decía de el. Que era imposible para un ser humano asesinar 600 personas. Algunos oficiales en retiro declararon que en efecto no creían en las palabras de Lucas, pero había veces que conocía demasiado de algunos crímenes. Cosas que simplemente no podía saber de no haber estado involucrado. Esos oficiales opinan que Lucas si fue un asesino serial. Mientras tanto aquellos que tuvieron el cuidado de analizar todas y cada una de sus confesiones encontraron que confesó crímenes ya resueltos. Y esas inconsistencias fueron las que hicieron que el entonces gobernador de Texas George W. Bush le perdonara la vida a Lucas conmutándole la pena a cadena perpetua. El argumento de la defensa volvió sobre el hecho de que Lucas no pudo asesinar a Orange Socks estando trabajando en Florida cuando ella fue asesinada. Lucas fue la única persona que recibió el indulto durante la administración de Bush en la entidad. Muchos piensan que tal decisión fue mas política que judicial.

Aspecto de Lucas ya de sesenton y en las ultimas
Aspecto de Lucas ya de sesenton y en las ultimas

A Lucas tampoco le faltó el amor durante su estancia en la cárcel. Una mujer de nombre Phyllis Wilcox estuvo tras sus huesos y se aventó la puntada de hacerse pasar por Becky Powell, donde que a Lucas le encantaban esta clase de embustes. No pasó a mayores el asunto. Lucas vivió sus ultimos años de vida como un prisionero modelo fabricando uniformes. En Marzo del 2001 falleció de causas naturales tras pasar dos días internado en la enfermería. En realidad no se podrá saber nunca cuantos crímenes cometieron juntos Henry Lee Lucas y Ottis Toole quien por cierto había fallecido de cirrosis en 1996.

Bibliografía:
  • Hand of Death: The Henry Lee Lucas Story, Max Call
  • Henry Lee Lucas: The Shocking True Story of America's Most Notorious Serial Killer, J. Norris

8月22日

Kemper el gigante asesino


Con 2,05m de altura y 135 kilos de peso era conocido como el "gigante asesino".

 

"Sólo quería saber lo que se sentía matando a mi abuela"

 

 

Edmund Emil Kemper nació el 18 de diciembre de 1948 en California. Como la mayoría de los asesinos recurrentes, se crió en el seno de una familia conflictiva cuyos padres reñían constantemente y que con el tiempo terminarían divorciándose.

Criado por una madre terrible, que no vacilaba en encerrarlo en el sótano de su casa, Edmund Kemper se vuelve muy tímido y se aísla más y más. Sueña con vengarse e imaginando juegos mórbidos en los cuales tienen un papel esencial la muerte y la mutilación.

Nadie toma en serio sus fantasías morbosas, ni siquiera cuando a los ocho años juega a la silla eléctrica o a la cámara de gas con su hermana, desempeñando él papel de víctima mientras su hermana hacía de verdugo y lo ejecutaba.

Su primera víctima es el gato de la familia. Le entierra vivo y le corta la cabeza, la cual lleva orgulloso a casa, donde la exhibe en su cuarto como un trofeo.

Es incapaz de expresar cualquier sentimiento de afecto y sus compañeros evitan su presencia, pues les asusta la manera en la que Kemper les mira fijamente, sin pronunciar palabra.

A los 13 años mata a su segunda víctima de sus experimentos, otro gato. Mata al animal a machetazos y su madre descubre los restos del animal ocultos en el armario. Le había cortado el cráneo para exponer el cerebro y luego lo apuñaló innumerables veces.

En 1963, su madre lo manda a vivir a la granja de sus abuelos paternos, que viven en un rancho de California. Es allí a los 16 años de edad, cuando dispara contra su abuela con un rifle del calibre 22 y luego la apuñala una y otra vez para desahogar su ira, porque según él, era más estricta y le imponía más castigos que su propia madre. Después le pegó un tiro a su abuelo y dejó el cadáver tendido en el jardín. Tras estos crímenes, llama a su madre desconcertado para informarla. Cuando los policías le interrogan sobre los motivos, responde: "Solo quería saber lo que se sentía matando a mi abuela".

Las autoridades lo internaron en un hospital de alta seguridad en Atascadero. En 1969 pese a la oposición de los psiquiatras, lo soltaron cuando tenía 21 años, para ponerlo de nuevo al cuidado de su madre.

Para aquel entonces ya medía 2,05 metros de estatura y pesaba unos 135 kilos.

El "gigante asesino" no elegía sus víctimas al azar, las somete a un cuestionario escrupuloso preparando con anterioridad una lista de características físicas y morales de sus futuras víctimas. Es absolutamente necesario que corresponda a la imagen que tiene de las estudiantes que su madre le había prohibido frecuentar. En mayo de 1972 recogió en su coche a dos autostopistas de 18 años, las llevó a un sitio apartado y allí las mató a puñaladas. Luego, trasladó los cuerpos a casa de su madre, les sacó fotografías con una Polaroid, las descuartizó y les cortó la cabeza, al día siguiente entierra los cadáveres en las montañas cerca de las inmediaciones y arroja las cabezas a un barranco.

En septiembre de 1972, cuatro meses después mata a otra joven de 15 años de una manera similar, recogiéndola cuando hacía autostop, estrangulándola, violando el cadáver y llevándoselo a casa.

Mientras se entregaba a esta orgía criminal acudió a una de las evaluaciones psiquiátricas a las que debía someterse con regularidad, y fingió tal lucidez que según los peritos que lo examinaron, ya no representaba una amenaza para sí mismo ni para los demás. Ese día llevaba en el maletero de su coche la cabeza decapitada de su víctima más reciente.

Ed espera otros cuatro meses antes de volver a matar. En febrero de 1973, amenaza a punta de pistola a otra estudiante para que se meta en el maletero, antes de llegar a su casa la ha matado, coloca el cadáver encima de su cama y lo viola. Desmiembra el cuerpo en la bañera y arroja los restos al mar, la cabeza la entierra al pie de la ventana del cuarto de su madre.

En febrero de 1973, otras dos chicas caen bajo los golpes del "gigantón de Santa Cruz". Kemper amontona los cadáveres en el maletero y regresa a casa de su madre, donde cena tranquilamente. Luego baja a decapitar los cuerpos.

Finalmente Kemper mata a su madre a martillazos mientras dormía, antes de decapitarla y de violar su cadáver. Más tarde pone la cabeza de su madre sobre la repisa de la chimenea y le lanza flechitas mientras la insulta.

Esa noche telefonea a una amiga de su madre y la invita a cenar. Tan pronto como se sienta la golpea, la estrangula y la decapita.

Tras esto decide entregarse a la policía. El objetivo principal había desaparecido, dijo más tarde a la policía intentando explicar su decisión por entregarse. En sus confesiones posteriores reconoce que lo que más deseaba era saborear su propio triunfo sobre la muerte de los demás. Él vencía a la muerte y vivía mientras los demás morían. Esto actuaba sobre él como una droga, empujándolo a querer cada día más gloria en su victoria personal a la muerte.

En vida, la muerte siempre estaba con él.

Al preguntársele como reaccionaba cuando veía a una muchacha bonita en la calle, contestaba: Un lado de mí, dice, "que chavala tan atractiva, me gustaría hablar con ella, salir con ella", pero otra parte de mí se pregunta cómo quedaría su cabeza pinchada en un palo.
Edmund Kemper fue declarado culpable de ocho asesinatos en primer grado. Cuando le preguntaron qué castigo pensaba que merecía, contestó que "la muerte por tortura".

Con ocho condenas por asesinato en primer grado, Kemper escapa a la pena de muerte porque acaba de ser abolida en el estado de California, donde más tarde fue restablecida.

En 1978, Robert Ressler (psicólogo y criminólogo que acuñó el término de "serial killer"), y John Douglas (Jefe de la unidad de Ciencias del Comportamiento del FBI), que en aquella época estaban haciendo un estudio sobre la psicología del asesino en serie, decidieron interrogar a Kemper en su celda de California, en dónde se encontraba cumpliendo varias condenas de cadena perpetua.

El reo aceptó entusiasmado la entrevista, y tras entregar sus armas y firmar un documento que exime toda responsabilidad a las autoridades carcelarias de lo que pueda pasar en el interior, los dos hombres se encontraron cara a cara con aquel curioso asesino de talla descomunal y tupido bigote.

Su inteligencia era como su talla, sobresaliente. Según los registros de la prisión, su cociente intelectual era de 145.

Allí les comentó que su madre siempre le había odiado, pues desde niño él se parecía a su padre. Cuando cumplió 10 años ya era un gigante para su edad, y como su madre temía que pudiera abusar sexualmente de su hermana, lo hacía dormir en un sótano que no tenía ventanas.

Recluido como un preso y obligado a sentirse culpable y peligroso cuando no había hecho nada malo, se fue obsesionando con la idea de matar. Cuando sus padres se separaron, mató y descuartizó a los dos gatos de la familia, (según los dos investigadores, la crueldad infantil hacia los animales es el rasgo principal de los tres que caracterizan la personalidad del asesino múltiple. Las otras dos son la piromanía y la enuresis o incontinencia urinaria durante el sueño).

Kemper trató una vez de entrar a formar parte de la Policía de Carreteras de California, pero lo rechazaron. (También esta característica es común en muchos de estos criminales. Si se tiene en cuenta que la mayoría de ellos son individuos fracasados y resentidos, no es de extrañar que en algún momento se ilusionen con la idea de convertirse en policías, que son los representantes de la autoridad e inspiran respeto).

Kemper les contó que posteriormente frecuentaría los sitios de reunión de los agentes y entablaba conversación con ellos, lo cual no sólo le hacía sentirse integrante del grupo sino que le proporcionaba información reservada sobre el avance de las investigaciones de sus crímenes.

Una inquietante anécdota que los investigadores relataban, es que al final de la tercera entrevista, Robert Ressler aprieta el timbre para llamar a la guardia, llama tres veces en un cuarto de hora. Sin respuesta Kemper advierte a su entrevistador de que no sirve de nada ponerse nervioso, pues es la hora del relevo y de la comida de los condenados a muerte, y agrega que nadie contestará a la llamada antes de otro cuarto de hora por lo menos: "Y si de repente me vuelvo majareta, vaya problema que tendrías , ¿verdad? Podría desenroscarte la cabeza y ponerla encima de la mesa para darle la bienvenida al guardia...".

Nada tranquilo, Ressler le contesta que esto no volvería más fácil su estancia en la cárcel. Kemper le responde que tratar así a un agente del FBI provocaría, al contrario, un enorme respeto entre los demás prisioneros. "No te imagines que he venido aquí sin medios de defensa", le dice Ressler. "Sabes tan bien como yo que está prohibido a los visitantes llevar armas", responde Kemper, mofándose.

Conocedor de las técnicas de negociación Ressler intenta ganar tiempo. Finalmente, el guardia aparece y abre la puerta, Ressler suspira con alivio. Al salir de la sala de entrevistas, Kemper le dirige un guiño y poniéndole el brazo sobre el hombro, le dice sonriendo: "Ya sabes que sólo bromeaba, ¿no?"

8月16日

Donato Bilancia -el asesino del tren


Obligaba a las víctimas a arrodillarse y les disparaba.

 

"Sí, he sido yo. Las he matado aunque no sé por qué, no estoy bien, ayúdenme a curarme".

 

Italia tuvo conciencia de que estaba en presencia de un nuevo asesino en serie, el número 39 desde los años cincuenta, lo que le ha dado el quinto puesto en el mundo, tras Estados Unidos de América, Gran Bretaña, Alemania y Francia. El retrato hablado y las dos primeras letras del coche Mercedes oscuro que utilizaba, que fueron vistos por testigos, cerraron el cerco sobre Donato Bilancia, un individuo violento, con antecedentes de robo y agresiones.

Empedernido jugador en casinos de Italia y el extranjero, contrajo deudas millonarias que le llevaron a robar a gente conocida, a las que luego mató para que no lo denunciaran. Algunos de los crímenes los habría realizado también como sicario a sueldo de la filial genovesa de un clan mafioso de Cosa Nostra. Otros crímenes de mujeres habrían sido sólo para calmar la ira que le provocaba perder jugando al póker o a la ruleta.

El asesino, de 49 años, comenzó su cadena de crímenes con el homicidio de una prostituta el 24 de octubre de 1997 y sembró durante seis meses el pánico en Liguria, Italia, especialmente entre las mujeres, que fueron su principal objetivo. Al principio se atribuyeron los homicidios a reyertas entre bandas rivales en el mundo de la prostitución y las drogas, pero más adelante se comprobó que el homicida seguía unas pautas muy concretas.

Sólo cuando dos mujeres jóvenes aparecieron muertas en sendos lavabos de trenes de la zona, también arrodilladas y con un tiro en la nuca disparado por la misma arma, cundió la alarma.

Las dos últimas víctimas, una enfermera y una empleada de hogar, ambas de 32 años, fueron asesinadas en los lavabos de dos vagones de tren, siempre siguiendo el mismo ritual (las obligaba a arrodillarse para pegarles un tiro en la nuca), lo que desató una psicosis de terror tan grande a usar los ferrocarriles estatales, que incluso el fiscal de Génova llegó a pedir a las mujeres que viajaran en tren "sólo lo necesario y siempre acompañadas".

La policía había empezado a advertir a la gente sobre un posible agresor de mujeres después de que se confirmase la búsqueda de un presunto autor o autores de tres homicidios no resueltos en los últimos cuatro meses. En sus comunicados advertían: "Es mejor que todos los ciudadanos que han acordado citas o encuentros con personas a las que no conocen presten la máxima atención y, en caso de duda, llamen a la Policía".

A las similitudes del arma utilizada y el lugar escogido para los asesinatos se había unido la tesis (sin confirmar) de que el homicida habría dejado siempre una carta en la que amenazaba con actuar de nuevo, lo que hizo crecer el pánico entre las jóvenes italianas.

Luego asesinó a dos guardias que lo sorprendieron cuando estaba a punto de matar a un transexual venezolano de nombre Julio Castro alias Lorena, quien resultó sólo herido y fue clave para diseñar su retrato hablado. El 6 de mayo de 1998 delante del hospital genovés de San Martino, Bilancia fue capturado por la policía italiana.

Durante más de una semana guardó silencio absoluto, acogiéndose al derecho de no declarar, hasta que finalmente se derrumbó ante el juez, confesando con estas palabras escalofriantes: "Sí, he sido yo. Las he matado aunque no sé por qué, no estoy bien, ayúdenme a curarme".

El asesino contó con detalle cómo mató a 18 personas desde 1993 hasta pocas semanas antes de su detención, e incluso, le informó de otro crimen que la policía había considerado un fallecimiento natural. Además, la policía tiene pruebas que lo comprometen en el asesinato de una prostituta nigeriana, Evelin Edoghaie, el 29 de marzo de 1998, quien murió en Cogoleto, un pueblo de las cercanías de Génova, tras recibir dos tiros en la nuca.

En respuesta a la tesis de la defensa de que el acusado es un enfermo mental incapaz de entender sus acciones, la fiscalía solicitó se aplicaran numerosos análisis psicológicos, en los cuales se determinó que: Donato Bilancia lejos de estar loco está muy sano de mente, es consciente de todo lo que hace y actúa con verdadera determinación y frialdad.

Finalmente, el 14 de febrero de 2001 el Tribunal de Apelación de Génova lo sentenció a 13 cadenas perpetuas y 26 años de reclusión, tras confesarse el autor de 18 homicidios.

Por: Margarita Bernal
8月7日

Dennis Andrew Nilsen


Atormentado por la idea de la soledad asesinaba a sus amantes.
"Temía despertarlo por miedo a que me abandonase. Temblando de miedo le estrangulé. El se debatía, y cuando estuvo muerto volví a llevar su joven cuerpo a la cama conmigo y fue el principio del fin de la vida que yo había conocido. Había empezado a recorrer la avenida de la muerte y a poseer un nuevo tipo de compañero de piso."

El caso de Dennis Andrew Nilsen es increíble. Pues fue un hombre tan atormentado por la soledad que asesinaba a sus diferentes amantes por temor al abandono.

El 3 de febrero de 1983, en el número 23 de Cranley Gardens, al norte de Londres, los ocupantes descubren que sus lavabos están atascados por enésima vez. Otras averías similares ya habían derrotado con anterioridad a un fontanero local, y ese día llamaron al fontanero de una compañía privada para que les ayudase en la tarea.

Lo primero que hizo el fontanero fue inspeccionar la fosa séptica que había junto a la casa, diciendo que en toda su vida profesional nunca había olido una pestilencia tan increíble como la que salía de allí. Al dirigir su linterna hacia el fondo del agujero de tres metros, se llevó la desagradable sorpresa de ver una capa de un líquido blanquecino viscoso salpicado por unas manchas de algo que parecía sangre. Al bajar al agujero descubrió trozos de carne putrefacta, algunos de ellos con pelo adherido a la piel. Inmediatamente se avisó a la policía, quien realizó una inspección de la fosa al día siguiente y encontró más fragmentos de carne y huesos, identificados rápidamente como humanos.

Entre los residentes se encontraba Dennis A. Nilsen, de 37 años. Dennis era un hombre alto, delgado, con los hombros ligeramente inclinados hacia adelante y pelo castaño. Tenía una actitud franca y directa, una gran inteligencia y mirada fija y penetrante. Cuando regresó del trabajo a su casa, la tarde del miércoles 8 de febrero, fue recibido por tres detectives de la policía, expresó cierta sorpresa por el hecho que la policía se interesara por algo tan insignificante como un drenaje atascado. Cuando los agentes le hablaron de los restos hallados exclamó horrorizado: "¡Dios mío, qué espanto!".

Uno de los inspectores se dejó llevar por su experiencia e intuición y, desconfiando replicó rápidamente diciéndole que no les hiciese perder el tiempo en pesquisas y que les mostrase el resto del cadáver. Para gran sorpresa del inspector, la respuesta de Dennis fue: "Dentro de dos bolsas de plástico en el armario. Venga, se lo enseñaré". Atónitos, le preguntaron si se trataba de un cadáver o dos, a lo que respondió, encogiéndose de hombros con resignación, que era una larga historia y que prefería contarlo en un lugar más tranquilo, en la comisaría por ejemplo, puesto que era un alivio el poder desahogarse.

Mientras era conducido a la comisaría de policía, confesó que ya imaginaba que iba a ser detenido al llegar a casa, pero que decidió resignarse a esa suerte porque "era inevitable". Ni siquiera se tomó la molestia de deshacerse de los restos humanos que quedaban en su apartamento, pues eran las evidencias para demostrar que no mentía. También reconoció haber pensado en el suicidio al principio, pero pronto desechó la idea porque si moría nunca se sabría lo que había hecho.

Su aparente autocontrol y frialdad mientras confesaba desconcertó a los agentes, quienes pensaron estar ante un verdadero psicópata sin escrúpulos, pero Dennis, al estar consciente de ello, les explicó que sólo permanecía imparcial para que su testimonio fuese lo más objetivo posible para ellos, pues si daba rienda suelta a sus sentimientos de arrepentimiento y a su angustia interior, le costaría muchísimo guardar la calma: "Nadie debe verme llorar por las víctimas, eso forma parte de mi dolor personal".


Toda su declaración fue fria y pausada alegó que su arrepentimiento estaba por dentro.

El 11 de febrero comenzó un interrogatorio fuera de lo común que duró once días. El asesino en serie más prolífico de la Gran Bretaña dictaría más de 30 horas de confesión muy detallada sobre los distintos crímenes, ayudando a la policía tanto como le fue posible con detalles y descripciones para que los investigadores pudiesen identificar a las víctimas. Apenas tuvieron que interrogarle, pues él mismo había trabajado como policía en período de pruebas y sabía de sobra cómo se desarrollaba un interrogatorio.

Comenzó diciendo que tenía un cargo de conciencia demasiado grande y posteriormente detalló toda su historia como criminal, no sin antes advertirles que una investigación concienzuda de su vida y obras podría producirles angustia.

Confesó que había un total de 15 o 16 cuerpos que él mismo había asesinado desde 1978: tres en Cranley Gardens y unos trece en su dirección anterior de la Avenida Melrose, en Cricklewood. Además, explicó que había intentado asesinar a otros siete jóvenes, pero no lo consiguió porque las víctimas lograron escapar y de otras se arrepintió.


Melrose 195, la residencia donde cometió sus crimenes.

Dennis se mostraba profundamente arrepentido de sus hechos, e incluso agradeció numerosas veces a los policías que lo habían detenido: "Ahora me siento culpable, merecedor de castigo. Estoy convencido de que merezco toda la pena a la que un tribunal pueda condenarme. Es un alivio que me hayan detenido, porque si lo hubiesen hecho a los sesenta y cinco años, podría tener a mis espaldas cientos de cadáveres".

El asesino dijo que los jóvenes que había matado eran casi todos de ambientes marginales o vagabundos sin domicilio fijo que deambulaban por las calles de Londres sin que nadie les prestase mucha atención, por eso sus desapariciones no fueron denunciadas y nadie echó de menos su ausencia.

"Al preguntarle por el móvil que le había incitado a cometer esos crímenes, Dennis dijo que lo había hecho por miedo a la soledad, que no quería que algo tan agradable como es el amor, fuese algo esporádico de una noche, que necesitaba a sus amantes:

"En ninguno de los casos estoy consciente de sentir odio hacia ninguna de las víctimas... recuerdo que salía en busca de compañía y amistad, pero nunca pensaba en la muerte, el asesinato o hechos pasados. Vivía únicamente para aquel momento y para el futuro. Invité algunas personas a casa y otras se invitaron solas, aunque el sexo siempre estaba en un segundo orden.

Sólo deseaba una relación cálida, buscaba alguien con quién poder hablar, aunque es una sensación muy agradable y relajante tener a alguien en la cama a tu lado durante toda la noche. Después de matarlos, experimentaba un sentimiento doloroso de desesperación y una sensación de vacío. Aunque sabía que el cuerpo estaba muerto, pensaba que la personalidad estaba todavía dentro de él, consciente y atenta a mis palabras. Trataba de conseguir desesperadamente una relación que nunca estuvo a mi alcance".

Al registrar la vivienda, los agentes hallaron los demás cadáveres descuartizados tal y como Dennis les había indicado: tras decapitar los cuerpos sin vida, hervía las cabezas a fuego lento mientras escuchaba música clásica con unos audífonos. Luego, troceaba el resto de los cuerpos y tras meterlos en bolsas de plástico las guardaba en el armario. En efecto, dentro del armario hallaron dos grandes bolsas que contenían otras más pequeñas con brazos, piernas, tórax, torsos sin cabezas y, más desagradable, un corazón, pulmones, riñones e intestinos.

Con su testimonio y los restos de las víctimas los agentes tenían pruebas suficientes como para acusarlo, y le recomendaron la defensa de un abogado. Nilsen rechazó toda defensa legal en un principio, considerando que era capaz de defenderse solo, pero finalmente los mismos agentes le consiguieron un representante para el juicio. Su primer abogado le aconsejó declararse culpable, pero cuando su caso llegó al Tribunal de Old Bailey, ya había cambiado de letrado. Este le había dicho que cambiase su primera alegación por la de "responsabilidad disminuida" debida a un trastorno mental.

Dennis "amaba" a sus víctimas, se enamoraba de ellas. Ese fue el motivo que le llevó al asesinato. No estaba consciente de las muertes, según mostró en las confesiones o los poemas que escribía a los cadáveres:


Una de sus víctimas descuratizadas dentro de una bolsa.

"Le puse al joven los calzoncillos, la camiseta y los calcetines y volví a taparlo. Me bañé, me metí en la cama con él, lo acurruqué contra mí abrazándolo y empecé a explorar su cuerpo por debajo de las sábanas; entonces me di cuenta de que su cuerpo estaba frío y mi erección desapareció automáticamente, al día siguiente lo coloqué en el suelo de la cocina y decidí descuartizarlo, pero me resultaba imposible hacer nada que pudiera estropear aquel cuerpo maravilloso".

"Aquí, en el umbral de la abundancia, nada hay ahora. Sólo tú en mis brazos, más unas figuras sombrías que se acercan con algunas formalidades para hacerte entrar en su "sistema", y yo. Pienso en tu vida solitaria. Pronto será mañana y se meterán en nuestros asuntos La intimidad no tiene fronteras que no puedan ser franqueadas en nombre de la ley".

El mismo Dennis llegó a su propia conclusión, que explicó al jurado: "Puede ser que cuando mataba a aquellos hombres me matase a mí mismo, pues me quedaba de pie muy apenado y sumido en una profunda tristeza, como si acabase de morir un ser muy querido".

Finalmente, todos los miembros del jurado estuvieron de acuerdo en declarar a Dennis Andrew Nilsen culpable de la muerte de seis personas y dos tentativas de asesinato, por lo que el juez le condenó a cadena perpetua, como mínimo 25 años de condena.

Por: Margarita Bernal
7月31日

ARTHUR SHAWCROSS


Ex-vetenaro de Vietnam trató de simular locura para librarse de la cárcel, pero no le funcionó.

 

"Me habría gustado encontrar un gran hoyo y meter en él todos los cuerpos, para que estuvieran todas juntas..." (Arthur Shawcross)

 

Un asesino en serie suele exagerar el número de sus víctimas, o del mismo modo, confesar actos que no cometió. En el caso de Shawcross, éste fingía canibalismo y necrofilia con el fin de poder alegar locura, lo cual le haría irresponsable de sus actos.
Encarna de modo perfecto el talento de manipulación propio de los asesinos en serie, y también las fallas del sistema, pues fue liberado por la justicia después del asesinato de dos niños en 1972.

Afirmó haber sido víctima de abusos sexuales durante su adolescencia, que sufría psicosis heredadas por las atrocidades que había vivido en la guerra de Vietnam, y que esta psicosis adquirida le obligaba a cometer actos criminales; contó a los psiquiatras en una entrevista cómo había matado a una mujer y a una adolescente vietnamitas:

"En un valle no lejos de Kontum, yo veo a una mujer y le disparo. No quedó muerta del todo y la até a un árbol. De una de las chozas sale una muchacha y la llevo para atarla con la otra. Son el enemigo, por lo que le corto el cuello a la primera."

"Como los vietnamitas son supersticiosos, clavo su cabeza en un poste, para que no vengan más. Luego corté la carne de la pierna de aquella mujer por el muslo hasta la rodilla, como un jamón, y lo asé en el fuego. No olía muy bien, pero cuando estuvo bien asada me puse a comerla..."

Como Jack el Destripador, atacaba a prostitutas a las que mataba sin remordimientos, haciendo reinar el terror en la ciudad de Rochester y sus alrededores. Shawcross estrangulaba a sus víctimas y dejaba sus cuerpos a orillas del río Genesse, o escondidas entre los matorrales.

En dos ocasiones hizo dudar a la policía si se trataba de un único asesino o dos, puesto que en dos ocasiones, las víctimas no correspondían con el perfil de las demás desafortunadas.

La falta de indicios da lugar a los rumores más singulares en un tema que no abandona las primeras páginas de los periódicos.

Según algunos, trata de vengarse después de que una prostituta le hubiese transmitido el virus del sida. Otros creen que se trata de un policía que patrulla por las zonas de prostitución, y otros que simplemente mata a mujeres que le recuerdan algún trauma con alguna mujer o su propia madre. Otros, que pertenece a una secta de tipo protestante y quiere condenar a esas mujeres de la calle.

Las prostitutas empiezan incluso a colaborar con la policía para tratar de atrapar al asesino, pero ninguna pista da resultado.

Finalmente las autoridades locales recurren al FBI, quienes establecen el perfil psicológico del asesino, y envían a un agente especial llamado Gregg McCrary, quien ordena investigar en profundidad los lugares en dónde se han hallado los cadáveres y los alrededores al río Genesse, intuyendo que el criminal podría volver allí para revivir la excitación de sus crímenes.

Por fin el, miércoles 3 de enero de 1998, una patrulla en helicóptero divisa a un hombre de unos cuarenta años de pie en un puente del lago Salmon, en Rochester. Bajo ese puente se veía también el cadáver de una mujer.

En seguida dos agentes motorizados son enviados para atrapar al hombre. Se trataba de Arthur Shawcross, nacido el 6 de junio de 1945.

Estos le piden su identificación, y les muestra un carnet de conducir caducado, alegando que no ha tenido tiempo de renovarlo, pues acaba de salir de una larga estancia en prisión. Al comprobar su identidad, se enteran de que no miente, que está en libertad provisional tras haber estado quince años en la cárcel por el asesinato de dos niños en Watertown, su ciudad natal, uno de diez y otro de ocho años.


Asesino al menos a diez prostitutas antes de ser encarcelado.
Los agentes no creen que su presencia a pocos metros del cuerpo sin vida de una mujer sea fruto de una coincidencia, y lo detienen.

Cuando le juzgan, Shawcross trata de hacerse pasar por caníbal, de ser un demente víctima de abusos sexuales muy graves en su infancia. Dice que su madre lo sodomizó con el mango de la escoba rasgándole la pared anal, aunque no existen pruebas médicas que demuestren tal agresión. Culpa a la sociedad diciendo que le enseñaron a ser un criminal enviándolo a Vietnam, y que aprendió a matar y a mutilar mujeres en la guerra.

A las autoridades la actitud del asesino les parece extraña. Tranquilo, moderado, silencioso, no le interesa el saber por qué se le acusa. Explica tranquilamente su presencia en el puente por el deseo de orinar, pero nadie se lo cree, piensan que lo que Shawcross hacía en realidad era revivir la excitación del crimen contemplando su "obra" desde el puente y tal vez masturbarse.

Pero una serie de pruebas en su contra sirvieron para acusarlo: una prostituta declaró en su contra, dijo haberlo visto acompañado de una de sus amigas de profesión unas horas antes de que la policía encontrara su cadáver, objetos de las víctimas en el interior de su automóvil, y huellas de los neumáticos en los lugares del crimen.

Cuando fue condenado con anterioridad a veinticinco años de cárcel por el crimen de los dos niños, se había prometido a los padres de las víctimas que no saldría de prisión antes de haber cumplido toda su condena, pues aseguraron que la comisión encargada de dictaminar sobre la libertad condicional nunca dejaría volver a salir de la cárcel a un criminal como él, ya que estaba en la calle bajo libertad vigilada por un delito anterior.

Estas son algunas respuestas que dio durante los diversos interrogatorios a los que fue sometido durante su último juicio:

¿Te turba haber matado a Dorothy Keller?
- No, en absoluto.

¿Sientes remordimientos?
- No.

¿Por qué no enterraste el cuerpo de June Scott?
- Me habría gustado encontrar un gran hoyo y meter en él todos los cuerpos, para que estuvieran todas juntas.

¿Cómo hiciste para matarlas tan fácilmente?
-La mayor parte de las veces ni yo sabía que iba a matarlas. Además, me conocían y no esperaban eso de mí. Las atacaba rápidamente y las dejaba paralizadas.

¿Tuviste contacto con la policía durante las investigaciones?
- Siempre iba a comer a un sitio dónde iban a menudo policías. Hablaba con ellos para saber cómo avanzaba la investigación.

¿Te dabas cuenta de lo que hacías en el momento en que matabas a las chicas?
- Si, pero me daba igual. La rutina...

Mataste a mucha gente, Arthur, ¿nunca tuviste miedo de que te descubrieran?
- Nunca pensé verdaderamente en eso.

¿Crees que lo que has hecho es terrible?
- Sí.

¿Qué debería hacer la policía con alguien como tú?
- Meterme en la cárcel toda la vida. Si me sueltan volveré a hacerlo.


A pesar de que su abogado pretendía que el acusado sufre desórdenes psiquiátricos y complejos ataques de naturaleza epiléptica responsables de sus crisis de locura asesina, y que el mismo Shawcross juró y perjuró que estaba poseído por Ariemes, -un demonio caníbal del siglo dieciocho sediento de sangre- que se había encarnado en él, al término del juicio, Arthur Shawcross fue condenado a doscientos cincuenta años, culpable de homicidio en segundo grado por el asesinato de diez mujeres. El fiscal que presentó las pruebas, expuso sus reflexiones sobre el caso diciendo públicamente:

"El asunto de Shawcross, que mató a mujeres con toda impunidad durante 21 meses, afectó a toda la comunidad. Los habitantes de Rochester se convirtieron de modo indirecto en víctimas de estos crímenes, porque no se atrevían a salir al saber que un asesino en serie actuaba en la zona. Hubo restaurantes, salas de espectáculos y bares que tuvieron que cerrar por falta de clientes. Se anularon congresos y reuniones, y eso sin olvidar el costo fenomenal de la investigación y proceso de Shawcross, que se calcula en más de millón y medio de dólares.


No estaba legalmente loco, pero tampoco era normal. ¿Qué le motivaba? Adoraba matar. Se alimentaba con violencia. Este caso puso de relieve ciertos defectos del aparato judicial. Nunca debió permitirse que saliera de la cárcel".

En muchas ocasiones se ha hablado del síndrome de Vietnam, que afecta a veteranos de esta guerra que no han podido superar las frustraciones de su readaptación a la vida civil. Muchos de ellos han recibido un entrenamiento especial para matar de diversas formas, y algunos incluso, se han retirado a zonas apartadas del país y viven completamente aislados conscientes del peligro que representan para sus conciudadanos.

Uno de los primeros casos de los que se tiene noticia de los afectados de este "síndrome" es anterior a la guerra de Vietnam. Se trata de Howard Unruth, veterano de la Segunda Guerra Mundial, asesinó a trece personas en Nueva Jersey, porque creía que "sus vecinos se reían de él".

Aunque la paranoia suele ser el factor desencadenante de estos crímenes, en algunos casos los medios de comunicación o la influencia de algunas personas pueden llevar a cometer actos criminales. Es lo que se conoce en criminología como "aprendizaje social", un proceso de observación e imitación. Este es el caso de Michael Ryan, un joven de 27 años profundo admirador de Rambo, que en 1987 salió a la calle ataviado al estilo militar y mató a tiros a trece personas.

Por: Margarita Bernal
7月24日

Aileen Carol Wuornos, mujer que cometió 6 asesinatos


Reconocio 6 asesinatos, pero alegó que todos fueron en defensa propia y los individuos la intetnaron violar cuando trabajaba como prostituta.
En la víspera de la Navidad de 1989, el cuerpo de un hombre llamado Richard Mallory fue encontrado en los bosques de Daytona Beach, en el estado de Florida. El cadáver tenía tres impactos de una pistola calibre 22.
Un año después, otros seis cuerpos asesinados en forma similar habían sido descubiertos. Todas las víctimas eran hombres de mediana edad que aparecieron muertos cerca de alguna ruta o camino. Todos habían sido robados y asesinados con una pistola calibre 22.

El FBI sospechó desde un comienzo que los crímenes habían sido perpetrados por una o dos mujeres con rasgos de asesinas en serie. El móvil de los homicidios, sin embargo, no estaba en absoluto claro.

En diciembre de 1990 se obtuvieron los primeros retratos hablados de la posible pareja de asesinas en serie. No pasó mucho tiempo antes que diversos testigos reconocieran en ellos a Tyria J. Moore, de 28 años de edad, y a Aileen Wuornos, de 34. Ambas vivían a la deriva en diversas localidades del estado de Florida y eran amantes.

Aileen Carol Wuornos había nacido en Rochester, Michigan, el 29 de febrero de 1956. Hija de padres adolescentes que se separaron meses antes de su nacimiento, Aileen quedó al cuidado de su madre, Diane, al igual que su hermano mayor Keith.

Pero la joven madre fue incapaz de criar a la niña, y en marzo de 1960, Aileen fue adoptada legalmente por sus abuelos maternos.

A los seis años de edad, en 1962, Aileen sufre severas quemaduras en el rostro cuando jugaba junto a su hermano y nueve años más tarde, queda embarazada de un padre que permaneció sin identificar, entregando a su hijo recién nacido a un hogar de Detroit.

En esos mismos días, Aileen y su hermano dejan la casa de los abuelos, y ella empieza a trabajar en la calle como prostituta.

En 1974, usando el alias de Sandra Ketsch, Aileen Wuornos es encarcelada en Colorado por conducta impropia, conducir ebria y disparar una pistola calibre 22 desde un vehículo en movimiento.

En 1976, de vuelta en Michigan, Aileen es arrestada en Antrim County por golpear la cabeza de un barman con una bola de billar. Pocos días después, su hermano Keith muere de un cáncer en la garganta y Aileen hereda los 10 mil dólares de su seguro de vida. Con el dinero, se compra un auto nuevo y viaja a Florida en busca de una vida mejor.

Sin embargo en 1981 Aileen cae de nuevo en la cárcel, esta vez en Edgewater, Florida, por robar a mano armada una tienda. Sale de prisión 13 meses más tarde, en junio de 1983.

Su siguiente arresto, en mayo de 1984, se debe al intento de cobrar cheques falsos en un banco de Key West. Siguen detenciones por conducir sin licencia, robo de coche, resistencia al arresto, obstrucción a la justicia y por amenazar a un hombre con una pistola calibre 22 para robarle 200 dólares.

Es a fines de 1986, que Aileen Wuornos conoce a Tyria J. Moore en un bar de Daytona. Ambas se hacen amantes, y cuando después de un año de tortuosa relación la pasión se desvanece, siguen siendo inseparables amigas.

De ahí en adelante las andanzas delincuentes de la pareja se multiplican con asombrosa rapidez. Aileen recurre a varios nombres falsos y junto a Tarya suman incidentes de todo tipo con la policía, desde conducir sin licencia hasta amenazas telefónicas a empleados de supermercado.

Por 1989, Aileen Wuornos es una mujer de carácter agresivo y fácilmente irritable, que viaja siempre con una pistola en su bolso y que trabaja en forma esporádica en bares y paradas de camiones.

El 30 de noviembre de ese año, un electricista de 51 años de nombre Richard Mallory, conocido por su afición al alcohol y a las mujeres, es visto con vida por última vez. Al día siguiente su coche es encontrado en Ormond Beach, junto a su billetera, documentos personales, una botella vacía de vodka y varios condones.

El 13 de diciembre de 1989, el cuerpo de Richard Mallory es hallado en los bosques cercanos a Daytona Bech con tres disparos en el pecho efectuados por una pistola calibre 22.


Uno de los titulares aparecidos en la prensa mexicana, el cerco de su búsqueda se iba estrechando.
Esas pistas, sin embargo, no llevan a la policía a descubrir al culpable. El caso se archiva y permanece sin novedades hasta el 1 de junio de 1990, cuando un hombre desnudo es hallado muerto cerca de Tampa, con seis disparos de una pistola calibre 22. Cuando la policía lo identifica como David Spears, de 43 años de edad, ya ha aparecido un tercer cuerpo desnudo de un hombre de 40 años asesinado con nueve tiros de una calibre 22.

La cuarta víctima se llama Peter Siems y es un hombre de 65 años, que es visto por última vez cuando sale de su casa en Júpiter, Florida, para ir a visitar a unos parientes en Arkansas. Su coche aparece un mes más tarde, chocado y abandonado. Testigos cuentan a la policía que a bordo del auto iban dos mujeres, una rubia y otra de pelo castaño oscuro, y entregan información para realizar un retrato hablado. La mujer rubia iba herida, y una huella de su mano ensangrentada queda grabada en el auto.

Para noviembre de 1990, los hombres asesinados de forma similar en el estado de Florida ya son nueve. Los medios de comunicación siguen a estas alturas el caso de muy cerca, y presionan a las autoridades policiales para que asuman que se trata de dos asesinas en serie y publiquen sus retratos hablados, lo que ocurre a fines de ese mes.

En las tres semanas siguientes, la policía recibe cuatro llamadas teléfonicas que identifican a las sospechosas como Tyria Moore y Lee Blahovec (uno de los tantos pseudónimos de Aileen Wuornos).

Mientras, para obtener algo de dinero, Aileen sigue vendiendo los objetos de valor que ha robado a sus víctimas. Es así como el 6 de diciembre, vende la cámara y el detector de radar de Richard Mallory en Daytona, y parte a Ormond Beach a vender una caja de herramientas que pertenecía a Spears.

El 9 de enero de 1991, Aileen Wuornos finalmente es detenida en un bar de Harbor Oaks. Al día siguiente Tyria Moore es conducida a la casa de sus hermanas en Pennsylvania, y acepta colaborar con la policía.

El 16 de enero, Aileen confiesa seis asesinatos, y alega que todos fueron cometidos en defensa propia, pues esos hombres intentaban violarla. Antes de que terminara ese mes, ella y su abogado venden los derechos cinematográficos de su vida.

El 27 de enero de 1992, un jurado declaró a Aileen Wuornos culpable de homicidio en primer grado y recomendó la pena de muerte. El 30 de enero de 1992 Aileen Carol Wuornos fue sentenciada a morir ejecutada. La pena se cumplió en el otoño de 2002.

Fuente: Quasar Films
7月16日

Anatoli Onoprienko -La bestia de zhitomir

 

...."No hay mejor asesino en el mundo que yo. No me arrepiento de nada, y, si pudiera, sin duda  volvería a hacerlo...."

 

El lunes 23 de noviembre de 1998, se iniciaba en la ciudad de Zhitomir (ex Unión Soviética), el juicio de un ucraniano acusado de haber asesinado a 52 personas, ante la celosa mirada de un público enloquecido que reclamaba la cabeza del acusado. Su calma contrastaba con la emoción de todos los presentes en la sala, en su mayoría jóvenes.

Después de confesar en una declaración entregada a la prensa por su abogado antes de la apertura del juicio, que no se arrepentía de ninguno de los crímenes que había cometido, Anatoli Onoprienko respondía dócilmente a las preguntas del juez; reconoció haber asesinado a 42 adultos y 10 niños, entre 1989 y 1996.

La parte acusadora ha pedido la pena de muerte, cuyo mantenimiento apoyan tres de cada cuatro ucranianos, según las encuestas, pero el verdadero problema en este complicado juicio, es impedir que el público linche al acusado. Complicado por su envergadura y duración (más de 400 testigos y por lo menos tres meses de declaraciones por delante), por sus gastos, pero también por la tensión que se respira entre los familiares de las víctimas, obligados a pasar cada día por un arco detector de metales, algo no tan corriente en ese país, mientras el acusado, encerrado en una jaula metálica, está prudentemente separado de la ira del público...
Las autoridades le describen como el asesino más terrible de la historia en Ucrania y de la antigua Unión Soviética, mientras que las familias de las numerosas víctimas lo califican de "animal", "ser monstruoso" y "bestia demoníaca".

Los hechos se producían entre octubre de 1995 y marzo de 1996. En aquellos seis meses, la región de Zhitomir vivió aterrorizada por una serie de 43 asesinatos que Onoprienko había ido sembrando. La Nochebuena de 1995 se produjo el ataque a la aislada vivienda de la familia Zaichenko. El padre, la madre y dos niños muertos y la casa incendiada para no dejar huellas fue el precio de un absurdo botín formado por un par de alianzas, un crucifijo de oro con cadena y dos pares de pendientes.


"No hay mejor asesino en el mundo que yo. No me arrepiento de nada, y, si pudiera, sin duda volvería a hacerlo...".

Seis días después, la escena se repetía con otra familia de cuatro miembros. Víctimas de Onoprienko aparecieron también durante aquellos seis meses en las regiones de Odesa, Lvov y Dniepropetrovsk.

Estas matanzas incitaron a la segunda investigación delictiva más grande y complicada en la historia ucraniana (la primera había sido la de su compatriota Chikatilo). El gobierno ucraniano envió una buena parte de la Guardia Nacional con la misión de velar por la seguridad de los ciudadanos y, como si el despliegue de una división militar entera para combatir a un solo asesino no fuera bastante, más de 2000 investigadores de las policías federal y local.

Los policías empezaron a buscar a un personaje itinerante y elaboraron una lista en la que figuraba un hombre que viajaba frecuentemente por el sudoeste de Ucrania para visitar a su novia.

Con la policía tras su pista, Onoprienko puso tierra de por medio en 1989 y abandonó el país ilegalmente para recorrer Austria, Francia, Grecia y Alemania, en dónde estaría seis meses arrestado por robo y luego sería expulsado.


52 asesinatos en solo 6 meses.
De regreso a Ucrania sumó a los nueve otros 43 asesinatos, y poco después, ante las pruebas encontradas por los agentes en los apartamentos de su novia y su hermano (una pistola robada y 122 objetos pertenecientes a las víctimas), hallaron una razón para arrestarlo. Cuando la policía le pidió los documentos en la puerta de su casa, Onoprienko no les quiso facilitar la tarea, e hizo un esfuerzo vano por conseguir un arma y defenderse. Cuando los policías por fin lo detuvieron, Onoprienko se sentó silenciosamente cruzando los brazos y les dijo sonriendo: "Yo hablaré con un general, pero no con ustedes". Aun así, no le quedó más remedio que confesar sus crímenes y dejar que aquellos le arrestasen.

En su declaración al juez, aparecerían otros nueve cadáveres cosechados a partir de 1989 en compañía de un cómplice, Sergei Rogozin, (quien también comparecería en el juicio).

Anatoli Onoprienko siguió los pasos del legendario Andrei Chikatilo. Ambos mataron al mismo número de víctimas, pero son muy diferentes. Chikatilo, ejecutado en 1994, era un maniaco sexual. Sólo mataba mujeres y niños, cuyos cuerpos violaba y mutilaba. A veces se comía las vísceras. Nada de esto aparece en el expediente de Onoprienko, un ladrón que mataba para robar, con inusitada brutalidad y ligereza, pero sin las escenas del maniaco sexual. Onoprienko supera a Chikatilo por el corto periodo en que realizó su matanza: seis meses frente a doce años.

Cuando ejecutaba a sus víctimas, el asesino seguía un mismo ritual: elegía casas aisladas, mataba a los hombres con un arma de fuego y a las mujeres y a los niños con un cuchillo, un hacha o un martillo. No perdonaba a nadie, después de sus asesinatos cortaba los dedos de sus víctimas para sacarles los anillos, o a veces quemaba las casas. Incluso mató en su cuna a un bebé de tres meses, asfixiándolo con una almohada.

Onoprienko, de 39 años, estatura media, aspecto de deportista, racional, educado, elocuente, dotado de una excelente memoria y desprovisto de piedad. Soltero, padre de un niño, reconoció haber tenido una infancia muy difícil: su madre había muerto cuando él tenía 4 años, y su padre y su hermano mayor lo habían abandonado en un orfanato. De adulto, para ganarse la vida, se había embarcado como marino y había sido bombero en la ciudad de Dneprorudnoye (dónde su ficha laboral le describe como un hombre "duro, pero justo"). Luego había emigrado al extranjero para trabajar de obrero durante ese tiempo, pero confesó que su fuente primaria de ingreso era criminal: los robos y asaltos.

El peritaje médico lo ha calificado como perfectamente cuerdo que puede y debe asumir las consecuencias de sus actos. El mismo se define como un "ladrón" que mataba para robar: "Mataba para eliminar a todos los testigos de mis robos"

Por este motivo puede ser condenado a la pena capital por crímenes premeditados con circunstancias agravantes. El presidente ucraniano, Leonid Kuchma, dijo que dará explicaciones al Consejo de Europa para violar en este caso la moratoria de ejecución de la pena de muerte que su país mantiene desde marzo de 1997. Gracias al convenio con el Consejo de Europa, 81 penas de muerte dictadas últimamente en Ucrania no se han ejecutado. La declaración del presidente Kuchma anuncia que se va a hacer una excepción con Onoprienko.

En un momento determinado de la investigación, el acusado afirmó que oía una serie de voces en su cabeza de unos "dioses extraterrestres" que lo habían escogido por considerarlo "de nivel superior" y le habían ordenado llevar a cabo los crímenes. También aseguró que poseía poderes hipnóticos y que podía comunicarse con los animales a través de la telepatía, además de poder detener el corazón con la mente a través de unos ejercicios de yoga.

Tras ser detenido trato de fingir locura, pero los psiquiatras afirmaron que está cuerdo.
¿Enfermo mental o maniaco homicida? lo primero podría declararlo imputable, y lo segundo, condenarlo a la pena capital... el juicio, actualmente en curso, parece seriamente complicado.

Los psiquiatras, sin embargo, han diagnosticado que el hombre está perfectamente "cuerdo" y la mayoría quiere que pague por los homicidios. El mismo Onoprienko resumía así la filosofía de su carnicería:

"Era muy sencillo, los veía de la misma forma en que una bestia contempla a los corderos".

7月10日

Historia de Robert Hansen

Historia de Robert Hansen

Robert Hansen, el depravado asesino serial que cazaba a sus víctimas como si fueran animales en el bosque
Robert Hansen, el depravado asesino serial que cazaba a sus víctimas como si fueran animales en el bosque

Robert Christian Hansen nació el 15 de Febrero de 1939 en Estherville, Iowa. Hijo de un cocinero de origen Danés, paso una infancia muy difícil al lado de su padre que lo obligaba a trabajar largas horas en la negociación de la familia. Al llegar a la adolescencia el severo acné que padeció se sumo al marcado tartamudeo que tenía. Era el perfecto objeto de las burlas y los abusadores de siempre en la escuela. Quienes se acuerdan de el, lo veían como un sujeto solitario que jamás socializaba con nadie. A pesar de haber nacido zurdo, sus padres lo obligaron siempre a usar la mano derecha, imposición que incrementaba la presión y el estrés en que vivía.

A pesar de todo lo anterior, en 1960 se casó con una muchacha pero su matrimonio no duró mucho. El 7 de Diciembre del mismo año con el objetivo de vengarse por rencillas contra los pobladores de Pocahontas, fueran estas reales o imaginarios, Hansen obligó a un empleado del negocio de la familia a que lo ayudara a incendiar un garaje del autobús de la escuela. Para su desgracia este joven de 16 años tuvo la entereza suficiente de delatarlo. Fue sentenciado a una pena de 3 años en prisión, a los 6 meses su esposa tramitó el divorcio y para su fortuna le fue otorgada la libertad condicional cumplidos 20 meses.

Nuevamente, a pesar de todo lo anterior, no pasaron muchos meses para que Robert Hansen se casara otra vez. De acuerdo a los estudios psicológicos que le fueron practicados, Hansen era de personalidad infantil y obsesiva. Y después de lo del incendio ahora había adquirido la afición por robar. Carecía de necesidades, así que lo hacía por la emoción momentánea del hurto. A pesar de que fue descubierto en sus pillerías, nadie hizo olas y no se levantaron cargos.

Hansen en la foto del anuario de su escuela
Hansen en la foto del anuario de su escuela

En 1967 los Hansen decidieron comenzar una nueva vida y se movieron a Alaska, a la ciudad de Anchorage. Ahí de nuevo continuaron los problemas de Robert, esta vez fue acusado de robarse una sierra eléctrica. Fue sentenciado a 5 años de prisión y nuevamente fue estudiado por doctores, quienes diagnosticaron que Hansen padecía de trastorno bipolar, y que requería terapia a base de litio para controlar sus violentos cambios de humor. A pesar de que era ya considerado un peligro para la sociedad jamás se hizo nada por obligarlo judicialmente a seguir el tratamiento.

Sala de trofeos de Robert Hansen, algunos de ellos empleados para defraudar al seguro, simulando un robo
Sala de trofeos de Robert Hansen, algunos de ellos empleados para defraudar al seguro, simulando un robo

Una vez fuera de la cárcel, prosiguió su vida matrimonial. Ya era padre de dos hijos cuando ideó una curiosa manera de hacerse de dinero. Simuló el robo de una serie de objetos de valor de su casa, los cuales escondió en un área apartada y secreta de la misma. El seguro le reembolsó $13,000 dólares con los cuales instaló un negocio de comida. Entre los objetos reportados como robados se encontraban varios trofeos de cacería. Actividad en la que Hansen era una celebridad de la localidad. Poseía un numeroso arsenal de rifles y era muy comentada la hazaña en la cual con un arco y flecha dio caza a una cabra salvaje, habitante usual de los parajes boscosos de Alaska. La cacería le daba un alto status dentro de la sociedad que antaño cuando adolescente careció completamente. De hecho la gente consideraba a Robert Hansen como uno de los pilares de su comunidad. Era apreciado y respetado.

Un orgulloso Robert Hansen con su trofeo de caza
Un orgulloso Robert Hansen con su trofeo de caza

La gente ignoraba o negaba admitir que este singular hombre bajito y fervoroso padre de familia era en realidad un peligroso sociópata. Criminal consumado que había robado, incendiado y defraudado una aseguradora. Peor aún, era un asesino de bailarinas y prostitutas, pero ese delito permanecería oculto por algún tiempo.

Como consecuencia del boom petrolero de Anchorage, muchachas jóvenes y guapas pronto fueron seducidas con la posibilidad de hacer grandes ganancias bailando y prostituyendose en el área. El vehículo de estas actividades de alto riesgo fueron la aparición y funcionamiento de numerosos clubes tales como el Wild Cherry Bar, Arctic Fox y el Booby Trap entre otros, que actualmente han desaparecido. Los lugares más redituables reportaban ganancias mensuales arriba de los $50,000 dólares. Alrededor de estos lugares aparecieron puestos de revistas con toda la pornografía imaginable en aquella época. Esos y otros negocios de dudosa procedencia. Los robos, fraudes y riñas proliferaron notablemente y fue en este sórdido ambiente donde Robert Hansen acechaba a sus víctimas.

Wild Cherry Bar, club de no muy buen aspecto externo
Wild Cherry Bar, club de no muy buen aspecto externo

Las nefastas actividades de Robert Hansen aparecieron a la luz poco a poco. El primer incidente ocurrió el 12 de Septiembre de 1982 cuando un par de oficiales cazaban en el valle del río Knik, lugar apartado y fuente inagotable de esparcimiento para cazadores profesionales. Ya fueran venados, ciervos, osos y cabras salvajes, de todo había sin embargo para John Daily y Audi Holloway no había sido un día de suerte así que antes que les cayera la noche encima decidieron regresar y tomaron un inusual atajo por la rivera del río. De pronto, de un banco de arena vieron una bota semienterrada en el suelo. Picados por la curiosidad se acercaron para descubrir una extremidad en descomposición. Les tomó unos instantes darse cuenta de la situación y se apartaron rápidamente para no alterar la escena de un probable crimen. Tomaron nota del sitio del hallazgo y pronto detectives y forenses analizaban minuciosamente el sitio.

Oficiales analizan un hallazgo en el bosque
Oficiales analizan un hallazgo en el bosque

El sargento Rollie Port, experimentado veterano analizó meticulosamente la escena del crimen hasta que descubrió un cartucho percutido calibre .223 de uso común en rifles de alto poder como el M16, la AR15 y el Mini-14, armas que en muchas naciones son de uso exclusivo de las fuerzas del estado. El cadáver fue analizado en Anchorage y se determinó que había muerto por las heridas de 3 disparos del calibre ya citado. Después de algún tiempo se determinó que en vida la mujer se llama Sherry Morrow de 24 años, bailarina exótica y que había fallecido hacía 6 meses. El 17 de Noviembre de 1981 fue vista por última vez por amigos del Wild Cherry Bar a quienes comentó que un hombre le había ofrecido $300 dólares por posar para algunas fotos.

Balas calibre .223 para rifles de alto poder
Balas calibre .223 para rifles de alto poder

Este inusual crimen hizo sospechar a la policía de Anchorage que tenían algo grueso entre manos. De algún tiempo a la fecha se habían presentado reportes de personas extraviadas. La mayoría correspondían a prostitutas, sin embargo no se había prestado mucha atención dado que ellas tienden a ser solitarias y se mueven de un lugar a otro con frecuencia. Años después regresan al mismo lugar como si nada. Esta preocupación fue mantenida en secreto con el propósito de no alertar a los probables asesinos. Y así en entrevista con los periódicos locales negaron que el cadáver de Sherry Morrow estuviera ligado con la desaparición de otras 3 chicas.

El sargento Lyle Haugsven fue el encargado de investigar los nexos entre las mujeres desaparecidas, el cadáver hallado y un par de casos sin resolver. El primero se trataba de un cadáver de mujer que se denominó Eklutna Annie por el sitio donde fue hallado. En 1980 unos obreros, hallaron los restos de una mujer en una tumba al ras del suelo cerca de la avenida Eklutna. Jamás pudo ser identificado el cadáver dado su avanzado estado de descomposición y a que los animales salvajes habían eliminado gran parte del mismo. Posteriormente ese mismo año apareció muy cerca de Eklutna otro cuerpo semienterrado en un pozo de arena. Igualmente estaba en avanzado estado de descomposición, pero se pudo identificar como Joanne Messina bailarina topless del lugar. Desafortunadamente Haugsven no pudo contar con pistas ni evidencia suficiente para prosperar en la captura del culpable.

Pasaron los meses hasta que la noche del 13 de Junio de 1983 un camionero que circulaba por el pueblo vio en el camino a una muchacha que frenéticamente le hacía señas para que parara. La mujer traía unas esposas colgando de una mano y la ropa hecha trizas. El hombre la llevo a un hotel que ella le indicó e inmediatamente después pasó a la estación de policía a reportar lo sucedido. Mientras tanto en la recepción del hotel se le permitió hacer una llamada telefónica a la muchacha.

Cuando el oficial Gregg Baker llegó al Big Timber Motel, la chica aún traía las esposas, luego de liberarla ella comenzó a relatar una historia casi imposible de creer. Había sido abordada en la calle por un sujeto pelirrojo quien le ofreció $200 dólares para tener sexo oral. Una vez que comenzaron a hacerlo, el sujeto aprisionó su muñeca con las esposas a la vez que sacó una pistola. Le dijo que si cooperaba no le haría ningún daño y luego la llevó a su casa en el barrio de Muldoon. Ahí el sujeto la había violado y en un momento dado le introdujo el mango de un martillo por la vagina. Al término de todas esas crueldades le dijo que volarían a su cabaña en los bosques. Y así lo hicieron, llegaron hasta un aeroplano y mientras el sujeto metía algunas provisiones dentro del vehículo, aprovechó para salir corriendo. La prostituta sabía que su vida corría grave peligro al lado de ese hombre. Al principio la persiguió pero desistió al ver que ella hacía señas a un camionero en el camino.

Avioneta propiedad de Hansen con la cual transportaba a sus víctimas hacia apartados lugares para cazarlas
Avioneta propiedad de Hansen con la cual transportaba a sus víctimas hacia apartados lugares para cazarlas

Entonces la policía la llevó al aeropuerto del lugar, donde supuestamente se hallaba la avioneta de su atacante. Y ahí estaba el Piper Super Club azul y blanco. Después de revisar con la torre de control, se supo que pertenecía a Robert Hansen, quien vivía en la calle Old Harbor. Dejaron a la chica en el hospital y con un pequeño grupo de oficiales, Baker visitó la residencia de los Hansen. Confrontado con los cargos que la prostituta señalaba, Robert Hansen se mostró muy molesto. Dijo a la policía que no conocía a la muchacha, que todo el día lo había pasado con unos amigos. Su esposa y dos hijos estaban de viaje por Europa. Además les dijo a los policías que "No se podía violar a una prostituta ¿o si?..." La coartada de Hansen fue verificada y no se levantaron cargos en su contra.

Recuperación de un cadaver en las riveras del río Knik
Recuperación de un cadaver en las riveras del río Knik

Las cosas se tranquilizaron hasta que apareció el cadáver de otra muchacha enterrado a ras de tierra. El 2 de Septiembre de 1983 fue hallada en las riveras del río Knik quien fuera identificada como Paula Golding muchacha de 17 años dedicada a la prostitución y al baile exótico. Había sido vista por última vez hacía 5 meses. La autopsia reveló que fue muerta por disparos de arma calibre .223 Entonces el departamento de policía solicitó la intervención de la unidad de soporte del FBI. Sabían que tenían entre manos a un asesino serial y decidieron acudir a los expertos.

Fue así que el legendario profiler del FBI, el agente especial John E. Douglas se trasladó a Alaska para analizar la evidencia que le ofrecía la policía y para discutir acerca del sospechoso número uno, es decir para hablar de Robert Hansen.

Douglas estableció que el asesino elegía prostitutas y bailarinas topless porque son muy proclives a moverse de ciudad en ciudad y la súbita desaparición de alguna no levantaría mayor preocupación. Al presentársele la información respecto a Hansen, les hizo notar a los oficiales la baja estatura del sospechoso así como el hecho de que tuviera muchas cicatrices producto del acné y el evidente tartamudeo lo hacían pensar que de joven había sido objeto de burlas de sus semejantes y que con toda probabilidad había sido rechazado varias veces por las mujeres a quienes deseaba acercarse. De ese modo era seguro que tenía una autoestima muy baja y vivir en un lugar apartado era para aplacar un poco de su malestar personal. Luego, atacar prostitutas era la manera de cobrar venganza por las humillaciones vividas durante la adolescencia. Algunos oficiales conocían a Hansen y sus grandes habilidades como cazador a lo que Douglas comentó que tal vez ya se había cansado de los borregos salvajes, los venados y osos y había cambiado su interés en otro tipo de presas más interesantes.

Otro aspecto fundamental era que Hansen podría ser del tipo de asesino que recolecta souvenirs de sus víctimas, por eso era necesario buscar minuciosamente en sus propiedades objetos pertenecientes a las víctimas. La manera de facilitar la investigación era quebrar su coartada para lo cual la policía debía apoyarse en sus amigos a quienes había de forzar a hablar so pena de ser acusados de cargos por obstaculizar la justicia. Con eso podrían descartarlo o incriminarlo pero se necesitaba actuar con firmeza.

Y en efecto, los amigos que supuestamente habían pasado el día junto a Hansen cuando la joven prostituta fue secuestrada terminaron por admitir que no vieron al sospechoso ese día. Además soltaron la sopa respecto al fraude contra la aseguradora y otros detalles gracias a los cuales la policía pidió 8 órdenes de cateo al juez. El 27 de Octubre de 1983 como usualmente hace la policía, un grupo fue al trabajo de Hansen y le pidió que los acompañara a la estación para hacerle unas preguntas. Mientras tanto otros dos grupos iban a su casa y a la avioneta para cumplir las órdenes de cateo.

Evidencia hallada en un escondite de la casa de Hansen
Evidencia hallada en un escondite de la casa de Hansen

El grupo que investigaba la casa halló numerosas armas en la casa de los Hansen, pero ninguna que pudiera relacionarse con los crímenes. Estaban a punto de terminar y marcharse cuando un oficial descubrió un escondite en el ático de la casa. Ahí encontraron diversos rifles de alto poder, así como pistolas, un mapa de navegación marcado en varios sitios, identificaciones de las víctimas, recortes de periódico y algunas piezas de joyería. Al último estaba el rifle Mini-14 calibre .223 con que teóricamente Hansen había cazado a sus víctimas una vez que las soltaba en el bosque.

Finalmente Hansen es arrestado
Finalmente Hansen es arrestado

En la estación de policía Hansen negó cualquier relación con los homicidios, pero abrumado por los alegatos de la policía se dio por vencido y pidió un abogado. Entonces fue arrestado bajo los cargos de fraude, asalto agravado, secuestro, portación ilegal de armas y robo. El 3 de Noviembre de 1983 el jurado de Anchorage acusó formalmente a Hansen de conducta y portación indebida de armas, robo en segundo grado, fraude a una aseguradora y secuestro, guardándose el cargo de homicidio hasta no recibir las pruebas de balística. Hansen se declaró no culpable de los cargos y la fianza fue fijada en medio millón de dólares. Como se puede ver, el estado no iba a permitirle quedar en libertad ante la montaña de evidencia que se había acumulado. El resultado de las pruebas llego procedente de los laboratorios del FBI en Washington el 20 de Noviembre de 1983. Quedaba demostrado que los casquillos hallados habían sido disparados con el rifle Mini-14 incautado en la casa de Hansen.

Rifle Mini-14
Rifle Mini-14

Finalmente Robert Hansen se dio cuenta que ante la enorme cantidad de evidencia en su contra, difícilmente ganaría su caso frente a la corte. El 22 de Febrero de 1984 se arregló un encuentro entre el abogado defensor Fred Dewey y el fiscal general de Anchorage, Victor Krumm para establecer un acuerdo. Este consistió en que Hansen daría una confesión detallada y completa de sus crímenes a cambio de ser cargado únicamente con los 4 homicidios que se conocían hasta el momento. Además purgaría su sentencia de cadena perpetua en un recinto federal, en vez de una prisión de máxima seguridad. Hansen se vio obligado a aceptar este trato, pues era lo mejor que podía obtener.

Entonces explicó su modus operandi que consistía en contratar por una suma de dinero a las prostitutas. Una vez estando ellas a modo las sometía amenazándolas con un arma de fuego. Tratando de verse lo mas seguro y desafiante posible les decía "Muy bien, eres una profesional, lo que hacemos no te excita en nada, sabes bien que existen riesgos en lo que haces. Que esto te sirva de experiencia, para que la próxima vez elijas bien a quien te ofreces. Si haces todo cuanto te ordeno, no saldrás lastimada..." Hansen hacía lo anterior para ver como la víctima se congelaba del miedo. Disfrutaba verlas sentirse indefensas y sometidas a su voluntad. Una vez que tenía a una mujer bajo su poder, normalmente la llevaba en la avioneta a su remota cabaña de los bosques. Ahí después de violarlas sin misericordia llegaba al extremo de desnudarlas y aún de taparles los ojos antes de soltarlas. Esperaba un poco a que la chica corriera y después con su navaja y con el rifle las cazaba igual que lo hacía contra un venado u oso.

Víctimas identificadas de Robert Hansen y Eklutna Annie
Angela Feddern
Angela Feddern
Joanne Messina
Joanne Messina
Lisa Futrell
Lisa Futrell
Malai Larsen
Malai Larsen
Paula Golding
Paula Golding
Sherry Morrow
Sherry Morrow
Tamara Pederson
Tamara Pederson
Sue Luna
Sue Luna
Eklutna Annie
Eklutna Annie

Al término de su declaración, la policía le mostró un mapa de la región a Hansen y le pidió que señalara los sitios donde había cometido sus fechorías. Este señalo numerosos lugares. Al día siguiente se hizo una expedición en un helicóptero militar y Hansen los condujo a 12 sitios diferentes, ahí fueron marcados árboles para regresar posteriormente a revisar. Durante 1984 fueron recuperados únicamente 7 cuerpos.

El 18 de Febrero de 1984 Robert Hansen se declaró culpable de los cuatro homicidios acordados y recibió sentencia de 461 años de cárcel sin derecho a libertad condicional. Inicialmente fue enviado a una penitenciaria en Pennsylvania, pero en 1988 regresó a Alaska a ser uno de los presos fundadores del centro correccional Spring Creek. Poco después de encarcelado su esposa pidió el divorcio. Es mas, hasta su nombre fue borrado del ranking de caza de Pope & Young. Aún se desconoce la identidad de Eklutna Annie aunque la policía no se da por vencida en hallar datos que ayuden a esclarecer el misterio.

Centro correccional Spring Creek donde actualmente Hansen esta bajo la sombra
Centro correccional Spring Creek donde actualmente Hansen esta bajo la sombra
Bibliografía:
  • Fair Game, Bernard DuClos
  • Butcher Baker, Walter Gilmour y Leland E. Hale
  • Hunting Humans, Michael Newton

 
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